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miércoles, 22 de noviembre de 2017

¡QUÉ NO NOS MATEN LOS SUEÑOS!

El final de agosto, al parecer, nos trae aire fresco. Ya lo necesitábamos después de un verano sofocante de altas temperaturas que nos confirman el cambio climático, a pesar de que Donald Trump y sus secuaces hagan caso omiso a la segunda gran tragedia mundial. La primera es, sin duda, la muerte diaria de miles de personas a consecuencia del hambre, la sed, las enfermedades, las guerras y los atentados terroristas. En definitiva, las dos grandes tragedias son las dos caras de una misma moneda.

En nuestro país seguimos conmocionados por el atentado terrorista de Barcelona, tremenda tragedia que nos salpica en nuestra propia piel. Todos nos hemos sentido Barcelona. Hemos visto y sentido como lo humano triunfa sobre ideologías e intereses que dividen, ponen muros y marcan fronteras entre la única especie humana que subsiste en nuestro planeta. A miles de kilómetros todos los días decenas e incluso centenares de seres humanos mueren a causa de la ideología fascista que mata, inspirada en una falsa interpretación de la religión, en un interés político o como consecuencia de una economía neoliberal que está provocando que cada día aumente la brecha entre los cada vez más ricos y los cada vez más empobrecidos por ese injusto e inhumano reparto de la riqueza.

¿Existe algún remedio, alguna medicina ante este mal que parece incurable? Sí, la carta magna de la declaración universal de los derechos humanos. Mientras no se cumpla, mientras todos los países no la respeten, el mundo está abocado a una enfermedad terminal. Nuestro propio planeta hará todo lo posible por extirpar ese tumor maligno que lo devora. La pena es que ese tumor maligno posee el más desarrollado sistema nervioso jamás imaginado en el proceso evolutivo de la vida.

El gran problema es que los derechos humanos no son asumidos, ni respetados por las religiones, comenzando por las monoteístas. Los derechos humanos son violados continuamente por los gobiernos de los diferentes países. Desde los llamados países democráticos, que permiten leyes inhumanas con sus propios conciudadanos y con las personas venidas de otros lugares, hasta los países del llamado tercer mundo, en los que se muestra el rostro sin ningún tipo de disimulo: discriminación de la mujer, centenares de penas de muerte, rechazo y castigo por orientación sexual, millones de indigentes sin ningún tipo de recursos…

John Lennon, un gran defensor de los derechos humanos a través de sus composiciones musicales, llegó a escribir y cantar: “Imagina que no existe el reino de los cielos, sin infiernos debajo nuestra (…). Imagina a toda la gente viviendo el día de hoy. Imagina que no existen países, nada porque matar y tampoco religión, viviendo la vida en paz. Imagina no tener riquezas solo la hermandad del hombre compartiendo con todo el mundo (…). Puedes decir  que soy un soñador pero no soy el único. Espero que un día te unas a nosotros y el mundo vivirá unido”.

Desgraciadamente lo asesinaron, al igual que a Gandhi, Luther King, Oscar Romero… Mientras sigan matándonos los sueños la pesadilla no cesará.
                                                                       

                                                                          Miguel Santiago Losada

                                                                                     Profesor

jueves, 26 de octubre de 2017

VERDAD Y DIÁLOGO

Señor Felipe VI, señor Mariano Rajoy, señor Pedro Sánchez, señor Puigdemont, desde mi sencilla condición de ciudadano del Estado español, andaluz y profesor no estoy de acuerdo con las decisiones que están  tomando como máximos responsables políticos, a raíz de la difícil situación que está viviendo el pueblo de Cataluña, y por ende, todo el pueblo de España.

Nunca podría imaginar que en pleno siglo XXI, y después de 40 años de democracia, el Gobierno de España, respaldado por el principal Partido de la oposición y con la venia de la Casa Real, llegase a poder aplicar unas medidas que suspendiesen las Instituciones catalanas, una de las nacionalidades más importantes del Estado por su población, economía y cultura. Por otra parte, me pregunto qué intereses hay detrás de la suicida deriva independentista  liderada por las oligarquías catalanas, en una Europa de los pueblos donde sobran fronteras, con una sociedad catalana profundamente dividida y mayoritariamente dolida ante el tratamiento recibido por el Gobierno de España.

Ante esta situación  la Casa Real no está cumpliendo con el papel de neutralidad que le otorga la Constitución. Las últimas intervenciones de Felipe VI así lo revelan. Por otra parte,  no hay de qué extrañarse, en nuestra historia el federalismo siempre ha ido de la mano del republicanismo, lo que hace inviable el mantenimiento de un Rey como Jefe de Estado, ya que el concepto de Reinado va unido indivisiblemente al concepto de Nación, y justo ahí es donde radica el principal problema: Rey-Nación-Confesión dominante, incompatible con un Estado plurinacional. El mantenimiento de la monarquía es un lastre para la madurez de nuestra democracia, que debe de ir dando pasos hacia un Estado Social, Federal y Democrático de Derecho, donde su primer representante sea elegido por sufragio universal.

Ante esta situación el señor Rajoy, con su imposición ideológica heredada de la España única y gran nación, hace inviable el diálogo y los avances para un Estado más democrático. Un buen estadista posee una mirada excepcionalmente lúcida a largo plazo, es muy consciente de la época en la que vive y no está atrapado por los intereses partidistas, intereses que iniciaron este gravísimo problema cuando el PP recurrió al Constitucional el Estatuto catalán en 2007. Está utilizando esta situación para echar cortinas de humo a la dura realidad de empobrecimiento social que vivimos y para tapar a uno de los partidos con mayor corrupción de los que gobiernan en Europa. Y, lo que es aún más triste, está haciendo cálculos electorales, quiere obtener rédito que palie la factura de la corrupción.

Ante esta situación el señor Sánchez del que esperábamos que, después del fallido “golpe de estado” que le dio el sector más rancio de su partido, diese la talla, vuelve al redil, y su grito de “no es no” se torna en un sí sin condiciones. De nuevo, la vieja guardia de su partido, y del poder establecido que con nitidez denunciaba,  le ha podido a los frescos votos de sus militantes.

Ante esta situación el señor Puigdemont debería de dar un paso atrás, reconocer la estrategia suicida y frustrante a la que ha llevado a la población catalana, estrategia coincidente con la de la oligarquía española, pero con menos poder, ya que han querido tapar la corrupción de su partido y sacar réditos del independentismo, fagocitando a ciertos sectores de la izquierda catalana que enterraron la bandera de la justicia social en una estelada.

Y por último, ante esta situación una gran mayoría de la población española y catalana se levanta sin trabajo, sin vivienda, se indigna ante tanta corrupción, no entiende que las cárceles estén llenas de pobres y desgraciados mientras que los grandes delincuentes disfrutan en retiros de lujo. Mientras se habla de aplicar el 155 no se habla por ejemplo del 47 (derecho a una vivienda digna), ni del 35 (derecho al trabajo y a una remuneración suficiente).

Dialoguen, no nos desvíen la mirada, y escuchen a su pueblo.


                                                                                  Córdoba, 23 de octubre de 2017
                                                                                      Miguel Santiago Losada
                                                                                                     Profesor


jueves, 5 de octubre de 2017

Una nueva hoja de ruta

El Estado español padece una serie de graves problemas que obligan a la búsqueda urgente de soluciones sociales y políticas. El empobrecimiento de la población, la corrupción, la territorialidad, los privilegios de la Iglesia católica y la Jefatura del Estado empujan a una gran reforma de la Constitución de 1978.
El principal problema de este país es el que sufren millones de personas debido al empobrecimiento social que conduce, en muchos casos, a la exclusión. Esta grave realidad choca frontalmente con la primera cualidad que define a nuestro Estado: un Estado Social. Un Estado Social está obligado a que los derechos humanos sean el eje transversal y vertebrador del mismo, cuyo primer objetivo debería consistir en conseguir una distribución de la renta, entre todos los habitantes del Estado, lo más equitativa posible y deseable. Cuando el Estado no cumple con su primera cualidad, la social, es un Estado fraudulento para su ciudadanía, un Estado carente de salud democrática al no lograr una distribución de la renta justa, según marca el art. 40 de la Constitución. Esta situación condena a una de cada cinco personas a la pobreza o a la exclusión social, hace que seamos uno de los países europeos con mayor pobreza infantil, miles de ciudadanos se han visto desahuciados, no ha permitido la integración de miles de inmigrantes o refugiados, mantiene pensiones miserables (sobre todo las que perciben las mujeres), ha provocado que la pobreza energética complique aún más la vida a millones de personas. Estos datos son la consecuencia de un Estado, encabezado por el Gobierno, que en lugar de trabajar por mejorar la calidad de vida de su ciudadanía, ha invertido 60.000 millones de euros en la banca privada, ha sido cómplice de la corrupción despilfarrando millones de euros, y al mismo tiempo, ha realizado, sin ningún tipo de pudor, enormes recortes sociales. Todo ello nos conduce a una sociedad dual entre los que viven y malviven. Me temo que el Gobierno de España está haciendo todo lo posible por echar cortinas de humo para a fin de propiciar que el principal problema de este país quede difuminado con otros acontecimientos que le puedan generar más réditos en las urnas, como por ejemplo, la territorialidad.
La territorialidad es sin duda otro problema importante del Estado. El artículo 1º de la Constitución Española de 1978 dice: España se constituye en un Estado Social y Democrático de Derecho. No dice Nación, dice Estado. Un Estado Democrático es un sujeto jurídico-político basado en la soberanía del pueblo que lo constituye y no a la inversa. Una Nación se puede definir como: «una comunidad humana con nombre propio, asociada a un territorio nacional, que posee mitos comunes de antepasados, que comparte una memoria histórica, uno o más elementos de una cultura compartida y un cierto grado de solidaridad» (Anthony D. Smith, sociólogo de la London School of Economics). En vez de articular vínculos afectivos que logren una acomodación de las diferentes realidades del Estado se ha inducido a todo lo contrario: al desafecto, al agravio y a la radicalización. ¿Cuándo vamos a comprender que este Estado es diverso y plurinacional? Nuestro Estado tiene al menos cuatro nacionalidades históricas reconocidas en sus propios estatutos autonómicos: Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía. Urge, junto al desarrollo del Estado Social, la implantación del Estado Federal.
Por último, la Corona y la Religión mayoritaria tienen que dar un paso atrás. La Corona, una realidad trasnochada en la Europa del siglo XXI, abriendo la puerta a que el Jefe del Estado sea elegido por sufragio universal. La Religión, perdiendo todos sus privilegios en la nueva Constitución, lo que no significa la falta de reconocimiento a sus prácticas y tradiciones. El Art. 16.3 de la actual Constitución lo deja claro: Ninguna confesión tendrá carácter estatal.
De esta manera será posible despejar el camino hacia la convivencia entre toda la ciudadanía, profesemos o no una religión, sigamos diferentes ideologías, seamos catalanes o andaluces, hombres o mujeres, desarrollemos nuestra sexualidad atendiendo a nuestra orientación sexual, no sintiéndonos superiores a otras etnias o culturas. Y, sobre todo, con una economía doméstica que nos haga vivir a todos/as con dignidad. Los ciudadanos/as del Estado español hemos sabido salir de situaciones más complicados que las actuales. ¿Por qué no vamos a ser capaces de jubilar a la Constitución agotada de 1978 e ilusionarnos con una nueva que nos haga más Estado Social y Democrático de Derecho?
* Profesor


sábado, 20 de agosto de 2016

NUESTRO FUTURO, NUESTRA JUVENTUD


                                                                                                             A mis alumnos y alumnas
Nuestra juventud tendrá futuro cuando reconozcamos nuestra verdadera historia y nos sintamos orgullosos de ella. Tendremos futuro cuando nos avergoncemos de los 40 años de la dictadura franquista que supusieron una de las etapas más mortíferas y lúgubres de nuestros anales. Tendremos futuro cuando la memoria histórica recupere a tantos cadáveres de las cunetas a consecuencia del fascismo. Tendremos futuro cuando los dictadores de este país no estén enterrados en el Valle de los Caídos o en la basílica de la Macarena. Tendremos futuro cuando podamos honrar los restos mortales de Blas Infante y Federico García Lorca, glorias de la patria andaluza, fusilados hace 80 años por el régimen dictatorial de los generales golpistas. Tendremos futuro cuando la Iglesia católica pida perdón “por echarse en los brazos de los golpistas tras el golpe del 18 de julio” como propone Hilari Raguer, monje benedictino, doctor en Derecho Civil e investigador del papel de la Iglesia durante la República y la Guerra Civil española. Tendremos futuro cuando el Partido Popular se deshaga de la inercia franquista de sus orígenes y alcance la madurez política de los partidos conservadores europeos. Tendremos futuro cuando el resto de partidos no guarden silencio y actúen de manera coherente si tienen posibilidad de gobernar.
Tendremos futuro cuando reconozcamos a científicos de la categoría de Mariano Barbacid, destacado bioquímico y uno de nuestros más acreditados científicos en materia oncológica, que volvió a España para crear el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. Ello supuso el caldo de cultivo para que fueran surgiendo institutos de investigación científica por todo el país, como el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba. Barbacid, hace unos días, comentaba en un periódico de ámbito nacional: “Fue un momento en el que cuando iba a Europa, la gente me decía: ¡Cómo está cambiando España, por fin sale de esa prehistoria de la investigación que desgraciadamente arrastramos desde los Reyes Católicos!”.

Después de una década, esta primavera científica se vio truncada con la llegada del gobierno de Rajoy que aprovechó la crisis para hacer recortes en la investigación y la formación de nuestra juventud, provocando la emigración de miles de jóvenes talentos. Uno de los objetivos que debe plantearse el nuevo arco parlamentario es obligar al Gobierno a que triplique el presupuesto para la investigación si queremos ser un país moderno y desarrollado. Además, es urgente una ley de educación que garantice el aprendizaje de la verdadera historia de los diferentes pueblos que conforman el Estado español. Es necesario un desarrollo curricular que, desde el análisis científico, estudie cómo los Reyes Católicos construyeron la identidad nacional española tomando como eje vertebrador la religión católica y su instrumento más poderoso, la Inquisición, que no permitió el desarrollo de la cultura científica, terminando con cualquier atisbo que pudiese recordarnos lo que fue al-Andalus en general, y Córdoba en particular, uno de los centros del saber del mundo, expulsando y matando a los judíos y a los moriscos. 

Un currículo que garantice el estudio de Averroes y Maimónides al mismo nivel que Santo Tomás de Aquino y conozcamos en literatura la obra  Ibn Hazm, el Collar de la Paloma, igual que el Cantar de mío Cid. Un currículo en el que aparezcan los destacados médicos medievales Albucasis y Al-Gafequi y en el que los grandes estadistas Abderramán III y Al-Hakam II ocupen el mismo desarrollo curricular que los reyes de los reinos castellanos. Tendremos futuro cuando nuestros hijos más ilustres citados se les honren con el nombre de las calles más importantes de sus ciudades. ¿Acaso el Cid que preside uno de los espacios más céntricos de Sevilla fue más importante para nuestra historia que el rey   Al-Mutamid, acaso el Gran Capitán que preside la céntrica plaza cordobesa de las Tendillas fue más importante que Abderramán III, acaso los Reyes Católicos que presiden el centro de Granada son más importantes que la dinastía Nazarí? ¿Quién ha hecho este relato de la historia, quién ha manipulado nuestra historia?

Tendremos futuro si somos capaces de conocer y reconocer nuestra verdadera historia. Solo de esta manera no volveremos a cometer los mismos errores que en el pasado.

                                                                       Córdoba, 8 de agosto de 2016
    Miguel Santiago Losada
                 Profesor
                                                          



martes, 14 de junio de 2016

CÓRDOBA, SEIS DIPUTADOS

La primera reflexión que deberían tener en cuenta los/as futuros seis diputados/as por Córdoba es el número de representantes de nuestra provincia en el Congreso de los Diputados. De siete pasamos a seis en las elecciones generales del 2008, a consecuencia del estancamiento poblacional y al envejecimiento de la población.  Asimismo, esta pérdida de habitantes se ha visto incrementada por la crisis sufrida en los últimos cuatro años, emigrando miles de personas entre jóvenes y población inmigrante. La causa, que podríamos considerar crónica, está en el número de personas con ingresos bajos o muy bajos que siguen aumentado significativamente en Andalucía y, en particular, en Córdoba. Si echamos un vistazo a todo el periodo de la crisis advertimos que en Andalucía es donde más pobreza se genera: la tasa de riesgo de pobreza se ha incrementado 8.4 puntos desde 2008 y en España lo ha hecho 2.3. Y, lo que es más grave, las familias con escasa formación, en paro o con hijos menores son las que más sufren la pobreza, que al final se hereda, restando igualdad de oportunidades de futuro a miles de niños/as (INE-ECV, 2015). Esta brecha se ha venido incrementando no sólo en los años de crisis sino también en los que hubo bonanza económica.
¿Sabrán nuestros diputados hacer frente común para defender los intereses de los cordobeses por encima de los de sus partidos? ¿Estarán más atentos a la dura realidad de miles de cordobeses que de los índices de voto que le dan las encuestas? ¿Se pondrán codo con codo a la hora de defender el frágil tejido industrial y conseguir el mayor volumen posible de inversión pública? Mientras Córdoba recibe 13.5 millones de euros, Málaga, teniendo el doble de población, recibe 64.1 y la provincia de Granada, con una población algo superior, dispone de 43 millones de euros en inversión pública.
Y unido al empobrecimiento económico hay que hablar del cultural. Nuestra Andalucía es una tierra con identidad propia, que se tradujo hace más de 35 años cuando votamos por el artículo 151 de la Constitución, que nos reconoce como nacionalidad histórica. Una tierra con una historia, con unas tradiciones, con unas hablas, con un acervo monumental único, nuestro legado andalusí, ese mestizaje que nos hace únicos en Europa. Los diputados,  junto a los parlamentarios andaluces elegidos por la circunscripción de Córdoba, tienen que luchar por nuestro legado cultural, no permitiendo que ninguna institución privada pretenda adueñárselo, preservándolo y poniéndolo en valor. Hay que defender una educación pública y laica, estableciendo un diseño curricular en el que nuestros alumnos conozcan nuestra historia andaluza unida a la del resto del Estado y del mundo.
Además hay que apostar por mejorar e incrementar las partidas presupuestarias para el trío sanitario-formativo conformado por el Complejo Hospitalario Reina Sofía,  UCO e IMIBIC, nuestra mejor plusvalía. Al mismo tiempo que habrá que apostar por Rabanales 21, el Parque Joyero, la industria metalúrgica y la derivada del aceite. Habrá que fomentar el turismo dándole un uso comercial al aeropuerto y haciendo una apuesta decidida por Medina Azahara que tienen un gran atractivo para la desmerecida cifra de visitantes que recibe, 172.000 en 2014, mientras que la Alhambra recibe 14 veces más turistas o nuestra Mezquita 10 veces más.
¿Serán capaces nuestros diputados de forjar al modo del Hércules, que representa nuestro escudo andaluz, las dos columnas: la económico-social y la cultural, que harían de nuestra tierra un pueblo próspero? Aún seguimos soñando con un pueblo dignificado dispuesto a abrir sus manos a los hermanos refugiados e inmigrantes, propio de una tierra, como dice nuestro himno andaluz, que quiere ser lo que fue, una tierra de hombres y mujeres de luz, que a los hombres y mujeres, alma de hombres y mujeres les dimos.
                                                                                  Córdoba, 9 de junio de 2016
                                                                                    Miguel Santiago Losada
                                                                                              Profesor


sábado, 27 de junio de 2015

GESTOS DE HUMANIDAD Y SENSATEZ

 
Conforme avanzaba  la noche del pasado 24 de mayo muchos/as ciudadanos/as celebraban unos resultados electorales que devolvían la esperanza a millones de personas empobrecidas. La renombrada crisis, deliberada por los poderes de la economía neoliberal y duramente criticada por el Papa Francisco (“el capitalismo salvaje ha enseñado la lógica de las ganancias a cualquier precio”), ha provocado el aumento de la brecha entre ricos y empobrecidos. El informe anual sobre la Riqueza en el Mundo 2015 señala que las personas con grandes patrimonios en España han pasado de 127.100 en 2008 a 178.000 en 2014, o sea, 50.900 nuevos millonarios. La cifra de millonarios creció en 2014 por encima de la media mundial (el 10% frente al 7%). El Instituto Nacional de Estadística (INE) contrastaba la anterior noticia, informando que el presupuesto de los hogares se ha recortado el 14.7% desde 2008. Este hecho ha evidenciado el mayor atentado contra los derechos humanos: la mitad de los/as niños/as andaluces (834.000) padecen riesgo de pobreza o exclusión social, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV 2014).

La realidad descrita es la que provocó una reacción en muchos ciudadanos que se tornó en inmensa alegría al ver cómo una nueva política era posible por todo el país. Nuevos/as alcaldes/as se estrenaban en sus cargos con el firme propósito de enmendar una política económica inhumana, radical y extremista que atenta contra la dignidad de millones de personas. Un ejemplo de este júbilo tuvo lugar en la plaza del Ayuntamiento de Cádiz que, repleta de gente, jaleaba la investidura con cánticos de “sí se puede” en un ambiente festivo y pacífico. El nuevo alcalde José María González, apodado ‘Kichi’, tras asomarse al balcón a saludar, manifestó como primera medida reducir los salarios de los concejales: "no voy a cobrar más que lo que cobraba como profesor de historia, que son 1.800,80 euros”.

Una de las primeras medidas de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, fue detener un desahucio en el barrio de Nou Barris. Colau se personó en el mismo lugar de los hechos encontrándose a una familia con dos niños de 2 y 7 años, con las maletas en la calle y con los nervios a flor de piel. Por su parte, Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid,  mantuvo reuniones con el presidente del BBVA, Francisco González, y su homóloga del Banco Santander, Ana Patricia Botín, para mostrarles las iniciativas del nuevo Gobierno municipal a la hora de frenar los desahucios y crear un parque de viviendas sociales. Joan Ribó, el nuevo alcalde de Valencia,  llegaba al Ayuntamiento en bicicleta, y como primera medida firmó las ayudas para los comedores escolares y  anunció que habilitará un día a la semana para abrir “líneas de conexión” con la ciudadanía.

Junto a estas medidas propias de una política social solidaria y humana también se han tomado decisiones que hacen madurar a nuestra democracia, decisiones que suponen desligar al Estado de la religión, desde el respeto a todas las confesiones. Un ejemplo lo protagonizaron los tres alcaldes de “las Mareas” de Galicia, que se han hecho con las alcaldías de A Coruña, Ferrol y Santiago, al ausentarse de la ceremonia religiosa que desde 1669 realizan los alcaldes de las siete ciudades que formaban el Antiguo Reino de Galicia y en la que proclaman su “devoción” a la figura del Santísimo Señor Sacramentado en Lugo.

El arzobispo de Santiago reaccionó amonestando a quienes apuestan por "el olvido de Dios". Mientras que se producían estos actos, el alcalde de A Coruña, acudía a otro tipo de ofrenda, en este caso a María Wonenburger, la primera mujer española que consiguió una beca Fullbright para doctorarse en Estados Unidos, homenajeando con su presencia a la ciencia y al conocimiento.

Valga un segundo ejemplo de madurez democrática: el primer acto de Isabel Ambrosio, alcaldesa de Córdoba, fue una ofrenda floral en el cementerio de la Salud al que hasta ahora era el último alcalde socialista que tuvo Córdoba, Manuel Sánchez Badajoz, fusilado por los franquistas en 1936.

En definitiva, la política debe colmarse de gestos y de gestión al servicio de las personas, preferentemente de las más necesitadas, y debe ser ejercida no tanto por personas buenas y bien intencionadas sino por personas justas. Ni se ocupen ni se preocupen de los malos agoreros que, para infundir miedo, les llaman radicales o extremistas. Es algo añejo que se repite en la historia, y que tuvieron que sufrir muchos/as otros/as, como Don Helder Cámara, arzobispo brasileño, quien de sencilla manera sintetizaba: “Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista”.


         Córdoba, 27 de junio de 2015
  Miguel Santiago Losada
  Profesor

miércoles, 10 de junio de 2015

UN CAMBIO DE POLÍTICA


Córdoba ha sido la capital de Andalucía donde el PP ha sufrido un mayor desgaste político. Ha perdido un 36.1% de votos, seguida de Sevilla, Granada y Jaén, debido principalmente a dos causas: la primera y más decisiva coincide con lo ocurrido en todo el país, los recortes sociales y la corrupción, y la segunda, de carácter más local, se ha debido a la postura de confrontación que el gobierno municipal del PP ha llevado a cabo con el movimiento ciudadano: Stop Desahucios, Plataforma Mezquita-Catedral, Acampada dignidad, consejos de distrito,… alejándolo de los intereses de la ciudad. Por el contrario, el alcalde ha mantenido una estrecha relación con el obispo, propia de un régimen confesional.

Hemos vivido cuatro años que podríamos calificar de neo-nacionalcatolicismo, en la que se han prodigado en exceso muestras religiosas en la vía pública, atendiendo a los intereses del ala más conservadora de la jerarquía católica española. Su principal objetivo consiste en desterrar al “diablo laico” de nuestra ciudad lo que les ha llevado a la osadía de querer borrar nuestra propia identidad cultural, intentando eliminar el nombre y la verdadera historia al principal monumento y seña de identidad de Córdoba, la Mezquita-Catedral. Este ambiente ultracatólico y conservador ha propiciado incluso que demasiados profesionales de la vida académica y universitaria, cultural y política de nuestra ciudad aparecieran como el Fabrizio del Dongo de la novela La cartuja de Parma del escritor francés Stendhal: “postrados bajo las patas de los caballos sin ser conscientes de que por encima de ellos pasaba la historia. Lo sarcástico de la situación es dar la sensación de que todo pasaba por encima, sin darse por enterado, sin conciencia del momento”, a lo que añadiría: eludiendo responsabilidades.

Han sido cuatro años de retrocesos sociales donde la falta de planificación global de la ciudad que atienda a un desarrollo equilibrado y cohesionado ha generado un mayor empobrecimiento y exclusión social. Ha sido un gobierno que no ha sabido dar una respuesta coherente a los  grandes proyectos pendientes en la ciudad, como convertir la península de Miraflores en uno de los grandes espacios culturales de Córdoba, no ha mantenido infraestructuras que en su día supusieron un gran coste para la ciudad, como el entorno del río (abandono de los paseos que transcurren por la margen izquierda, abandono de las fuentes ornamentales del Balcón del Guadalquivir, incapacidad de poner en marcha actividades de índole cultural en la zona del avión). Asimismo, ha devaluado una infraestructura de vital importancia para la ciudad como el aeropuerto, dejándolo en el cajón del olvido y permitiendo que su actividad se reduzca a lo mínimo.

Córdoba necesita en esta nueva etapa de personas que ejerzan la política en clave de ciudadanía, basando su quehacer en la observación, la experiencia y la razón. Una razón que apueste porque Córdoba sea una ciudad moderna que, respetando su identidad histórica, ofrezca al mundo caminos de paz y de concordia. Una ciudad cohesionada, en la que a nadie le falte agua, luz, trabajo y techo desde el compromiso político, que ha de ver estas ausencias como violaciones a los derechos humanos que no se solucionan con obras de caridad. Una ciudad que sea apetecible al emprendedor, motor de la creación de empleo, que apueste por la economía social y que devuelva la dignidad laboral a las personas que han perdido toda clase de recursos. Una ciudad que ilusione a sus habitantes en un proyecto cultural común, que ilumine al mundo con nuestro legado artístico y nuestro potencial creador, para que nuestra juventud la enriquezca con sus inquietudes y saberes y no se vea obligada a emigrar. Una ciudad que abrace y mime a sus verdaderas potencialidades: industria agroalimentaria, ciencias de la salud, nudo de comunicaciones, capital de la historia y cultura andaluza, capital de la interculturalidad, ciudad ecológica y saludable.

En definitiva una ciudad que parafraseando a José María Pérez González “Peridis”, ofrezca un modelo de desarrollo basado en las tres “P”: personas, patrimonio y paisaje.

                                                                                              Córdoba, 8 de junio de 2015
                                                                                                Miguel Santiago Losada
                                                                                                            Profesor


sábado, 13 de diciembre de 2014

Urge una política de vivienda

Podemos presumir, a pesar de los gravísimos recortes presupuestarios del Gobierno, de tener dos cuerpos de funcionarios que son referente en muchos países: educación y sanidad. La democracia nos trajo la universalización de estos dos derechos humanos básicos para la población. Las cifras de analfabetismo que acarreábamos, a causa del anterior régimen dictatorial, se fueron diluyendo a la vez que nuestras universidades se iban llenando de un alumnado ansioso por formarse. Igual sucedió con el sistema sanitario público, que se fue implantando en todo el país a través de sus tres niveles de asistencia sanitaria: médico de atención primaria, médico especialista y hospitalización.
La vivienda, en cambio, arrastra un déficit de política social, que se ha visto agravado dramáticamente en estos últimos años por la crisis y la falta de una intervención política que no ha frenado la sangría de desahucios que están padeciendo miles de familias.
Es urgente la aplicación de políticas sociales de vivienda que adapten los ingresos de las familias a los gastos que supone pagar una hipoteca o un alquiler. No se puede permitir que las familias se vayan quedando sin ingresos a consecuencia de la crisis y tengan que afrontar el pago de una vivienda cuando no disponen ni siquiera de presupuesto para afrontar la cesta de la compra.
No sólo no se termina con esta injusticia social, sino que se sigue agravando aún más con el anuncio del fin de la renta antigua para el 1 de enero del 2015, que tenía como objetivo la protección de los pequeños comercios tradicionales y su mantenimiento en el tiempo, poniéndose en peligro en Córdoba 1.000 establecimientos y más de 3.000 empleos al poderse multiplicar hasta por diez el precio de los alquileres. A la delicada situación de muchas familias se sumaría la desaparición de un tejido comercial que vertebra y da vida a los barrios de nuestras ciudades y pueblos.
Por si fuera poco, conozco varios casos de abuelos/as que viven solos/as en pisos de rentas bajas y que han sido amenazados por sus propietarios con denunciarlos/as si no actualizan su renta amparándose en la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1995, pidiéndoles además cantidades que ascienden a miles de euros con efecto retroactivo. Estos individuos aprovechándose de la indefensión de muchas personas mayores obvian que la actualización de la renta no se llevará a cabo si no sobrepasan 2.5 veces el salario mínimo interprofesional. Se comportan como unos "asusta viejas" para lucrarse económicamente a costa de unos de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.
Nuestra democracia no debe permitir por más tiempo un Gobierno que no solo permite esta situación sino que agrava aún más la dura realidad de millones de personas, mientras vemos que los 20 españoles más ricos tienen lo mismo que los 14 millones más pobres.
* Profesor


martes, 10 de septiembre de 2013

UNA RETIRADA A TIEMPO

Napoleón dijo que una retirada a tiempo es una victoria. Pienso que es lo más inteligente, al menos, para evitar traumas innecesarios. Esto se entendió muy bien en Italia cuando, por la situación económica que estaba atravesando, decidió retirar la candidatura olímpica de Roma. El gobierno de España, en cambio, prefirió mantener la candidatura de Madrid a pesar de que la situación económica era peor que la del país vecino.
Rajoy y su consejo de ministros apostó por presentar esta candidatura, que suponía elevados costes para las menguadas arcas del país, mientras recortaba sin el menor pudor los presupuestos en sanidad, educación y servicios sociales. En pocos meses veíamos como se adelgazaba a pasos agigantados el Estado del Bienestar y al mismo tiempo, la banca se llevaba miles de millones de euros y salían a la luz las corruptelas de los que, debiendo dedicarse al bien público, ejercían de delincuentes.
Pero si todo esto ya es grave para un país que quiere llegar a tener una madurez democrática, más lo es el cinismo de sus gobernantes cuando niegan lo evidente. Una muestra la tenemos en la presentación de la citada candidatura olímpica madrileña, en la que intervino el presidente de la comunidad de Madrid. Este señor tuvo la desfachatez de mostrar músculo social, manifestando la excelencia de los servicios públicos en materia de sanidad y educación, cuando es el responsable de la privatización de los hospitales públicos de Madrid y de la precarización de los centros públicos educativos en favor de los privados.
En este mismo orden, es lamentable presenciar cómo algún presentador de los medios públicos de comunicación aparece compungido ante las cámaras de TVE, ante la “terrible” noticia de no haber ganado la candidatura de Madrid,  y el mismo presentador no se inmuta cuando, meses atrás, daba la noticia de jóvenes apaleados por la policía manifestándose en contra de los recortes sociales y de los políticos corruptos. La propaganda mediática hace su trabajo, aunque sus resultados son más satisfactorios en el interior que en el exterior de nuestras fronteras.
Realidades contrapuestas conforman la realidad de este momento que nos tocó vivir. Al igual que en la antigua Roma, se ofrece pan y circo para esconder los grandes males que nos acechan. En este sentido, mientras miles y miles de personas se congregan en estadios de fútbol para presenciar la presentación de un jugador contratado por astronómicas cifras que rondan los 100 millones de euros, las universidades españolas buscan fórmulas urgentes para que los estudiantes con menos recursos económicos no abandonen sus estudios. Mientras miles de jóvenes se congregan en la puerta de Alcalá pintados con los colores de la bandera española gritando:- yo soy español, español, español, la mitad de la juventud española se encuentra sin empleo, teniendo que buscarse la vida más allá de nuestras fronteras. 
No estaría mal que los 1.500 millones que se iban a gastar para la sede olímpica  engrosaran los menguados presupuestos de educación. Según los sindicatos el curso pasado hubo 25.000 profesores/as menos, 4.500 en Andalucía. Este año seguirán los recortes en transporte escolar, comedores escolares, becas, material escolar,… Esta es la realidad que debe movilizarnos para decir ¡basta ya! a un gobierno que atenta contra lo que debería ser lo más importante y sensible de su agenda política: la educación.

Córdoba, 10 de septiembre de 2013
Miguel Santiago Losada
Profesor y Presidente de la Asociación KALA





jueves, 27 de junio de 2013

¿LA JUSTICIA CRUELMENTE BIEN?

Estaba leyendo la prensa cuando sonó el teléfono de casa. Era Josemi, que llamaba desde la cárcel, como viene siendo habitual desde hace años. Josemi ya consumía drogas desde los 14 años. La pérdida lamentable de su hermanita y de su madre, siendo muy joven, le hundió aún más en el consumo de estupefacientes. Intentó incluso hasta suicidarse tirándose desde una terraza de un quinto piso. La suerte de caer sobre el techo de un coche y su buena salud física lo salvaron. A partir de ahí todo ha sido una huida de su vida hacia adelante. Drogas, centros, policía, cárcel, más drogas, más centros, más cárcel- Ha pasado por diferentes centros penitenciarios de todo el Estado. En el último lleva más de 9 años y aún le siguen bajando condenas: peleas, pequeños robos, mal comportamiento en prisión,- todo a causa de su patología dual: adicción y enfermedad mental asociada al consumo. Me comentaba que lo habían sacado al Hospital Gregorio Marañón ya que sufre muchos dolores de espalda tras la desviación de columna sufrida en su intento de suicidio. Me relataba que su tratamiento para la hepatitis le iba muy regular, tiene el hígado muy tocado. Mientras tanto, se lamenta de que su junta de tratamiento penitenciario le ponga trabas y más trabas para concederle un permiso. Cuando cuelgo el teléfono sigo leyendo la prensa y me encuentro con dos noticias que hacen referencia a nuestro sistema judicial. En la primera leo que el martes, 18 de junio, fue hallado un cadáver en la cuneta de la N-432 correspondiente a un hombre de 31 años, que se encontraba preso en el centro penitenciario de Alcolea. Parece ser que el joven murió el mismo día que volvía de permiso a la cárcel. Miles de jóvenes como los referidos llenan las cárceles de este país. Ese mismo día aparecía en todos los medios de comunicación que el juez Silva había ordenado la libertad de Blesa a petición de la fiscalía. El juez acataba la decisión de sus superiores, a pesar de sus "dudas". Un Blesa bien vestido, perfumado, sonriente, altivo era esperado por multitud de medios, como si fuese una figura del estrellato nacional. Se dirigió a los micrófonos de los periodistas para decir, sin el menor pudor, que ha sido "injustamente acusado de dos delitos" y que lo "único" que quiere es que su causa sea investigada "por un juez imparcial, que no he tenido hasta el momento". Además afirmó que "no se arrepiente de nada". Cerré el periódico para respirar profundamente ya que mi indignación me llenaba de ansiedad. En ese momento me vino a la memoria las palabras del juez Juan Luis Rascón cuando hace unas semanas en una entrevista realizada en un medio de comunicación local decía: "La justicia no funciona para unos, para otros funciona cruelmente bien".
* Profesor, presidente Asociación KALA


domingo, 26 de mayo de 2013

Crisis, de valores e ideologías

Siempre me ha llamado la atención el rechazo que una persona pueda sentir ante alguien que sufre alguna enfermedad relacionada con las toxicomanías o presenta un aspecto deteriorado por estar en una situación de exclusión social. Son personas que sienten miedo al diferente, incluso por sus rasgos físicos, distintos a los nuestros, pero sobre todo por su empobrecimiento.
Sin embargo, a estas mismas personas no les inquieta de la misma manera los casos relacionados con la corrupción, los blanqueos de dinero, las violaciones de los derechos humanos, etc. Hasta, incluso, pueden llegar a justificarlos. Haría falta hacerse la pregunta de por qué de estas actitudes que señalan a la persona desfavorecida y aceptan los comportamientos pocos éticos e injustos de los que mejor estatus social poseen. Por consiguiente, no es de extrañar que en nuestro Estado las cárceles estén repletas de seres humanos por haber cometido pequeños delitos, la mayor parte exentos de sangre, mientras que los que atentan contra los principios del propio Estado campean a sus anchas por doquier.
En la misma línea, no entiendo cómo hay personas a las que escandalizan los escraches , e incluso los califican de peligro para la democracia, y no mueven un dedo para oponerse a estos políticos que con sus acciones están causando muchos males a la población: desahucios, desempleos, recortes, falta de atención sanitaria a las personas inmigrantes, etc. Es decir, políticos que están atentando sin el menor escrúpulo contra el propio Estado social, democrático y de derecho que dicen respetar y defender, algunos bajo juramento.
Lo realmente peligroso para nuestro país y nuestra democracia es que se vayan nuestros jóvenes mejor preparados, es que tengamos una pobreza infantil del 20%, es que haya personas que deciden quitarse la vida al ser desahuciadas, es que a una persona se le niegue la atención sanitaria por no tener tarjeta de residencia, es que haya familias sin ningún miembro trabajando, es que haya madres y padres que se las vean y se las deseen para darle de comer a sus hijos...
Muchas veces pienso y siento el doble rasero de medir. En lugar de desarrollar una política económica y social que libere a la gente del empobrecimiento y la exclusión, le ponen trabas y más trabas para que no pueda salir de ella. Me llena de indignación ver cómo tantas personas con necesidades son injustamente tratadas y cómo el privilegiado, desde el mismísimo jefe del Estado hasta cualquier responsable político, se vale de su cargo para escabullirse de sus responsabilidades; es más, se le lava su imagen. Después --con hipócritas palabras, como lo siento, perdón, no podemos hacer otra cosa, etcétera--, expían sus pecados de acción u omisión.
Por ello me alegro inmensamente y me solidarizo con decretos como el aprobado recientemente para la defensa de la vivienda en Andalucía, que supone hacer de la vivienda un derecho humano. Ya iba siendo hora que la Junta de Andalucía aplicase su propio Estatuto de autonomía en el que viene recogido dicho derecho. Ojalá siga este camino y siga desarrollando el Estatuto, con medidas de inserción sociolaboral o con el establecimiento de la renta básica, medidas de política social que dignifican mucho más a las familias empobrecidas que el tener que ponerse tras una cola para recibir una bolsa de comida, y ello, tras haber tenido que contar su vida y convencer a muchos (servicios sociales, oenegés, iglesias varias...) de que no tienen qué llevarse a la boca. En palabras de una mujer de nuestros barrios: "Cuando me siento a la mesa con mis hijos y les pongo el plato de comida que me he ganado con mi trabajo, reboso de orgullo. Cuando me tengo que poner a recoger bolsas de comida, me muero de vergüenza y de tristeza". Tenemos que seguir luchando por una Andalucía que reparta justicia y no limosna, aunque parece que algo tan obvio se les olvidó incluso a buena parte de los que se consideran de izquierdas.

* Profesor y presidente de la Asociación Kala

martes, 5 de febrero de 2013

PAREMOS ESTE ATROPELLO

El 26% de mi salario va a I.R.P.F., Pasivos y M.U.F.A.C.E. Además, a lo largo del año tendré que pagar más tasas e impuestos, como la recogida de basura, impuesto de bienes inmuebles, impuesto de vehículos, IVA en cada producto que compre, etc. Todo ello supone que cerca de un tercio de mi sueldo va a las arcas del Estado para contribuir al bien común: sanidad, educación, servicios sociales, pensiones, obras públicas,… Llevo 30 años ejerciendo mi profesión y contribuyendo, por consiguiente, a que mi país sea un Estado Social, Democrático y de Derecho. Precisamente en esto consiste la ciudadanía, al menos en parte, y en esto consiste mi deber, del que estoy plenamente convencido.
Las personas que acceden a gobernarnos a través de las urnas, tienen el deber y la obligación de ser honestos, justos, transparentes, buenos profesionales,… que hagan del ejercicio de la política una saludable gestión al servicio de sus conciudadanos/as. Una gestión que, dependiendo de su ideología y por consiguiente de sus programas electorales, tenga como objetivo el bien común y nunca los intereses personales o de partido. En la medida que el Estado goza de más salud, o lo que es lo mismo no está ensombrecido por la corrupción, mis derechos, nuestros derechos, se verán más reconfortados.
Vamos para los 40 años de democracia y han sido muchos los esfuerzos para conseguir el actual Estado. Uno de sus principales logros ha sido la universalización de la educación y la sanidad, de lo que me siento muy orgulloso. Sin embargo, estamos asistiendo a demasiados capítulos de corrupción que minan nuestra confianza y  credibilidad  en los cimientos que configuran ese mismo Estado.
Precisamente estamos siendo espectadores del que puede ser el caso de corrupción más grave de nuestra historia democrática, con el supuesto cobro irregular de sobresueldos por parte de la cúpula del PP, incluido el mismísimo Presidente del Gobierno. Desde José María Aznar hasta Mariano Rajoy, todas las grandes figuras de la formación pasaron, supuestamente, en numerosas ocasiones por el despacho de los tesoreros para cobrar cantidades que iban desde unas pocas miles de pesetas hasta decenas de miles de euros. María Dolores de Cospedal, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja, Javier Arenas, Ángel Acebes, Federico Trillo y Francisco Álvarez-Cascos se llevaron, supuestamente, sus particulares “extras” de las cuentas en B del PP.
Lo que más me indigna como ciudadano de este país es que mientras la trama de corrupción “Gürtel” ha regalado, supuestamente, a la ministra de Sanidad, Ana Mato, viajes turísticos por valor de 50.000 euros, artículos de lujo valorados en 610 euros y fiestas familiares por más de 11.800 euros, su gobierno  recorta los presupuestos para la sanidad, privatiza hospitales, cierra centros de emergencias sanitarias y aniquila la Ley de Dependencia. Asimismo, se esfuerza por imponernos su moral partidista y  seguidista de una cúpula eclesial católica, que debería de estar al margen, desde hace ya muchos años, de las decisiones del Estado.
Lo que más me duele como persona es ver como Emilia Soria, la joven valenciana que usó una tarjeta de crédito que se encontró en la calle para comprar pañales y comida para sus dos hijas, ha estado a punto de ingresar en prisión, mientras los verdaderos estafadores de nuestro país campan a sus anchas favorecidos por amnistías de sus colegas que ostentan el poder, o porque el delito ha prescrito. Mientras, el paro, el empobrecimiento social y los desahucios alcanzan cifras astronómicas.
A veces dan ganas de abandonar este país denigrado diariamente por demasiados políticos, banqueros, folclóricas, jerarcas de la iglesia dominante, y por supuesto, monarquía, aunque sé que ese no es el camino. La respuesta es esforzarnos todos/as para liberar a la democracia de la España más rancia que todavía anda metida hasta el tuétano en parte de la sociedad.
Sólo espero que todos nuestros esfuerzos vayan encaminados a conseguir un verdadero Estado Social que responda principalmente a los/as ciudadanos/as más vulnerables, de Derecho donde la justicia sea igual para todos/as, que alcance el máximo nivel Democrático mediante una participación real y efectiva de sus ciudadanos/as; Federal, rico y diverso en lenguas y culturas, Laico, sin las ligaduras del concordato con la Santa Sede de 1979 y Republicano, liberado de arcaicas y costosas instituciones. Es un sueño que nos costará hacerlo realidad, pero no podemos permitir que la pesadilla actual sea el legado que dejemos a nuestros/as hijos/as.
                                                                               Córdoba, 5 de febrero de 2013
                                                                                     Miguel Santiago Losada

                                                                   Profesor y Presidente de la Asociación KALA

jueves, 15 de noviembre de 2012

Justicia social

Una enjoyada duquesa salió a altas horas de la noche de un elegante hotel donde había acudido a cenar y a asistir a un baile, "baile de caridad", a beneficio de los niños abandonados. Estaban a punto de subir al Rolls Royce cuando un andrajoso pilluelo se le acercó suplicante: "Por caridad, señora, deme seis peniques. Llevo dos días sin comer". La duquesa lo rechazó con un gesto y le dijo: "¡Desgraciado! ¿No te das cuenta de que he estado bailando para ti toda la noche?" (Anthony de Mello).
El pasado martes, día 13 de noviembre, informaba a mis alumnos que me iba a poner en huelga principalmente para solidarizarme con los 5.000.000 millones de trabajadores/as que se encuentran en paro, por los/as miles de inmigrantes que viven una situación familiar desesperada y por los/as que siguen muriendo en las pateras, por la situación tan extrema en la que viven las familias de los barrios que sufren el mayor empobrecimiento y exclusión social repartidos por toda la geografía andaluza y española y que suponen el 20 % de la población, por los enormes recortes que está sufriendo la sanidad y la educación, que va a suponer un futuro bastante incierto a los/as mismos/as chavales/as a los/as que le dirigía la palabra; por todas las familias que han sufrido un desahucio a causa de la tremenda injusticia social a la que está sometiendo la banca con la complicidad y el beneplácito del Gobierno.
El día de la huelga un grupito de inmigrantes, de personas de los barrios más castigados de la ciudad, de educadores/as y de socios/as de nuestros colectivos participamos de la manifestación que recorrió el centro de nuestra ciudad bajo el lema de la pancarta: "Más justicia social, menos limosna". Como dice un eslogan que circula por ahí: con justicia social no hace falta caridad, una justicia social que debe ser la columna vertebral de cualquier Estado que se considere de derecho y democrático. Estamos llegando a tales extremos que los mismos profesionales de los servicios sociales públicos están haciendo informes para que, ciertas organizaciones no gubernamentales, den unos cuantos víveres con los que alimentar a las familias más vulnerables. Es decir, estamos asistiendo a un cambio de modelo donde la beneficencia y el asistencialismo vuelven a lo público, es un cambio de modelo con una fuerte carga ideológica donde a los/as pobres se les da pan pero no derechos.
Es indigno que en un Estado que supuestamente asume la carta magna de los derechos humanos, con lo que debe garantizar el derecho a la vivienda, a un trabajo digno, a la salud, a la educación, a los servicios sociales, esté condenando a la ciudadanía al empobrecimiento y la exclusión social mientras inyecta en los bancos todo los dineros a costa de eliminar derechos sociales universales, aquellos que evitan que muchas personas, además de ser pobres, sientan la vergüenza de ir a recoger una bolsita de alimentos. Me vienen a la memoria escenas de la posguerra española.
La respuesta estatal o pública a las necesidades, basada en los derechos humanos, planteamiento que arranca desde el siglo de las luces, supone superar la simple acción coyuntural, de cada caso concreto, propia de la beneficencia. Si en otros países europeos esa evolución fue más rápida, el franquismo en España retrasó el proceso. De ahí que en ese período de nuestra historia España no contara aún con un nivel de cobertura de los servicios sociales semejante al disponible en otros países europeos. Este retraso se ha ido reduciendo a partir de la Constitución de 1978. Así, el artículo 1º establece que: "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político". Por tanto, no podemos a volver a modelos preconstitucionales.
A modo de conclusión, como ciudadanos, no dejemos en el candelero lo que brota de nuestro corazón: un donativo, participar en una colecta..., que responden a situaciones inmediatas. Sin embargo, lo que solucionará los problemas a las personas que van dirigidas esas limosnas, colectas, es la justicia social, que plantea las causas del empobrecimiento y la exclusión social y desarrolla las medidas para combatirlas. La actual crisis económica está suponiendo uno de los retrocesos más graves en el desarrollo de la justicia social. Tenemos la obligación de decir stop a todo lo que atente contra la consecución de los derechos sociales, que tanta sangre y sudor han dejado en el camino.
* Profesor y presidente de la

Asociación KALA

viernes, 14 de septiembre de 2012

Defendamos el estado de bienestar

El pasado 3 de septiembre volvía a entrar por las puertas de mi Instituto. Me adentraba en un edificio con más de 40 años, testigo de cómo a partir de principios de los años 70 del pasado siglo y con la instauración de la democracia se multiplicó la oferta de la educación pública a pasos agigantados. Córdoba contaba en 1970 solamente con dos institutos, el IES Góngora y el IES Séneca. En 1971 y en 1972 se amplía la oferta en educación secundaria pública a dos más, el IES López Neyra y el IES Averroes, respectivamente. A finales de esta década se crean el IES Blas Infante y el IES Galileo Galilei. En la década de los 80 se aumentaría el número de plazas en secundaria con el IES Trassierra, el Alhakén II, el Gran Capitán y Fidiana. El IES Medina Azahara sería el primero de los que se fueron creando en la década 90. Después se construiría el IES Tablero, el IES Zoco, etcétera, sin olvidar al IES Maimónides y Fuensanta, antiguos centros que sólo disponían de Formación Profesional.
Hemos pasado de sólo dos centros de educación secundaria a principios de 1970 a los alrededor de 20 actualmente existentes. Podemos decir que la oferta ha ido aumentando hasta llegar al 1.000%, gracias a la apuesta decidida por invertir parte del dinero público en educación.
En este sentido, no podemos olvidar a la Universidad de Córdoba, que vio su luz hace 40 años, y a lo largo de este período democrático ha llegado a consolidar un magnífico campus universitario en materias relacionadas con la ciencia y la tecnología.
Si hacemos el estudio de cómo ha cambiado el panorama de la provincia en asistencia sanitaria los datos son aún más llamativos. Hemos pasado de la trasnochada Residencia Teniente Coronel Noreña, que sólo existía a principios de los 70, a los 6 hospitales con los que contamos hoy en día en nuestra provincia: el Hospital Regional Universitario Reina Sofía (1976), los tres hospitales comarcales (Infanta Margarita de Cabra de 1982, el Valle de los Pedroches de Pozoblanco de 1985 y el Hospital de Montilla de 2004), y los dos hospitales de alta resolución (el Valle del Guadiato, de Peñarroya, de 2009 y el de Puente Genil, de 2006).
Estos datos demuestran cómo nuestra democracia consolidó el Estado del bienestar. Gracias a ello apenas hay analfabetismo, ha aumentado considerablemente la población con estudios medios o superiores y la esperanza de vida ha alcanzado unos niveles que demuestran la consolidación de nuestro sistema sanitario, gracias a políticas de apuesta por el bienestar de la mayoría de la población. Han sido muchos los déficits, pero mayores han sido los avances.
Por ello, debemos de estar muy atentos para impedir que las políticas de recortes no sigan adelgazando el Estado del bienestar. En este mes de septiembre sólo la provincia de Córdoba perderá 559 profesores y 60 médicos y enfermeros. De seguir así todo lo conseguido en 40 años, con tanto esfuerzo e ilusión, lo pueden tirar por tierra en una sola legislatura. Mucho me temo que el Gobierno de los recortes está bastante convencido ideológicamente de lo que está haciendo. Por ello, mucho me temo que no pararán si no encuentran respuestas en cada uno/a de nosotros/as y de nuestras organizaciones ante tanto atropello. No es tiempo de lamentarse, es tiempo de defender lo que tanto tiempo nos costó construir.
*Profesor y Presidente de la

Asociación KALA