miércoles, 25 de febrero de 2009

La fácil tentación de acusar

Hace unos días tuvo lugar el juicio que condenó a dos personas, llamadas vulgarmente gorrillas , a quince años de prisión cada una por la muerte de un hombre en Ciudad Jardín. Este trágico y triste suceso ha provocado un amplio eco mediático, y se ha alentado a la población a que denuncie a las personas que se dedican a dicha actividad. La sentencia, al mismo tiempo, critica la falta de control municipal sobre esta práctica.
Me preocupa cómo ha sido tratada esta noticia por parte de los medios de comunicación, del sector vecinal y algún que otro político y juez, ya que puede conducir a la criminalización de estas personas por el solo hecho de ejercer la actividad de aparcacoches sin ninguna licencia.
Durante estos mismos días, diferentes asociaciones, organismos y personas nos informaban de la dura realidad que, con motivo de la crisis, están atravesando las familias más empobrecidas de nuestra sociedad. Cáritas pone de manifiesto en su balance que han aumentado en un 200% las peticiones de comida en el último año. APIC y Córdoba Acoge han denunciado un aumento importante de denegaciones en la renovación de permisos de residencia a extranjeros por parte de la Subdelegación del Gobierno, lo que está creando una bolsa de exclusión entre las personas inmigrantes. La EPA cifraba en más de 80.000 las personas que se encuentran sin trabajo en nuestra provincia. Un hombre hacía unas declaraciones en una emisora local en las que contaba su tristeza y desesperación por hacer uso de la mendicidad para mantener a su familia.
¿Cuántos gorrillas podrán aparecer más debido a situaciones como las descritas? ¿Nos hemos preguntado alguna vez quiénes son los gorrillas ? ¿Ahora todos los gorrillas son asesinos? ¿Qué necesidades se esconden debajo de sus abandonadas presencias? Son personas como nosotros, se llaman Fernando, María, Florín, Ahmed, Ricardo ,... Personas procedentes de la pobreza o exclusión social, que apenas han pisado una escuela, que padecen alguna enfermedad, o algún tipo de ruptura personal y social.
Si los conociéramos, cambiaría nuestra actitud hacia ellos. La sociedad pediría otro tipo de soluciones que nada tendrían que ver con encogerse de hombros o pedir más policía. Soluciones que deberían venir de la mano de una política que apueste por la inclusión y la dignificación de estas personas. El problema no lo va a solucionar, por más que nos empeñemos, el subdelegado del Gobierno o el concejal de Seguridad.
Como ciudadano, me he sentido robado y acosado cada vez que una máquina de un párking me ha hecho pagar cantidades excesivas de dinero por unos pocos minutos de estacionamiento de mi vehículo. Sin embargo, siempre le he pagado gustosamente a un vovis y nunca me he sentido mal por darle 50 o 60 céntimos a un gorrilla , aún sabiendo que con ello solo iba a consolar momentáneamente su necesidad más inmediata.
*Profesor y presidente de la Asociación Kala

miércoles, 18 de febrero de 2009

HUELGA DE JUECES

Los jueces se encuentran en huelga para exigirle al Gobierno más medios humanos y materiales; sin embargo, habría que preguntarse si no hay alguna razón mucho más profunda.

No podemos olvidar que ante sucesos lamentables e inhumanos, como el asesinato de niñas o jóvenes en diferentes lugares de nuestro país, se vienen sucediendo una serie de protestas ciudadanas que piden un mayor endurecimiento del código penal. Ante la presión de la opinión pública, el Gobierno ha responsabilizado a los jueces de no prestar el suficiente celo que hubiese evitado algún doloroso e irreparable suceso.

¿Cómo responden los jueces? Pidiendo aumentar aún más la maquinaria del actual sistema judicial.

Les propongo a sus señorías que aprovechen la jornada de huelga y bajen a la calle, a la realidad: verán la cárcel abarrotada mayoritariamente de gente pobre, verán los barrios con mayor índice de exclusión sometidos a continuas redadas policiales que tensan y violentan aún más la situación, verán como en algunos centros de reforma de menores se tortura a los jóvenes, escucharán a muchas personas ancianas que sufren malos tratos,…

Al contactar con la dura realidad aplicarían una ley más justa y humana y, al mismo tiempo, exigirían al Gobierno medidas preventivas y sociales que terminasen con tanto sufrimiento.

                              
                                       Córdoba, 18 de febrero de 2009.

                                           Miguel Santiago Losada

lunes, 2 de febrero de 2009

MOVIDA SOCIAL

La semana que acabamos de vivir ha estado protagonizada por movilizaciones, protestas y denuncias sociales.

Hagamos una rápida radiografía social: las peticiones de comida en Caritas han aumentado un 200% en los últimos meses. Varios colectivos sociales han denunciado un aumento importante de denegaciones en la renovación de permisos de residencia a extranjeros por parte de la Subdelegación del Gobierno, lo que está creando una bolsa de exclusión entre las personas inmigrantes. La EPA cifraba en más de 80.000 las personas que se encuentran sin trabajo en nuestra provincia, de las que 33.000 corresponden a Córdoba capital. Unos 70.000 jornaleros participaron de la huelga del campo para exigir mejores condiciones salariales, no se conocía otra igual desde 1993.

Ayer mismo, la lluvia no pudo con las miles de personas, incluida nuestra alcaldesa, que se manifestaron en Sevilla para exigir a las Administraciones que la crisis no la paguen los que menos tienen.

¿Será capaz la clase política de recoger tal clamor popular? ¿Es consciente de la situación social? Si así fuera, desde hoy mismo no se deberían dar ni un respiro. Hace falta una respuesta política responsable que impida que los más vulnerables sean los que más paguen la crisis.

                                               Córdoba, 2 de febrero de 2009

                                                  Miguel Santiago Losada