lunes, 21 de septiembre de 2015

MEMORIA DE UN PUEBLO

El Parlamento de Andalucía conmemoró el pasado 5 de julio el 130 aniversario del nacimiento de Blas Infante, considerado en el Estatuto de Autonomía como el padre de la Patria andaluza, en un acto al que asistieron la presidenta de la Junta, Susana Díaz, y los portavoces de los cinco grupos parlamentarios. Díaz destacó el "ejercicio de justicia" que supone este homenaje a quien enseñó a los andaluces "el orgullo y la dignidad de pertenecer a esta tierra". Andalucía es una realidad nacional que aprobó su primer anteproyecto del Estatuto de Andalucía en Córdoba en 1933. El 5 de julio de 1936, en la asamblea de Sevilla, Blas Infante es elegido Presidente de Honor de la futura Junta Regional de Andalucía, que esperaba someterse a un referéndum en septiembre, pero el golpe militar del 18 de julio lo impidió. Este proyecto no se pudo retomar hasta la muerte del dictador. El pueblo andaluz consiguió a pulso que Andalucía tuviese el mismo derecho de autogobierno que las autonomías consideradas históricas, baste con recordar las grandes manifestaciones del 4 de diciembre de 1977 y el referéndum de 1980 en el que dijimos sí para que nuestra tierra estuviese al mismo nivel jurídico y político que Cataluña o el País Vasco.
Blas Infante, por el amor a su tierra, optó por las clases más desfavorecidas y por reclamar nuestras raíces históricas y patrimoniales, lo que le llevó a ser detenido el 2 de agosto de 1936 en su casa de Coria del Río y fusilado, sin juicio previo, en la madrugada del 11 de agosto en el km. 4 de la carretera de Carmona. La Junta de Andalucía tardó 23 años en materializar el homenaje al padre de la Patria Andaluza con la puesta en valor de su casa, la “Casa de la Alegría” como el mismo la denominó.
Después de 79 años del fusilamiento de Blas Infante, Queipo de Llano sigue enterrado en la basílica de la Macarena de Sevilla, el general golpista y genocida que lo mandó fusilar como lo hizo con miles de personas, entre ellas Federico García Lorca. Este general tiene su propio “Valle de los Caídos” en Andalucía para vergüenza de la Iglesia española, que mantiene las tumbas de dictadores y criminales en sus basílicas, y de los Gobiernos español y andaluz que no cumplen con la legalidad vigente, la ley de la memoria histórica.
Precisamente por ese ejercicio de justicia que proclamaba la Presidenta, Andalucía merece por la memoria de su pueblo que todo lo relacionado con el pasado franquista sea eliminado. Solo una Andalucía que dignifique su memoria y sepa estar atenta a los tiempos podrá situarse en el sitio que le corresponde por su historia, cultura y medio natural, en el nuevo marco federal o plurinacional que se le quiere dar al Estado español. Hay que estar muy vigilantes para que tanto los partidos que nos vienen gobernando como los emergentes no devalúen a nuestra tierra negándole su verdadera identidad.

                                                                       Córdoba, 3 de agosto de 2015
                                                                         Miguel Santiago Losada

                                                                                    Profesor