sábado, 27 de junio de 2015

GESTOS DE HUMANIDAD Y SENSATEZ

 
Conforme avanzaba  la noche del pasado 24 de mayo muchos/as ciudadanos/as celebraban unos resultados electorales que devolvían la esperanza a millones de personas empobrecidas. La renombrada crisis, deliberada por los poderes de la economía neoliberal y duramente criticada por el Papa Francisco (“el capitalismo salvaje ha enseñado la lógica de las ganancias a cualquier precio”), ha provocado el aumento de la brecha entre ricos y empobrecidos. El informe anual sobre la Riqueza en el Mundo 2015 señala que las personas con grandes patrimonios en España han pasado de 127.100 en 2008 a 178.000 en 2014, o sea, 50.900 nuevos millonarios. La cifra de millonarios creció en 2014 por encima de la media mundial (el 10% frente al 7%). El Instituto Nacional de Estadística (INE) contrastaba la anterior noticia, informando que el presupuesto de los hogares se ha recortado el 14.7% desde 2008. Este hecho ha evidenciado el mayor atentado contra los derechos humanos: la mitad de los/as niños/as andaluces (834.000) padecen riesgo de pobreza o exclusión social, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV 2014).

La realidad descrita es la que provocó una reacción en muchos ciudadanos que se tornó en inmensa alegría al ver cómo una nueva política era posible por todo el país. Nuevos/as alcaldes/as se estrenaban en sus cargos con el firme propósito de enmendar una política económica inhumana, radical y extremista que atenta contra la dignidad de millones de personas. Un ejemplo de este júbilo tuvo lugar en la plaza del Ayuntamiento de Cádiz que, repleta de gente, jaleaba la investidura con cánticos de “sí se puede” en un ambiente festivo y pacífico. El nuevo alcalde José María González, apodado ‘Kichi’, tras asomarse al balcón a saludar, manifestó como primera medida reducir los salarios de los concejales: "no voy a cobrar más que lo que cobraba como profesor de historia, que son 1.800,80 euros”.

Una de las primeras medidas de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, fue detener un desahucio en el barrio de Nou Barris. Colau se personó en el mismo lugar de los hechos encontrándose a una familia con dos niños de 2 y 7 años, con las maletas en la calle y con los nervios a flor de piel. Por su parte, Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid,  mantuvo reuniones con el presidente del BBVA, Francisco González, y su homóloga del Banco Santander, Ana Patricia Botín, para mostrarles las iniciativas del nuevo Gobierno municipal a la hora de frenar los desahucios y crear un parque de viviendas sociales. Joan Ribó, el nuevo alcalde de Valencia,  llegaba al Ayuntamiento en bicicleta, y como primera medida firmó las ayudas para los comedores escolares y  anunció que habilitará un día a la semana para abrir “líneas de conexión” con la ciudadanía.

Junto a estas medidas propias de una política social solidaria y humana también se han tomado decisiones que hacen madurar a nuestra democracia, decisiones que suponen desligar al Estado de la religión, desde el respeto a todas las confesiones. Un ejemplo lo protagonizaron los tres alcaldes de “las Mareas” de Galicia, que se han hecho con las alcaldías de A Coruña, Ferrol y Santiago, al ausentarse de la ceremonia religiosa que desde 1669 realizan los alcaldes de las siete ciudades que formaban el Antiguo Reino de Galicia y en la que proclaman su “devoción” a la figura del Santísimo Señor Sacramentado en Lugo.

El arzobispo de Santiago reaccionó amonestando a quienes apuestan por "el olvido de Dios". Mientras que se producían estos actos, el alcalde de A Coruña, acudía a otro tipo de ofrenda, en este caso a María Wonenburger, la primera mujer española que consiguió una beca Fullbright para doctorarse en Estados Unidos, homenajeando con su presencia a la ciencia y al conocimiento.

Valga un segundo ejemplo de madurez democrática: el primer acto de Isabel Ambrosio, alcaldesa de Córdoba, fue una ofrenda floral en el cementerio de la Salud al que hasta ahora era el último alcalde socialista que tuvo Córdoba, Manuel Sánchez Badajoz, fusilado por los franquistas en 1936.

En definitiva, la política debe colmarse de gestos y de gestión al servicio de las personas, preferentemente de las más necesitadas, y debe ser ejercida no tanto por personas buenas y bien intencionadas sino por personas justas. Ni se ocupen ni se preocupen de los malos agoreros que, para infundir miedo, les llaman radicales o extremistas. Es algo añejo que se repite en la historia, y que tuvieron que sufrir muchos/as otros/as, como Don Helder Cámara, arzobispo brasileño, quien de sencilla manera sintetizaba: “Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista”.


         Córdoba, 27 de junio de 2015
  Miguel Santiago Losada
  Profesor

miércoles, 10 de junio de 2015

UN CAMBIO DE POLÍTICA


Córdoba ha sido la capital de Andalucía donde el PP ha sufrido un mayor desgaste político. Ha perdido un 36.1% de votos, seguida de Sevilla, Granada y Jaén, debido principalmente a dos causas: la primera y más decisiva coincide con lo ocurrido en todo el país, los recortes sociales y la corrupción, y la segunda, de carácter más local, se ha debido a la postura de confrontación que el gobierno municipal del PP ha llevado a cabo con el movimiento ciudadano: Stop Desahucios, Plataforma Mezquita-Catedral, Acampada dignidad, consejos de distrito,… alejándolo de los intereses de la ciudad. Por el contrario, el alcalde ha mantenido una estrecha relación con el obispo, propia de un régimen confesional.

Hemos vivido cuatro años que podríamos calificar de neo-nacionalcatolicismo, en la que se han prodigado en exceso muestras religiosas en la vía pública, atendiendo a los intereses del ala más conservadora de la jerarquía católica española. Su principal objetivo consiste en desterrar al “diablo laico” de nuestra ciudad lo que les ha llevado a la osadía de querer borrar nuestra propia identidad cultural, intentando eliminar el nombre y la verdadera historia al principal monumento y seña de identidad de Córdoba, la Mezquita-Catedral. Este ambiente ultracatólico y conservador ha propiciado incluso que demasiados profesionales de la vida académica y universitaria, cultural y política de nuestra ciudad aparecieran como el Fabrizio del Dongo de la novela La cartuja de Parma del escritor francés Stendhal: “postrados bajo las patas de los caballos sin ser conscientes de que por encima de ellos pasaba la historia. Lo sarcástico de la situación es dar la sensación de que todo pasaba por encima, sin darse por enterado, sin conciencia del momento”, a lo que añadiría: eludiendo responsabilidades.

Han sido cuatro años de retrocesos sociales donde la falta de planificación global de la ciudad que atienda a un desarrollo equilibrado y cohesionado ha generado un mayor empobrecimiento y exclusión social. Ha sido un gobierno que no ha sabido dar una respuesta coherente a los  grandes proyectos pendientes en la ciudad, como convertir la península de Miraflores en uno de los grandes espacios culturales de Córdoba, no ha mantenido infraestructuras que en su día supusieron un gran coste para la ciudad, como el entorno del río (abandono de los paseos que transcurren por la margen izquierda, abandono de las fuentes ornamentales del Balcón del Guadalquivir, incapacidad de poner en marcha actividades de índole cultural en la zona del avión). Asimismo, ha devaluado una infraestructura de vital importancia para la ciudad como el aeropuerto, dejándolo en el cajón del olvido y permitiendo que su actividad se reduzca a lo mínimo.

Córdoba necesita en esta nueva etapa de personas que ejerzan la política en clave de ciudadanía, basando su quehacer en la observación, la experiencia y la razón. Una razón que apueste porque Córdoba sea una ciudad moderna que, respetando su identidad histórica, ofrezca al mundo caminos de paz y de concordia. Una ciudad cohesionada, en la que a nadie le falte agua, luz, trabajo y techo desde el compromiso político, que ha de ver estas ausencias como violaciones a los derechos humanos que no se solucionan con obras de caridad. Una ciudad que sea apetecible al emprendedor, motor de la creación de empleo, que apueste por la economía social y que devuelva la dignidad laboral a las personas que han perdido toda clase de recursos. Una ciudad que ilusione a sus habitantes en un proyecto cultural común, que ilumine al mundo con nuestro legado artístico y nuestro potencial creador, para que nuestra juventud la enriquezca con sus inquietudes y saberes y no se vea obligada a emigrar. Una ciudad que abrace y mime a sus verdaderas potencialidades: industria agroalimentaria, ciencias de la salud, nudo de comunicaciones, capital de la historia y cultura andaluza, capital de la interculturalidad, ciudad ecológica y saludable.

En definitiva una ciudad que parafraseando a José María Pérez González “Peridis”, ofrezca un modelo de desarrollo basado en las tres “P”: personas, patrimonio y paisaje.

                                                                                              Córdoba, 8 de junio de 2015
                                                                                                Miguel Santiago Losada
                                                                                                            Profesor


lunes, 1 de junio de 2015

La Mezquita catedral de Córdoba



  1. La Mezquita catedral de Córdoba es uno de los símbolos más importantes de la cultura andalusí en España. Su uso exclusivo para el rezo católico y su titularidad privada, propiedad de la Iglesia católica, han provocado la reacción de movimientos cívicos y ciudadanos que reclaman su naturaleza de dominio público y la gestión transparente del monumento.

    Este documental pretende debatir sobre el uso y la titularidad de un templo catalogado como Monumento Nacional en 1882 y Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) en 1984.