sábado, 20 de agosto de 2016

NUESTRO FUTURO, NUESTRA JUVENTUD


                                                                                                             A mis alumnos y alumnas
Nuestra juventud tendrá futuro cuando reconozcamos nuestra verdadera historia y nos sintamos orgullosos de ella. Tendremos futuro cuando nos avergoncemos de los 40 años de la dictadura franquista que supusieron una de las etapas más mortíferas y lúgubres de nuestros anales. Tendremos futuro cuando la memoria histórica recupere a tantos cadáveres de las cunetas a consecuencia del fascismo. Tendremos futuro cuando los dictadores de este país no estén enterrados en el Valle de los Caídos o en la basílica de la Macarena. Tendremos futuro cuando podamos honrar los restos mortales de Blas Infante y Federico García Lorca, glorias de la patria andaluza, fusilados hace 80 años por el régimen dictatorial de los generales golpistas. Tendremos futuro cuando la Iglesia católica pida perdón “por echarse en los brazos de los golpistas tras el golpe del 18 de julio” como propone Hilari Raguer, monje benedictino, doctor en Derecho Civil e investigador del papel de la Iglesia durante la República y la Guerra Civil española. Tendremos futuro cuando el Partido Popular se deshaga de la inercia franquista de sus orígenes y alcance la madurez política de los partidos conservadores europeos. Tendremos futuro cuando el resto de partidos no guarden silencio y actúen de manera coherente si tienen posibilidad de gobernar.
Tendremos futuro cuando reconozcamos a científicos de la categoría de Mariano Barbacid, destacado bioquímico y uno de nuestros más acreditados científicos en materia oncológica, que volvió a España para crear el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. Ello supuso el caldo de cultivo para que fueran surgiendo institutos de investigación científica por todo el país, como el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba. Barbacid, hace unos días, comentaba en un periódico de ámbito nacional: “Fue un momento en el que cuando iba a Europa, la gente me decía: ¡Cómo está cambiando España, por fin sale de esa prehistoria de la investigación que desgraciadamente arrastramos desde los Reyes Católicos!”.

Después de una década, esta primavera científica se vio truncada con la llegada del gobierno de Rajoy que aprovechó la crisis para hacer recortes en la investigación y la formación de nuestra juventud, provocando la emigración de miles de jóvenes talentos. Uno de los objetivos que debe plantearse el nuevo arco parlamentario es obligar al Gobierno a que triplique el presupuesto para la investigación si queremos ser un país moderno y desarrollado. Además, es urgente una ley de educación que garantice el aprendizaje de la verdadera historia de los diferentes pueblos que conforman el Estado español. Es necesario un desarrollo curricular que, desde el análisis científico, estudie cómo los Reyes Católicos construyeron la identidad nacional española tomando como eje vertebrador la religión católica y su instrumento más poderoso, la Inquisición, que no permitió el desarrollo de la cultura científica, terminando con cualquier atisbo que pudiese recordarnos lo que fue al-Andalus en general, y Córdoba en particular, uno de los centros del saber del mundo, expulsando y matando a los judíos y a los moriscos. 

Un currículo que garantice el estudio de Averroes y Maimónides al mismo nivel que Santo Tomás de Aquino y conozcamos en literatura la obra  Ibn Hazm, el Collar de la Paloma, igual que el Cantar de mío Cid. Un currículo en el que aparezcan los destacados médicos medievales Albucasis y Al-Gafequi y en el que los grandes estadistas Abderramán III y Al-Hakam II ocupen el mismo desarrollo curricular que los reyes de los reinos castellanos. Tendremos futuro cuando nuestros hijos más ilustres citados se les honren con el nombre de las calles más importantes de sus ciudades. ¿Acaso el Cid que preside uno de los espacios más céntricos de Sevilla fue más importante para nuestra historia que el rey   Al-Mutamid, acaso el Gran Capitán que preside la céntrica plaza cordobesa de las Tendillas fue más importante que Abderramán III, acaso los Reyes Católicos que presiden el centro de Granada son más importantes que la dinastía Nazarí? ¿Quién ha hecho este relato de la historia, quién ha manipulado nuestra historia?

Tendremos futuro si somos capaces de conocer y reconocer nuestra verdadera historia. Solo de esta manera no volveremos a cometer los mismos errores que en el pasado.

                                                                       Córdoba, 8 de agosto de 2016
    Miguel Santiago Losada
                 Profesor
                                                          



lunes, 1 de agosto de 2016

Algo se mueve


Después de dos años de reivindicaciones planteadas por la plataforma Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as que dieron la vuelta al mundo, y entre las que se encontraba la restitución del nombre al monumento, el Cabildo informó el pasado 29 de marzo a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía de que usaría la denominación «Conjunto Monumental Mezquita-Catedral». Esta declaración se produjo después de que la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, anunciase que el Cabildo Catedral de Córdoba iba a recibir «un requerimiento» de su Consejería diciéndole que debía «reponer los folletos que informen en su conjunto de lo que es la Mezquita-Catedral», sin omitir lo esencial por lo que fue declarada Patrimonio de la Humanidad y recogiendo el nombre de Mezquita-Catedral y no solo el de Catedral de Córdoba.
Si bien es cierto que la consejera se ha preocupado en recoger una de las inquietudes de la plataforma ciudadana, seguimos esperando que esta actuación sea solo el primer paso por parte de la Junta y no un pacto de baja intensidad con el Cabildo para zanjar el problema.
El diputado del PSOE Víctor Morlán, basándose en el programa político de su partido, subrayó en el debate de la Reforma de la Ley Hipotecaria del pasado año en relación a las inmatriculaciones que «los socialistas queremos que se conozcan cuántas y cuáles son en el plazo de seis meses». Además, se pide que «las inmatriculaciones efectuadas sin la debida justificación documental pasen a formar parte del patrimonio de distintas administraciones para que se recuperen como bienes de dominio público». Ha pasado un año y hasta la presente, la propuesta del citado diputado no ha tenido eco en las responsables del gobierno andaluz, Susana Díaz y Rosa Aguilar.
Junto a la titularidad pública, la plataforma sigue esperando que en la gestión del monumento intervengan las administraciones y no esté solo en manos de la jerarquía de la Iglesia. Por sentido común, la gestión cultural y turística debería depender de las Administraciones públicas y la gestión litúrgica del Cabildo. El ordenamiento jurídico de la Comunidad Autónoma de Andalucía previó esta circunstancia al crear el órgano de cogestión mediante la Orden 2 de abril de 1986, algo que, en el caso que nos ocupa, nunca se puso en marcha.
Mientras nuestros responsables políticos deciden dar el paso, la ciudadanía y sociedad cordobesa siguen interesándose por el debate suscitado por la plataforma. En los últimos meses más de 30 colectivos cordobeses, entre sindicatos, ONGs, asociaciones..., se han adherido a las reivindicaciones de la plataforma. La UCO, a través de su aula de debate, planteó una sesión sobre la titularidad pública del monumento. Al mismo tiempo, diferentes asociaciones de vecinos se han hecho eco del tema invitándonos a participar en sus diferentes actividades sobre la Mezquita-Catedral, al igual que lo han hecho otras entidades culturales, como el Ateneo de Córdoba. También han seguido interesándose distintos medios de comunicación tanto nacionales como internacionales sobre el monumento, sin menospreciar el magnífico interés mostrado por muchos ciudadanos de Córdoba que con diversas iniciativas siguen trabajando en este tema.
Pedimos a los responsables políticos que en su día se manifestaron a favor de las reivindicaciones de nuestra Plataforma, y que hoy en día ocupan puestos de responsabilidad, que sean coherentes y que den un paso adelante en pro de lo que es patrimonio mundial y, por ende, de todos los cordobeses y cordobesas, nuestra Mezquita-Catedral. H
* Portavoz de la Plataforma ‘Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as’