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martes, 3 de enero de 2017

EL ABRAZO DE MOHAMMED

El año 2016 comenzaba con el abrazo del niño Mohammed que, al igual que otros niños, nos acompañaba en el inicio del nuevo año alrededor de un apetitoso cuscús preparado por las madres de una aldea de la extensa campiña marroquí. Nos juntamos una gran familia formada por hombres y mujeres, jóvenes y muchos niños donde imperaba el lenguaje de la sonrisa, de la acogida, del abrazo y de la humanidad.
El ser de diferentes culturas y religiones no significó establecer muros de discordia, por el contrario, y como ocurre con más frecuencia de lo que nos hacen creer, la convivencia y el entendimiento entre las personas de buena voluntad siempre fluye por doquier. Las discordias, mayoritariamente son provocadas por los que se creen más creyentes que nadie, por los que se creen que su dios es el único y verdadero, por los que se toman el nombre de Dios en vano a través de doctrinas fundamentalistas, que nada tienen que ver con las verdadera esencia del ser humano, doctrinas que conducen a la inmoralidad de condenar, dividir, culpabilizar e incluso matar, a la vieja usanza inquisitorial.
En el lenguaje del abrazo descrito al inicio, no caben las palabras de algunos jerarcas católicos que nos hablan de que la fecundación in vitro es un aquelarre químico, que cuestionan el acogimiento a los refugiados, que consideran a la homosexualidad como una deficiencia sexual. Tampoco caben las actitudes  de algunos imanes que pretenden condenarnos al infierno por besarnos entre hombres y mujeres y cuyos sermones conducen al odio, a la enemistad e incluso a la muerte. Tampoco valen las palabras de algún rabino que celebra la segregación de los hermanos palestinos o que bendice la destrucción de casas de centenares de familias. Y por supuesto, tampoco ha lugar la discriminación que sobre la mujer ejercen todas estas estructuras religiosas.
La fiesta fue posible porque tanto disparate se quedó en la puerta y el pequeño Mohammed pudo abrazarnos con toda su alma al despedirnos. No estaba contaminado de esa doctrina castrante que inhumaniza y va en contra de la propia divinidad.
Muy posiblemente el alma del papa Francisco este imbuida de la misma humanidad que la del pequeño Mohammed al pedir  un diálogo entre religiones para lograr frutos de paz y de justicia ya que, como él dice, la única certeza reside en que todos somos hijos e hijas de Dios. La utopía quedó escrita hace dos mil años en las palabras de uno de los mayores profetas de la historia, Jesús de Nazaret: “tuve hambre, y me distéis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. Dejemos que nos cale la palabra salida de las entrañas, brotada del corazón, nacida de lo mejor del ser humano. ¡Qué en 2017 lo podamos sentir y vivir!

                                                                                Córdoba, 28 de diciembre de 2016
                                                                         Miguel Santiago Losada

                                             Profesor y miembro de Comunidades Cristianas Populares

martes, 29 de noviembre de 2016

CÓRDOBA, PARADIGMA

                                 
Un Estado social, democrático, de derecho y aconfesional es lo que somos según la Constitución española, o para ser más correctos, lo que deberíamos ser.
Como Estado social, España se encuentra muy lejos de alcanzar unos niveles satisfactorios de justicia y equidad. Baste recordar que tiene uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la UE-15 (grupo de países de la UE de semejante nivel de desarrollo económico que el nuestro). La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV)  muestra que el 20% más pobre de la población española ha sido el que más renta ha perdido desde el inicio de la crisis y que las clases medias-altas y altas apenas han sentido el devenir económico durante la recesión. Murcia y Andalucía son las que más han padecido esta dura realidad, encabezando los rankings de mayor desempleo, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).
Como Estado democrático, tampoco estamos en los mejores momentos si analizamos la situación política. Las últimas declaraciones de algunos dirigentes políticos confirman lo que era fácil de ver y adivinar: grupos financieros, económicos y mediáticos han entorpecido, con la complicidad del aparato del PSOE, una alternativa progresista al gobierno más cuestionado por la corrupción y más conservador existente en la UE-15, dando lugar a una democracia muy limitada, con escasa sensibilidad social.
Como Estado de derecho, nos encontramos con un país excesivamente normatizado que encorseta cada vez más a la ciudadanía, con una de las  leyes penales más duras de la Unión Europea para una de las sociedades menos delictivas. Una ley sumamente penalizadora con los de abajo, que masifica las cárceles de personas empobrecidas, mientras los verdaderos corruptos y delincuentes acampan a sus anchas.
Como Estado aconfesionalidad la verisimilitud es nula. La jerarquía católica, después de 40 años, sigue gozando de múltiples privilegios, impropios de un Estado aconfesional. El Estado sigue permitiendo a la Institución eclesial católica la falta de transparencia en sus cuentas, la inmatriculación de los bienes más valiosos del patrimonio nacional y el adoctrinamiento moral católico en los centros educativos públicos.
Nuestra querida Córdoba es un paradigma muy acentuado de lo descrito, me remito a dos hechos evidentes: la dura realidad social que vive nuestra provincia y el poder fáctico del que goza la jerarquía católica. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), en el último trimestre la cifra de personas desempleadas en nuestra provincia afecta 32.50%. Junto a Jaén, somos de las provincias con más paro. Esta tremenda situación perjudica de una manera determinante a los más jóvenes viéndose obligados a emigrar, como hace décadas, lo que ha motivado una disminución en la población joven cordobesa de un 18,26% (38.900 jóvenes menos) con respecto a la que había en 2005, según datos ofrecidos por la Secretaría de Juventud de CCOO en Andalucía. Por otra parte, si nos referimos a los privilegios de la jerarquía católica, Córdoba también destaca al haber poseído el Cabildo catedralicio la segunda caja de Ahorros de Andalucía (CAJASUR) y tener en sus manos el buque insignia de la economía turística de la ciudad, la Mezquita-Catedral. Alrededor de 13 millones de euros entran en sus arcas sin  declarar, ni tributar, recayendo todos sus beneficios en el Cabildo.
Nos queda un largo camino por recorrer hasta ver un país tal y como lo define la Constitución, y una Córdoba cuya política social y económica le permita alcanzar mayores niveles de equidad y bienestar social y, a la vez, liberada del corsé de la jerarquía  católica.

                                                                                                       Córdoba, 20 de noviembre de 2016
                                                                                          Miguel Santiago Losada

                                                                                                     Profesor

domingo, 2 de febrero de 2014

EL SUEÑO DE UNA CIUDAD INTERCULTURAL
MIGUEL Santiago Losada 31/01/2014


Este año se cumple el 30 aniversario de la declaración, por parte de la Unesco, de la Mezquita de Córdoba como Patrimonio de la Humanidad. Fue uno de los primeros monumentos declarados con tal distinción en nuestro país.
Ello significó el reconocimiento de la historia de Córdoba a nivel mundial, que posteriormente se reafirmó con la declaración del Casco Histórico. La Mezquita venía a convertirse oficialmente en el símbolo universal de la ciudad. No en vano, junto con Medina Azahara, muestra lo que la ciudad llegó a ser durante la época árabe, sobre todo entre los siglos VIII al XI. Sin ninguna duda, de las dos épocas más gloriosas históricamente hablando, la romana y la árabe, sería esta última cuando Córdoba alcanzaría su cénit a nivel cultural, científico, arquitectónico, social...; una ciudad en la que convivieron diferentes culturas y sus pensadores lograron recuperar el legado de los filósofos griegos. Precisamente, al cordobés Averroes (1126-1198) se le considera el paladín del aristotelismo en la España musulmana, que repercutió en todo el Occidente cristiano.
Para rememorar la etapa más gloriosa de la historia de Córdoba pronto tendremos una fecha muy significativa para nuestra ciudad. Entre los años 2016 y 2017, según las diferentes fuentes históricas, se cumplirán 1.300 años en los que Córdoba se convirtió en la capital de al-Andalus. Sería de desear que las instituciones públicas cordobesas y andaluzas pusieran todo su empeño en rememorar tan importante acontecimiento histórico para la ciudad y para Andalucía. Se podría aprovechar dicha efemérides para que la Unesco declarase Patrimonio de la Humanidad a Medina Azahara, tan reclamada tanto por la propia ciudadanía como por muchos intelectuales de la comunidad internacional. Medina Azahara necesita urgentemente que se le dote de unos accesos acordes con su categoría arqueológica, museística e histórica y de un transporte público que permita la llegada de miles de turistas.
Por otra parte, si queremos que la Mezquita-Catedral siga siendo el gran símbolo histórico y artístico de la ciudad urge crear un patronato promovido por las instituciones públicas que diseñe un plan estratégico para el monumento, que marque las pautas de conservación, actividades a realizar, plan económico..., para que este gran monumento mundial deje de estar al arbitrio de quién ocupe la silla del Obispado cordobés.
Junto a ello se hace imprescindible la valoración de nuestro subsuelo, desarrollando una ruta de jardines arqueológicos: Cercadilla, anfiteatro romano, Ategua, Jardines de Orive,... que visibilicen las ricas entrañas de nuestra ciudad. Para ello es de vital importancia que se retome el convenio arqueológico entre la Gerencia de Urbanismo y la Universidad de Córdoba.
Mientras tanto, bienvenidos sean acontecimientos como la celebración en el 2015 de los 700 años de la construcción de la Sinagoga de Córdoba, ya que celebraciones como ésta le dan consistencia al espíritu intercultural que deseamos para nuestra ciudad. Ojalá se aproveche dicho acontecimiento para que se haga el centro de interpretación de Sefarad, la tierra de los judíos originarios de España y Portugal, que la Junta de Andalucía tiene pendiente.
Indiscutiblemente hace falta un gobierno municipal que lidere y sepa aglutinar todas las fuerzas internas y externas con las que cuenta la ciudad para hacer de su historia un gran motor económico que nos saque del anquilosamiento económico, social y cultural en el que nos encontramos, un gobierno municipal que apueste por fomentar todas las vías de comunicación que la ciudad tiene a su alcance, entre otras, el infrautilizado aeropuerto.
Córdoba es por esencia tartésica, íbera, cartaginesa, romana, árabe, judía, cristiana, y su ciudadanía se lo tiene que creer. El día que superemos el miedo al otro, que nos hace intransigentes y nos empobrece la mente y el espíritu, Córdoba despegará de su letargo y quizás vuelva a ser la ciudad que le corresponde en la historia universal. De esta manera habremos recuperado nuestra memoria colectiva, disfrutaremos de nuestro presente y habremos ganado el futuro.
* Profesor y presidente de la Asociación KALA


viernes, 31 de enero de 2014

EL SUEÑO DE UNA CIUDAD INTERCULTURAL

Este año se cumple el 30 aniversario de la declaración, por parte de la Unesco, de la Mezquita de Córdoba como Patrimonio de la Humanidad. Fue uno de los primeros monumentos declarados con tal distinción en nuestro país.
Ello significó el reconocimiento de la historia de Córdoba a nivel mundial, que posteriormente se reafirmó con la declaración del Casco Histórico. La Mezquita venía a convertirse oficialmente en el símbolo universal de la ciudad. No en vano, junto con Medina Azahara, muestra lo que la ciudad llegó a ser durante la época árabe, sobre todo entre los siglos VIII al XI. Sin ninguna duda, de las dos épocas más gloriosas históricamente hablando, la romana y la árabe, sería esta última cuando Córdoba alcanzaría su cénit a nivel cultural, científico, arquitectónico, social...; una ciudad en la que convivieron diferentes culturas y sus pensadores lograron recuperar el legado de los filósofos griegos. Precisamente, al cordobés Averroes (1126-1198) se le considera el paladín del aristotelismo en la España musulmana, que repercutió en todo el Occidente cristiano.
Para rememorar la etapa más gloriosa de la historia de Córdoba pronto tendremos una fecha muy significativa para nuestra ciudad. Entre los años 2016 y 2017, según las diferentes fuentes históricas, se cumplirán 1.300 años en los que Córdoba se convirtió en la capital de al-Andalus. Sería de desear que las instituciones públicas cordobesas y andaluzas pusieran todo su empeño en rememorar tan importante acontecimiento histórico para la ciudad y para Andalucía. Se podría aprovechar dicha efemérides para que la Unesco declarase Patrimonio de la Humanidad a Medina Azahara, tan reclamada tanto por la propia ciudadanía como por muchos intelectuales de la comunidad internacional. Medina Azahara necesita urgentemente que se le dote de unos accesos acordes con su categoría arqueológica, museística e histórica y de un transporte público que permita la llegada de miles de turistas.
Por otra parte, si queremos que la Mezquita-Catedral siga siendo el gran símbolo histórico y artístico de la ciudad urge crear un patronato promovido por las instituciones públicas que diseñe un plan estratégico para el monumento, que marque las pautas de conservación, actividades a realizar, plan económico..., para que este gran monumento mundial deje de estar al arbitrio de quién ocupe la silla del Obispado cordobés.
Junto a ello se hace imprescindible la valoración de nuestro subsuelo, desarrollando una ruta de jardines arqueológicos: Cercadilla, anfiteatro romano, Ategua, Jardines de Orive,... que visibilicen las ricas entrañas de nuestra ciudad. Para ello es de vital importancia que se retome el convenio arqueológico entre la Gerencia de Urbanismo y la Universidad de Córdoba.
Mientras tanto, bienvenidos sean acontecimientos como la celebración en el 2015 de los 700 años de la construcción de la Sinagoga de Córdoba, ya que celebraciones como ésta le dan consistencia al espíritu intercultural que deseamos para nuestra ciudad. Ojalá se aproveche dicho acontecimiento para que se haga el centro de interpretación de Sefarad, la tierra de los judíos originarios de España y Portugal, que la Junta de Andalucía tiene pendiente.
Indiscutiblemente hace falta un gobierno municipal que lidere y sepa aglutinar todas las fuerzas internas y externas con las que cuenta la ciudad para hacer de su historia un gran motor económico que nos saque del anquilosamiento económico, social y cultural en el que nos encontramos, un gobierno municipal que apueste por fomentar todas las vías de comunicación que la ciudad tiene a su alcance, entre otras, el infrautilizado aeropuerto.
Córdoba es por esencia tartésica, íbera, cartaginesa, romana, árabe, judía, cristiana, y su ciudadanía se lo tiene que creer. El día que superemos el miedo al otro, que nos hace intransigentes y nos empobrece la mente y el espíritu, Córdoba despegará de su letargo y quizás vuelva a ser la ciudad que le corresponde en la historia universal. De esta manera habremos recuperado nuestra memoria colectiva, disfrutaremos de nuestro presente y habremos ganado el futuro.

* Profesor y presidente de la Asociación KALA

miércoles, 2 de octubre de 2013

Estado de la ciudad

Cuando el Ayuntamiento de Córdoba se disponía a celebrar el pleno sobre el estado de la ciudad, una mujer, Rocío Flores, lloraba ante su inminente desahucio, y gritando, lanzaba una pregunta de la que no obtendría respuesta: ¿Cuál va a ser mi futuro? Entre aplausos solidarios de varias personas vecinas de las barriadas con mayor empobrecimiento y exclusión social de la ciudad fue desalojada por la Policía Local. Desde el pasado 26 de septiembre Rocío, su marido y sus dos hijos, de tres años y diez meses, no tienen techo. En el debate sobre el estado de la ciudad, el alcalde de Córdoba defendió la eficacia de su gestión: "Como ven, Córdoba está cambiando (-) es una ciudad más abierta, dinámica, moderna, más integrada-" Sin embargo, su principal promesa no se ha cumplido: desde que tomó posesión como alcalde, el número de personas sin trabajo en nuestra ciudad no ha parado de crecer, habiendo llegado en el pasado mes de agosto a 45.393, lo que significa un aumento del 15% de paro. Nos encontramos ante una ciudad en la que miles de familias tienen que buscarse la vida en bancos de alimentos, comedores populares, economatos y beneficencias varias, mientras el Estado de bienestar se hunde. Según el último estudio del IESA (2010) sólo el 40.6% de los hogares de nuestra ciudad estaban considerados como incluidos, mientras que el 53.1% se situaban en el espacio de la vulnerabilidad, y el 6.4% en el de la exclusión social. Si ya estas cifras resultaban alarmantes, actualizarlas debe ser desolador. En este mismo sentido, una ciudad en la que 111.474 personas con 15 o más años carecen de graduado escolar y 4.179 son analfabetas, según los datos estadísticos del propio Ayuntamiento de Córdoba a 1 de enero de 2011, pone de manifiesto la falta de formación que padece más de un tercio de los habitantes de Córdoba. A todos estos males endémicos que sufre la ciudad hay que añadirle la incertidumbre que muchos/as ancianos/as tienen con sus pensiones, que pueden verse menguadas con la política de recortes del Gobierno de España. A ello hay que añadir el nuevo copago impuesto por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad para 42 tratamientos hospitalarios, una medida que afectará en Córdoba a unos 11.160 enfermos crónicos, y que de momento no se aplicará en el Servicio Andaluz de Salud en la fecha prevista por el Gobierno, el 1 de octubre. Este es el verdadero estado de la ciudad, al menos de las personas que más sufren las consecuencias de la crisis. Esta realidad necesita urgentemente que todas las administraciones públicas se pongan manos a la obra con políticas sociales, formativas y de empleo para atajar tanta necesidad, y dar respuestas ciertas y reales a tanto grito desesperado.
* Profesor y presidente de la Asociación KALA


sábado, 2 de julio de 2011

El sur volvió a indignarse

Sobre las 17.25 horas del 28 de junio se esperaba que el jurado proclamase a Córdoba, dentro y fuera de nuestras fronteras, ciudad de la cultura europea 2016. Sin embargo, una vez más el Sur volvió a ser ninguneado.
Los poderosos centros políticos y económicos del país, con la complicidad de la parte del Gobierno de la nación que decide, se llevaron el gato al agua y contra todos los pronósticos ganó el que mejor padrino tenía; en este caso, Odón Elorza, quien planteó hace unos meses que de dicha designación dependía la paz en el País Vasco.
De nada sirvió el magnífico proyecto cordobés desarrollado a lo largo de 10 años y cuya alma es el propio pueblo de Córdoba. De nada sirvió ser una de las ciudades más singulares de Europa por su legado histórico y artístico. De nada sirvió presentar la necesidad de obtener dicho beneficio por ser una ciudad castigada por el paro y el empobrecimiento social. No olvidemos que San Sebastián está precisamente en el polo opuesto, siendo la ciudad más rica del Estado. El Sur, una vez más, para los mandatarios del Norte, no existe. Desde que comenzaron a designarse capitales europeas de la cultura en España, todas las proclamadas: Madrid, Santiago, Salamanca y, ahora San Sebastián, están situadas geográficamente del río Tajo para arriba, un hecho que nos debe hacer pensar. Los intereses políticos han echado por tierra un proyecto que le daba a Córdoba muchas posibilidades para su desarrollo. ¿Y ahora qué? Córdoba debe volver su mirada al mar Mediterráneo, su lugar de origen, su identidad. Las claves del Norte sirven para enriquecer al Norte, las claves del Sur son cálidas como su clima, que han forjado una de las principales páginas de la humanidad.
Nuestra gran diferencia con el pensamiento del Norte o anglosajón consiste en que ellos escriben la vida con prosa, nosotros con poesía. La prosa permite sobrevivir, la poesía vivir , a buen decir de Cassano. Córdoba ha consolidado un proyecto cultural basado en la interculturalidad y los valores humanos. Todo su potencial tiene que seguir actualizándose para conseguir esos objetivos. Actividades como la celebración de los 1.300 años del legado andalusí en 2016 deben servir de encuentro entre todos los países de la cuenca mediterránea. Con ello será posible una verdadera estrategia entre las dos orillas que contribuya al desarrollo de los países de la ribera sur, que les lleve a la democracia y, por consiguiente, a una paz duradera.
La cultura se ha convertido en el eje transversal de esta ciudad. Pablo García Baena define con su magistral sabiduría esta realidad: "Córdoba, la ciudad de destino, no tendrá otra meta que la que le es propia e ineludible, la que está en lo más hondo de su patricia romanidad, en el ventalle más alto de sus palmas omeyas, en el áureo manantial bullente de su poesía: la cultura con mayúscula. Así, a pesar de todo, la ciudad, sea o no Capitalidad Cultural, sabrá poner al día su legado de siglos, sin vanguardias trasnochadas ni parques temáticos: en el pasado está su futuro".
No hay que esperar a septiembre, no hemos suspendido ninguna asignatura. El tiempo nos apremia. El letargo que veníamos padeciendo se ha ido diluyendo desde hace una década.
Ello nos debe llevar a toda la ciudadanía a mantenernos comprometidos y unidos con nuestra ciudad. El Ayuntamiento debe seguir apostando por la cultura como principal objetivo de Córdoba, que genere empleo y baje los índices de empobrecimiento y exclusión social.
La Junta de Andalucía, que debería de haber hecho de Córdoba, hace ya bastantes años, la capital cultural de Andalucía, tiene en estos momentos una oportunidad única para hacerla realidad. De esta manera, debería de invertir, junto al gobierno central, en todos los proyectos pendientes para que tanta promesa se vea cumplida: Palacio del Sur, finalización de las rondas de circunvalación y de todas las infraestructuras del aeropuerto, construcción de la Biblioteca Provincial y el nuevo Museo Bellas Artes. Como en otros muchos ámbitos del momento que nos ha tocado vivir, es necesario que nuestra indignación se convierta en compromiso, personal y colectivo.
* Profesor y asesor de la Cátedra
Intercultural "Córdoba Ciudad de

Encuentro" de la UCO

sábado, 26 de febrero de 2011

El paradigma de córdoba

En las recientes jornadas que bajo el título Encuentros Averroes se han celebrado en Córdoba, el filósofo y profesor iraní de la Universidad de Toronto, Ramin Jahanbegloo, profundizó en su idea del paradigma de Córdoba, que acuñó en su libro Elogio a la diversidad . En él plantea el trasvase del modelo de convivencia pacífica entre las tres culturas de la Córdoba de Al Andalus a la sociedad actual, al mismo tiempo que destaca la vigencia que la aceptación de la diversidad, de la pluralidad confesional y la lucha contra los fanatismos y racismos tiene en la actualidad.
Mientras estas jornadas tenían lugar en el confortable salón de actos del Rectorado de la Universidad de Córdoba, los países árabes viven un gran momento histórico con repercusión para toda la humanidad.
La revolución del pueblo árabe comenzó cuando el joven tunecino Mohamed Buazizi se suicidó a lo bonzo para protestar porque la policía, por cierto, de un régimen bien visto por la política europea hasta ese momento, le tiró el carrito de frutas y verduras con el que se buscaba la vida por falta de autorización, abofeteándolo y humillándolo; un joven que tras licenciarse, al no conseguir empleo, optó por hacerse vendedor callejero para salir adelante. Otros muchos huyen desesperadamente, cruzando el Estrecho ante tanta frustración. Un Estrecho que se ha tragado a miles de vidas desde comienzos de los años 90.
La combustión del joven cuerpo de Buazizi fue el detonante que, en menos de un mes, derrocó a Ben Ali.
El 25 de enero, este reguero de ansias de libertad llegó al valle del Nilo y tras 18 días de una ejemplarizante protesta pacífica de centenares de miles de jóvenes, que ha tenido como epicentro la plaza Tahrir o de la liberación, consiguieron la caída del dictador Hosni Mubarak.
Esta llama de la liberación sigue recorriendo, a modo de llama olímpica, los países árabes para derrocar a los regímenes totalitarios: desde Bahrein, Yemen, Jordania, Libia, Argelia,... hasta Marruecos, que el pasado día 20 de febrero, y bajo la denominación del día de la dignidad, contó con una serie de protestas por todo el país, organizadas por un grupo de jóvenes a través de la red social Facebook, en las que se reclamó una constitución democrática y una lucha eficaz contra la corrupción. Mientras escribo estas líneas, el sanguinario dictador libio, Muamar Gadafi, masacra al pueblo antes de su probable abandono del poder.
Entre tanto, Europa está en sus cosas: Berlusconi, icono de la desvergüenza personal y política, preocupado porque sus costas se llenen de refugiados (para él, inmigrantes ilegales); Sarkozy, manchado hasta el tuétano como presidente de una Francia mantenedora de los sanguinarios y tiranos regímenes del Magreb; Zapatero, permitiendo que su Presidente del Congreso, José Bono, rinda pleitesía al dictador guineano Teodoro Obiang; Angela Merkel, aprovechándose de la crisis para que sus bancos obtengan pingües beneficios; Cecilia Malmstöm, comisaria de Interior de la Unión Europea, preocupada en repatriar a los tunecinos y a los que vengan; y todos en su conjunto, preocupados por el suministro de petróleo. Es evidente que no son extraterrestres, y responden a una ciudadanía europea que respira, cada vez más, aires de xenofobia etnocéntrica que culpa a los más empobrecidos y excluidos de las estrecheces que viene atravesando.
Toda esta rebelión venida del sur está dejando sin argumentos a la contra rebelión del norte. Ya no se puede sostener que el Islam es sinónimo de pueblos adormecidos y fanáticos. Quieren la democracia, al igual que la disfrutamos nosotros y nosotras, para construir naciones libres en las que se adquiera una verdadera ciudadanía, no determinada por la religión. ¿Qué hubiese sido de Europa si la democracia no la hubiera liberado del corsé del catolicismo? ¿Habría libertad de conciencia, leyes que permiten el aborto o los matrimonios homosexuales, una ética universal que permite la declaración universal de los derechos humanos...?
Y desde este rinconcito milenario de la cultura mediterránea, poseedor de esencias de interculturalidad, ¿qué podemos aportar en el marco de la candidatura de la ciudad a convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2016?
El paradigma de Córdoba debe comenzar por su propia ciudadanía y creernos que el encuentro entre personas, entre religiones y culturas es posible.
Desarrollar espacios de diálogo y paz entre las naciones de la cuenca mediterránea, hacer ver que los puntos de unión (historia, arte, tradiciones, gastronomía, paisaje, clima,...) nos enriquecen y nos dan más posibilidades para la erradicación de la pobreza que sufre sobre todo la orilla sur del Mediterráneo, son utopías que dan sentido a la capitalidad.
* Profesor y presidente de la
Asociación KALA


miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cordoba, una gran ciudad

A Córdoba se la podría representar a través de tres estratos. Un estrato soterrado, lleno de riquezas arqueológicas que nos hablan de su esplendoroso pasado. Un primer piso, el presente, que nos sitúa estadísticamente en el furgón de cola de la economía española. Y, por último, un segundo piso a construir con algún que otro motivo de optimismo, como poder llegar a ser la capital de la cultura europea para el 2016.
Precisamente, para la obtención de tan deseado título estamos sobrados de historia y arte, pero bastante faltos de un presente consolidado que nos abra la puerta a ser capital europea. Posiblemente, el factor que más ha determinado este retraso haya sido la falta de modernidad con la que nuestra ciudad encaró el siglo XX, una ciudad centrada en el sector primario de la economía y donde las ganancias de los terratenientes iban a engrosar las cuentas bancarias de entidades foráneas. Por otro lado, la Iglesia local, con un excesivo poder sobre todo económico ejercido a lo largo del siglo pasado y primeros años del presente. Todo ello ha motivado en la ciudad un sombrío panorama social y cultural, del que durante los últimos años parece haber comenzado a librarse.
Córdoba tiene unos cimientos a todas luces envidiables, sin embargo su presente necesita de una gran reforma que lo revolucione, y sin ella difícilmente podremos construir ese añorado segundo piso que nos abra las puertas definitivamente a la modernidad. Estamos asistiendo a esa remodelación con la caída de Cajasur y con la apuesta de empresas venidas de fuera para el desarrollo de la ciudad. Valga a modo de ejemplo tanto la vasca BBK como la italiana Augusta B.C., compradora del Córdoba CF.
El momento político por el que pasa la ciudad tampoco favorece este cambio tan necesario para el futuro inminente de Córdoba. Una IU desgastada por su larga trayectoria de poder en el Ayuntamiento, 28 años llevando las riendas en Capitulares. Un PSOE que ha apostado por otras ciudades andaluzas como, por ejemplo, Sevilla o Málaga, en detrimento de la nuestra; posiblemente porque el PSOE cordobés no haya tenido la suficiente fuerza en Sevilla ni en Madrid. Un PP al que todas las encuestas le dan buenos resultados electorales y que, sin embargo, su número uno siempre se muestra empeñado en cuestionar las obras, que son de indudable importancia para el despegue de esta ciudad, como son el palacio de congresos y el aeropuerto. Córdoba necesita un nuevo palacio de congresos ya, que la ponga al mismo nivel de Sevilla, Málaga y Granada, y un aeropuerto operativo que la haga visible en el mapa de las comunicaciones internacionales. Estas dos obras darían un impulso a la ciudad y generarían centenares de puestos de trabajo, tan necesarios hoy en día.
Sin embargo, lo anterior no se soluciona con nuevos ensayos a lo Jesús Gil o a lo Ruiz Mateos, a todas luces nefastos para aquellos lugares donde han desarrollado su falso mesianismo. El anuncio de Rafael Gómez no debería pasar de una simple anécdota para nuestra ciudad, como mucho de una mala inocentada. Puestos a imaginar, tal vez este salvador lleve de número dos a su amigo Miguel Castillejo que, por cierto, sigue con sus posesiones y su pingüe pensión vitalicia, con todo lo que está cayendo, tras haber arruinado a Cajasur.
La solución sólo puede venir de personas trabajadoras e inteligentes que estén dispuestas a entregarse en cuerpo y alma por su ciudad. Personas que valoren lo mejor de esta ciudad, como por ejemplo la universidad o el hospital regional Reina Sofía, y apuesten por consolidar el débil tejido productivo, tengan la habilidad de traer empresas que generen riqueza y puestos de trabajo, consoliden definitivamente la oferta turística y hagan de Córdoba uno de los nudos de comunicaciones más importantes del país. Personas que estén convencidas del papel que Córdoba puede jugar en el terreno de la interculturalidad. Personas luchadoras que crean en la igualdad y la justicia social con el fin de conseguir una ciudad inclusiva, que bajen los índices de empobrecimiento y exclusión social para hacer de Córdoba una ciudad cohesionada. Personas que hagan aflorar la economía, bajando los índices de la economía sumergida, que sean capaces de solucionar el grave problema de las parcelaciones ilegales.
Solo así podremos decir, por nuestro pasado, a través de un nuevo presente y pensando en un esperanzador futuro, que Córdoba es una gran ciudad.
* Profesor y presidente de la Asociación KALA

lunes, 29 de junio de 2009

Flores de almendro

Después de un frío y desapacible invierno las flores del almendro anuncian que otro tiempo más cálido y apacible ha llegado. Algo percibo en el ambiente de esta milenaria ciudad que me anima a pensar que algo se está moviendo, al igual que el viejo árbol recobra su vitalidad gracias a la savia vigorosa que lo inunda.
Córdoba padece los síntomas que caracterizan a las ciudades con muchos años de historia: inmovilismo, fatalismo, senequismo, de ahí expresiones como el indolente "ea" que a veces damos por respuesta. Otra forma de manifestación tiene lugar a través de los que se pasan la vida llorando por las esquinas sin aportar nada, ni mover un solo dedo, ahogando sus penas en entretenimientos culinarios de fines de semana.
Esta indolencia explica que un poder medieval, como es el cabildo catedralicio, haya llevado las riendas económicas de esta ciudad, mientras por las puertas de las sacristías periféricas salían los futuros ediles del poder político local. Sólo así se puede entender los flirteos entre instituciones aparentemente tan lejanas pero a su vez con tantos intereses en común. Pongamos un solo ejemplo que lo ilustre: el "tripartito" Ayuntamiento, Cajasur y Arenal 2000. Curiosamente los tres atraviesan una profunda crisis mientras que en los cuarteles de la avenida del Aeropuerto, de la calle Rafael de la Hoz Arderius y de Ambrosio de Morales pocas esperanzas hay que nos anuncien una nueva primavera. Sin embargo, nos queda la oportunidad y la obligación de trascender tanta indolencia, porque estamos presenciando acontecimientos que nos devuelven la esperanza. Que Obama ponga a Córdoba de ejemplo mundial de la interculturalidad, que Ildefonso Falcones haya hecho de Córdoba escenario de su última novela La mano de Fátima , autor de la novela La Catedral del Mar , o los acontecimientos culturales que cada vez se van prodigando más en nuestra ciudad, como el de la Noche Blanca del Flamenco, son pasos para que Europa la reconozca por su glorioso pasado y por su presente, como una de sus grandes ciudades históricas y culturales.
Al mismo tiempo, nos deben de enorgullecer instituciones públicas como la Ciudad Sanitaria Reina Sofía y la Universidad de Córdoba, que debemos de mimar y cuidar para que las cutres rivalidades localistas no les resten el nivel sanitario y académico que ostentan. Por resaltar algo decir que en nuestro Hospital Universitario Reina Sofía se han llevado a cabo el 40% de todos los trasplantes realizados en Andalucía. No en vano es uno de los centros hospitalarios referentes en todo el Estado español para los trasplantes hepáticos infantiles, los de pulmón en niños y adultos, para el trasplante cardiaco infantil y para el de páncreas. En el mismo campo de la salud, el hospital de alta resolución de Rabanales XXI y el instituto Maimónides de investigación biomédica de Córdoba (Imibic), un espacio de investigación multidisciplinar en el que trabajarán conjuntamente científicos procedentes del ámbito universitario y sanitario, harán que Córdoba sea, aún más, uno de los grandes referentes de la sanidad andaluza y española.
Por otro lado, el estudio sobre la calidad de las universidades en España, realizado por la Universidad Complutense, sitúa a la UCO nada más y nada menos que en el puesto número dos de las 69 universidades españolas, por su docencia e investigación, sólo precedida por la universidad privada de Navarra. Las universidades históricas andaluzas como las de Granada y Sevilla ocupan el puesto 7 y 24 respectivamente.
Esperemos que este renacer vaya de la mano de la cohesión social para que la población excluida, la principal lacra social, vaya disminuyendo. Sería el principal logro para una ciudad que quiere ser reconocida como intercultural y solidaria.
* Profesor y presidente de la
Asociación Kala


jueves, 16 de febrero de 2006

2016, UN RETO PARA SUPERAR LA MEDIOCRIDAD


El año 2006 se presenta como la antesala de dos acontecimientos: el primero, a corto plazo, las elecciones municipales del 2007 y el segundo, a largo plazo, el sueño por conseguir en el 2016 la capitalidad cultural europea. Nos quedan diez años para la mágica fecha, en el transcurso de los cuales, Córdoba deberá forjar sus pilares económicos, sociales y culturales para conseguir tan deseada aspiración. Para ello, la política a aplicar deberá superar el chantaje permanente de algunos poderes fácticos que hacen, por ejemplo, del gobierno municipal de IU que actúe contra la ideología de su propio electorado, atrapándolo en una mediocridad paralizante que no acaba de poner en marcha los grandes proyectos de ciudad. Al mismo tiempo, llevamos padeciendo durante demasiados años la lacra de ser ciudad moneda de cambio por parte del PSOE, para garantizar sus intereses en otras ciudades o en el resto del Estado, de lo que se desprende el poco interés de presentar una candidatura que apueste por conseguir la alcaldía de Córdoba. Y por supuesto, la alternativa no es el PP.

Córdoba necesita de un nuevo espacio sociopolítico que esté definido por unas coordenadas urbanísticas, sociales y científico-culturales que consigan librarnos del estancamiento secular que padecemos. Hay que apostar por un urbanismo equilibrado y cohesionado, en el que no tengan cabida los guetos sociales que generan exclusión, la falta de vivienda pública asequible a toda la ciudadanía, la indefensión del patrimonio tanto artístico como natural (Vega y Sierra de Córdoba), la manipulación urbanística por los poderes fácticos,… Por otra parte, Córdoba, por su privilegiada situación geográfica es el centro de comunicaciones del Sur, en el que no debe haber más demora para que el aeropuerto sea operativo. No es de recibo que seamos la única capital española que, con una población superior a los 300.000 habitantes, se encuentre en esta situación. Asimismo se debería de apostar por un centro estratégico de comunicaciones que dinamice tanto a su área metropolitana como al resto de la provincia y en la que el ferrocarril jugase un papel importante.

Para que Córdoba alcance el nivel científico-cultural al que aspira es imprescindible el desbloqueo o la puesta en marcha de proyectos de vital importancia para su desarrollo: Palacio del Sur, Centro de Arte Contemporáneo, nuevo museo de Bellas Artes, nueva Biblioteca Provincial, nuevos teatros, Hospital de alta tecnología, potenciación del Hospital Universitario Reina Sofía, creación de la universidad Fernando III,… En este sentido sería apremiante que, aprovechando la reforma del estatuto andaluz, Córdoba fuese declarada capital cultural de Andalucía, del mismo modo que Sevilla lo es políticamente, Granada judicialmente y Málaga económicamente, según se desprende de la intención de crear en dicha localidad el banco andaluz.

Desde la coordenada social habrá que hacer  realidad los hermosos enunciados que definen a Córdoba, a saber: ciudad de la tolerancia, ciudad de los derechos humanos, ciudad de las tres culturas, ciudad del diálogo,… Son enunciados vaciados de contenido y en ocasiones vulnerados por comportamientos de algunos sectores ciudadanos que adoptan posturas racistas y xenófobas ante la población excluida. Son enunciados vacíos a consecuencia de políticas antisociales que criminalizan la pobreza, violados por la falta de centros sociales que den respuestas a los colectivos más vulnerables (transeúntes, tercera edad, toxicómanos), ultrajados por la incapacidad de desarrollar medidas que apoyen a la población inmigrante.

Es saludable que soñemos con el 2016. Pero no debemos de olvidar nuestros sueños cotidianos, aquellos que deben hacerse realidad en el día a día, a través de una política basada en los derechos humanos y, por consiguiente, en la justicia social, a través de una ciudadanía corresponsable con todas las metas que queremos alcanzar. Ello hará posible el sueño de Córdoba como ciudad cohesionada, solidaria y cultural.


                                                                      Miguel Santiago Losada
                                                                Coordinador del Área de Marginación
                                                                                 APDHA

                                                                      Córdoba, 16 de Febrero de 2006

sábado, 14 de enero de 2006

CIUDAD JARDIN

El barrio de Ciudad Jardín se fue gestando en la posguerra, y alcanzó su máximo desarrollo urbanístico en la década de los años setenta llegando a tener 20.000 habitantes. Su población la formaban mayoritariamente familias jóvenes, con la peculiaridad de ser el barrio cordobés que tenía un mayor porcentaje de mujeres insertadas en el mercado laboral, por lo que hacía de él un referente social. A la contra, padece desde sus orígenes de un urbanismo nefasto, que lo condenó a estrechas calles y a la carencia total de zonas verdes. El parque Juan Carlos I, a espaldas de la antigua Facultad de Veterinaria, es una realidad de hace tan sólo algunos años.
Hoy en día, este barrio, con un gran dinamismo comercial, ha evolucionado socialmente en tres direcciones, constituyéndose como una de las zonas urbanas más cosmopolitas de la ciudad. Por una parte, el envejecimiento de una población que hace treinta o cuarenta años era una de las más jóvenes de la ciudad. Por otro lado, Ciudad Jardín siempre ha sido una barriada de una gran tradición universitaria, que llegó a albergar la Facultad decana de Veterinaria y la de Ciencias, en la que conviven centenares de universitarios con los vecinos de la zona. Y, por último, desde hace pocos años ha ido incrementándose la población inmigrante, procedente mayoritariamente de Ecuador, Marruecos y Rumanía, convirtiéndolo en un barrio de una diversidad generacional, cultural y étnica único en Córdoba.
Es conveniente resaltar estos aspectos sobre todo a raíz de los tristes sucesos acaecidos en los primeros días del nuevo año. Ciudad Jardín es un barrio que merece el reconocimiento de toda la ciudadanía cordobesa por su evolución social. Sería una lástima que todo su dinamismo social quedase empañado por los trágicos acontecimientos vividos, que son la excepción de su riquísima realidad de convivencia.


viernes, 3 de junio de 2005

¿FERIA ACOGEDORA?

El pasado miércoles de Feria prometía como un día festivo, amistoso, de encuentro y diversión. Más de cuarenta personas de distintos colectivos, entre ellos mis dos chavales marroquíes, almorzábamos un delicioso perol servido con una amabilidad entrañable en la caseta de la Asociación de Vecinos de la Axerquía.
Conforme avanzaba la tarde iniciamos un peregrinar de casetas para seguir disfrutando de la Feria. Sin embargo, una serie lamentable de acontecimientos nos iban enturbiando el día. Con mis propios ojos presencié cómo a mis chavales, por su condición marroquí, junto a otros de sus amigos, se les impedía el paso en varias casetas (Tablao, Latinoamericana y Territorio Coyote), al mismo tiempo que, sin el menor pudor, iban entrando otras personas con el perfil adecuado según la percepción de los porteros o guardas jurado que flanqueaban las puertas. Incluso uno de mis amigos que nos acompañaba fue agredido por un portero por el mero hecho de pedir explicaciones ante tanta xenófoba actitud.
Mucho me temo que como nuestro Ayuntamiento no ponga pie en pared, la Feria va a terminar siendo un gran negocio de cierto mundo empresarial de la noche en donde el dinero, el alcohol y demás sustancias corren muy deprisa. Ello hace que se genere un ambiente agresivo y xenófobo que conlleva múltiples conflictos y si alguien tiene dudas al respecto puede preguntar a la propia policía local o nacional. De seguir como vamos, me apunto a la sugerencia del periodista cordobés Manuel Fernández de preferir para nuestra Feria el estilo sevillano. Por último, aprovecho para expresar que acontecimientos como los vividos me hacen sentir africano y menos europeo. Me siento acogido con los que acogen y despreciado por los que los desprecian. Manifiesto mi dolor en mi doble condición de padre y defensor de los derechos humanos.


martes, 8 de julio de 2003

LA CIUDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS

En la reciente constitución de la nueva Corporación Municipal los tres grupos municipales abogaron por la necesidad de trabajar por la inclusión y la integración social. En este sentido, Rosa Aguilar llegó a definir a Córdoba como la ciudad de los derechos humanos. Nuestra asociación aportó en la pasada campaña electoral un documento a los/as alcaldables en el que se proponía una serie de medidas para hacer posible ese deseo. Coincidimos con Julio Anguita cuando expresa que "la alcaldesa es de todos pero no se puede gobernar para todos, ya que desde la izquierda no se pueden tomar decisiones en favor de los grandes intereses económicos, sino para los más desfavorecidos". El mencionado documento aboga por un verdadero espacio de seguridad ciudadana, basado en las siguientes propuestas:
1- Reservar en el nuevo PGOU un 30% del suelo a la construcción de viviendas acogidas a algunos de los regímenes de protección oficial.
2- Contemplar y promocionar medidas que eviten el deterioro de los barrios más desfavorecidos.
3- Arbitrar mecanismos de mediación para el acceso de las familias más vulnerables al mercado de las viviendas de alquiler
4- Crear un observatorio de la vivienda, que junto al observatorio de lo social, detecten todas las problemáticas sociales y aporten soluciones.
5- Apostar por recursos de formación y empleo adaptados a las personas que viven en zonas desfavorecidas.
6- Apoyar a las empresas de inserción sociolaboral
7- Reservar en las empresas municipales un cupo del 5% de los puestos de trabajo de que disponen a este colectivo con mayores dificultades.
8- Poner en marcha para las mujeres solas con cargas familiares y mujeres maltratadas una renta básica que les garantice una vida con dignidad.
9- Interrelacionar Servicios Sociales con las áreas municipales que se ocupan de la vivienda, la formación y el empleo.
10- Exigir como Ayuntamiento un marco legal para las toxicomanías.
11- Actuar de manera integral con los/as ancianos de forma que se mantengan arraigados en su medio natural.
12- Crear un albergue público para transeúntes que contemple distintas posibilidades de acogida.
13- Auspiciar un Plan Municipal para atender a la prostitución.
14- Facilitar en política de menores que los servicios sociales comunitarios actúen en las situaciones de riesgo que sus familias padecen.
15- Crear un observatorio municipal de migraciones, facilitando el acceso a los planes de formación, empleo y vivienda a los inmigrantes que se vayan instalando en nuestra ciudad.
16- Facilitar la inserción social y laboral de los presos/as.
Con medidas como las descritas conseguiríamos que Córdoba fuera verdaderamente paradigmática en los derechos humanos. La seguridad policial jamás dará respuesta a los problemas sociales por lo que estaremos vigilantes para que no se vuelva en contra de los más débiles. Deseamos que la alcaldesa asuma esta responsabilidad, donde la izquierda más se la juega ideológicamente. Tenemos nuestra mano tendida al diálogo.


miércoles, 3 de mayo de 2000

LA OTRA CARA DE LOS PATIOS

Córdoba celebra durante la primera quincena de mayo su espléndido concurso de patios, rejas y balcones, en el que la ciudad muestra una de sus señas de identidad más genuina, enraizada en sus antiguas culturas romana y árabe.

La política municipal viene desarrollando su esfuerzo para potenciar el Casco Histórico de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad. El Plan Especial del Casco Histórico, el Plan Urban y otras actuaciones así lo evidencian. Y son precisamente los patios, junto a todo el acervo monumental de los catorce barrios antiguos de la ciudad, que configuran las llamadas Almedina y Axerquía, los ejes de todas estas actuaciones que quieren revitalizar uno de los cascos históricos más extensos e importantes de Europa.

Cualquier equipo de gobierno municipal tendrá como uno de sus principales objetivos la revitalización, mantenimiento y promoción del corazón de Córdoba.

Sin embrago, habrá que ir más allá. Junto al objetivo anterior, hay otro que hunde sus señas ideológicas en la llamada justicia social. Objetivo que marca la diferencia ideológica entre llevar a cabo un tipo de política y otra, entre los que lo apliquen o lo dejen guardado en el cajón de los olvidos.

Nos referimos, en esta ocasión, a la apuesta por la población marginada del Casco Histórico, que no enseñará sus patios por pura vergüenza, y que siguen compartiendo retrete, cocina, que no poseen agua caliente y que, en algunos casos, ni siquiera disponen de electricidad, o de medios para cubrir sus necesidades más básicas. Una población marginada, sobre todo de personas ancianas, que necesitan urgentemente medidas sociales encaminadas a satisfacer sus necesidades  más elementales: viviendas dignas (con patios como los que durante estos días nos enseñan con orgullo algunas familias cordobesas), servicios sociales que cubran sus necesidades de atención primaria, sanitaria, etc.

Rafael, Fuensanta, Dolores, Antonio… son algunos de nuestros ancianos y ancianas que esperan que el gobierno municipal desarrolle la ideología que le corresponde y que no es otra que conseguir una igualdad social para todas las personas.

Vecinos de Córdoba, el mejor homenaje que les podemos hacer a todas estas personas que viven en estas condiciones es que reivindiquemos sus derechos sociales; para que de esta manera, podamos celebrar, en todo el amplio sentido de la palabra, esta magnífica fiesta primaveral cordobesa.


                                     Miguel Santiago Losada
                                     Presidente de la APDH-A

                                     Córdoba, mayo de 2000