miércoles, 30 de mayo de 2012

También es persona

Las pupilas quedan perdidas en los inmensos ojos negros de Amadou cada vez que rememora la semana en la que un cayuco le llevó a Canarias. Siete días, con sus siete noches, en los que se entremezclaban miedos y esperanzas. Temía por su madre que dejó enferma y que le animó a marcharse para que un día, no muy lejano, le pudiese mandar la ayuda para comprar medicamentos y restablecer la salud. Piensa en lo que supondría el apoyo a sus hermanos para al menos poder acceder a los estudios básicos de su país. Recuerda el océano agitado que a la caída de la tarde se torna en un color oscuro amenazante para ese puñado de almas indefensas y mal protegidas por la frágil embarcación, en cuyo centro cobijaron a una joven mujer con su bebé de apenas unas semanas. Solamente se le iluminaban sus ojos cuando pensaba en tener un trabajo para poder sacar adelante a su familia y tener una vida digna. De Canarias lo trasladaron a Almería, en donde ingresó en un centro de menores, el mismo día en el que la Consejera de Bienestar Social igualaba a los inmigrantes con nuestros Erasmus, y le aplicaron la prueba ósea de la muñeca, una prueba de la que desconfían bastantes médicos forenses por su falta de rigor a la hora de calcular la edad. Todos sus educadores se sorprendieron cuando el informe afirmaba que su estructura ósea correspondía a un joven mayor de 18 años. Esta medida imposibilitó que se regulase su situación. Después de unos meses, protegido y apoyado por personas solidarias, viajó a Córdoba en la que encontró cariño, techo, comida y atención sanitaria y educativa. Una red social de personas pertenecientes a los ámbitos educativos, sanitarios, jurídicos y de orientación profesional está despejándole el duro camino para que dentro de unos meses, después de tres años de demostrada raigambre en nuestro país, iniciemos el proceso de regulación. Sin embargo, después de haber superado muy duras pruebas en su camino, el Gobierno le sigue atosigando, despreciando, impidiendo la posibilidad de ser lo que es por naturaleza propia: ser humano. Ni siquiera tendrá derecho a la asistencia sanitaria en un país plagado de clínicas veterinarias para perros y demás animales domésticos. Solo le queda esperar que el nuevo gobierno andaluz, salido de las urnas el pasado 25 de marzo, no aplique tal medida ni ninguna que atente contra los derechos de miles de personas como Amadou. No obstante ya empiezan a aparecer medidas no afortunadas en el nuevo gobierno de Griñán al situar las competencias de inmigración en Justicia e Interior, cuando la atención a la inmigración debe hacerse desde Igualdad, Bienestar Social, Salud, Educación, Vivienda y Empleo. ¿Seguirá el gobierno andaluz por la senda de los recortes en sanidad y educación aumentando la ratio de alumnado por clase, que desfavorecería la educación de los inmigrantes y de la sociedad andaluza en general, o será una alternativa real ante esas políticas que atentan contra los derechos humanos?
* Profesor y presidente de la

Asociación KALA

También es persona

Las pupilas quedan perdidas en los inmensos ojos negros de Amadou cada vez que rememora la semana en la que un cayuco le llevó a Canarias. Siete días, con sus siete noches, en los que se entremezclaban miedos y esperanzas. Temía por su madre que dejó enferma y que le animó a marcharse para que un día, no muy lejano, le pudiese mandar la ayuda para comprar medicamentos y restablecer la salud. Piensa en lo que supondría el apoyo a sus hermanos para al menos poder acceder a los estudios básicos de su país. Recuerda el océano agitado que a la caída de la tarde se torna en un color oscuro amenazante para ese puñado de almas indefensas y mal protegidas por la frágil embarcación, en cuyo centro cobijaron a una joven mujer con su bebé de apenas unas semanas. Solamente se le iluminaban sus ojos cuando pensaba en tener un trabajo para poder sacar adelante a su familia y tener una vida digna. De Canarias lo trasladaron a Almería, en donde ingresó en un centro de menores, el mismo día en el que la Consejera de Bienestar Social igualaba a los inmigrantes con nuestros Erasmus, y le aplicaron la prueba ósea de la muñeca, una prueba de la que desconfían bastantes médicos forenses por su falta de rigor a la hora de calcular la edad. Todos sus educadores se sorprendieron cuando el informe afirmaba que su estructura ósea correspondía a un joven mayor de 18 años. Esta medida imposibilitó que se regulase su situación. Después de unos meses, protegido y apoyado por personas solidarias, viajó a Córdoba en la que encontró cariño, techo, comida y atención sanitaria y educativa. Una red social de personas pertenecientes a los ámbitos educativos, sanitarios, jurídicos y de orientación profesional está despejándole el duro camino para que dentro de unos meses, después de tres años de demostrada raigambre en nuestro país, iniciemos el proceso de regulación. Sin embargo, después de haber superado muy duras pruebas en su camino, el Gobierno le sigue atosigando, despreciando, impidiendo la posibilidad de ser lo que es por naturaleza propia: ser humano. Ni siquiera tendrá derecho a la asistencia sanitaria en un país plagado de clínicas veterinarias para perros y demás animales domésticos. Solo le queda esperar que el nuevo gobierno andaluz, salido de las urnas el pasado 25 de marzo, no aplique tal medida ni ninguna que atente contra los derechos de miles de personas como Amadou. No obstante ya empiezan a aparecer medidas no afortunadas en el nuevo gobierno de Griñán al situar las competencias de inmigración en Justicia e Interior, cuando la atención a la inmigración debe hacerse desde Igualdad, Bienestar Social, Salud, Educación, Vivienda y Empleo. ¿Seguirá el gobierno andaluz por la senda de los recortes en sanidad y educación aumentando la ratio de alumnado por clase, que desfavorecería la educación de los inmigrantes y de la sociedad andaluza en general, o será una alternativa real ante esas políticas que atentan contra los derechos humanos?
* Profesor y presidente de la
Asociación KALA