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martes, 3 de enero de 2017

EL ABRAZO DE MOHAMMED

El año 2016 comenzaba con el abrazo del niño Mohammed que, al igual que otros niños, nos acompañaba en el inicio del nuevo año alrededor de un apetitoso cuscús preparado por las madres de una aldea de la extensa campiña marroquí. Nos juntamos una gran familia formada por hombres y mujeres, jóvenes y muchos niños donde imperaba el lenguaje de la sonrisa, de la acogida, del abrazo y de la humanidad.
El ser de diferentes culturas y religiones no significó establecer muros de discordia, por el contrario, y como ocurre con más frecuencia de lo que nos hacen creer, la convivencia y el entendimiento entre las personas de buena voluntad siempre fluye por doquier. Las discordias, mayoritariamente son provocadas por los que se creen más creyentes que nadie, por los que se creen que su dios es el único y verdadero, por los que se toman el nombre de Dios en vano a través de doctrinas fundamentalistas, que nada tienen que ver con las verdadera esencia del ser humano, doctrinas que conducen a la inmoralidad de condenar, dividir, culpabilizar e incluso matar, a la vieja usanza inquisitorial.
En el lenguaje del abrazo descrito al inicio, no caben las palabras de algunos jerarcas católicos que nos hablan de que la fecundación in vitro es un aquelarre químico, que cuestionan el acogimiento a los refugiados, que consideran a la homosexualidad como una deficiencia sexual. Tampoco caben las actitudes  de algunos imanes que pretenden condenarnos al infierno por besarnos entre hombres y mujeres y cuyos sermones conducen al odio, a la enemistad e incluso a la muerte. Tampoco valen las palabras de algún rabino que celebra la segregación de los hermanos palestinos o que bendice la destrucción de casas de centenares de familias. Y por supuesto, tampoco ha lugar la discriminación que sobre la mujer ejercen todas estas estructuras religiosas.
La fiesta fue posible porque tanto disparate se quedó en la puerta y el pequeño Mohammed pudo abrazarnos con toda su alma al despedirnos. No estaba contaminado de esa doctrina castrante que inhumaniza y va en contra de la propia divinidad.
Muy posiblemente el alma del papa Francisco este imbuida de la misma humanidad que la del pequeño Mohammed al pedir  un diálogo entre religiones para lograr frutos de paz y de justicia ya que, como él dice, la única certeza reside en que todos somos hijos e hijas de Dios. La utopía quedó escrita hace dos mil años en las palabras de uno de los mayores profetas de la historia, Jesús de Nazaret: “tuve hambre, y me distéis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. Dejemos que nos cale la palabra salida de las entrañas, brotada del corazón, nacida de lo mejor del ser humano. ¡Qué en 2017 lo podamos sentir y vivir!

                                                                                Córdoba, 28 de diciembre de 2016
                                                                         Miguel Santiago Losada

                                             Profesor y miembro de Comunidades Cristianas Populares

miércoles, 14 de septiembre de 2016

UN OBISPO TRIDENTINO



Imagínense por un momento que el imán de una mezquita o el rabino de una sinagoga de algún  lugar de nuestro país dijera que la igualdad de género “es una bomba atómica que quiere destruir la doctrina que profesan  y la imagen de Dios en el hombre y la imagen de Dios Creador” ¿Qué pensaríamos? ¿Qué medidas inmediatas se tomarían? Diríamos que son unos peligrosos machistas que atentan contra los principios de un Estado democrático y aconfesional, y, muy posiblemente, la fiscalía abriría diligencias contra la postura del imán o del rabino sin la necesidad de ninguna denuncia ciudadana y aplaudida por todo el mundo. Sin embargo, no ha sido ningún imán ni ningún rabino, ha sido el Obispo de Córdoba que ha vuelto a poner a nuestra ciudad en el candelero de la intransigencia, muy lejos de ese título de interculturalidad y ciudad de encuentrosque queremos para ella.

No es la primera vez que este mandatario eclesiástico manifiesta su ideología más integrista a través de declaraciones polémicas que le hacen un daño enorme a muchos cristianos/as que trabajan por un mundo fraterno, justo e igualitario. A finales del año pasado afirmó en una carta pastoral que la mujer debe "dar calor al hogar, acogida y ternura" y que el varón “representa la autoridad”, además de considerar un “aquelarre químico” la fecundación in vitro. En otra ocasión, en alusión a las reformas planteadas dentro de la Iglesia por el Papa Francisco sobre el divorcio y la nulidad matrimonial, aseguró que  “nadie puede deshacer (ni siquiera el Papa) lo que Dios ha unido por voluntad de los esposos en el sacramento del matrimonio”.

Es una persona que no ha dejado de generar conflictos desde que llegó a Córdoba. Ya lo hizo nada más llegar quitándole el nombre a la Mezquita de toda la cartelería y tergiversando su verdadera historia.  Su ideología anda muy alejada del Vaticano II, y no digamos del evangelio, en el que las palabras inmatricular, condenar, marginar, intolerar, señalar, castigar, imponer, excluir… no tienen cabida. Una Iglesia que tiene excesos de condenas y defectos de perdón no es la iglesia de Jesús. Un Jesús de Nazaret que no quiere templos de piedra, nunca hubiese inmatriculado nada; quiere templos humanos donde habite la gracia del Espíritu y eso no se puede inmatricular. Jesús no está en la Catedral, ni en las pompas y grandes espectáculos para beneficio y honor de la propia institución, tampoco está en el palacio episcopal, ni en los hábitos. Está en el corazón del que vive las bienaventuranzas sea ateo o no, profese una religión u otra.

Por otra parte, no está de más recordarle a este señor el artículo 13 del decreto Christus Dominus del Concilio Vaticano II que trata sobre el ministerio pastoral de los obispos y transcribo: “Siendo propio de la Iglesia el establecer diálogo con la sociedad humana dentro de la que vive, los Obispos tienen, ante todo, el deber de llegar a los hombres, buscar y promover el diálogo con ellos. Diálogos de salvación, que, como siempre hace la verdad, han de llevarse a cabo con caridad, compresión y amor; conviene que se distingan siempre por la claridad de su conversación, al mismo tiempo que por la humildad y la delicadeza, llenos siempre de prudencia y de confianza, puesto que han surgido para favorecer la amistad y acercar las almas”. Como podemos apreciar sus actitudes como pastor están muy alejadas del espíritu vaticanista, por lo que tampoco le vendría mal recordarle el artículo 21 del mismo decreto que trata sobre la renuncia al ministerio episcopal: “Siendo de tanta trascendencia y responsabilidad el ministerio pastoral de los Obispos, los Obispos diocesanos y los que en derecho se les equiparan, si por la edad avanzada o por otra causa grave se hacen menos aptos para el cumplimiento de su cargo, se les ruega encarecidamente que ellos espontáneamente o invitados por la autoridad competente presenten la renuncia de su cargo”.

Ya es un paso que los partidos con mayor representatividad en el Ayuntamiento de Córdoba, PP, PSOE, IU y Ganemos, hayan condenado unánimemente las últimas declaraciones de este obispo, sin embargo deberían tomar medidas más contundentes.

Córdoba, 5 de septiembre de 2016
                            Miguel Santiago Losada
        En nombre de las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía

lunes, 28 de marzo de 2016

OTRA MIRADA

Recuerdo las palabras de una mujer de la calle Cardenal González, ya entrada en años,   de carmín pronunciado y ojos cansados: - Prefiero ver al Cristo del Amor desde la acera de la calle antes que hacerlo desde mi balcón, no soy digna de estar a su altura. Su amor de cinco estrellas, al igual que la Magdalena de Joaquín Sabina, es el único capaz de llenar al crucificado de besos y perfumados ungüentos.

Esa misma tarde de Ramos el Rescatado subirá desde la Axerquía ¿Cuántos refugiados, inmigrantes, están representados en él? ¿Cuántos niños, mujeres, hombres pidiendo ser rescatados de las guerras, atentados, violencias, hambrunas, enfermedades…? ¿Seremos capaces de sensibilizarnos ante tanta injusticia y pasar a la acción solidaria y fraterna o solo contemplaremos el paso de la bella y majestuosa talla? Muchos de ellos morirán en los largos caminos de destierro o ahogados en las aguas de frontera, las mismas en las que nos bañamos los ciudadanos europeos, protegidos por leyes emanadas de gobiernos que desprecian a los otros, como si el ser humano valiese diferentes precios ¡Cuánta injusticia!

El Jueves Santo procesiona en Córdoba una de las imágenes cumbres del barroco andaluz, la Virgen de las Angustias, que muy bien podría encarnar las angustias de tantas madres y padres que cogen a sus hijos sin vida a las orillas de la playa, los acurrucan y los lloran, llegando sus gemidos a los confines de la tierra.

Será el Miércoles Santo cuando, acompañado por su barrio de Palmeras, la procesión del Cristo de la Piedad muestre la cotidiana estación de penitencia  de su barrio y se torne manifestación de honradez y dignidad, de superación, de gritos y denuncias ante tanta irresponsabilidad política en una tierra en la que los índices de empobrecimiento alcanzan los mayores porcentajes de Europa. Este Cristo, que bien podría llamarse de los Derechos Humanos, es la mejor expresión del clamor de los barrios más castigados de nuestra Andalucía que piden al clavado en la cruz que los libere de tanto mal, que no les queda otra que mirar hacia arriba porque, aquí abajo, ni son escuchados, ni son atendidos, ni encuentran respuestas.

¡Cuánto dolor en las mejillas, en la patada recibida, en el insulto permanente, en la cotidiana amenaza, cuánto terror psicológico ante la mirada del agresor a tantas mujeres víctimas de los malos tratos, cuántas mujeres calladas, violadas legalmente, irreconocidas, devaluadas, ninguneadas verán pasar a tantas dolorosas llorando de impotencia y suspirando ante tanto sufrimiento!
Un año más, como en todas las primaveras, ante la figura del Nazareno, nuestro pueblo hará suya las palabras del poeta, andará buscando escaleras para desenclavarse de las cruces de cada día y no querrá cantar  a ese Jesús del madero sino al que anduvo en el mar (Antonio Machado).
                                                                                  Córdoba, 19 de marzo de 2016
                                                                                     Miguel Santiago Losada

                                                                                                 Profesor

domingo, 6 de marzo de 2016

CONSTRUIR PUENTES

Vivimos en un mundo alarmantemente inhumano, injusto e insolidario, visibilizado por la ONG Oxfam en su informe anual, al afirmar que las 62 personas más ricas acumulan la misma riqueza que los 3.600 millones más pobres. De estas terribles diferencias tampoco se libra España que, según el informe de la OCDE, sigue estando a la cabeza de la UE en el crecimiento de la desigualdad desde el inicio de la crisis, tan solo por detrás de Chipre. La distancia entre ricos y pobres ha crecido, llegando en 2015 a concentrar el 1% de la población tanta riqueza como el 80% de los más desfavorecidos. Mientras tanto, la vieja y cada vez más fortificada Europa muestra su cara más hostil con los refugiados, alcanzado su máxima expresión en los 330 niños ahogados en las aguas del Mediterráneo y en los más de 10.000 niños que viajaban solos, esperando ser acogidos, desaparecidos nada más llegar a Europa, según estimaciones de la Europol (Oficina Europea de Policía), encontrándose muchos de ellos en manos de organizaciones de tráfico de personas.

Cómo puede estar pasando esto en pleno siglo XXI cuando el mismo papa Francisco afirma que la única certeza reside en que “todos somos hijos de Dios”, lo que podría traducirse para los no creyentes en: todos y todas somos iguales. Ante la falta de dirigentes políticos europeos que alcen la voz y desarrollen políticas solidarias y humanas, ha tenido que ser el papa Francisco el que denuncie tanta barbaridad y acuse a los que construyen muros. Al candidato a las primarias del Partido Republicano (EEUU) Donald Trump le ha dicho: "Una persona que solo piensa en construir muros, sea donde sea, y no en construir puentes, no es un cristiano. Esto no está en los evangelios”. Este es el mensaje que quiere dar en el año de la misericordia, el de construir  puentes y no  muros. El Evangelio es la misericordia y si la Iglesia no cumple con ese mandato está traicionando la esencia de su mensaje. La iglesia tiene que “pasar de aduana a hospital de campaña”, dice el Papa. 
Los andaluces tuvimos la suerte de tener un profeta misericordioso, que nos dejó hace 21 años, Diamantino García Acosta, al que cantaba Carlos Cano: “andaba con la verdiblanca por la causa de los pobres”. Afirmaba que él no se podía quedar encendiendo velas en la iglesia cuando había tantas personas sufriendo por las violaciones de los derechos humanos. Con su característica ironía decía que: “a Jesús no lo crucificaron por hacer procesiones sino por ponerse al lado de los explotados”. Desde su experiencia con los más empobrecidos pensaba que: “la iglesia no debiera ser un recinto de muros, ni una empresa de servicios religiosos, en la que sobran funcionarios y faltan profetas”. Estaba convencido de que: “el evangelio hay que vivirlo con la gente humilde y creer en la vida y la justicia, no es compatible con la vida cómoda en la que sólo se cree en la barriga”.
Qué lejos quedan del papa Francisco y del cura Diamantino las palabras de una jerarquía católica trasnochada que nos habla de que la violencia machista se debe a que la mujer pide la separación (arzobispo de Toledo), de cuestionar el acogimiento a los refugiados al considerarlos como el caballo de Troya de Europa al no ser trigo limpio (arzobispo de Valencia), de considerar a la homosexualidad como una deficiencia sexual (cardenal Fernando Sebastián). El obispo de Córdoba bate el récord de tanto despropósito cuando afirma que “todo hijo tiene derecho a nacer de un abrazo amoroso, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio, fruto de un aquelarre químico” o de afirmaciones tan fuera de lugar como que “el varón cuanto más varón sea mejor para todos en la casa, ya que aporta particularmente la cobertura, la protección y la seguridad”. Este jerarca de la iglesia, amante del boato, se cree dueño y señor de uno de los monumentos más importantes del mundo, la Mezquita-Catedral, al que por sus pretensiones ideológicas, que nada tienen que ver con el Evangelio y el Concilio Vaticano II, ha negado el nombre al monumento y ha tergiversado su verdadera historia. Mientras, la Administración responsable ha preferido mirar hacia otro lado, haciendo manifestaciones propias de un lenguaje ambiguo, ineficaz, oportunista y alejado de los intereses de lo público.
A Diamantino lo acusaron de activista, revolucionario y mal sacerdote, de conducta inapropiada, según constaba en los informes policiales. Hoy, al igual que ayer, defender los derechos humanos o defender lo público, sigue incomodando. A pesar de todo, este mundo tiene solución y aunque parezca que el esfuerzo por conseguir un mundo más justo es una causa perdida, como es tan razonable, algún día la ganaremos.

                                                                                  Córdoba, 24 de febrero de 2016
                                                                    Miguel Santiago Losada

                                               Profesor y miembro de Comunidades Cristianas Populares

sábado, 4 de abril de 2015

Dios no inventó el vía crucis

Los vía crucis que desangran continuamente a la humanidad son obra de personas que han tomado el nombre de Dios en vano, de las malas prácticas religiosas que han forjado un dios hecho a imagen y semejanza del poder, tanto político como religioso, que somete y anula a la persona. Los sumos sacerdotes de Jerusalén convirtieron el templo en el centro del poder y del dinero. Jesús de Nazaret firmó su sentencia de muerte al denunciarlos por corruptos y sepulcros blanqueados, que explotan al pueblo y cargan sobre sus débiles espaldas fardos pesados repletos de doctrinas y dogmas que ni ellos cumplen.
Después de Jesús, pocos siglos duró la vida de las primeras comunidades cristianas, como nos narra el libro de los Hechos de los Apóstoles , debido a los intereses del Imperio y de unos clérigos traidores al evangelio, que transformaron a Jesús en un dios excluyente al que, revestido de emperador, le impusieron la corona y el cetro y le hicieron proclamar que "fuera de la iglesia no hay salvación".
Siglos más tarde, Mahoma intentó restaurar el monoteísmo de la religión bíblica. Muy pronto con Alí, yerno de Mahoma, surgirían las principales divisiones en el Islam, lo que provocaría su asesinato. La mayor parte de la población musulmana ha sufrido a lo largo de la historia las tensiones y diferencias entre las distintas ramas chiíes y suníes.
Los dirigentes de las tres religiones monoteístas cometieron el mismo error: crear un dios excluyente, generador de interminables vía crucis a lo largo de la historia.
Las religiones fracasan cuando una mujer es asesinada a patadas por una turba que la acusa de quemar un Corán o cuando un joven muere de sida en Africa por obedecer a una moral católica que prohíbe el preservativo. Las religiones fracasan cuando el gobierno israelí excluye a un pueblo de su propia tierra. Las religiones fracasan cuando seguidores suyos atentan contra decenas o centenares de personas en una mezquita, una calle, una iglesia... Las religiones fracasan cuando bendicen y utilizan los armamentos o cuando no dan el primer paso para conseguir la paz mundial. Las religiones fracasan por su machismo atroz, que condena a la mujer, en el mejor de los casos, a un segundo lugar, y en el peor la denigra tapándola, matándola o amputándola. Las religiones fracasan cuando a una persona católica se le niega la comunión por estar divorciada o cuando condenan y matan por una opción sexual. Las religiones fracasan cuando sus iglesias tienen bancos e inmobiliarias o cuando pretenden adueñarse del patrimonio de un país. Las religiones fracasan cuando dividen en nombre de dios, cuando niegan el ecumenismo o la interreligiosidad, cuando ofenden a sus diferentes profetas. Las religiones fracasan cuando no ponen al servicio de los demás lo mejor de sus credos: la fraternidad y la solidaridad. Las religiones fracasan cuando no respetan la laicidad, la libertad de conciencia y la democracia o pretenden hacer del aborto un crimen de Estado. Las religiones fracasan cuando se basan en una estructura vertical, en cuya cúspide se consideran príncipes. Las religiones fracasan cuando utilizan y manipulan la religiosidad popular. Las religiones fracasan cuando le dan la espalda a los derechos humanos.
Nos podemos preguntar qué hacer ante tanto fracaso. La respuesta no es otra que creer en la persona, tal y como se refleja en los ejemplos siguientes:
El papa Francisco lavó los pies el pasado Jueves Santo a una docena de jóvenes en una prisión de Roma, entre ellos, a dos mujeres, una musulmana serbia y una católica italiana. El gesto es doblemente histórico para un papa.
L. Bathily, un joven musulmán de Mali, escondió el pasado 9 de enero en el supermercado de Vincennes a seis clientes en la cámara frigorífica, entre ellos un bebé, para que no fueran asesinados por los terroristas. Dijo: "Ya sea cristiano, ateo o musulmán... alguien que mata así es inhumano y terrible. No escondí a judíos, escondí a seres humanos".
Malala Yusufzai, pakistaní musulmana y premio nobel de la paz, es una luchadora incansable a favor de la escolarización de las niñas musulmanas.
Judíos y árabes marcharon juntos por el Estado palestino en 2011 y gritaron eslóganes como: "Judíos y árabes luchan contra la ocupación".
M. Luther King gritó: "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos".
En definitiva, y a modo de conclusión, en el bello poema del filósofo Ibn Arabi (1165-1241) Mi religión es el amor podemos encontrar la respuesta: "Hubo un tiempo en el que rechazaba a mi prójimo si su fe no era la mía. Ahora mi corazón es capaz de adoptar todas las formas: es un prado para las gacelas y un claustro para los monjes cristianos, templo para los ídolos y la kaaba para los peregrinos, es recipiente para las tablas de la Torá y los versos del Corán. Porque mi religión es el amor".
* Profesor y miembro de Comunidades Cristianas Populares


martes, 24 de diciembre de 2013

El nazareno, un hombre justo

Es muy loable la respuesta que da mucha gente a las llamadas de las ONG, colectivos, asociaciones,... para recoger alimentos, juguetes, ropa para las personas que están sufriendo la terrible situación social causada por la economía neoliberal y permitida por los gobiernos democráticos de la Unión Europea.
Es muy loable todo tipo de medidas emanadas por las instituciones públicas que vayan encaminadas a pagar la luz y el agua de las personas que no pueden hacerlo, dar una bolsa de alimentos a los niños de los colegios que pasan hambre, o cualquier otro tipo de actuaciones paliativas que pretendan mitigar las difíciles situaciones que atraviesan miles de familias.
Es muy loable todo tipo de campañas en estas fiestas que remueven lo mejor de nuestras entrañas, en las que todas las personas estamos más sensibles con lo ajeno.
¿Quién no ha dado un kilo de arroz, algún juguete usado en buen estado, algún euro al chavalito negro del semáforo o a los nenes que con sus panderetas nos cantan algún villancico con el que se buscan la vida,...? Hay personas que van más allá colaborando en los comedores populares, en el reparto de alimentos, haciendo colectas para los más necesitados...
Sin ninguna duda hay mucha buena gente. Gente sensible, amable, dispuesta a tender la mano para mitigar el sufrimiento; gente que va más allá de no matar, no robar o no mentir. Sin embargo, podemos preguntarnos si se puede dar un paso más.
El 24 de diciembre, a las doce de la noche, celebramos el nacimiento de un niño de oriente que llegó al mundo hace más de dos mil años. Un niño pobre, sin hogar, sin apenas con qué vestirse y posiblemente tiritando de frío. A ese niño los pastores y los reyes de oriente le llevaron comida, regalos, le dieron calor humano y acompañaron a su padre y a su madre, que se sentían extraños fuera de su tierra. Sabemos que Jesús de Nazaret no nació en su pueblo. Era un inmigrante sin papeles como su padre y su madre. Recordemos que, precisamente cuando iban a empadronarse, a María de Nazaret le sorprendió el parto.
Este niño fue creciendo y vio la dura realidad de su gente: una gran mayoría de personas empobrecidas, carentes de todo y sometidas a un poder que machacaba y menospreciaba al pobre y enaltecía a la minoría de ricos, muchos de ellos corruptos, sanguinarios, asesinos.
El niño se hizo hombre y dio a conocer su programa de vida, las bienaventuranzas, y compartió su vida con los más necesitados. Hasta aquí, Jesús de Nazaret fue muy buena gente. Pero dio un paso más: se enfrentó con los poderosos que oprimían, que violaban los derechos humanos. Jesús se manifestó contra los sacerdotes del templo que dicen y no hacen, contra los legisladores de su época que atan cargas pesadas sobre las espaldas de los débiles, contra el poder establecido que anteponía la ley injusta a la necesidad humana. Según sus palabras: limpian por fuera el vaso y el plato, pero por dentro están llenos de robos y de injusticias. Y los llamó hipócritas, sepulcros blanqueados, serpientes y generación de víboras.
Todo el mundo sabe como acabó la vida del Nazareno. Murió en la cruz no por ser un hombre bueno sino por ser un hombre justo y exigir justicia para su pueblo.
* Profesor y presidente de la
Asociación KALA


lunes, 2 de abril de 2012

Historias de hoy y de siempre

Con mucho mimo y cuidado Pepi acaba de asear a doña María Luisa, una octogenaria señora residente en una noble mansión, de la zona donde se concentran las mansiones nobles. Tras otorgarle los últimos retoques en el peinado, acompasados por varias ráfagas de perfume, suena el teléfono. Doña María Luisa observa con preocupación cómo dos lágrimas recorren las castigadas mejillas de Pepi. Al otro lado del teléfono le informan que su hijo acaba de ingresar en prisión por consumo y tráfico de drogas. Su vástago, un chavalito con recursos escasos, de un barrio sin recursos, crece en la impotencia de ver cómo su madre se va consumiendo por el sufrimiento que le produce no poder dar a sus hijos lo que siente su corazón. Tras colgar el teléfono, una fugaz mirada las hace cómplices del duro momento.
Al mediodía, doña María Luisa almuerza con sus nietos, aún ataviados con los uniformes distinguidores del colegio privado que los forma e instruye, y con su nuera e hijo quien, a modo de rutina, comenta las sentencias que acaba de firmar, entre ellas, la de un joven por consumo y tráfico de estupefacientes. Don Manuel culpa a los padres del muchacho y a la educación pública, por no haber sido capaces de hacer de él un hombre de provecho. La madre de familia se incorpora al soliloquio para comentar la buena recaudación que ha cosechado su asociación destinada a ayudar a mujeres embarazadas sin recursos. Alvaro, el más pequeño de la familia, interviene para preguntar si ya tiene la túnica preparada con la que procesionará la próxima semana.
El niño comenta que en el paso de misterio de su cofradía el gobernador se lava las manos ante la condena de un inocente. Doña María Luisa, con voz tierna y nada ofensiva, le dice a su nieto que la escena del paso de su hermandad se repite cada día en mil sitios diferentes. Su nuera la recrimina por meterle ideas políticas a su hijo. Doña María Luisa se levanta y, con la ayuda de su andador, se dirige a su dormitorio, dejando el rastro aromático del ungüento con el que Pepi la embadurnó.
Al día siguiente, y como siempre, Pepi y Doña María Luisa toman café en su lugar habitual tras el paseo vespertino, bajo la calidez de un sol primaveral y el embriagador olor que desprenden los naranjos en flor. La pregunta de la abuela no tardó en llegar:
- Pepi, ¿cómo estás? Esta, con voz entrecortada por la emoción, le contestó que tirando, que así es la vida. La venerable anciana la miró con ojos humedecidos y le dio las gracias por ser quién es.
* Profesor y presidente de la Asociación Kala


miércoles, 14 de marzo de 2012

25 de marzo

La jerarquía de la Iglesia católica andaluza, una vez más, ha manifestado su orientación al voto, que debe ir dirigido hacia un no al aborto y la eutanasia, hacia la defensa del matrimonio como unión estable de un varón y una mujer, hacia el cuestionamiento de la política social, criticando las subvenciones, siendo precisamente esta institución la que más dinero recibe de las arcas públicas. Sin ningún tipo de dudas están dirigiendo el voto hacia los partidos de ideología más conservadora.
Los cristianos de base, entre los que me encuentro, hemos conformado una ideología enraizada en el Evangelio. Esto supone que, a la hora de votar, tenemos que hacer un análisis profundo de la realidad social.
El conocimiento de la realidad nos lleva a ser conscientes de que vivimos en una sociedad basada en la desigualdad y la injusticia, que conducen a miles de familias a la exclusión social. En el caso de nuestra tierra existen más de dos millones de personas empobrecidas y alrededor de 500.000 en una situación de extrema pobreza o exclusión social, lo que supone que uno de cada tres andaluces carecen de las condiciones básicas para poder vivir adecuadamente. Teniendo en cuenta esta dura situación no es admisible que el gobierno haga rescates millonarios a la banca, sirva como ejemplo los 600 millones a Cajasur o los 6.000 millones a la CAM, y siga permitiendo los desahucios a centenares de familias que ni llegan a final de mes para poder alimentar a sus hijos. No podemos aceptar una ley de extranjería que discrimina y considera al ser humano como una mercancía objeto de los intereses del mercado, dejando a centenares de vidas truncadas en nuestra ribera mediterránea. Tampoco podemos mirar hacia otro lado ante una política judicial y penitenciaria que llena las cárceles mayoritariamente de personas procedentes de los barrios y zonas con mayor empobrecimiento y exclusión social. Cualquier ciudadano/a que se rebele contra esta injusticia social, o lo que es lo mismo, tome partido por los/as más débiles, debería hacer un discernimiento a la hora de votar, optando por los partidos que más apuesten por unas políticas encaminadas a combatir la desigualdad social y el sufrimiento que esta crisis financiera y de valores está provocando en amplios sectores de la población andaluza. Desde esta posición, estamos llamados a evitar que sigan desmantelando los servicios sociales, recortando las partidas económicas en sanidad y educación, y haciendo recaer las consecuencias de la crisis en los sectores más débiles de la sociedad.
El votante crítico, progresista y de izquierdas no lo tiene fácil a la hora de votar en conciencia, atendiendo al escenario político. Sin embargo, hay que hacerlo por el bien de Andalucía y del resto del Estado. Quizá, lo mejor que pueda pasar el 25 de marzo es que salga de las urnas un gobierno de coalición formado por varios partidos políticos capaces de identificarse con estos valores, que le obligue a desarrollar una política social basada en la ley de inclusión social, que apueste por la enseñanza y la sanidad públicas y que potencie la cultura andaluza como nuestra seña de identidad. Tal vez de ahí podría resurgir una nueva fuerza sociopolítica, convergente y de izquierdas, imprescindible para recuperar la ilusión de muchos ciudadanos/as y frenar este descarnado neoliberalismo que relega a la exclusión a miles de personas.
*Profesor y presidente de la
Asociación KALA


lunes, 9 de enero de 2012

¿QUE NAVIDAD?

La abuela Lola, una mujer que tuvo que emigrar a Barcelona en los años sesenta a causa del empobrecimiento que padecía Andalucía, teme, después de tantos años de trabajo y sacrificio, que le apliquen la tasa de un euro por medicamento. Hace ya unos días que viene haciendo cuentas, ya que anda muy preocupada de que otro gasto, imprescindible para su salud, le recorte aún más su maltrecha economía. Mientras, desde la Generalitat, los políticos que aplican dicho canon tienen acceso a una sanidad tanto pública como privada, gracias a su acomodada situación.
Los presidentes de los grandes bancos españoles, como por ejemplo BBVA o Santander, se benefician de millonarios sueldos y de unas aseguradas pensiones, con las que tendrían para mantener a varias de sus generaciones sin dar un palo al agua. Son los mismos individuos que, debido al impago de hipotecas y amparados por la ley, mandan al desahucio a miles de familias por no poder pagarlas debido a su desoladora situación económica.
Muchas de las autoridades políticas, por ejemplo del Poniente almeriense, habrán asistido a la misa del gallo calentitos y vestidos con sus mejores galas. El celebrante de turno predicaría encarecidamente por los niños que debido al aborto no han nacido. Mientras, en los inmensos mares de plásticos que rodean a estos municipios, miles de personas inmigrantes pasaron esa noche, como otras tantas, con un frío que se cuela hasta lo más profundo del alma. El ver pisoteada la dignidad de estas personas es una realidad que estremece. No tienen ningún porvenir porque muchos de esos políticos, que comulgaron esa noche en nombre de Dios, pertenecen a partidos políticos que aprueban leyes de extranjería que van contra los derechos de las personas. Cuántos niños y abuelos habrán pasando la Navidad en fríos centros de acogida o residencias, por muchas calefacciones que tengan, sin el cariño que se desprende a través de la caricia del que bien te quiere o del beso que sabe a eternidad del hijo bien nacido a su entrañable madre.
Hemos escuchado mensajes de amor y paz por doquier bajo el envoltorio de la falsa sonrisa y con demasiados árboles de navidad y gordos papás Nöel. Rajoy, como no podía ser de otra manera, seguirá pensando cómo recortar más y más a la clase media, de la de abajo ni se acuerda, mientras que banqueros, aristócratas y demás personajes corruptos que menosprecian la democracia le seguirán dando palmaditas en la espalda al señor presidente. También, por este tiempo de la Navidad pasada, cardenales y obispos brindaron porque el Estado sea menos laico y más católico para mantener sus privilegiados. ¿Qué Navidad hemos celebrado? Es un buen momento para la reflexión personal y colectiva.
* Profesor y Presidente de la Asociación KALA


miércoles, 9 de enero de 2008

Dios es ateo

En Roma, por la balconada principal del Vaticano, asomaba el cardenal Ratzinger para ser proclamado Papa, un católico intelectual anclado en la doctrina tridentina.
Posiblemente se tratase de las pocas veces que la Iglesia jerárquica no disimulaba, bajo una aparente intervención del Espíritu Santo, la elección de un Papa. El Colegio Cardenalicio tenía muy claro que había que mantener la línea más ultraconservadora de la Iglesia, y quién mejor que el viejo cardenal para la Doctrina de la Fe, el inquisidor que custodia dicha doctrina con el máximo recelo para que nada cambie, para que todo quede inmutable.
Su brazo derecho, nunca mejor dicho, en España es el cardenal de Madrid Rouco Valera , que junto a sus correligionarios Agustín García-Gasco , cardenal de Valencia, y Antonio Cañizares , cardenal primado de Toledo, son los máximos exponentes de esta doctrina basada en dogmas morales que brotan de la más rancia concepción maniquea del ser humano, según la cual éste está formado por un alma a la que hay que liberar del cuerpo, causante de todo pecado.
¿Qué tiene que ver todo este andamiaje moral, generador de culpabilidades y almas atormentadas, con el mensaje liberador de Jesús de Nazaret ?
Veamos: Agustín García-Gasco dijo, en el mitin celebrado el pasado 30 de diciembre por la jerarquía eclesiástica, que "la cultura del laicismo radical es un fraude y un engaño". Según él, Jesús de Nazaret sería condenado por heterodoxo, ya que era un laico que depositaba toda su fe en el ser humano, preferentemente por el excluido. Asimismo, nos advierte de que "nos dirigimos a la disolución de la democracia" cuando él es un representante de la institución menos democrática que hoy en día existe.
Antonio Cañizares dijo que "la familia es la institución social más valorada, pero está siendo sacudida por legislaciones inicuas e injustas". De ser esto cierto, ¿por qué no forma una familia?, ¿por qué es tan inicuo e injusto al no considerar familias a personas que se quieren, que acogen y aman, cuando ése es el mensaje esencial del evangelio?
Antonio María Rouco dijo que "el ordenamiento jurídico ha dado marcha atrás respecto a lo que la Declaración de Derechos Humanos reconocía: que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad". No sé quién habrá puesto en duda tal afirmación; sin embargo, no me cabe en la cabeza cómo se atreve a utilizar la Carta Magna de las Naciones Unidas cuando sabemos que en el seno de la Iglesia institución no se practica la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fundamentalmente con las mujeres. El Estado Vaticano no ha suscrito los dos pactos internacionales en los que los Estados se comprometen a aplicar los citados derechos.
Como cristiano y defensor activo de los derechos humanos estoy escandalizado de la hipocresía de este sector de la Iglesia institución. Estoy convencido de que ese no es el camino de Jesús de Nazaret. Qué pena que estos cardenales, con las bienaventuranzas en la mano, no denuncien a los ricos y poderosos de este mundo por las muertes de miles de personas debido al hambre y a la enfermedad, por las guerras y el gran negocio de la industria armamentística, por las desigualdades entre el Norte y el Sur, por los que mueren a causa de defender la justicia, por los niños explotados y carentes de formación, por las mujeres machacadas por un machismo que no conoce fronteras, por el riesgo medioambiental que padece nuestro planeta a causa de un desarrollo sin escrúpulos,...
Dios niega la destrucción del ser humano y de la naturaleza. Dios no cree en los que toman su nombre en vano.

* Profesor y Coordinador del Area de Marginación de la Apdha

jueves, 12 de abril de 2007

LAS PROSTITUTAS Y LOS PUBLICANOS OS PRECEDERÁN EN EL REINO DE LOS CIELOS

Hace treinta años, un sábado santo, Adolfo Suárez legalizaba el Partido Comunista de España con el apoyo de partidos políticos, sindicatos, colectivos sociales y la misma Iglesia española, presidida por el Cardenal Tarancón al que acompañaban un grupo de obispos, entre los que se encontraban Buxarrais, Osés, Iniesta,… seguidores del Concilio Vaticano II, promulgado por el papa bueno Juan XXIII y que posibilitó la puesta al día de la Iglesia. Fueron tiempos apasionantes, de cambios, que dieron lugar a un Estado Social, Democrático y de Derecho.
            Hoy, algunos sectores de la vida política y social de este país junto a una mayoría  de la jerarquía eclesiástica quieren empañar aquello que tanto trabajo costó levantar. Nos encontramos ante una jerarquía preocupada principalmente por el mantenimiento de la institución a toda costa, por salvaguardar la financiación por parte del Estado, por imponer su doctrina y su moral por encima de una ética universal basada en la declaración universal de los derechos humanos, y, por supuesto, identificada con las clases sociales más conservadoras. En esta triste y preocupante realidad no nos debe extrañar que el Cardenal Rouco haya decretado el cierre de la parroquia madrileña de San Carlos Borromeo.
            Esta comunidad o asamblea de personas creyentes en una sociedad justa e igualitaria ha cometido el pecado de querer vivir la buena noticia consistente, aquí y ahora, en otra escala de valores en la que prima el amor a cambio de nada, el poder perdonar setenta veces siete, el no apedrear ni ser apedreado porque ninguna persona está libre de pecado, el llorar y el reír ante los sufrimientos y las alegrías de la vida,… Sin embargo, el hecho más revolucionario de esta comunidad es haber hecho hijos de ella a todas las personas que llegaron desde la más terrible desnudez de sentirse apaleados desde la calle por una sociedad injusta e insolidaria, de vivir la angustia que da la inseguridad de la esquina, de la deshumanización que produce las frías paredes de una cárcel, de la institucionalización que un chavalito sufre en un centro de menores, del desafío por encontrar una mejor vida que supone la patera o el cayuco. Es la maternidad y paternidad responsable que nos trasmiten por los cuatro puntos cardinales del país.
            Recuerdo que hace diez años conocí personalmente a esta comunidad presidida, desde el cariño y la aceptación por parte de todas las personas allí presentes, por Enrique de Castro. Ese día manifestaba su preocupación por los chavales: “para luchar por ellos hay que abrir las puertas de nuestras casas, hay que acogerlos y darles todo nuestro cariño, no basta con estar en la parroquia, con atenderlos a través de nuestras actividades,…”. Enrique con unos ojos humedecidos ante la provocación de la vida nos venía a decir aquello de “dejar que los más pequeños se acerquen a mí” (Lc 9,56-48. 18,15-17) “porque la verdad les ha sido revelada a ellos” (Lc 10,21-22).
            Desde esta realidad los domingos celebran una misa en la que comentan los acontecimientos vividos a la luz del evangelio y comparten un plato con trocitos de pan, bizcochos o galletas que simbólicamente comparten con otras personas venidas de otros barrios y lugares de la geografía española. Simbología que, a decir verdad, la hacen realidad en el día a día, sentándose en la misma mesa con las personas que padecen la exclusión social. Acaso no era esta la enseñanza que Jesús de Nazaret quería para crear la nueva humanidad. Sin embargo, la liturgia que complace al señor Cardenal es la de otras muchas parroquias que realizan el cumplimiento del ritual, vacías de compromiso social y acogimiento fraternal. ¿A quién sirve el señor Cardenal? Evidentemente a la doctrina de la Iglesia, al derecho canónico, a las órdenes que le llegan de la cúpula vaticana, siendo en bastantes ocasiones más papista que el propio Papa. De esta manera, con tanto servicio, no tiene tiempo ni lugar para servir a la causa verdadera del evangelio: las bienaventuranzas (Lc 6,20-23 y Mt 5,1-12). Le recomiendo humildemente al señor Cardenal que lea Mt 25,31-46 para que esté preparado en el atardecer de la vida.
            Por último, mandamos a la comunidad de la parroquia de Entrevías nuestro apoyo y más profundo cariño.

                                                                                Miguel Santiago Losada
                                                         Coordinador del Área de Marginación de la APDHA
                                                                            Córdoba, 12 de abril de 2007


sábado, 24 de junio de 2006

LOS SINFRON, UNA UTOPIA TANGIBLE

Todas las historias tienen un comienzo. La de Los Sinfron tuvo sus albores en el año 1983 cuando un grupo de adolescentes y un joven profesor se encontraron en un centro educativo, llamado popularmente la Laboral, por proceder de la antigua Universidad Laboral de Córdoba.

Poquito a poco fueron surgiendo las relaciones entre ellos e iban teniendo su punto de encuentro en el departamento de religión. Un espacio amplio y luminoso, abierto al exterior por un hermoso ventanal, que se convirtió en un pequeño hogar de vida donde compartían risas, llantos, inquietudes, actividades,… que fueron forjando el grupo cristiano del Instituto, que los mismos chavales bautizaron con el nombre de Sin Fronteras.

La primera convivencia extraescolar que organizaron fue a comienzo de las Navidades de 1985  en un bello pasaje jienense llamado la Hiedra. Después vendría la representación de la obra de teatro Un tal Jesús en el salón de actos del centro, coincidiendo con la Cuaresma de 1986. Precisamente la celebración de la Pascua de ese año en Cerro Muriano sería el escenario del nacimiento del Grupo Cristiano Sin Fronteras, que tuvo su primera reunión el 12 de abril de 1986 en el Convento del Buen Pastor. Desde el primer momento se quisieron impregnar del mensaje esperanzador de ¡Cristo Vive, Convertíos! Después llegarían la primera fiesta final de curso y la convivencia en el pantano de la Breña con la llegada de la estación estival.

Podríamos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que el camino recorrido entre los años 1986 y 1988 lo podríamos denominar como el de la iniciación. Fue un tiempo de conocimiento, de relaciones de amistad y pareja, de crisis, de entradas y salidas, del primer ideario, de conocimiento de la realidad, de los primeros compromisos (parroquias, CLJC, ONGs, política),… Lo que provocó que la evaluación de junio del 88 tuviese un punto de inflexión en el grupo, fue como la confirmación del mismo: o se diluía en otras realidades eclesiales o el grupo se convertía en una realidad propia y singular dentro de los movimientos cristianos de Córdoba.

Con el comienzo del curso 88/89 se inició la segunda etapa de este ilusionante camino que concluiría con la constitución de la comunidad en junio del 91. Fue la etapa que marcó definitivamente el objetivo de la opción por los pobres, a través de una comunidad de talla humana, en la que todas las personas son responsables de la vida comunitaria y de construir una nueva sociedad más justa y fraterna.

Cada persona iba madurando a la luz de la Palabra. Siendo la eucaristía la mayor seña de identidad del grupo. Sin embargo, los encuentros con la realidad eran los que hacían aterrizar al grupo. Entrañable fue la visita a la casa de Mati y Sole en las Palmeras el 8 de abril de 1999.

Entre otros acontecimientos habría que destacar la constitución del COSAL, la creación del boletín Sin Fronteras, que más tarde llegaría a ser la revista de las CCP de Andalucía; la formación del grupo cristiano Sin Fronteras II; la continuación de compromisos parroquiales, en ONGs, en el CLJC (participando en las comisiones de empleo y marginación).

El curso 90/91 se iniciaba pletórico a raíz del viaje realizado a Perú, de compartir el primer piso comunitario y con la vista puesta en la constitución de la comunidad. No obstante, el aldabonazo  más contundente fue el compromiso en el Cuarto Mundo, a través de las niñas del Buen Pastor y de la calle Torremolinos. Los pasos hacia Palmeras se iban preparando con la marcha de Mati y el encuentro con Lolina, Isabel y el resto de la comunidad de Ursulinas en noviembre del 90.

La tercera etapa transcurriría entre los años 92 al 95. Después de haber decidido la comunidad no dejarse absorber por las parroquias, de  no haber desembocado en un movimiento eclesial y de tener a las comunidades eclesiales de base de Latinoamérica como referentes, desembocamos en las CCP-A. Junto a ellas fuimos descubriendo a la Iglesia de Base de Madrid, a la Peri de Alicante, a los Bolines en Granada, a todas las personas que nos fuimos encontrando en el Monte de Murcia, a las comunidades del Salvador y Perú,…

La primera eucaristía comunitaria, el 1 de marzo del 92, y la experiencia de oración del Monte marcaron un giro en la vida espiritual de la comunidad.

El compromiso con Palmeras hizo que la comunidad estableciese su residencia en Miralbaida a partir del 92. Una casa que desde el principio tuvo un marcado carácter de acogida: Tito, Chelo, ecuatorianos, María la dominicana,…

Conforme se fortalecía el compromiso con la calle se iba acrecentando la actitud crítica con respecto a la Iglesia y a la sociedad en general. La presencia en el Consejo comienza a ser testimonial y el compromiso con el COSAL acaba trasladándose a la APDHA a partir de 1994.

Con la Furgo y el Sinfron la comunidad seguía haciendo kilómetros y kilómetros entre compromisos, oraciones y trabajos.

El período 95 al 98 supuso el paso de una comunidad endogámica a otra más abierta. Hasta este momento la comunidad había sido un grupo de personas aprendices de libertad, idealizadores de la comunidad, enamorados de la pobreza,… Después de diez años la vida por la que luchamos entró en nuestra casa: Tito, mujeres, los chavales de la calle empezaron a pasar días con nosotros,… Con la llegada de Nöel, el 27 de octubre del 95, comenzamos a vivir el día a día con ellos. Juanito, Juanma Rodríguez, Susi, Cheo, Charli,… serán los siguientes.

Evidentemente con ellos llegó la mayor crisis y a finales del 96 la comunidad era mucho más sencilla, humilde y acogedora. Antes había crecido mucho en compromisos y militancias; ahora, había llegado el momento de crecer sencillamente como personas.
Se rompió el dinamismo endogámico con la llegada de los nuestros y, sin embargo, seguimos caminando.

Habitamos nuevos pisos, llegaron nuevas personas, se crearon nuevos espacios personales y nos acompañaron, en estos complicados momentos, personas entrañables que nos ayudaron a mantener este milagro de fe y vida llamado Sin Fronteras.

Ello posibilitó que a partir del curso 98/99 siguieran entrando nuevas personas en nuestras vidas y comenzásemos a vivir en hogares de intimidad y solidaridad, sin perder de vista las realidades que a la luz de la comunidad habían ido surgiendo a lo largo de los años. De ahí que proyectos como Encuentro en la Calle y APDHA los consideremos como los hijos sociales más destacados de nuestros sueños y esfuerzos.

El nuevo milenio nos trajo nuevas vidas en  nuevos hogares, que supimos compartir con nuestras más entrañables amistades. Mansur, Ismael, Amín y María son las últimas páginas escritas con sangre y corazón.

                                        Celebración de los 20 años
                                         Córdoba, 24 junio 2006

                                                      Miguel Santiago losada

martes, 26 de julio de 2005

¿UN ATENTADO CONTRA LA FAMILIA?

Estoy harto de la frasecita más repetida en el último semestre: “la ley que permite los matrimonios homosexuales es un atentado contra la familia”. Eslogan acuñado preferentemente por altos mandatarios de la jerarquía eclesiástica y del Partido Popular, basado en la más rancia ideología estática y conservadora de la historia.

            Para mi entender un atentado contra la familia se hace realidad cuando la Administración retira a los hijos de una familia que se encuentra en situación social de riesgo; cuando los ayuntamientos utilizan como único recurso a la policía para desmantelar los asentamientos de familias empobrecidas del este Europa; cuando las Administraciones recortan los presupuestos destinados a los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad; cuando algunos sindicatos, llamados de clase, critican el acceso al tercer grado de los presos o anteponen los centros de menores a la posibilidad de que los niños puedan ser acogidos por las familias; cuando las intenciones de que todas las familias tengan piso, trabajo y una educación en la igualdad y la paz se queda en agua de borrajas; cuando la Administración antepone la expulsión de la madre inmigrante sin papeles al derecho de acogida y asistencia social...cuando no alzan la voz en contra de tanta injusticia los que se atribuyen hablar en nombre de Dios.

            Sin embargo, apostar por la familia es amar y proteger, sobre todo a nuestros niños y mayores por familias monoparentales, heterosexuales, homosexuales, nucleares, extensas...que más da mientras el cariño sea el eje vertebrador de la misma.

            Por último, me atrevo a recomendarle a algunos monseñores que se lleven de vacaciones el libro de lectura El Evangelio de Jesús Nazaret, que lo lean y relean tranquilamente, ojalá descubran en septiembre, más vale tarde que nunca, que el Dios de Jesús es el de la caridad y no el de la castidad, y a partir de ahí los veamos como militantes activos de los derechos humanos. Siempre creeré que otro mundo es posible como cristiano y defensor de los mismos.



Miguel Santiago Losada
Coordinador de Área de Marginación APDHA



Córdoba, 26 de Julio de 2005.