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martes, 3 de octubre de 2017

SEÑOR JUEZ, USTED TIENE LA DECISIÓN

Un adolescente comenzó su peregrinar por el desierto hace una década. Las violaciones constantes a los derechos humanos, que viven las personas de su país africano, le empujaron a tomar la decisión más importante de su vida: abandonar su familia, sus amigos, su tierra… Lo que más se quiere en este mundo.

Después de muchas vicisitudes, algunas pusieron su vida en riesgo, consiguió entrar en Andalucía sin documentación. Ruló por diferentes lugares de España hasta que recaló en Córdoba, ingresando en un centro de protección de menores. Una prueba ósea, con escasa fiabilidad biológica, determinó que era mayor de edad, lo que le obligó a abandonar apresuradamente el centro antes de que la policía lo detuviese y expulsara.

Después de unos meses en un albergue de transeúntes, fue acogido en la casa de una Asociación que lucha por los derechos de los inmigrantes. El chico después de un tiempo y con la ayuda solidaria de los miembros de la Asociación logró sus papeles, permisos de residencia y trabajo. Antes llegó a desempeñar la tarea de responsable de la casa por sus habilidades personales y sociales y consiguió el título de la ESO y de un ciclo formativo de grado medio. Se hizo respetar por parte de los compañeros de la casa y ganarse el cariño por las personas de la Asociación, a la que considera su familia andaluza.

Llegó a independizarse, consiguió trabajo, alquiló su propia vivienda y llegó a enamorarse de una chica cordobesa. El verano pasado logró su máximo sueño, volver a su país para visitar a su familia y amigos. De vuelta nos contó el momento tan esperado de encontrarse con su madre, traducido en un abrazo fundido de amor y lágrimas de tanta emoción.

Regresó feliz y volvió a comenzar a trabajar. Cuando todo le iba bien, después de tanta esfuerzo, se topó con algo inesperado al renovar su documentación. La Subdelegación del Gobierno le denegó la renovación por no haber trabajado el tiempo suficiente, lo que suponía la orden de expulsión. Él no era consciente de que la última empresa lo contrató por dos horas a la semana cuando estuvo trabajando más de ocho horas al día durante meses.

La situación está en manos de un juez. Me pregunto: ¿quién ganará en un Estado social y democrático de derecho? ¿El chaval que ha luchado por dignificar su vida o una Administración miope que en vez de dictaminar una orden de expulsión no sanciona a la empresa que lo ha explotado laboralmente? Señor juez, usted tiene la decisión, la última palabra.

                                                                  Córdoba, 5 de julio de 2017
                                                                       Miguel Santiago Losada

                                                                                  Profesor

martes, 3 de enero de 2017

EL ABRAZO DE MOHAMMED

El año 2016 comenzaba con el abrazo del niño Mohammed que, al igual que otros niños, nos acompañaba en el inicio del nuevo año alrededor de un apetitoso cuscús preparado por las madres de una aldea de la extensa campiña marroquí. Nos juntamos una gran familia formada por hombres y mujeres, jóvenes y muchos niños donde imperaba el lenguaje de la sonrisa, de la acogida, del abrazo y de la humanidad.
El ser de diferentes culturas y religiones no significó establecer muros de discordia, por el contrario, y como ocurre con más frecuencia de lo que nos hacen creer, la convivencia y el entendimiento entre las personas de buena voluntad siempre fluye por doquier. Las discordias, mayoritariamente son provocadas por los que se creen más creyentes que nadie, por los que se creen que su dios es el único y verdadero, por los que se toman el nombre de Dios en vano a través de doctrinas fundamentalistas, que nada tienen que ver con las verdadera esencia del ser humano, doctrinas que conducen a la inmoralidad de condenar, dividir, culpabilizar e incluso matar, a la vieja usanza inquisitorial.
En el lenguaje del abrazo descrito al inicio, no caben las palabras de algunos jerarcas católicos que nos hablan de que la fecundación in vitro es un aquelarre químico, que cuestionan el acogimiento a los refugiados, que consideran a la homosexualidad como una deficiencia sexual. Tampoco caben las actitudes  de algunos imanes que pretenden condenarnos al infierno por besarnos entre hombres y mujeres y cuyos sermones conducen al odio, a la enemistad e incluso a la muerte. Tampoco valen las palabras de algún rabino que celebra la segregación de los hermanos palestinos o que bendice la destrucción de casas de centenares de familias. Y por supuesto, tampoco ha lugar la discriminación que sobre la mujer ejercen todas estas estructuras religiosas.
La fiesta fue posible porque tanto disparate se quedó en la puerta y el pequeño Mohammed pudo abrazarnos con toda su alma al despedirnos. No estaba contaminado de esa doctrina castrante que inhumaniza y va en contra de la propia divinidad.
Muy posiblemente el alma del papa Francisco este imbuida de la misma humanidad que la del pequeño Mohammed al pedir  un diálogo entre religiones para lograr frutos de paz y de justicia ya que, como él dice, la única certeza reside en que todos somos hijos e hijas de Dios. La utopía quedó escrita hace dos mil años en las palabras de uno de los mayores profetas de la historia, Jesús de Nazaret: “tuve hambre, y me distéis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. Dejemos que nos cale la palabra salida de las entrañas, brotada del corazón, nacida de lo mejor del ser humano. ¡Qué en 2017 lo podamos sentir y vivir!

                                                                                Córdoba, 28 de diciembre de 2016
                                                                         Miguel Santiago Losada

                                             Profesor y miembro de Comunidades Cristianas Populares

jueves, 13 de octubre de 2016

EL MUNDO SE DESANGRA

“Todo el mundo quería hacer algo. La foto de mi hijo muerto conmovió al mundo, pero la gente sigue muriendo y nadie hace nada”, dijo a la prensa alemana el padre de Aylan, el niño que apareció ahogado en una playa turca hace un año. Cuanta razón tiene este padre cuando después de un año, al menos 423 niños han corrido la misma desgracia que Aylan. Mientras el cuerpecito del niño se hundía en las aguas del Mediterráneo, más de un millón de refugiados iban llegando  a Europa el pasado año y alrededor de 300.000 en lo que va de 2016. España, de los 17.000 comprometidos, solo ha acogido a unos cuantos centenares de refugiados. 

Una voluntaria en la isla de Lesbos nos dejaba su testimonio hace unas semanas: “Hacía frío. Venían empapados, con niños, pero estaban contentos porque ya no había bombas”. ¡Ya no había bombas! Desde que el terrorismo más cruel atentó contra las Torres Gemelas, hace 15 años, han caído muchas bombas, sobre todo en los países de Oriente, matando a miles y miles de inocentes, entre ellos muchos niños/as. Mientras los hijos de Occidente estan en sus escuelas y en sus actividades extraescolares, protegidos y queridos por su familia y sociedad, los otros no valen mucho más que la bala o el explosivo que los mata.

¿Cuál es nuestra actitud? La zancadilla que la periodista húngara le puso al refugiado sirio y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo o la solidaridad a corazón abierto, actuando y denunciando. Denunciando a los líderes de los 28 países de la UE que acordaron hace unos meses que todos los inmigrantes llegados por mar fuesen internados en centros cerrados a la espera de ser retornados a Turquía para frenar el flujo de llegadas. Convirtieron a Turquía en férrea frontera por 6000 millones de euros, siguiendo el “ejemplo” de España con respecto a Marruecos. Sin embargo, la vida lucha por no morir, el ser humano lucha por no padecer y ante esta obviedad, no hay frontera que resista.

¿Qué mal ha solucionado Occidente aquel fatídico 11S? ¿Qué ha hecho con Afganistán, Irak, Siria, Libia…? ¡Cuántas vidas truncadas, cuántos odios levantados, cuántas libertadas perdidas! Ni siquiera fue capaz de sostener esa puerta de esperanza que se abría con la llamada “Primavera Árabe”. Su torpe política exterior y sus intereses económicos dieron al traste con lo que podía haber sido la primera piedra en la construcción de los derechos humanos en Oriente Medio y en la ribera sur mediterránea. Sin embargo cómo dice Joan Manuel Serrat: “el Mediterráneo de ahora donde las gentes se dejan la vida queda muy lejos del que inspiró mi canción”.

Por ahí no hay camino, no hay camino de humanidad en este sistema económico neoliberal, que condena a millones de seres humanos al empobrecimiento y a la exclusión social, no hay camino en un mundo que utiliza los sentimientos religiosos como arma arrojadiza de unos contra otros, no hay camino mientras mueran miles de personas todos los días a consecuencia del hambre, las enfermedades o los conflictos bélicos. No hay camino en un mundo donde se escapa la vida a borbotones por tanta sangre inocente derramada día a día, minuto a minuto. 

Urge recuperar la conciencia humana, basada en el amor, la justicia y la paz. Un amor que traspase las fronteras, una justicia basada en los derechos humanos y una paz sincera emanada desde una sociedad plural y diversa, intercultural e interreligiosa, laica y tolerante, democrática e incluyente.




                                                                       Córdoba, 1 de octubre de 2016
                                                                           Miguel Santiago Losada
                                                                                       Profesor


lunes, 28 de marzo de 2016

OTRA MIRADA

Recuerdo las palabras de una mujer de la calle Cardenal González, ya entrada en años,   de carmín pronunciado y ojos cansados: - Prefiero ver al Cristo del Amor desde la acera de la calle antes que hacerlo desde mi balcón, no soy digna de estar a su altura. Su amor de cinco estrellas, al igual que la Magdalena de Joaquín Sabina, es el único capaz de llenar al crucificado de besos y perfumados ungüentos.

Esa misma tarde de Ramos el Rescatado subirá desde la Axerquía ¿Cuántos refugiados, inmigrantes, están representados en él? ¿Cuántos niños, mujeres, hombres pidiendo ser rescatados de las guerras, atentados, violencias, hambrunas, enfermedades…? ¿Seremos capaces de sensibilizarnos ante tanta injusticia y pasar a la acción solidaria y fraterna o solo contemplaremos el paso de la bella y majestuosa talla? Muchos de ellos morirán en los largos caminos de destierro o ahogados en las aguas de frontera, las mismas en las que nos bañamos los ciudadanos europeos, protegidos por leyes emanadas de gobiernos que desprecian a los otros, como si el ser humano valiese diferentes precios ¡Cuánta injusticia!

El Jueves Santo procesiona en Córdoba una de las imágenes cumbres del barroco andaluz, la Virgen de las Angustias, que muy bien podría encarnar las angustias de tantas madres y padres que cogen a sus hijos sin vida a las orillas de la playa, los acurrucan y los lloran, llegando sus gemidos a los confines de la tierra.

Será el Miércoles Santo cuando, acompañado por su barrio de Palmeras, la procesión del Cristo de la Piedad muestre la cotidiana estación de penitencia  de su barrio y se torne manifestación de honradez y dignidad, de superación, de gritos y denuncias ante tanta irresponsabilidad política en una tierra en la que los índices de empobrecimiento alcanzan los mayores porcentajes de Europa. Este Cristo, que bien podría llamarse de los Derechos Humanos, es la mejor expresión del clamor de los barrios más castigados de nuestra Andalucía que piden al clavado en la cruz que los libere de tanto mal, que no les queda otra que mirar hacia arriba porque, aquí abajo, ni son escuchados, ni son atendidos, ni encuentran respuestas.

¡Cuánto dolor en las mejillas, en la patada recibida, en el insulto permanente, en la cotidiana amenaza, cuánto terror psicológico ante la mirada del agresor a tantas mujeres víctimas de los malos tratos, cuántas mujeres calladas, violadas legalmente, irreconocidas, devaluadas, ninguneadas verán pasar a tantas dolorosas llorando de impotencia y suspirando ante tanto sufrimiento!
Un año más, como en todas las primaveras, ante la figura del Nazareno, nuestro pueblo hará suya las palabras del poeta, andará buscando escaleras para desenclavarse de las cruces de cada día y no querrá cantar  a ese Jesús del madero sino al que anduvo en el mar (Antonio Machado).
                                                                                  Córdoba, 19 de marzo de 2016
                                                                                     Miguel Santiago Losada

                                                                                                 Profesor

domingo, 6 de marzo de 2016

CONSTRUIR PUENTES

Vivimos en un mundo alarmantemente inhumano, injusto e insolidario, visibilizado por la ONG Oxfam en su informe anual, al afirmar que las 62 personas más ricas acumulan la misma riqueza que los 3.600 millones más pobres. De estas terribles diferencias tampoco se libra España que, según el informe de la OCDE, sigue estando a la cabeza de la UE en el crecimiento de la desigualdad desde el inicio de la crisis, tan solo por detrás de Chipre. La distancia entre ricos y pobres ha crecido, llegando en 2015 a concentrar el 1% de la población tanta riqueza como el 80% de los más desfavorecidos. Mientras tanto, la vieja y cada vez más fortificada Europa muestra su cara más hostil con los refugiados, alcanzado su máxima expresión en los 330 niños ahogados en las aguas del Mediterráneo y en los más de 10.000 niños que viajaban solos, esperando ser acogidos, desaparecidos nada más llegar a Europa, según estimaciones de la Europol (Oficina Europea de Policía), encontrándose muchos de ellos en manos de organizaciones de tráfico de personas.

Cómo puede estar pasando esto en pleno siglo XXI cuando el mismo papa Francisco afirma que la única certeza reside en que “todos somos hijos de Dios”, lo que podría traducirse para los no creyentes en: todos y todas somos iguales. Ante la falta de dirigentes políticos europeos que alcen la voz y desarrollen políticas solidarias y humanas, ha tenido que ser el papa Francisco el que denuncie tanta barbaridad y acuse a los que construyen muros. Al candidato a las primarias del Partido Republicano (EEUU) Donald Trump le ha dicho: "Una persona que solo piensa en construir muros, sea donde sea, y no en construir puentes, no es un cristiano. Esto no está en los evangelios”. Este es el mensaje que quiere dar en el año de la misericordia, el de construir  puentes y no  muros. El Evangelio es la misericordia y si la Iglesia no cumple con ese mandato está traicionando la esencia de su mensaje. La iglesia tiene que “pasar de aduana a hospital de campaña”, dice el Papa. 
Los andaluces tuvimos la suerte de tener un profeta misericordioso, que nos dejó hace 21 años, Diamantino García Acosta, al que cantaba Carlos Cano: “andaba con la verdiblanca por la causa de los pobres”. Afirmaba que él no se podía quedar encendiendo velas en la iglesia cuando había tantas personas sufriendo por las violaciones de los derechos humanos. Con su característica ironía decía que: “a Jesús no lo crucificaron por hacer procesiones sino por ponerse al lado de los explotados”. Desde su experiencia con los más empobrecidos pensaba que: “la iglesia no debiera ser un recinto de muros, ni una empresa de servicios religiosos, en la que sobran funcionarios y faltan profetas”. Estaba convencido de que: “el evangelio hay que vivirlo con la gente humilde y creer en la vida y la justicia, no es compatible con la vida cómoda en la que sólo se cree en la barriga”.
Qué lejos quedan del papa Francisco y del cura Diamantino las palabras de una jerarquía católica trasnochada que nos habla de que la violencia machista se debe a que la mujer pide la separación (arzobispo de Toledo), de cuestionar el acogimiento a los refugiados al considerarlos como el caballo de Troya de Europa al no ser trigo limpio (arzobispo de Valencia), de considerar a la homosexualidad como una deficiencia sexual (cardenal Fernando Sebastián). El obispo de Córdoba bate el récord de tanto despropósito cuando afirma que “todo hijo tiene derecho a nacer de un abrazo amoroso, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio, fruto de un aquelarre químico” o de afirmaciones tan fuera de lugar como que “el varón cuanto más varón sea mejor para todos en la casa, ya que aporta particularmente la cobertura, la protección y la seguridad”. Este jerarca de la iglesia, amante del boato, se cree dueño y señor de uno de los monumentos más importantes del mundo, la Mezquita-Catedral, al que por sus pretensiones ideológicas, que nada tienen que ver con el Evangelio y el Concilio Vaticano II, ha negado el nombre al monumento y ha tergiversado su verdadera historia. Mientras, la Administración responsable ha preferido mirar hacia otro lado, haciendo manifestaciones propias de un lenguaje ambiguo, ineficaz, oportunista y alejado de los intereses de lo público.
A Diamantino lo acusaron de activista, revolucionario y mal sacerdote, de conducta inapropiada, según constaba en los informes policiales. Hoy, al igual que ayer, defender los derechos humanos o defender lo público, sigue incomodando. A pesar de todo, este mundo tiene solución y aunque parezca que el esfuerzo por conseguir un mundo más justo es una causa perdida, como es tan razonable, algún día la ganaremos.

                                                                                  Córdoba, 24 de febrero de 2016
                                                                    Miguel Santiago Losada

                                               Profesor y miembro de Comunidades Cristianas Populares

viernes, 27 de noviembre de 2015

NO SOBRA NADIE



No sobra nadie y todas las personas somos hijas de esta excepcional Pachamama, Madre tierra, nombre con el que los incas llamaban cariñosamente a nuestro planeta. No sobra nadie si en nuestro mundo el llamarse Indhira o María, Florín o Ahmed, Rafael o Mike, Fahna o Angelo…, es lo de menos. No sobra nadie si en nuestro mundo nadie se define por su vinculación a alguna religión, y menos aún sintiéndose superior por practicar el judaísmo, hinduismo, islamismo, cristianismo o budismo … No sobra nadie si en nuestro mundo ningún ser humano está determinado por el color de la piel, ya sea de etnia gitana, árabe, negra o blanca… No sobra nadie si en nuestro mundo no se discrimina por el hecho de ser hombre o mujer. Todos/as, nada más que por el hecho de ser seres humanos, nacemos con la misma dignidad y somos merecedores  de los derechos humanos, habitemos en el hemisferio Norte o en el Sur, en los continentes del Este o del Oeste.

Formamos parte de una aldea global en la que no sobra ninguna de las ricas y variadas manifestaciones culturales, ni la gran diversidad de religiones que aportan valores humanos. No sobran ni mezquitas, ni sinagogas, ni templos hinduistas o iglesias. No sobra ni una sola piedra magistralmente esculpida en cualquiera de los cientos de monumentos declarados patrimonio mundial de la humanidad. Tampoco sobra ninguna lengua, expresiones del crisol de pueblos, que conforman este maravilloso cuerpo celeste y errante.

Sí sobran los que toman el nombre de dios en vano y matan, condenan, excomulgan y culpabilizan en nombre de dios en sus múltiples acepciones o figuraciones. Sobran los políticos que por intereses económicos o geoestratégicos desangran grandes regiones a través de conflictos, guerras, éxodos, masacres… Sobran todos aquellos que, bajo la apariencia democrática, dividen y generan odio e incomprensión, causando mucho dolor y sufrimiento. Sobran las manos y las mentes constructoras de murallas, a las que les gusta coronar con himnos y banderas.

Hoy, más que nunca, tenemos que levantarnos con esperanza y, sintiéndonos fraternos, emocionarnos al volver a escuchar el discurso titulado Tengo un sueño de Martín Luther King: “Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: ¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”. Pero previo a la libertad está la justicia y el amor. ¡Ese es el camino de la humanidad!

A todos los niños de este mundo huérfanos por la violencia.



                                                                                   Córdoba, 18 de noviembre de 2015
                                                                                       Miguel Santiago Losada
                                                                                                   Profesor

lunes, 19 de octubre de 2015

QUIERO SEGUIR CREYENDO


Europa, hace un siglo, estaba enfrascada en la primera guerra mundial, media Europa se vestía de uniforme militar. El presidente francés Clemenceau dijo en Versalles al recibir el documento de rendición por parte de Alemania: “Bueno, esto es el final”. Por su parte, el historiador Arthur J. Toynbee, presente en la sala, masculló en voz baja: “No, esto es solo el principio”. ¡Cuánta razón tenía! 20 años después, en plena Gran Depresión, los nazis con mayoría parlamentaria en Alemania comienzan a gestar la segunda guerra mundial.

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX las dos grandes potencias, URSS y EEUU, comunismo y capitalismo, se mantenían a raya. Con la caída del muro de Berlín la economía capitalista se radicaliza al ser la única que impera a sus anchas, convirtiéndose en una economía neoliberal que fagocita a la política. Ésta, de la noche a la mañana, se va convirtiendo en un títere de la economía de mercado. La consecuencia más grave de todo ello aparece con los gobiernos de los Bush, padre e hijo, que volverán a generar un ambiente prebélico en todo el mundo. La inestabilidad en el Oriente Medio a causa del petróleo traerá unas consecuencias terribles que seguimos pagando. El atroz atentado de las Torres Gemelas fue aprovechado para declarar la guerra preventiva y atemorizar a todo el mundo. De esos barros estos lodos: el desgraciado fracaso de las primaveras árabes dio paso al extremismo yihadista , a la aparición del Estado Islámico y a la desestabilización aún mayor de Oriente Medio lo que está desangrando y provocando uno de los éxodos más espectaculares de la historia, junto con los que se siguen produciendo en el continente africano.
Este maremágnum de inhumanidad  también se deja ver en el interior de nuestras propias fronteras cuando el Estado Alemán, con el beneplácito de los demás, somete y humilla al pueblo griego a través  de su nuevo armamento, la economía salvaje que arrasa los derechos humanos y la dignidad de los pueblos.

El nuevo curso se ha estrenado con el escenario más dantesco que jamás los ojos de la humanidad debieran haber visto: la madre Tierra en una playa turca nos devuelve sin vida al niño Aylan. El periodista Juan Cruz escribía un acertado resumen de la tragedia: “un niño es el mundo entero”. En efecto, Aylan representa a todos los niños y niñas que mueren en el anonimato de hambre y enfermedades en cualquier momento y rincón de nuestro planeta, en Aylan están todas las mujeres muertas, ultrajadas, violadas en cualquier lugar de nuestro mundo, en Aylan están todas las personas inmigrantes que han dejado su vida en las largas travesías en busca de una vida mejor, en Aylan están todas las voces rotas que claman justicia, en Aylan están todas las madres y padres  desconsoladas por sus retoños muertos o desaparecidos  a consecuencia de tantas guerras y conflictos.

El mismo día en el que aparece la apocalíptica imagen de Aylan y los distintos programas de Sálvame alcanzan una cuota de pantalla cercano al 20%, miles de personas se manifiestan en la calle para decir ¡basta ya! a tanta salvajada humana así como para abrir sus puertas a las personas que más sufren este desorden establecido.

Cabría pensar que, ante tanta injusticia y desgracia en este siglo XXI, aprendimos poco o nada del siglo XX. Me resisto a que esa hipótesis sea del todo verdadera. Quiero seguir creyendo que la humanidad sigue triunfando.
                                                                                       
                                                                                                Miguel Santiago Losada

                                                                                                              Profesor

jueves, 21 de mayo de 2015

CEGADOS Y RESIGNADOS

Ibrahim, el menor de siete hermanos, llegó del vecino Marruecos siendo un adolescente. En el seno de su familia de acogida continuó su crianza junto a Jalid, su hermano y amigo del alma. En ella se dejó querer y educar hasta alcanzar la universidad y licenciarse. El respaldo de su familia andaluza le supuso conseguir la nacionalidad española. Nunca se olvidaría de su tierra y de su familia de origen.
Como cualquier hijo, ha querido honrar a su madre haciéndola partícipe de su vida en esta tierra andaluza que tanto sabe de mestizajes a lo largo de la historia, siendo él un claro ejemplo de ese magnífico resultado. Soñaba con que su madre compartiera su casa, techo y mesa, paseara por la ribera del Guadalquivir y disfrutase de nuestras calles y plazas, tomándose un refresquito en la vecina Corredera. Pero, la maldita ley de extranjería, deshumanizadora, excluyente y criminal, alza un imponente muro para que este encuentro materno y filial se frustre.
Quivira, desde su aldea de Marruecos, quita hierro al asunto y relaja a su hijo Ibrahim tras haber conocido que le denegaban el visado y que no podrá venir a España. La indignación de él contrasta con la resignación de su madre.
Con la actual ley de extranjería, ¿cuántos podríamos estar en la cárcel por acoger a  inmigrantes sin papeles o ayudar a algún refugiado procedente de algunas de las guerras africanas o de Oriente? Las actuales leyes de extranjería, emanadas del Convenio de Schengen (1990), son las causantes de tantísimas muertes en las aguas del Mediterráneo, de las salvajes alambradas de Ceuta o Melilla, de cientos de refugiados hacinados en  la frontera esperando una oportunidad, de las violaciones a los derechos humanos continuos en los centros de internamiento, de un control de fronteras (Frontex) que deja morir a centenares de vidas apiladas en los sótanos de un barco, que mira hacia otro lado cuando la policía de los regímenes dictatoriales de la otra orilla del Mediterráneo apalean y matan a inmigrantes procedentes de países subsaharianos. Mientras los profesionales de la justicia callan ante tanta violación contra los derechos humanos, la titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Ceuta no le ha temblado el pulso al decretar prisión provisional y sin fianza para el padre del niño de 8 años que iba a ser introducido en Ceuta para vivir con su familia en el interior de una maleta.
El caso de la madre de Ibrahim desgraciadamente no iba a ser diferente. El consulado de Casablanca, a través de sus empresas privadas, tan dado a denegar todo lo que huele a solidario y humano, es una torreta más de esta inmensa fortaleza en la que se ha convertido la vieja Europa, más afanada en lucrarse descaradamente de las materias primas de los países empobrecidos que en tender puente  de colaboración y solidaridad.
Desde la indignación, que nos vacuna de la resignación y de la pasividad que nos da la ceguera, seguiremos diciendo NO a toda esta inhumanidad, orquestada y creada por una política que se levanta contra los derechos humanos, los asfixia y los aniquila. Lucharemos por la madre de Ibrahim y por todas las madres que quieran encontrarse con sus hijos y no desistiremos hasta que los ojos de Quivira contemplen las aguas del Guadalquivir.
El Papa Francisco decía que quiere llevar a Dios al otorrino para que escuche el clamor de su pueblo masacrado, pero mientras tanto no estaría mal que fuésemos al oculista para que nos curase la ceguera y así gritar al unísono: ¡basta ya de tanta injusticia!

                                                                                   Córdoba, 14 de mayo de 2015

                                                                                       Miguel Santiago Losada                                                                                        Profesor y miembro de la Asociación Kala

sábado, 17 de enero de 2015

Marruecos, pueblo acogedor

Mohamed, Jalima, Yunes, Nayeth..., nos esperan a la llegada, entre otros tantos niños y niñas, en la recóndita aldea ubicada en pleno corazón del vecino país de Marruecos. Nuestras mejillas van sintiendo los besos que nos regalan junto a sus mayores. Sus manitas serán la fiel compañía que nos llevarán por los caminos y las casas que iremos visitando. Cada familia nos dará su bendición y compartirá con nosotros el té y la comida preparada con los mejores ingredientes y la hospitalidad más desinteresada. Todos los comensales, que comparten con nosotros el exquisito alimento preparado con tanto esmero, estarán atentos para que nos sintamos como los verdaderos señores de la casa.
Mientras tanto, ojos atónitos de decenas de personas que disfrutan de una de las benevolentes playas del sur, verán como un camión de la basura traslada al juzgado a un grupo de inmigrantes cuyo cayuco encalló en la arena, para tramitar la inmediata devolución a sus países. Mientras tanto centenares de inmigrantes intentarán saltar la verja que circunda todo el perímetro de Melilla y sufrirán las deportaciones "en caliente". Mientras tanto la policía recibirá órdenes para cargar con balas de goma contra los indefensos inmigrantes que intenten llegar a la orilla con neumáticos en alguna playa de Ceuta. Mientras tanto muchos inmigrantes serán tratados como delincuentes en los centros de internamiento de extranjeros (CIE)... Y mientras nuestros niños eran agasajados por múltiples regalos de reyes, bebés con sus madres eran tragados en el naufragio de una patera por las implacables aguas del mar. Por último, y mientras vemos las noticias en nuestros reconfortables sillones al calor del braserito o la calefacción nos harán creer que estamos siendo invadidos por gentes de tierras hostiles que nos quitan el empleo y quieren imponernos su religión.
¿Quién está detrás de esta política injusta que trata de esta manera a los seres humanos? ¿Qué intereses son la causa de estas violaciones a los más elementales derechos humanos? Voy a poner dos ejemplos visibles de dos personajes de diferentes partidos políticos que se deben a las directrices de este mundo fortaleza e inhóspito, que tiene el cinismo de llamar mundo hostil al de la otra orilla. Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior, es supernumerario del Opus Dei, lo que le obliga a fomentar los valores católicos en su vida. Sin embargo, sus acciones son muy distintas al ser parte activa del Gobierno del PP que ha eliminado las ayudas a la cooperación y desarrollo de los países africanos y ha endurececido aún más la ley de extranjería con las devoluciones en caliente. Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior del Gobierno del PSOE entre 2006 y 2011, desarrolló las mismas políticas migratorias que había iniciado el PP durante el último Gobierno de José María Aznar (2000-2004): rubricó acuerdos que, bajo la apariencia de "cooperación", obligaban a los países africanos a la devolución de inmigrantes, instó a los agentes a trasladar a comisaría a los extranjeros que descubriesen en situación irregular, de tal manera que Margarita Martínez Escamilla, catedrática de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Grupo Inmigración y Sistema Penal, afirma que "fue una etapa de redadas racistas basadas en el perfil étnico"; apoyó la llamada Directiva europea de la vergüenza, que permite que cualquier Estado de la UE pueda mantener retenida hasta 18 meses a una persona sin papeles en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE), auténticas "cárceles encubiertas", pendiente de la devolución a su país de origen. Aunque el Grupo Socialista Europeo se manifestó en contra de la norma, el PSOE español la respaldó, y solo dos de sus 18 eurodiputados, Josep Borrell y Raimon Obiols, se rebelaron y votaron en contra.
Cuando volvíamos de Marruecos, en la verja del puerto de Tarifa, una mujer regalaba biblias para convertir al incrédulo o al infiel. ¿Podríamos comenzar a aplicarnos el evangelio las personas que decimos creer en Jesús de Nazaret o que como ciudadanos tenemos una Constitución basada en muchos de sus artículos en la declaración universal de los derechos humanos? Estamos ante un interesante año político, donde los partidos históricos prometen cambiar y los emergentes aseguran que todo será diferente. Habremos de estar expectantes ante las alternativas que ofrecen y esperemos que la tan proclamada regeneración política venga acompañada de una regeneración humana que termine, entre otras cosas, con estas vergonzosas políticas de inmigración.

* Profesor

lunes, 10 de noviembre de 2014

ESTADO BASURA

A las 9.30 de la mañana del 5 de noviembre un grupo de turistas, que paseaba por la paradisiaca playa de Maspalomas, se vio sorprendido ante la llegada de una patera con 23 personas abordo, exhaustas tras cinco días en alta mar. Los inmigrantes pasaron siete horas tirados en la playa por miedo a que nos contagiaran del virus del ébola. Con un visible aspecto de cansancio y fatiga, los inmigrantes hicieron uso del avituallamiento que las ONGs le habían suministrado. Ante los ojos atónitos de decenas de personas que disfrutaban de este prodigioso marco de la naturaleza, un camión de la basura los trasladó al juzgado para  tramitar inmediatamente la devolución a sus países.
Mientras el alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Marco Aurelio Pérez, admitía la tristeza que le ocasionaba estos inmigrantes al recordarle  “la vulnerabilidad de millones de personas desesperadas por una vida mejor", el presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna (PP), pidió "no exagerar" en las críticas por el traslado en un camión de limpieza, porque es peor lo que sucede con los inmigrantes en las verjas instaladas para impedir su paso en el perímetro de Melilla y Ceuta. Sólo le faltó añadir lo que meses atrás ocurrió en la playa ceutí El Tarajal cuando la policía cargó con balas de goma contra los indefensos inmigrantes que intentaban llegar a la orilla con neumáticos.
¿Quién está detrás de esta política migratoria?  Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior. Ha desempeñado doce cargos públicos desde 1978 y es supernumerario del Opus Dei, lo que le obliga a fomentar  los valores cristianos en su vida para mejorar la convivencia y a que las leyes se adapten a una visión cristiana del mundo. Sin embargo, sus acciones son muy distintas al ser parte activa del Gobierno del PP que ha eliminado las ayudas a la cooperación y desarrollo de los países africanos y pretende endurecer aún más la ley de extranjería con las devoluciones en caliente. El Sr. Ministro,  por su condición de supernumerario de la Obra,  asiste a misa diaria y está obligado a rezar tres aves marías al acostarse, rociar su cama con agua bendita, persignarse con la misma…

¿Cuál fue su antecesor? Alfredo Pérez Rubalcaba, profesor de química. Ha ostentado 17 cargos públicos desde 1986, ministro del Interior entre 2006 y 2011 y socialista. Rubalcaba como ministro del Interior desarrolló las mismas políticas migratorias que había iniciado el PP durante el último gobierno de José María Aznar (2000-2004). Rubricó acuerdos maquillados que, bajo la apariencia de “cooperación”, obligaban a los países africanos a la devolución de inmigrantes. Instaba a los agentes a trasladar a comisaría a los extranjeros que descubriesen en situación irregular, aunque se identificasen con su pasaporte. Tanto es así que Margarita Martínez Escamilla, catedrática de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Grupo Inmigración y Sistema Penal, afirma que “fue una etapa de redadas racistas basadas en el perfil étnico”. Endureció la Ley de Extranjería para que los sin papeles, una vez detenidos, pudiesen estar retenidos entre 40 a 60 días en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE), auténticas “cárceles encubiertas”. No hizo nada para terminar con el obscurantismo que rodea a estos CIE, en los que no se establecieron garantías de los derechos de las personas internadas. El ex presidente de CEAR, Javier de Lucas, nos recuerda que Rubalcaba también contribuyó a la destrucción del derecho de asilo y a la estigmatización a los refugiados como sospechosos. Apoyó la llamada Directiva europea de la vergüenza, que permite que cualquier Estado de la UE pueda mantener retenido a un sin papeles en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) hasta 18 meses, pendiente de la devolución a su país de origen. Aunque el Grupo Socialista Europeo se manifestó en contra de la norma, el PSOE español la respaldó. Y sólo dos de sus 18 eurodiputados, Josep Borrell y Raimon Obiols, se rebelaron y votaron en contra.

¿Es esta la política de inmigración que queremos, una política que ahonda sus raíces en la violación constante de los derechos humanos? Estamos ante un interesante curso político, donde los partidos históricos prometen cambiar y los emergentes aseguran que todo será diferente. Habremos de estar expectantes ante las alternativas que ofrecen y esperemos que la tan proclamada regeneración política venga acompañada de una regeneración humana que termine, entre otras cosas, con estas vergonzosas políticas de inmigración.
                                                                         Córdoba, 10 de noviembre de 2014
                                                                                 Miguel Santiago Losada

                                                                   Profesor y Presidente de la Asociación KALA

viernes, 11 de abril de 2014

Via crucis 2014

Hoy las cruces se llaman vallas de Ceuta y Melilla, se llaman centros de internamiento de extranjeros, se llama negarle la tarjeta sanitaria a una persona por el sólo hecho de ser inmigrante sin documentación, se llama expulsarlos sin ningún miramiento a empujones, en el mejor de los casos, fuera de nuestras fronteras.
Hoy al sepulcro se le denomina costas del Mediterráneo y Atlántico, que hacen de frontera con Europa, y donde miles de africanos dejan sus vidas por intentar vivir con dignidad.
Hoy el vía crucis se llama ley de extranjería que, lejos de fundamentarse en principios sociales y de derechos humanos, tiene como principal valedor al Ministerio del Interior. Un inmigrante sin papeles deberá recorrer un tortuoso vía crucis de documentos exigidos por las administraciones, certificados de buena conducta, contratos laborales, avales de ONG de que son buenos chicos y han tenido un comportamiento irreprochable.
Hoy los azotes y la coronación de espinas están en las fronteras con Marruecos y Argelia donde las palizas, los malos tratos y los escarnios son continuos, donde, más tarde, se les deja en pleno desierto bajo un sol abrasador, muertos de sed y de hambre.
Hoy llevar la cruz a cuestas se llama cruzar miles de kilómetros, con miles de dificultades, donde con suerte encontrarán algún Cirineo dispuesto a darle cobijo para que recobren las fuerzas y seguir el camino, que para muchos será la muerte.
Mientras, muchos Sumos Sacerdotes, demasiados, mirarán para otro lado, pendientes de imponer su moral católica, obsesionados con el poder y con mantener y acaparar posesiones.
Mientras, los gobernantes mentirán hasta la saciedad para borrar su culpa de las atrocidades inhumanas que están cometiendo con tanta criatura inocente, cuyo delito es haber nacido en un país pobre y/o en guerra.
Mientras, habrá gente que clame: ¡crucifícalo, crucifícalo! Gente que tiene miedo a que nos invadan, nos quiten el trabajo, compartan los servicios sociales, la sanidad o la educación... Un miedo auspiciado por los poderosos para responsabilizar de la crisis a los excluidos y empobrecidos, para que la gente mire hacia abajo y machaque al que está aún peor; una vieja estrategia para que los pobres se enfrenten. Mientras, se sigue engordando a la banca y a las grandes empresas, donde lo que menos importa es la persona.
Tengo la esperanza, como decía el entrañable cantautor, que "habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad", una libertad que responda a los deseos que otro gran poeta de la vida nos dejó hace 2.000 años: "Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme" (Mt 25,35-36).
* Profesor y presidente de la Asociación KALA