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sábado, 20 de agosto de 2016

NUESTRO FUTURO, NUESTRA JUVENTUD


                                                                                                             A mis alumnos y alumnas
Nuestra juventud tendrá futuro cuando reconozcamos nuestra verdadera historia y nos sintamos orgullosos de ella. Tendremos futuro cuando nos avergoncemos de los 40 años de la dictadura franquista que supusieron una de las etapas más mortíferas y lúgubres de nuestros anales. Tendremos futuro cuando la memoria histórica recupere a tantos cadáveres de las cunetas a consecuencia del fascismo. Tendremos futuro cuando los dictadores de este país no estén enterrados en el Valle de los Caídos o en la basílica de la Macarena. Tendremos futuro cuando podamos honrar los restos mortales de Blas Infante y Federico García Lorca, glorias de la patria andaluza, fusilados hace 80 años por el régimen dictatorial de los generales golpistas. Tendremos futuro cuando la Iglesia católica pida perdón “por echarse en los brazos de los golpistas tras el golpe del 18 de julio” como propone Hilari Raguer, monje benedictino, doctor en Derecho Civil e investigador del papel de la Iglesia durante la República y la Guerra Civil española. Tendremos futuro cuando el Partido Popular se deshaga de la inercia franquista de sus orígenes y alcance la madurez política de los partidos conservadores europeos. Tendremos futuro cuando el resto de partidos no guarden silencio y actúen de manera coherente si tienen posibilidad de gobernar.
Tendremos futuro cuando reconozcamos a científicos de la categoría de Mariano Barbacid, destacado bioquímico y uno de nuestros más acreditados científicos en materia oncológica, que volvió a España para crear el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. Ello supuso el caldo de cultivo para que fueran surgiendo institutos de investigación científica por todo el país, como el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba. Barbacid, hace unos días, comentaba en un periódico de ámbito nacional: “Fue un momento en el que cuando iba a Europa, la gente me decía: ¡Cómo está cambiando España, por fin sale de esa prehistoria de la investigación que desgraciadamente arrastramos desde los Reyes Católicos!”.

Después de una década, esta primavera científica se vio truncada con la llegada del gobierno de Rajoy que aprovechó la crisis para hacer recortes en la investigación y la formación de nuestra juventud, provocando la emigración de miles de jóvenes talentos. Uno de los objetivos que debe plantearse el nuevo arco parlamentario es obligar al Gobierno a que triplique el presupuesto para la investigación si queremos ser un país moderno y desarrollado. Además, es urgente una ley de educación que garantice el aprendizaje de la verdadera historia de los diferentes pueblos que conforman el Estado español. Es necesario un desarrollo curricular que, desde el análisis científico, estudie cómo los Reyes Católicos construyeron la identidad nacional española tomando como eje vertebrador la religión católica y su instrumento más poderoso, la Inquisición, que no permitió el desarrollo de la cultura científica, terminando con cualquier atisbo que pudiese recordarnos lo que fue al-Andalus en general, y Córdoba en particular, uno de los centros del saber del mundo, expulsando y matando a los judíos y a los moriscos. 

Un currículo que garantice el estudio de Averroes y Maimónides al mismo nivel que Santo Tomás de Aquino y conozcamos en literatura la obra  Ibn Hazm, el Collar de la Paloma, igual que el Cantar de mío Cid. Un currículo en el que aparezcan los destacados médicos medievales Albucasis y Al-Gafequi y en el que los grandes estadistas Abderramán III y Al-Hakam II ocupen el mismo desarrollo curricular que los reyes de los reinos castellanos. Tendremos futuro cuando nuestros hijos más ilustres citados se les honren con el nombre de las calles más importantes de sus ciudades. ¿Acaso el Cid que preside uno de los espacios más céntricos de Sevilla fue más importante para nuestra historia que el rey   Al-Mutamid, acaso el Gran Capitán que preside la céntrica plaza cordobesa de las Tendillas fue más importante que Abderramán III, acaso los Reyes Católicos que presiden el centro de Granada son más importantes que la dinastía Nazarí? ¿Quién ha hecho este relato de la historia, quién ha manipulado nuestra historia?

Tendremos futuro si somos capaces de conocer y reconocer nuestra verdadera historia. Solo de esta manera no volveremos a cometer los mismos errores que en el pasado.

                                                                       Córdoba, 8 de agosto de 2016
    Miguel Santiago Losada
                 Profesor
                                                          



martes, 14 de junio de 2016

CÓRDOBA, SEIS DIPUTADOS

La primera reflexión que deberían tener en cuenta los/as futuros seis diputados/as por Córdoba es el número de representantes de nuestra provincia en el Congreso de los Diputados. De siete pasamos a seis en las elecciones generales del 2008, a consecuencia del estancamiento poblacional y al envejecimiento de la población.  Asimismo, esta pérdida de habitantes se ha visto incrementada por la crisis sufrida en los últimos cuatro años, emigrando miles de personas entre jóvenes y población inmigrante. La causa, que podríamos considerar crónica, está en el número de personas con ingresos bajos o muy bajos que siguen aumentado significativamente en Andalucía y, en particular, en Córdoba. Si echamos un vistazo a todo el periodo de la crisis advertimos que en Andalucía es donde más pobreza se genera: la tasa de riesgo de pobreza se ha incrementado 8.4 puntos desde 2008 y en España lo ha hecho 2.3. Y, lo que es más grave, las familias con escasa formación, en paro o con hijos menores son las que más sufren la pobreza, que al final se hereda, restando igualdad de oportunidades de futuro a miles de niños/as (INE-ECV, 2015). Esta brecha se ha venido incrementando no sólo en los años de crisis sino también en los que hubo bonanza económica.
¿Sabrán nuestros diputados hacer frente común para defender los intereses de los cordobeses por encima de los de sus partidos? ¿Estarán más atentos a la dura realidad de miles de cordobeses que de los índices de voto que le dan las encuestas? ¿Se pondrán codo con codo a la hora de defender el frágil tejido industrial y conseguir el mayor volumen posible de inversión pública? Mientras Córdoba recibe 13.5 millones de euros, Málaga, teniendo el doble de población, recibe 64.1 y la provincia de Granada, con una población algo superior, dispone de 43 millones de euros en inversión pública.
Y unido al empobrecimiento económico hay que hablar del cultural. Nuestra Andalucía es una tierra con identidad propia, que se tradujo hace más de 35 años cuando votamos por el artículo 151 de la Constitución, que nos reconoce como nacionalidad histórica. Una tierra con una historia, con unas tradiciones, con unas hablas, con un acervo monumental único, nuestro legado andalusí, ese mestizaje que nos hace únicos en Europa. Los diputados,  junto a los parlamentarios andaluces elegidos por la circunscripción de Córdoba, tienen que luchar por nuestro legado cultural, no permitiendo que ninguna institución privada pretenda adueñárselo, preservándolo y poniéndolo en valor. Hay que defender una educación pública y laica, estableciendo un diseño curricular en el que nuestros alumnos conozcan nuestra historia andaluza unida a la del resto del Estado y del mundo.
Además hay que apostar por mejorar e incrementar las partidas presupuestarias para el trío sanitario-formativo conformado por el Complejo Hospitalario Reina Sofía,  UCO e IMIBIC, nuestra mejor plusvalía. Al mismo tiempo que habrá que apostar por Rabanales 21, el Parque Joyero, la industria metalúrgica y la derivada del aceite. Habrá que fomentar el turismo dándole un uso comercial al aeropuerto y haciendo una apuesta decidida por Medina Azahara que tienen un gran atractivo para la desmerecida cifra de visitantes que recibe, 172.000 en 2014, mientras que la Alhambra recibe 14 veces más turistas o nuestra Mezquita 10 veces más.
¿Serán capaces nuestros diputados de forjar al modo del Hércules, que representa nuestro escudo andaluz, las dos columnas: la económico-social y la cultural, que harían de nuestra tierra un pueblo próspero? Aún seguimos soñando con un pueblo dignificado dispuesto a abrir sus manos a los hermanos refugiados e inmigrantes, propio de una tierra, como dice nuestro himno andaluz, que quiere ser lo que fue, una tierra de hombres y mujeres de luz, que a los hombres y mujeres, alma de hombres y mujeres les dimos.
                                                                                  Córdoba, 9 de junio de 2016
                                                                                    Miguel Santiago Losada
                                                                                              Profesor


sábado, 27 de junio de 2015

GESTOS DE HUMANIDAD Y SENSATEZ

 
Conforme avanzaba  la noche del pasado 24 de mayo muchos/as ciudadanos/as celebraban unos resultados electorales que devolvían la esperanza a millones de personas empobrecidas. La renombrada crisis, deliberada por los poderes de la economía neoliberal y duramente criticada por el Papa Francisco (“el capitalismo salvaje ha enseñado la lógica de las ganancias a cualquier precio”), ha provocado el aumento de la brecha entre ricos y empobrecidos. El informe anual sobre la Riqueza en el Mundo 2015 señala que las personas con grandes patrimonios en España han pasado de 127.100 en 2008 a 178.000 en 2014, o sea, 50.900 nuevos millonarios. La cifra de millonarios creció en 2014 por encima de la media mundial (el 10% frente al 7%). El Instituto Nacional de Estadística (INE) contrastaba la anterior noticia, informando que el presupuesto de los hogares se ha recortado el 14.7% desde 2008. Este hecho ha evidenciado el mayor atentado contra los derechos humanos: la mitad de los/as niños/as andaluces (834.000) padecen riesgo de pobreza o exclusión social, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV 2014).

La realidad descrita es la que provocó una reacción en muchos ciudadanos que se tornó en inmensa alegría al ver cómo una nueva política era posible por todo el país. Nuevos/as alcaldes/as se estrenaban en sus cargos con el firme propósito de enmendar una política económica inhumana, radical y extremista que atenta contra la dignidad de millones de personas. Un ejemplo de este júbilo tuvo lugar en la plaza del Ayuntamiento de Cádiz que, repleta de gente, jaleaba la investidura con cánticos de “sí se puede” en un ambiente festivo y pacífico. El nuevo alcalde José María González, apodado ‘Kichi’, tras asomarse al balcón a saludar, manifestó como primera medida reducir los salarios de los concejales: "no voy a cobrar más que lo que cobraba como profesor de historia, que son 1.800,80 euros”.

Una de las primeras medidas de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, fue detener un desahucio en el barrio de Nou Barris. Colau se personó en el mismo lugar de los hechos encontrándose a una familia con dos niños de 2 y 7 años, con las maletas en la calle y con los nervios a flor de piel. Por su parte, Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid,  mantuvo reuniones con el presidente del BBVA, Francisco González, y su homóloga del Banco Santander, Ana Patricia Botín, para mostrarles las iniciativas del nuevo Gobierno municipal a la hora de frenar los desahucios y crear un parque de viviendas sociales. Joan Ribó, el nuevo alcalde de Valencia,  llegaba al Ayuntamiento en bicicleta, y como primera medida firmó las ayudas para los comedores escolares y  anunció que habilitará un día a la semana para abrir “líneas de conexión” con la ciudadanía.

Junto a estas medidas propias de una política social solidaria y humana también se han tomado decisiones que hacen madurar a nuestra democracia, decisiones que suponen desligar al Estado de la religión, desde el respeto a todas las confesiones. Un ejemplo lo protagonizaron los tres alcaldes de “las Mareas” de Galicia, que se han hecho con las alcaldías de A Coruña, Ferrol y Santiago, al ausentarse de la ceremonia religiosa que desde 1669 realizan los alcaldes de las siete ciudades que formaban el Antiguo Reino de Galicia y en la que proclaman su “devoción” a la figura del Santísimo Señor Sacramentado en Lugo.

El arzobispo de Santiago reaccionó amonestando a quienes apuestan por "el olvido de Dios". Mientras que se producían estos actos, el alcalde de A Coruña, acudía a otro tipo de ofrenda, en este caso a María Wonenburger, la primera mujer española que consiguió una beca Fullbright para doctorarse en Estados Unidos, homenajeando con su presencia a la ciencia y al conocimiento.

Valga un segundo ejemplo de madurez democrática: el primer acto de Isabel Ambrosio, alcaldesa de Córdoba, fue una ofrenda floral en el cementerio de la Salud al que hasta ahora era el último alcalde socialista que tuvo Córdoba, Manuel Sánchez Badajoz, fusilado por los franquistas en 1936.

En definitiva, la política debe colmarse de gestos y de gestión al servicio de las personas, preferentemente de las más necesitadas, y debe ser ejercida no tanto por personas buenas y bien intencionadas sino por personas justas. Ni se ocupen ni se preocupen de los malos agoreros que, para infundir miedo, les llaman radicales o extremistas. Es algo añejo que se repite en la historia, y que tuvieron que sufrir muchos/as otros/as, como Don Helder Cámara, arzobispo brasileño, quien de sencilla manera sintetizaba: “Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista”.


         Córdoba, 27 de junio de 2015
  Miguel Santiago Losada
  Profesor

miércoles, 10 de junio de 2015

UN CAMBIO DE POLÍTICA


Córdoba ha sido la capital de Andalucía donde el PP ha sufrido un mayor desgaste político. Ha perdido un 36.1% de votos, seguida de Sevilla, Granada y Jaén, debido principalmente a dos causas: la primera y más decisiva coincide con lo ocurrido en todo el país, los recortes sociales y la corrupción, y la segunda, de carácter más local, se ha debido a la postura de confrontación que el gobierno municipal del PP ha llevado a cabo con el movimiento ciudadano: Stop Desahucios, Plataforma Mezquita-Catedral, Acampada dignidad, consejos de distrito,… alejándolo de los intereses de la ciudad. Por el contrario, el alcalde ha mantenido una estrecha relación con el obispo, propia de un régimen confesional.

Hemos vivido cuatro años que podríamos calificar de neo-nacionalcatolicismo, en la que se han prodigado en exceso muestras religiosas en la vía pública, atendiendo a los intereses del ala más conservadora de la jerarquía católica española. Su principal objetivo consiste en desterrar al “diablo laico” de nuestra ciudad lo que les ha llevado a la osadía de querer borrar nuestra propia identidad cultural, intentando eliminar el nombre y la verdadera historia al principal monumento y seña de identidad de Córdoba, la Mezquita-Catedral. Este ambiente ultracatólico y conservador ha propiciado incluso que demasiados profesionales de la vida académica y universitaria, cultural y política de nuestra ciudad aparecieran como el Fabrizio del Dongo de la novela La cartuja de Parma del escritor francés Stendhal: “postrados bajo las patas de los caballos sin ser conscientes de que por encima de ellos pasaba la historia. Lo sarcástico de la situación es dar la sensación de que todo pasaba por encima, sin darse por enterado, sin conciencia del momento”, a lo que añadiría: eludiendo responsabilidades.

Han sido cuatro años de retrocesos sociales donde la falta de planificación global de la ciudad que atienda a un desarrollo equilibrado y cohesionado ha generado un mayor empobrecimiento y exclusión social. Ha sido un gobierno que no ha sabido dar una respuesta coherente a los  grandes proyectos pendientes en la ciudad, como convertir la península de Miraflores en uno de los grandes espacios culturales de Córdoba, no ha mantenido infraestructuras que en su día supusieron un gran coste para la ciudad, como el entorno del río (abandono de los paseos que transcurren por la margen izquierda, abandono de las fuentes ornamentales del Balcón del Guadalquivir, incapacidad de poner en marcha actividades de índole cultural en la zona del avión). Asimismo, ha devaluado una infraestructura de vital importancia para la ciudad como el aeropuerto, dejándolo en el cajón del olvido y permitiendo que su actividad se reduzca a lo mínimo.

Córdoba necesita en esta nueva etapa de personas que ejerzan la política en clave de ciudadanía, basando su quehacer en la observación, la experiencia y la razón. Una razón que apueste porque Córdoba sea una ciudad moderna que, respetando su identidad histórica, ofrezca al mundo caminos de paz y de concordia. Una ciudad cohesionada, en la que a nadie le falte agua, luz, trabajo y techo desde el compromiso político, que ha de ver estas ausencias como violaciones a los derechos humanos que no se solucionan con obras de caridad. Una ciudad que sea apetecible al emprendedor, motor de la creación de empleo, que apueste por la economía social y que devuelva la dignidad laboral a las personas que han perdido toda clase de recursos. Una ciudad que ilusione a sus habitantes en un proyecto cultural común, que ilumine al mundo con nuestro legado artístico y nuestro potencial creador, para que nuestra juventud la enriquezca con sus inquietudes y saberes y no se vea obligada a emigrar. Una ciudad que abrace y mime a sus verdaderas potencialidades: industria agroalimentaria, ciencias de la salud, nudo de comunicaciones, capital de la historia y cultura andaluza, capital de la interculturalidad, ciudad ecológica y saludable.

En definitiva una ciudad que parafraseando a José María Pérez González “Peridis”, ofrezca un modelo de desarrollo basado en las tres “P”: personas, patrimonio y paisaje.

                                                                                              Córdoba, 8 de junio de 2015
                                                                                                Miguel Santiago Losada
                                                                                                            Profesor


sábado, 13 de diciembre de 2014

Urge una política de vivienda

Podemos presumir, a pesar de los gravísimos recortes presupuestarios del Gobierno, de tener dos cuerpos de funcionarios que son referente en muchos países: educación y sanidad. La democracia nos trajo la universalización de estos dos derechos humanos básicos para la población. Las cifras de analfabetismo que acarreábamos, a causa del anterior régimen dictatorial, se fueron diluyendo a la vez que nuestras universidades se iban llenando de un alumnado ansioso por formarse. Igual sucedió con el sistema sanitario público, que se fue implantando en todo el país a través de sus tres niveles de asistencia sanitaria: médico de atención primaria, médico especialista y hospitalización.
La vivienda, en cambio, arrastra un déficit de política social, que se ha visto agravado dramáticamente en estos últimos años por la crisis y la falta de una intervención política que no ha frenado la sangría de desahucios que están padeciendo miles de familias.
Es urgente la aplicación de políticas sociales de vivienda que adapten los ingresos de las familias a los gastos que supone pagar una hipoteca o un alquiler. No se puede permitir que las familias se vayan quedando sin ingresos a consecuencia de la crisis y tengan que afrontar el pago de una vivienda cuando no disponen ni siquiera de presupuesto para afrontar la cesta de la compra.
No sólo no se termina con esta injusticia social, sino que se sigue agravando aún más con el anuncio del fin de la renta antigua para el 1 de enero del 2015, que tenía como objetivo la protección de los pequeños comercios tradicionales y su mantenimiento en el tiempo, poniéndose en peligro en Córdoba 1.000 establecimientos y más de 3.000 empleos al poderse multiplicar hasta por diez el precio de los alquileres. A la delicada situación de muchas familias se sumaría la desaparición de un tejido comercial que vertebra y da vida a los barrios de nuestras ciudades y pueblos.
Por si fuera poco, conozco varios casos de abuelos/as que viven solos/as en pisos de rentas bajas y que han sido amenazados por sus propietarios con denunciarlos/as si no actualizan su renta amparándose en la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1995, pidiéndoles además cantidades que ascienden a miles de euros con efecto retroactivo. Estos individuos aprovechándose de la indefensión de muchas personas mayores obvian que la actualización de la renta no se llevará a cabo si no sobrepasan 2.5 veces el salario mínimo interprofesional. Se comportan como unos "asusta viejas" para lucrarse económicamente a costa de unos de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.
Nuestra democracia no debe permitir por más tiempo un Gobierno que no solo permite esta situación sino que agrava aún más la dura realidad de millones de personas, mientras vemos que los 20 españoles más ricos tienen lo mismo que los 14 millones más pobres.
* Profesor


martes, 10 de septiembre de 2013

UNA RETIRADA A TIEMPO

Napoleón dijo que una retirada a tiempo es una victoria. Pienso que es lo más inteligente, al menos, para evitar traumas innecesarios. Esto se entendió muy bien en Italia cuando, por la situación económica que estaba atravesando, decidió retirar la candidatura olímpica de Roma. El gobierno de España, en cambio, prefirió mantener la candidatura de Madrid a pesar de que la situación económica era peor que la del país vecino.
Rajoy y su consejo de ministros apostó por presentar esta candidatura, que suponía elevados costes para las menguadas arcas del país, mientras recortaba sin el menor pudor los presupuestos en sanidad, educación y servicios sociales. En pocos meses veíamos como se adelgazaba a pasos agigantados el Estado del Bienestar y al mismo tiempo, la banca se llevaba miles de millones de euros y salían a la luz las corruptelas de los que, debiendo dedicarse al bien público, ejercían de delincuentes.
Pero si todo esto ya es grave para un país que quiere llegar a tener una madurez democrática, más lo es el cinismo de sus gobernantes cuando niegan lo evidente. Una muestra la tenemos en la presentación de la citada candidatura olímpica madrileña, en la que intervino el presidente de la comunidad de Madrid. Este señor tuvo la desfachatez de mostrar músculo social, manifestando la excelencia de los servicios públicos en materia de sanidad y educación, cuando es el responsable de la privatización de los hospitales públicos de Madrid y de la precarización de los centros públicos educativos en favor de los privados.
En este mismo orden, es lamentable presenciar cómo algún presentador de los medios públicos de comunicación aparece compungido ante las cámaras de TVE, ante la “terrible” noticia de no haber ganado la candidatura de Madrid,  y el mismo presentador no se inmuta cuando, meses atrás, daba la noticia de jóvenes apaleados por la policía manifestándose en contra de los recortes sociales y de los políticos corruptos. La propaganda mediática hace su trabajo, aunque sus resultados son más satisfactorios en el interior que en el exterior de nuestras fronteras.
Realidades contrapuestas conforman la realidad de este momento que nos tocó vivir. Al igual que en la antigua Roma, se ofrece pan y circo para esconder los grandes males que nos acechan. En este sentido, mientras miles y miles de personas se congregan en estadios de fútbol para presenciar la presentación de un jugador contratado por astronómicas cifras que rondan los 100 millones de euros, las universidades españolas buscan fórmulas urgentes para que los estudiantes con menos recursos económicos no abandonen sus estudios. Mientras miles de jóvenes se congregan en la puerta de Alcalá pintados con los colores de la bandera española gritando:- yo soy español, español, español, la mitad de la juventud española se encuentra sin empleo, teniendo que buscarse la vida más allá de nuestras fronteras. 
No estaría mal que los 1.500 millones que se iban a gastar para la sede olímpica  engrosaran los menguados presupuestos de educación. Según los sindicatos el curso pasado hubo 25.000 profesores/as menos, 4.500 en Andalucía. Este año seguirán los recortes en transporte escolar, comedores escolares, becas, material escolar,… Esta es la realidad que debe movilizarnos para decir ¡basta ya! a un gobierno que atenta contra lo que debería ser lo más importante y sensible de su agenda política: la educación.

Córdoba, 10 de septiembre de 2013
Miguel Santiago Losada
Profesor y Presidente de la Asociación KALA





jueves, 27 de junio de 2013

¿LA JUSTICIA CRUELMENTE BIEN?

Estaba leyendo la prensa cuando sonó el teléfono de casa. Era Josemi, que llamaba desde la cárcel, como viene siendo habitual desde hace años. Josemi ya consumía drogas desde los 14 años. La pérdida lamentable de su hermanita y de su madre, siendo muy joven, le hundió aún más en el consumo de estupefacientes. Intentó incluso hasta suicidarse tirándose desde una terraza de un quinto piso. La suerte de caer sobre el techo de un coche y su buena salud física lo salvaron. A partir de ahí todo ha sido una huida de su vida hacia adelante. Drogas, centros, policía, cárcel, más drogas, más centros, más cárcel- Ha pasado por diferentes centros penitenciarios de todo el Estado. En el último lleva más de 9 años y aún le siguen bajando condenas: peleas, pequeños robos, mal comportamiento en prisión,- todo a causa de su patología dual: adicción y enfermedad mental asociada al consumo. Me comentaba que lo habían sacado al Hospital Gregorio Marañón ya que sufre muchos dolores de espalda tras la desviación de columna sufrida en su intento de suicidio. Me relataba que su tratamiento para la hepatitis le iba muy regular, tiene el hígado muy tocado. Mientras tanto, se lamenta de que su junta de tratamiento penitenciario le ponga trabas y más trabas para concederle un permiso. Cuando cuelgo el teléfono sigo leyendo la prensa y me encuentro con dos noticias que hacen referencia a nuestro sistema judicial. En la primera leo que el martes, 18 de junio, fue hallado un cadáver en la cuneta de la N-432 correspondiente a un hombre de 31 años, que se encontraba preso en el centro penitenciario de Alcolea. Parece ser que el joven murió el mismo día que volvía de permiso a la cárcel. Miles de jóvenes como los referidos llenan las cárceles de este país. Ese mismo día aparecía en todos los medios de comunicación que el juez Silva había ordenado la libertad de Blesa a petición de la fiscalía. El juez acataba la decisión de sus superiores, a pesar de sus "dudas". Un Blesa bien vestido, perfumado, sonriente, altivo era esperado por multitud de medios, como si fuese una figura del estrellato nacional. Se dirigió a los micrófonos de los periodistas para decir, sin el menor pudor, que ha sido "injustamente acusado de dos delitos" y que lo "único" que quiere es que su causa sea investigada "por un juez imparcial, que no he tenido hasta el momento". Además afirmó que "no se arrepiente de nada". Cerré el periódico para respirar profundamente ya que mi indignación me llenaba de ansiedad. En ese momento me vino a la memoria las palabras del juez Juan Luis Rascón cuando hace unas semanas en una entrevista realizada en un medio de comunicación local decía: "La justicia no funciona para unos, para otros funciona cruelmente bien".
* Profesor, presidente Asociación KALA


domingo, 26 de mayo de 2013

Crisis, de valores e ideologías

Siempre me ha llamado la atención el rechazo que una persona pueda sentir ante alguien que sufre alguna enfermedad relacionada con las toxicomanías o presenta un aspecto deteriorado por estar en una situación de exclusión social. Son personas que sienten miedo al diferente, incluso por sus rasgos físicos, distintos a los nuestros, pero sobre todo por su empobrecimiento.
Sin embargo, a estas mismas personas no les inquieta de la misma manera los casos relacionados con la corrupción, los blanqueos de dinero, las violaciones de los derechos humanos, etc. Hasta, incluso, pueden llegar a justificarlos. Haría falta hacerse la pregunta de por qué de estas actitudes que señalan a la persona desfavorecida y aceptan los comportamientos pocos éticos e injustos de los que mejor estatus social poseen. Por consiguiente, no es de extrañar que en nuestro Estado las cárceles estén repletas de seres humanos por haber cometido pequeños delitos, la mayor parte exentos de sangre, mientras que los que atentan contra los principios del propio Estado campean a sus anchas por doquier.
En la misma línea, no entiendo cómo hay personas a las que escandalizan los escraches , e incluso los califican de peligro para la democracia, y no mueven un dedo para oponerse a estos políticos que con sus acciones están causando muchos males a la población: desahucios, desempleos, recortes, falta de atención sanitaria a las personas inmigrantes, etc. Es decir, políticos que están atentando sin el menor escrúpulo contra el propio Estado social, democrático y de derecho que dicen respetar y defender, algunos bajo juramento.
Lo realmente peligroso para nuestro país y nuestra democracia es que se vayan nuestros jóvenes mejor preparados, es que tengamos una pobreza infantil del 20%, es que haya personas que deciden quitarse la vida al ser desahuciadas, es que a una persona se le niegue la atención sanitaria por no tener tarjeta de residencia, es que haya familias sin ningún miembro trabajando, es que haya madres y padres que se las vean y se las deseen para darle de comer a sus hijos...
Muchas veces pienso y siento el doble rasero de medir. En lugar de desarrollar una política económica y social que libere a la gente del empobrecimiento y la exclusión, le ponen trabas y más trabas para que no pueda salir de ella. Me llena de indignación ver cómo tantas personas con necesidades son injustamente tratadas y cómo el privilegiado, desde el mismísimo jefe del Estado hasta cualquier responsable político, se vale de su cargo para escabullirse de sus responsabilidades; es más, se le lava su imagen. Después --con hipócritas palabras, como lo siento, perdón, no podemos hacer otra cosa, etcétera--, expían sus pecados de acción u omisión.
Por ello me alegro inmensamente y me solidarizo con decretos como el aprobado recientemente para la defensa de la vivienda en Andalucía, que supone hacer de la vivienda un derecho humano. Ya iba siendo hora que la Junta de Andalucía aplicase su propio Estatuto de autonomía en el que viene recogido dicho derecho. Ojalá siga este camino y siga desarrollando el Estatuto, con medidas de inserción sociolaboral o con el establecimiento de la renta básica, medidas de política social que dignifican mucho más a las familias empobrecidas que el tener que ponerse tras una cola para recibir una bolsa de comida, y ello, tras haber tenido que contar su vida y convencer a muchos (servicios sociales, oenegés, iglesias varias...) de que no tienen qué llevarse a la boca. En palabras de una mujer de nuestros barrios: "Cuando me siento a la mesa con mis hijos y les pongo el plato de comida que me he ganado con mi trabajo, reboso de orgullo. Cuando me tengo que poner a recoger bolsas de comida, me muero de vergüenza y de tristeza". Tenemos que seguir luchando por una Andalucía que reparta justicia y no limosna, aunque parece que algo tan obvio se les olvidó incluso a buena parte de los que se consideran de izquierdas.

* Profesor y presidente de la Asociación Kala

martes, 5 de febrero de 2013

PAREMOS ESTE ATROPELLO

El 26% de mi salario va a I.R.P.F., Pasivos y M.U.F.A.C.E. Además, a lo largo del año tendré que pagar más tasas e impuestos, como la recogida de basura, impuesto de bienes inmuebles, impuesto de vehículos, IVA en cada producto que compre, etc. Todo ello supone que cerca de un tercio de mi sueldo va a las arcas del Estado para contribuir al bien común: sanidad, educación, servicios sociales, pensiones, obras públicas,… Llevo 30 años ejerciendo mi profesión y contribuyendo, por consiguiente, a que mi país sea un Estado Social, Democrático y de Derecho. Precisamente en esto consiste la ciudadanía, al menos en parte, y en esto consiste mi deber, del que estoy plenamente convencido.
Las personas que acceden a gobernarnos a través de las urnas, tienen el deber y la obligación de ser honestos, justos, transparentes, buenos profesionales,… que hagan del ejercicio de la política una saludable gestión al servicio de sus conciudadanos/as. Una gestión que, dependiendo de su ideología y por consiguiente de sus programas electorales, tenga como objetivo el bien común y nunca los intereses personales o de partido. En la medida que el Estado goza de más salud, o lo que es lo mismo no está ensombrecido por la corrupción, mis derechos, nuestros derechos, se verán más reconfortados.
Vamos para los 40 años de democracia y han sido muchos los esfuerzos para conseguir el actual Estado. Uno de sus principales logros ha sido la universalización de la educación y la sanidad, de lo que me siento muy orgulloso. Sin embargo, estamos asistiendo a demasiados capítulos de corrupción que minan nuestra confianza y  credibilidad  en los cimientos que configuran ese mismo Estado.
Precisamente estamos siendo espectadores del que puede ser el caso de corrupción más grave de nuestra historia democrática, con el supuesto cobro irregular de sobresueldos por parte de la cúpula del PP, incluido el mismísimo Presidente del Gobierno. Desde José María Aznar hasta Mariano Rajoy, todas las grandes figuras de la formación pasaron, supuestamente, en numerosas ocasiones por el despacho de los tesoreros para cobrar cantidades que iban desde unas pocas miles de pesetas hasta decenas de miles de euros. María Dolores de Cospedal, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja, Javier Arenas, Ángel Acebes, Federico Trillo y Francisco Álvarez-Cascos se llevaron, supuestamente, sus particulares “extras” de las cuentas en B del PP.
Lo que más me indigna como ciudadano de este país es que mientras la trama de corrupción “Gürtel” ha regalado, supuestamente, a la ministra de Sanidad, Ana Mato, viajes turísticos por valor de 50.000 euros, artículos de lujo valorados en 610 euros y fiestas familiares por más de 11.800 euros, su gobierno  recorta los presupuestos para la sanidad, privatiza hospitales, cierra centros de emergencias sanitarias y aniquila la Ley de Dependencia. Asimismo, se esfuerza por imponernos su moral partidista y  seguidista de una cúpula eclesial católica, que debería de estar al margen, desde hace ya muchos años, de las decisiones del Estado.
Lo que más me duele como persona es ver como Emilia Soria, la joven valenciana que usó una tarjeta de crédito que se encontró en la calle para comprar pañales y comida para sus dos hijas, ha estado a punto de ingresar en prisión, mientras los verdaderos estafadores de nuestro país campan a sus anchas favorecidos por amnistías de sus colegas que ostentan el poder, o porque el delito ha prescrito. Mientras, el paro, el empobrecimiento social y los desahucios alcanzan cifras astronómicas.
A veces dan ganas de abandonar este país denigrado diariamente por demasiados políticos, banqueros, folclóricas, jerarcas de la iglesia dominante, y por supuesto, monarquía, aunque sé que ese no es el camino. La respuesta es esforzarnos todos/as para liberar a la democracia de la España más rancia que todavía anda metida hasta el tuétano en parte de la sociedad.
Sólo espero que todos nuestros esfuerzos vayan encaminados a conseguir un verdadero Estado Social que responda principalmente a los/as ciudadanos/as más vulnerables, de Derecho donde la justicia sea igual para todos/as, que alcance el máximo nivel Democrático mediante una participación real y efectiva de sus ciudadanos/as; Federal, rico y diverso en lenguas y culturas, Laico, sin las ligaduras del concordato con la Santa Sede de 1979 y Republicano, liberado de arcaicas y costosas instituciones. Es un sueño que nos costará hacerlo realidad, pero no podemos permitir que la pesadilla actual sea el legado que dejemos a nuestros/as hijos/as.
                                                                               Córdoba, 5 de febrero de 2013
                                                                                     Miguel Santiago Losada

                                                                   Profesor y Presidente de la Asociación KALA

jueves, 15 de noviembre de 2012

Justicia social

Una enjoyada duquesa salió a altas horas de la noche de un elegante hotel donde había acudido a cenar y a asistir a un baile, "baile de caridad", a beneficio de los niños abandonados. Estaban a punto de subir al Rolls Royce cuando un andrajoso pilluelo se le acercó suplicante: "Por caridad, señora, deme seis peniques. Llevo dos días sin comer". La duquesa lo rechazó con un gesto y le dijo: "¡Desgraciado! ¿No te das cuenta de que he estado bailando para ti toda la noche?" (Anthony de Mello).
El pasado martes, día 13 de noviembre, informaba a mis alumnos que me iba a poner en huelga principalmente para solidarizarme con los 5.000.000 millones de trabajadores/as que se encuentran en paro, por los/as miles de inmigrantes que viven una situación familiar desesperada y por los/as que siguen muriendo en las pateras, por la situación tan extrema en la que viven las familias de los barrios que sufren el mayor empobrecimiento y exclusión social repartidos por toda la geografía andaluza y española y que suponen el 20 % de la población, por los enormes recortes que está sufriendo la sanidad y la educación, que va a suponer un futuro bastante incierto a los/as mismos/as chavales/as a los/as que le dirigía la palabra; por todas las familias que han sufrido un desahucio a causa de la tremenda injusticia social a la que está sometiendo la banca con la complicidad y el beneplácito del Gobierno.
El día de la huelga un grupito de inmigrantes, de personas de los barrios más castigados de la ciudad, de educadores/as y de socios/as de nuestros colectivos participamos de la manifestación que recorrió el centro de nuestra ciudad bajo el lema de la pancarta: "Más justicia social, menos limosna". Como dice un eslogan que circula por ahí: con justicia social no hace falta caridad, una justicia social que debe ser la columna vertebral de cualquier Estado que se considere de derecho y democrático. Estamos llegando a tales extremos que los mismos profesionales de los servicios sociales públicos están haciendo informes para que, ciertas organizaciones no gubernamentales, den unos cuantos víveres con los que alimentar a las familias más vulnerables. Es decir, estamos asistiendo a un cambio de modelo donde la beneficencia y el asistencialismo vuelven a lo público, es un cambio de modelo con una fuerte carga ideológica donde a los/as pobres se les da pan pero no derechos.
Es indigno que en un Estado que supuestamente asume la carta magna de los derechos humanos, con lo que debe garantizar el derecho a la vivienda, a un trabajo digno, a la salud, a la educación, a los servicios sociales, esté condenando a la ciudadanía al empobrecimiento y la exclusión social mientras inyecta en los bancos todo los dineros a costa de eliminar derechos sociales universales, aquellos que evitan que muchas personas, además de ser pobres, sientan la vergüenza de ir a recoger una bolsita de alimentos. Me vienen a la memoria escenas de la posguerra española.
La respuesta estatal o pública a las necesidades, basada en los derechos humanos, planteamiento que arranca desde el siglo de las luces, supone superar la simple acción coyuntural, de cada caso concreto, propia de la beneficencia. Si en otros países europeos esa evolución fue más rápida, el franquismo en España retrasó el proceso. De ahí que en ese período de nuestra historia España no contara aún con un nivel de cobertura de los servicios sociales semejante al disponible en otros países europeos. Este retraso se ha ido reduciendo a partir de la Constitución de 1978. Así, el artículo 1º establece que: "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político". Por tanto, no podemos a volver a modelos preconstitucionales.
A modo de conclusión, como ciudadanos, no dejemos en el candelero lo que brota de nuestro corazón: un donativo, participar en una colecta..., que responden a situaciones inmediatas. Sin embargo, lo que solucionará los problemas a las personas que van dirigidas esas limosnas, colectas, es la justicia social, que plantea las causas del empobrecimiento y la exclusión social y desarrolla las medidas para combatirlas. La actual crisis económica está suponiendo uno de los retrocesos más graves en el desarrollo de la justicia social. Tenemos la obligación de decir stop a todo lo que atente contra la consecución de los derechos sociales, que tanta sangre y sudor han dejado en el camino.
* Profesor y presidente de la

Asociación KALA

viernes, 14 de septiembre de 2012

Defendamos el estado de bienestar

El pasado 3 de septiembre volvía a entrar por las puertas de mi Instituto. Me adentraba en un edificio con más de 40 años, testigo de cómo a partir de principios de los años 70 del pasado siglo y con la instauración de la democracia se multiplicó la oferta de la educación pública a pasos agigantados. Córdoba contaba en 1970 solamente con dos institutos, el IES Góngora y el IES Séneca. En 1971 y en 1972 se amplía la oferta en educación secundaria pública a dos más, el IES López Neyra y el IES Averroes, respectivamente. A finales de esta década se crean el IES Blas Infante y el IES Galileo Galilei. En la década de los 80 se aumentaría el número de plazas en secundaria con el IES Trassierra, el Alhakén II, el Gran Capitán y Fidiana. El IES Medina Azahara sería el primero de los que se fueron creando en la década 90. Después se construiría el IES Tablero, el IES Zoco, etcétera, sin olvidar al IES Maimónides y Fuensanta, antiguos centros que sólo disponían de Formación Profesional.
Hemos pasado de sólo dos centros de educación secundaria a principios de 1970 a los alrededor de 20 actualmente existentes. Podemos decir que la oferta ha ido aumentando hasta llegar al 1.000%, gracias a la apuesta decidida por invertir parte del dinero público en educación.
En este sentido, no podemos olvidar a la Universidad de Córdoba, que vio su luz hace 40 años, y a lo largo de este período democrático ha llegado a consolidar un magnífico campus universitario en materias relacionadas con la ciencia y la tecnología.
Si hacemos el estudio de cómo ha cambiado el panorama de la provincia en asistencia sanitaria los datos son aún más llamativos. Hemos pasado de la trasnochada Residencia Teniente Coronel Noreña, que sólo existía a principios de los 70, a los 6 hospitales con los que contamos hoy en día en nuestra provincia: el Hospital Regional Universitario Reina Sofía (1976), los tres hospitales comarcales (Infanta Margarita de Cabra de 1982, el Valle de los Pedroches de Pozoblanco de 1985 y el Hospital de Montilla de 2004), y los dos hospitales de alta resolución (el Valle del Guadiato, de Peñarroya, de 2009 y el de Puente Genil, de 2006).
Estos datos demuestran cómo nuestra democracia consolidó el Estado del bienestar. Gracias a ello apenas hay analfabetismo, ha aumentado considerablemente la población con estudios medios o superiores y la esperanza de vida ha alcanzado unos niveles que demuestran la consolidación de nuestro sistema sanitario, gracias a políticas de apuesta por el bienestar de la mayoría de la población. Han sido muchos los déficits, pero mayores han sido los avances.
Por ello, debemos de estar muy atentos para impedir que las políticas de recortes no sigan adelgazando el Estado del bienestar. En este mes de septiembre sólo la provincia de Córdoba perderá 559 profesores y 60 médicos y enfermeros. De seguir así todo lo conseguido en 40 años, con tanto esfuerzo e ilusión, lo pueden tirar por tierra en una sola legislatura. Mucho me temo que el Gobierno de los recortes está bastante convencido ideológicamente de lo que está haciendo. Por ello, mucho me temo que no pararán si no encuentran respuestas en cada uno/a de nosotros/as y de nuestras organizaciones ante tanto atropello. No es tiempo de lamentarse, es tiempo de defender lo que tanto tiempo nos costó construir.
*Profesor y Presidente de la

Asociación KALA

miércoles, 7 de diciembre de 2011

NI ES LO MISMO, NI DA LO MISMO

Según todas las encuestas, el Partido Popular tiene la llave para solucionar los problemas económicos de nuestro país. Sin embargo, al día siguiente de que el PP sacase mayoría absoluta el Ibex-35, el principal indicador de la Bolsa española  acumuló, en la primera semana desde que Rajoy era presidente electo, una caída del 6.6%, con todos sus valores en pérdidas.

Si miramos un poquito más allá del horizonte inmediato veremos que ningún partido político tiene la varita mágica para superar esta crisis, que sobre todo están padeciendo los sectores más débiles de la sociedad. La puerta a la solución está en la política que lleve a cabo la comunidad internacional, una política que controle al mercado y que no se deje gobernar por él. Un ejemplo evidente lo tenemos en Grecia con la sustitución de Papandreu, emanado de las urnas, por Lukas Papademos, impuesto por los intereses del mercado. Papandreu  no ha sido el responsable de la grave situación económica que atraviesa el país heleno, sino los gobiernos anteriores, cercanos a la extrema derecha en algunas ocasiones. Caso aparte es Italia, que desde hace tiempo, con crisis o sin crisis, debería haberse sacudido al impresentable de su primer ministro que, paradójicamente, fue derrocado por los mercados, y no por su pueblo.
¿Cómo podemos pensar que el partido popular sea el hada madrina que solucione los graves problemas económicos del país? Si nos atenemos a los hechos nos encontramos con: un partido popular que está recortando los presupuestos en educación y sanidad allá donde gobierna (como ejemplo claro, la comunidad de Madrid),  un partido popular con las regiones más deficitarias  (a 30 de septiembre, Murcia tenía una deuda del 3,03% del PIB y la Comunidad Valenciana, del 2,32%, gobernadas por el PP en los últimos lustros), y un partido que no cree en la inclusión social (valga de nuevo otro ejemplo claro y rotundo: bajo el gobierno de Aznar, la eliminación del déficit público se hizo acosta de aumentar el ya considerable déficit social; el gasto social público per cápita de España pasó de ser tres veces menor en 1990 a casi cuatro veces menor en 1999 que el gasto social per cápita de los países con mayor sensibilidad social de la UE).
Por consiguiente, y a tenor de lo expuesto, mucho tendría que cambiar el partido que ostenta el nuevo Gobierno para apostar por una Europa unida que solucione sus desigualdades y luche por los derechos humanos en los países más empobrecidos, mucho tendría que cambiar para que se negase al modelo de una Europa de dos velocidades, que generará una zanja mayor dentro de nuestras propias fronteras.

Nos queda un largo camino por recorrer en la ardua tarea de explicar y hacer comprender que es necesario y urgente un pacto por la Inclusión Social que acerque el gasto en protección social a la media de la UE (un 27% del PIB frente al 22% de España), que es necesario y urgente implantar un sistema universal de renta, poner en marcha planes de inserción laboral para las personas en riesgo de exclusión, mejorar la cohesión de la sociedad a través de una política fiscal más justa y progresiva, no tocar el sistema universal público tanto en sanidad como en educación y destinar el 5% de la vivienda construida o rehabilitada a vivienda pública de inclusión social. Por último, es necesario y urgente apostar por una política migratoria más justa, que garantice los derechos fundamentales de los/as trabajadores/as extranjeros/as y de sus familias, respete el derecho de arraigo y de reagrupación familiar y cierre los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Tal vez alguien piense que tal enumeración es un bonito sueño de Navidad, se equivoca, no es ningún sueño, es una exigencia para que millones de personas en este país salgan de la pesadilla en la que se encuentran.

                                                                       Córdoba, 7 de diciembre de 2011
                                                                                Miguel Santiago Losada
                                                                   Profesor y Presidente de la Asociación KALA




lunes, 28 de junio de 2010

Ni antes ni ahora

Como ciudadano me pregunto ¿cuáles son las causas de la crisis económica? No voy a caer en la ingenuidad de señalar como único responsable al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de la grave situación que estamos atravesando. Además, pienso que si el PP estuviese gobernando los recortes sociales los padecerían aún más, sin ninguna duda, los sectores más empobrecidos de la población.
Sin embargo, para los dos partidos políticos mayoritarios no ha sido prioritaria la erradicación de la exclusión social. Durante los últimos 20 años los datos sobre empobrecimiento y exclusión social se han enquistado. Sólo basta con mirar el VI Informe Foessa que vuelve a desvelarnos la dura realidad de la pobreza y la exclusión social. Su conclusión es bastante preocupante: a pesar del proceso de crecimiento económico registrado en España en la última década, los índices de desigualdad y de pobreza no han disminuido. La pobreza sigue afectando a una quinta parte de los hogares españoles, de los cuales el 4% padecen la exclusión social o, lo que es lo mismo, una pobreza extrema, siendo Andalucía la que presenta mayores niveles de empobrecimiento y desigualdad social de Europa. Unas 400.000 personas son víctimas en nuestra tierra de la política que mantiene y genera exclusión, de las cuales 35.000 son cordobesas. Mientras tanto, la ley de inclusión social sigue siendo papel mojado.
El Gobierno socialista ha perdido la oportunidad de haber bajado las cifras de la pobreza en nuestro país, prefiriendo medidas populistas como el regalo generalizado de los 400 euros o la concesión del cheque-bebé de 2.500 euros sin tener en cuenta el nivel de ingresos de cada familia.
Mientras esto ocurría, en tiempos de bonanza, se fueron enriqueciendo unos cuantos alcaldes, concejales, abogados, empresarios, jueces y policías por diferentes casos de corrupción, a lo largo y ancho del país. A modo de ejemplo, se destapó la Operación Ballena Blanca, en marzo de 2005, le siguió el caso Malaya y continuamos con la trama Gürtel, sin olvidar el caso Pretoria, que ha protagonizado el mayor caso de corrupción de Cataluña.
Además, nos podemos preguntar qué papel jugaron las entidades financieras en esos momentos. La respuesta la tenemos en nuestra propia ciudad con Cajasur, que se ha visto arruinada por una lamentable gestión, al invertir ambiciosamente en la construcción y el ladrillo.
De lo anterior se desprende que en tiempos de crecimiento económico quienes se benefician son los más ricos, o los que hacen uso del poder para enriquecerse, mientras que en época de crisis los grandes perjudicados son los más pobres.
¿Cómo están respondiendo los responsables políticos a esta crisis? Ante todo favoreciendo al sistema financiero, principal responsable de la crisis económica. Recordemos como EEUU inyectó a su banca 700.000 millones de euros para reflotar la economía y lleva gastados cerca de dos billones de euros en la guerra contra Irak y, sin embargo, no se quiera disponer de 3.000 millones de euros para salvar la vida de 20 millones de niños que en este momento se nos están muriendo de hambre y enfermedad. Tampoco podemos olvidar la primera medida estrella de nuestro gobierno, ante la crisis, al dar 50.000 millones de euros a la banca, mientras el paro iba alcanzando subidas históricas. ¿Devolverán los bancos y cajas algún día este dinero al erario público?
A principios de mayo el gobierno anunció la bajada de sueldo a los funcionarios y la congelación de las pensiones para el 2011, presionado por las directrices del mercado internacional, al que sucumben todos los gobiernos. Esto demuestra que la política está subordinada a la economía neoliberal.
A pesar de todo, entiendo que haya que apretarse el cinturón, no nos cabe otra. Sin embargo, las medidas deberían tomarse desde arriba hacia abajo, ya que lo contrario está provocando unos mayores aumentos en la desigualdad. En nuestra propia provincia ¿por quién debiéramos empezar? ¿Es lógico que tengamos que pagar, entre todos, las pérdidas de la sonrojante gestión de Cajasur, que sus números rojos arrojan una cifra de 750 millones de euros? ¿Es de recibo, con lo que está cayendo, que las grandes fortunas figuren entre los grandes perceptores de ayudas agrarias de la UE, como es el caso de la Casa de Alba que ha recaudado en la pasada campaña 1,26 millones solo por las tierras que posee en el término municipal de El Carpio? ¿Cómo es posible que las diferentes administraciones sigan manteniendo a asesores políticos, y que designen a dedo a personas en las empresas públicas cobrando desorbitados sueldos? Si sumamos todo este montante de dinero entre pérdidas, percepciones y empleos innecesarios sumaríamos solo en la provincia de Córdoba alrededor de 1.000 millones de euros.
De lo anterior se desprende que no hay derecho a que la recuperación de la economía española tenga que pasar, entre otras cosas, por recortar la inversión a las personas especialmente vulnerables, como las que padecen la exclusión social, las personas dependientes, los jubilados, que verán congeladas sus pensiones, cuando precisamente todas estas personas no son las responsables de la crisis económica. Tampoco hay derecho que se recorten 800 millones, entre 2010 y 2011, a los llamados países del Tercer Mundo.
* Profesor y presidente de la

Asociación Kala 

sábado, 6 de febrero de 2010

Cadena perpetua

Después de que Gandhi consiguiese la independencia de la India, por la vía pacífica, ocurrieron unos graves disturbios entre hindúes y musulmanes. Se puso en huelga de hambre para que unos y otros volvieran a la paz y se abrazaran como hermanos. Se narra una escena en la que un hindú llega al mismo catre donde Ghandi, ya muy débil por la huelga de hambre, está recostado. El hindú, embargado por la ira, le tira un trozo de pan, diciéndole: "Come (...) iré al infierno pero no con tu muerte a mis espaldas. He matado a un niño porque los musulmanes mataron a mi hijo". A lo que Gandhi le respondió: "Yo sé cómo salir del infierno. Busca un niño y críalo como a tu hijo y asegúrate de que sea musulmán y edúcalo como musulmán". En esta escena contrastan los dos polos a los que puede llegar el ser humano: la capacidad de amar y perdonar y, por otra parte, el dejarse llevar por el odio y la venganza que nos conducen a la destrucción como seres humanos.
La humanidad aprende muy lentamente. Unos porque hacen daño y otros porque responden al mal con la venganza, a la que consideran justicia, una justicia que podrá estar amparada por la ley pero que no soluciona los problemas del alma. Es la consecuencia de una humanidad que arrastra, a través de los siglos, la ley del talión, que siguen agnósticos, ateos y creyentes, ya sean judíos, musulmanes o cristianos, imperando la ley del ojo por ojo y diente por diente.
En nuestro país vuelven a salir debates anclados en esta triste dinámica de la humanidad. El PP, revestido de no sé que luz de salvador de los ciudadanos de bien, plantea endurecer el código penal. No me extrañaría que después de la cadena perpetua se pidiese la pena de muerte.
Se basan en trágicos delitos, muy excepcionales y que conmueven intensamente. Detrás de ellos se observan errores de los órganos judiciales y unos medios de comunicación que expanden el sufrimiento a costa de primeras páginas que elevan sus ventas. Es el escenario perfecto para pedir el endurecimiento del código penal. Hace unos meses el debate se centró en que la edad penal debía de rebajarse a los doce años, y, por tanto, incorporar ya desde esa edad a los niños al sistema penal con las consecuencias estigmatizadoras que ello tiene y que dificultan enormemente las posibilidades de que abandonen la espiral delito-delincuencia-instituciones penales, con lo que la prevención se ve ninguneada. Ahora toca el turno a la cadena perpetua, como si las penas existentes de 30 y 40 años de prisión, extensiones casi imposibles de cubrir en un periodo vital, no fueran suficientes para satisfacer los requisitos preventivos y sancionadores del Derecho Penal.
Las soluciones que se plantean desde la nueva agenda política carecen de cobertura constitucional y adolecen de legitimidad al residir sobre premisas erróneas fácilmente rebatibles:
1.- España tiene la tasa de criminalidad menor que la media de los países europeos y la delincuencia está descendiendo desde hace 20 años. Sin embargo, tiene el porcentaje de presos más altos de Europa (165 por cada 100.000 habitantes), habiéndose llegado a cuadruplicar su población penitenciaria en el periodo 1980-2009.
2.- La pena a cadena perpetua ya existe en España en condiciones más duras que ningún país europeo. Según datos de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias en las cárceles españolas viven 345 personas que cumplen condenas superiores al límite de 30 años, la mayor de 110 años.
3.- El sistema penal no solo no ofrece cauces para la expresión y satisfacción de las necesidades de la víctima sino que, además, frecuentemente supone una experiencia dolorosa para ellas. La víctima es un perdedor por partida doble; en primer lugar frente al infractor y, después, frente al Estado. La aplicación de cadenas perpetuas, no elimina la sensación de pérdida, dolor, miedo y desconfianza que aparecen cuando se sufren delitos de cierta intensidad, pues para la superación de estas emociones la salida más eficaz es la terapéutica. La penal, con el exceso de inhumanidad que se solicita, únicamente permite que las víctimas puedan quedar instaladas perpetuamente en el dolor de la venganza.
Es un asunto muy delicado para convertirlo en una instrumentalización oportunista de los políticos, que utilizan el sufrimiento de las víctimas instalándolas permanentemente en el protagonismo de su dolor. Quienes construyen sobre el sufrimiento humano su carrera política no son merecedores de la confianza de la ciudadanía. Y, en el caso del señor Arenas, más le valdría exigir a Griñán que ponga en marcha sin más dilaciones la Ley de Inclusión y la renta básica. ¡Evitaría tanto sufrimiento!
* Profesor y Presidente de la
Asociación KALA