sábado, 18 de noviembre de 2006

LA ANDALUCÍA DEL MÍNIMO

CARTA ABIERTA AL SR. CHAVES,
PRESIDENTE DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA


         En la última sesión de control al Ejecutivo andaluz en el Parlamento, el presidente de la Junta, Manuel Chaves, minimizó los datos de la pobreza severa en Andalucía, que situó en unas 29.000 familias (alrededor de 120.000 personas), afirmando que la economía está en condiciones de dar respuestas.

         La APDHA, viene denunciando año tras año el principal problema que padece Andalucía, la situación de vulnerabilidad y exclusión social en la que viven, según los datos oficiales, alrededor de 400.000 personas y que contrasta significativamente con la ofrecida por el Sr. Chaves. Esta realidad se intenta invisibilizar, minimizar, como si se sintiera vergüenza del ciudadano y ciudadana que se encuentra en peor situación social.

         Todos los días se nos recuerda la segunda modernización de Andalucía  con eslóganes como Andalucía imparable, Andalucía al máximo. Sin embargo, se quiere minimizar, por otro lado, la Andalucía del mínimo, la Andalucía empobrecida y excluida. De no tomarse medidas políticas de envergadura en el terreno de lo social, la segunda modernización de Andalucía puede ahondar aún más en la desigualdad social de nuestra tierra, conformada por una sociedad del bienestar social (5.5 millones de personas) y una población empobrecida (2.4 millones de personas), de las cuales 400.000 padecen una grave vulnerabilidad y exclusión social. Esta situación debería tener la máxima prioridad en las agendas políticas, para lo que se hace necesario, en primer lugar, visibilizar y asumir, sin tapujos ni enredos de cifras, la cruda realidad de empobrecimiento y exclusión social y, en segundo lugar, desarrollar las medidas políticas necesarias encaminadas a la inclusión social.

         El Señor Presidente de la Junta de Andalucía debería tener un conocimiento más exacto de los datos que nos informan de la realidad social andaluza. No se sabe de que fuente se extrae el dato de las 29.000 familias excluidas. No obstante y de ser cierto, ya es lo suficientemente grave, que alrededor de 120.000 personas estén excluidas, como para afrontar esta situación con la máxima prioridad y celeridad posible. Sin embargo, el Sr. Presidente debería repasar los datos y cifras ofrecidos por organismos e instituciones de máximo prestigio andaluz y estatal como son los informes ofrecidos por ECV, FOESSA, INE, IESA. El informe FOESSA de Cáritas del año 1998 nos daba unos datos desalentadores sobre la pobreza en Andalucía, pues el 26.3% de los hogares estaban en esta situación, lo que significaba que casi medio millón de hogares andaluces eran pobres. Un porcentaje sólo rebasado por Extremadura (37.5%), Melilla y Ceuta (32.5%) y Castilla La Mancha (29.1%). A pesar de ello, lo más alarmante es que los últimos datos aportados por el INE en el año 2004 y la estimación del Plan Nacional de Acción por la Inclusión Social del Gobierno de España nos viene a decir que la situación de empobrecimiento social se mantiene después de una década a pesar del intenso crecimiento económico de España y de Andalucía en particular.

Profundizando más en ellos podemos destacar que de los cerca de 8.000.000 millones de andaluces, 2.4 viven bajo el umbral de la pobreza (el 31.1% de la población), de los que 400.000 padecen una grave vulnerabilidad y exclusión social. El IESA ha analizado más profundamente esta realidad detectando 104.644 hogares andaluces que padecen la exclusión social, o sea el 5% de las familias, muy lejos del 1% planteado por el Sr. Presidente. Cádiz se lleva el ranking de población excluida con un 9.4%, seguida de Sevilla (6%), Huelva y Málaga (5%), Córdoba y Almería (4%) y Granada que junto a Jaén acumulan un 3.8%.

¿Dónde habitan todas estas personas? Por un lado, las comarcas andaluzas con más del 10% de su población en exclusión social pertenecen principalmente a dos provincias, Cádiz y Sevilla, que se agrupan en comarcas de Campiña (Lora, Écija, Lebrija, Los Palacios, Las Cabezas, Medina Sidonia), las comarcas de Sierra (Pruna, Olvera, Villamartín y Arcos) y las comarcas marítimas (Sanlúcar, El Puerto, Conil, Barbate y Campo de Gibraltar). Les siguen otras que se extienden por una línea marcada por las cordilleras Béticas, desde la sierra de Ronda hasta la sierra de Segura. Por otro lado, en las zonas urbanas la exclusión social adquiere rasgos que la hacen particularmente grave por la concentración de personas excluidas que padecen algunas barriadas y que pueden agrupar centenares e incluso miles de personas en exclusión. Entre ellas podemos destacar La Chana y el Puche en Almería, El trillo y el Cerro del Moro en Cádiz, Cruz Vieja y San Telmo en Jerez, Palmeras y algunas zonas del distrito Sur de Córdoba, Almanjáyar-Cartuja en Granada, Hotel Suárez y la Hispanidad en Huelva, El Valle en Jaén, Los Asperones y La Palmilla en Málaga y El Vacie y Polígono Sur en Sevilla.

El conocimiento exhaustivo de la realidad social nos debe conducir a desvelar y visibilizar la exclusión y a tomar todas las medidas necesarias  para erradicarla. Sin embargo, el Sr. Presidente, en su línea de minimizar la exclusión en Andalucía, ofrece a la oposición cinco pactos sobre el agua, la educación, la inmigración, la dependencia y RTVA. Sería lógico, desde un proceder político de justicia y progreso, que dentro de ellos  priorizase un pacto para erradicar la exclusión social, que por cierto los grupos parlamentarios de la oposición deberían de exigir.

Sr. Presidente, el 25 de febrero los andaluces estamos llamados a votar el nuevo estatuto, que apuesta más decididamente por la política social. Para que ello no se quede en buenas intenciones, debería asumir que la exclusión social es el principal problema de Andalucía y que para  abordarlo hace falta una política social que tenga su traducción en el Parlamento, con la aprobación de la esperada Ley de Inclusión Social, dotada de presupuesto, y en su Ejecutivo, a través de una Consejería de primer nivel que tenga la capacidad de desarrollar los contenidos de dicha Ley.

Por último tenga a bien el reflexionar sobre estos versos de Pablo Neruda: ¿Quiénes son los pobres? No sé, pero son míos.



                                              Miguel Santiago Losada
                                Coordinador del Área de Marginación de la APDHA

                                        Córdoba, 18 de noviembre de 2006 

jueves, 26 de octubre de 2006

CORDOBA Y LOS DERECHOS HUMANOS

Acabamos de celebrar en el magnífico marco de los Colegios Mayores de la Universidad de Córdoba las V Jornadas Internacionales de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, bajo el título Exclusión social y derechos humanos . Nos congratula el éxito que han obtenido tanto por sus participantes como por sus ponentes.
Las personas que pensamos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos debería ser el eje vertebrador de la ética mundial vemos y analizamos los tiempos difíciles que están transcurriendo para el desarrollo de la justicia y de la convivencia social, que podríamos calificar sin miedo a equivocarnos de profunda crisis de los derechos humanos. Basta, como botón de muestra, las miles de personas que mueren en el mundo a causa del hambre y de los conflictos bélicos.
En este contexto internacional nos podríamos preguntar: ¿Cuál es el pulso de Córdoba en materia de derechos humanos?
A primera vista, cualquier persona que llega de fuera piensa la gran ventaja que posee esta ciudad, en lo referente a política social, al ser gobernada por partidos de izquierdas: PSOE gobierna a nivel estatal, autonómico y provincial e IU en el ámbito local. Lo que se debería traducir en una decidida apuesta del Estado de Bienestar por sus habitantes. Sin embargo, ¿cuál es la realidad?
Un 4% de los hogares de la provincia de Córdoba padecen la exclusión social (IESA), lo que supone una población aproximada a los 30.000 habitantes de los cuales alrededor de 13.000 residen en la capital cordobesa. Para solventar este tremendo problema social, a nuestro entender el principal que padece tanto Andalucía como Córdoba, se hace necesaria una apuesta decidida e imparable por la población más necesitada. Sin embargo, solo se lleva las migajas de los presupuestos. Un ejemplo evidente lo podemos constatar cuando la Junta y el Gobierno central no escatiman esfuerzos a la hora de invertir en grandes infraestructuras, proyectos visibles muy rentables de cara al electorado, mientras no construyen ni una sola vivienda de promoción pública ni ponen una bolsa de viviendas en régimen de alquiler para las economías más modestas y empobrecidas, que suponen la parte más débil e invisible del electorado.
El paro andaluz alcanza cifras verdaderamente preocupantes. Según la EPA, representa más del 60% de todo el país, lo que hace que la Andalucía imparable se coloque a la cola de España en el avance hacia el pleno empleo. La provincia de Córdoba no baja en el mejor de los casos de las 45.000 personas desempleadas, de las que alrededor de 20.000 corresponden a la capital.
En nuestra Andalucía imparable los precios de la vivienda subieron el pasado año un 12.4%, mientras que en el resto del Estado supusieron un 10.1%, según el informe de la Sociedad de Tasación sobre el mercado inmobiliario. Córdoba, una de las últimas provincias españolas en renta per cápita, no se quedó atrás en el crecimiento del precio de las viviendas por encima del 12%. En el mismo período de tiempo solo se habían iniciado en Córdoba capital 382 viviendas protegidas (VPO) por parte de la Junta, el Ayuntamiento y constructoras privadas.
La situación se va haciendo cada vez más impresentable conforme nos vamos acercando al rostro concreto del empobrecimiento y la exclusión social. Si repasamos la prensa local de las últimas semanas nos encontramos con noticias como las siguientes. La Junta se compromete a construirles viviendas a las personas que viven en las parcelaciones ilegales que afectan al plan de protección de Medina Azahara. El Ayuntamiento dotará de agua potable a dichas parcelaciones por motivos de salubridad. ¿A dónde está la Junta cuando reiteradamente se le piden pisos para las familias más empobrecidas de nuestra ciudad? ¿Acaso el Ayuntamiento tiene una doble vara de medir cuando ante el impago de los recibos de Emacsa, debido a la desvertebración familiar y social, corta el agua a decenas de familias en barrios con mayor tasa de exclusión social?
Si tocamos fondo, como podrían ser las medidas a tomar con los sin techo, se aprueban en el mismo día más de 300.000 euros para terminar la caseta antiguamente del Círculo de la Amistad y unos 90.000 para el programa contra la mendicidad, sobre todo ejercida por los rumanos de etnia gitana. En esta misma dirección hemos asistido en estos últimos días a la adjudicación de la empresa que gestionará la Casa de Acogida, Clece de Florentino Pérez , quedándose fuera una asociación solidaria de Córdoba. ¡Qué falta de vergüenza política fomentar este tipo de empresas en vez de facilitar el acceso a asociaciones solidarias o a empresas de inserción sociolaboral! ¿De qué ideología estamos hablando?
No es mala idea ejercer el zoom para aproximarnos desde lo grande a lo chiquito, a lo cotidiano, para darnos cuenta de la falta de ideología política que tienen nuestros gobernantes en materia de lo social. Entramos en una buena época, la electoral, para recordar aquello que dicen y no hacen, para exigir una política acorde con la ideología que dicen defender.

* Profesor de Biología y coordinador del Area de Marginación de la Apdha

miércoles, 11 de octubre de 2006

LOLI, LUCHADORA INFATIGABLE


            El pasado domingo nos levantamos con la dolorosa noticia de la muerte de Loli, una de las personas más queridas de nuestra Asociación.

         Loli fue una de las primeras madres que se incorporaron en la asamblea de familiares de presos de la APDHA. Una mujer de una calidad humana y de una sensibilidad, que le llevaron a ser  portavoz del dolor y sufrimiento de centenares de madres de jóvenes, que son víctimas de la terrible enfermedad de las toxicomanías, terminando por delitos relacionados con las mismas en las cárceles.

Loli padeció en su corazón durante mucho tiempo la dura realidad de su hijo, el maltrato institucional al que fue sometido en la cárcel, los desprecios que sufría cuando iba a visitarlo, la impotencia que sentía ante tanta injusticia de ver a muchos jóvenes machacaítos por la droga y por un sistema penitenciario que agrava aún más la situación, en vez de rehabilitarlos y devolverles la                          dignidad.

         Loli fue testigo de tanto destrozo y dolor que tuvo el coraje y la valentía de denunciarlo y de exigir, al mismo tiempo, una justicia que fuera capaz de subsanar tanta deshumanización. Para ello participó en ruedas de prensa, entrevistas, manifestaciones, conferencias, mesas redondas,… Aún recordamos su intervención en las últimas Jornadas Universitarias de la APDHA en las que, junto a otras madres y con el corazón en la mano, manifestaba todo el vía crucis que estaba padeciendo junto a su hijo.

         Loli por todos los motivos  anteriores y, sobre todo, por su calidad humana fue la persona, junto a otra mujer luchadora incansable de los barrios más desfavorecidos, que recibió el primer premio de derechos humanos que nuestra Asociación concedió el 10 de diciembre de 2001.

         Sin embrago, Loli no pudo más. Su tremendo corazón de persona y de madre se desangró, sus fuerzas se desvanecieron y su alma quebró  ante tanto sufrimiento.

         Loli nos deja huérfanos de su entrañable y dignísima presencia; aunque su espíritu de bondad y rabia ante las injusticias siempre estarán presentes. 
                                                                  Córdoba, 11 de octubre de 2006
                                                                     Miguel Santiago Losada
                                                              Coordinador Área marginación APDHA


martes, 19 de septiembre de 2006

LA COMUNIDAD EDUCATIVA

Existen distintos motivos para podernos sentir desesperanzados con la política educativa desarrollada en los últimos años. Entre ellos los continuos cambios a los que la Logse se ha visto sometida desde su puesta en marcha, que han obedecido más a criterios de partido que a las evaluaciones necesarias que hubiesen supuesto el fortalecimiento del sistema educativo, lo que ha provocado que uno de cada tres alumnos no obtengan el título de la ESO. Por otro lado, el gasto público en educación no se corresponde con las expectativas de una ley cuya pretensión consiste en una mayor democratización de la educación.
Sin embargo, el optimismo debería ser la mejor actitud para crecernos en este apasionante océano de la educación un tanto revuelto, entre otras razones, por las circunstancias anteriormente señaladas.
Para ello se hace necesario que toda la comunidad educativa se sienta unida para poder responder adecuadamente a la incorporación cada vez mayor de niños inmigrantes que nos enriquecen y que necesitan ser acogidos y protegidos. No podemos olvidar que los inmigrantes sufren en mayor medida los problemas de convivencia, según el responsable del Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia.
Esta comunidad educativa acoge cuatro veces más niños inmigrantes en la escuela pública que en la privada, enseñanza mayoritariamente perteneciente a la Iglesia; una comunidad educativa pública y laica que desarrolla su actividad en los cuatro puntos cardinales, muy al contrario de la privada que generalmente se encuentra en las zonas de mayor bienestar social.
Es por ello que merece la pena destacar el extraordinario trabajo que la citada comunidad realiza en los barrios populares en los que vive la población más vulnerable, lo que se traduce en unas aulas heterogéneas donde conviven alumnos díscolos y no díscolos, estudiosos y no estudiosos, de padres con mayor formación y padres con menor formación,...; una realidad social en la que de no darse los medios adecuados podemos caer en la perversidad del sistema, que tiene como consecuencia más inmediata el sufrimiento de alumnos y profesores.
Por tanto, se hace necesaria la creatividad para dar paso a la comunidad pedagógica (un grupo de trabajo formado por profesores, educadores y padres que desempeñen la tarea educativa en el aula que por sus características se considere necesario) cuando no pueda ejercerse la tarea tradicional de un solo profesor. Se hace necesaria una comunidad educativa que pueda contratar profesionales conocedores de la realidad de la zona cuando las circunstancias lo requieran. Una comunidad educativa que crea en la mediación escolar, que apuesta más por el diálogo y el encuentro que por la norma. Una comunidad educativa que evite centros cerrados y aislados, abriéndose al barrio y coordinándose con los diferentes agentes sociales de la zona.
En definitiva, una comunidad educativa que tenga como curriculum transversal la coeducación, la mediación en la resolución de conflictos, el saber estar respondiendo a la realidad, la educación en hábitos saludables,... que evite el fracaso escolar, que como dice el juez Emilio Calatayud "si se resuelve el fracaso escolar se resolverá el 82% de la delincuencia de menores en Andalucía (...) no olvidemos que el 30% de los chicos privados de libertad apenas saben leer ni escribir". Junto a ello, se evitaría considerablemente el desgaste y la frustración de los maestros y profesores a causa del estrés por los casos de conflictividad. Sirva como ejemplo el caso de Cataluña, que en el año 2003 el 10% de los docentes tomó tranquilizantes, el doble de la media de la población, según la Agencia de la Salud Pública de Cataluña.
Como nos enseña el viejo proverbio africano: "Para educar a un niño hace falta la tribu entera". En nuestro caso la comunidad educativa entera.
* Profesor de Biología y Coordinador del Area de Marginación de la APDHA

 09/

sábado, 15 de julio de 2006

¿QUIEN LLORA POR LOS MUERTOS DE LA ALAMBRADA?

Durante la primera semana de julio hemos presenciado la terrible tragedia ocurrida en el metro de Valencia que se ha cobrado la vida de cuarenta y dos víctimas y, al mismo tiempo, la muerte de tres jóvenes inmigrantes africanos por los disparos efectuados por la policía al intentar cruzar la valla que protege a Melilla del llamado Tercer Mundo. Como era lógico de suponer la Comunidad Valenciana ha llorado a sus víctimas, sintiendo muy de cerca la compasión del resto de las comunidades a través de sus representantes oficiales. Los reyes de España asistieron al funeral que presidió el arzobispo de Valencia, el presidente del Gobierno regresó inmediatamente de su viaje a la India para mostrar su cercanía y apoyo a los familiares de las víctimas, María Teresa Fernández de la Vega y Mariano Rajoy se desplazaron a Valencia desde el primer momento y, junto a ellos, todas las autoridades de la comunidad, provincia y ciudad manifestaron su condolencia.
Todas las personas de este país nos hemos quedado conmocionadas ante tan dolorosa tragedia. Es normal y humano compadecernos con nuestros semejantes. Mientras lo anterior ocurría, volvían a morir en la valla de Melilla tres inmigrantes. Como siempre decimos, tres jóvenes que intentaron traspasar nuestras fronteras para encontrarse con una vida mejor. Sin embargo, ellos, al igual que otras muchas personas, se quedaron en dichas fronteras, tragados por las aguas del Atlántico o Mediterráneo, asfixiados en los bajos de un camión, muertos a balazos en la alambrada, sencillamente por haber cometido el delito de buscar unas mejores condiciones de vida. Auténtico genocidio humano que, por activa o por pasiva, se ha cobrado la vida de miles de personas empobrecidas, cuyo único patrimonio era su propia existencia.
¿Quién llora a los muertos de los otros? ¿Qué obispo organizará una misa en su catedral para pedir por sus almas? ¿Asistirá el Sr. Chaves a dicho funeral, tan sensibilizado como dice estar con lo que acontece en Marruecos? ¿Llamará el Sr. Rodríguez Zapatero a los familiares de las víctimas o a la comisaría de Melilla para que aumente la presencia policial en la valla? ¿Nos compadeceremos de la misma manera que con nuestras víctimas?
¿Quién llora a las víctimas de la alambrada? El día que lo hagamos con los otros como lo hacemos con los nuestros, entonces posiblemente ya no ha habrá vallas en Melilla y Ceuta, ni la necesidad de cruzar el Atlántico o el Mediterráneo en cayucos o pateras.

* Coordinador del Area de Marginación de la APDHA

sábado, 24 de junio de 2006

LOS SINFRON, UNA UTOPIA TANGIBLE

Todas las historias tienen un comienzo. La de Los Sinfron tuvo sus albores en el año 1983 cuando un grupo de adolescentes y un joven profesor se encontraron en un centro educativo, llamado popularmente la Laboral, por proceder de la antigua Universidad Laboral de Córdoba.

Poquito a poco fueron surgiendo las relaciones entre ellos e iban teniendo su punto de encuentro en el departamento de religión. Un espacio amplio y luminoso, abierto al exterior por un hermoso ventanal, que se convirtió en un pequeño hogar de vida donde compartían risas, llantos, inquietudes, actividades,… que fueron forjando el grupo cristiano del Instituto, que los mismos chavales bautizaron con el nombre de Sin Fronteras.

La primera convivencia extraescolar que organizaron fue a comienzo de las Navidades de 1985  en un bello pasaje jienense llamado la Hiedra. Después vendría la representación de la obra de teatro Un tal Jesús en el salón de actos del centro, coincidiendo con la Cuaresma de 1986. Precisamente la celebración de la Pascua de ese año en Cerro Muriano sería el escenario del nacimiento del Grupo Cristiano Sin Fronteras, que tuvo su primera reunión el 12 de abril de 1986 en el Convento del Buen Pastor. Desde el primer momento se quisieron impregnar del mensaje esperanzador de ¡Cristo Vive, Convertíos! Después llegarían la primera fiesta final de curso y la convivencia en el pantano de la Breña con la llegada de la estación estival.

Podríamos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que el camino recorrido entre los años 1986 y 1988 lo podríamos denominar como el de la iniciación. Fue un tiempo de conocimiento, de relaciones de amistad y pareja, de crisis, de entradas y salidas, del primer ideario, de conocimiento de la realidad, de los primeros compromisos (parroquias, CLJC, ONGs, política),… Lo que provocó que la evaluación de junio del 88 tuviese un punto de inflexión en el grupo, fue como la confirmación del mismo: o se diluía en otras realidades eclesiales o el grupo se convertía en una realidad propia y singular dentro de los movimientos cristianos de Córdoba.

Con el comienzo del curso 88/89 se inició la segunda etapa de este ilusionante camino que concluiría con la constitución de la comunidad en junio del 91. Fue la etapa que marcó definitivamente el objetivo de la opción por los pobres, a través de una comunidad de talla humana, en la que todas las personas son responsables de la vida comunitaria y de construir una nueva sociedad más justa y fraterna.

Cada persona iba madurando a la luz de la Palabra. Siendo la eucaristía la mayor seña de identidad del grupo. Sin embargo, los encuentros con la realidad eran los que hacían aterrizar al grupo. Entrañable fue la visita a la casa de Mati y Sole en las Palmeras el 8 de abril de 1999.

Entre otros acontecimientos habría que destacar la constitución del COSAL, la creación del boletín Sin Fronteras, que más tarde llegaría a ser la revista de las CCP de Andalucía; la formación del grupo cristiano Sin Fronteras II; la continuación de compromisos parroquiales, en ONGs, en el CLJC (participando en las comisiones de empleo y marginación).

El curso 90/91 se iniciaba pletórico a raíz del viaje realizado a Perú, de compartir el primer piso comunitario y con la vista puesta en la constitución de la comunidad. No obstante, el aldabonazo  más contundente fue el compromiso en el Cuarto Mundo, a través de las niñas del Buen Pastor y de la calle Torremolinos. Los pasos hacia Palmeras se iban preparando con la marcha de Mati y el encuentro con Lolina, Isabel y el resto de la comunidad de Ursulinas en noviembre del 90.

La tercera etapa transcurriría entre los años 92 al 95. Después de haber decidido la comunidad no dejarse absorber por las parroquias, de  no haber desembocado en un movimiento eclesial y de tener a las comunidades eclesiales de base de Latinoamérica como referentes, desembocamos en las CCP-A. Junto a ellas fuimos descubriendo a la Iglesia de Base de Madrid, a la Peri de Alicante, a los Bolines en Granada, a todas las personas que nos fuimos encontrando en el Monte de Murcia, a las comunidades del Salvador y Perú,…

La primera eucaristía comunitaria, el 1 de marzo del 92, y la experiencia de oración del Monte marcaron un giro en la vida espiritual de la comunidad.

El compromiso con Palmeras hizo que la comunidad estableciese su residencia en Miralbaida a partir del 92. Una casa que desde el principio tuvo un marcado carácter de acogida: Tito, Chelo, ecuatorianos, María la dominicana,…

Conforme se fortalecía el compromiso con la calle se iba acrecentando la actitud crítica con respecto a la Iglesia y a la sociedad en general. La presencia en el Consejo comienza a ser testimonial y el compromiso con el COSAL acaba trasladándose a la APDHA a partir de 1994.

Con la Furgo y el Sinfron la comunidad seguía haciendo kilómetros y kilómetros entre compromisos, oraciones y trabajos.

El período 95 al 98 supuso el paso de una comunidad endogámica a otra más abierta. Hasta este momento la comunidad había sido un grupo de personas aprendices de libertad, idealizadores de la comunidad, enamorados de la pobreza,… Después de diez años la vida por la que luchamos entró en nuestra casa: Tito, mujeres, los chavales de la calle empezaron a pasar días con nosotros,… Con la llegada de Nöel, el 27 de octubre del 95, comenzamos a vivir el día a día con ellos. Juanito, Juanma Rodríguez, Susi, Cheo, Charli,… serán los siguientes.

Evidentemente con ellos llegó la mayor crisis y a finales del 96 la comunidad era mucho más sencilla, humilde y acogedora. Antes había crecido mucho en compromisos y militancias; ahora, había llegado el momento de crecer sencillamente como personas.
Se rompió el dinamismo endogámico con la llegada de los nuestros y, sin embargo, seguimos caminando.

Habitamos nuevos pisos, llegaron nuevas personas, se crearon nuevos espacios personales y nos acompañaron, en estos complicados momentos, personas entrañables que nos ayudaron a mantener este milagro de fe y vida llamado Sin Fronteras.

Ello posibilitó que a partir del curso 98/99 siguieran entrando nuevas personas en nuestras vidas y comenzásemos a vivir en hogares de intimidad y solidaridad, sin perder de vista las realidades que a la luz de la comunidad habían ido surgiendo a lo largo de los años. De ahí que proyectos como Encuentro en la Calle y APDHA los consideremos como los hijos sociales más destacados de nuestros sueños y esfuerzos.

El nuevo milenio nos trajo nuevas vidas en  nuevos hogares, que supimos compartir con nuestras más entrañables amistades. Mansur, Ismael, Amín y María son las últimas páginas escritas con sangre y corazón.

                                        Celebración de los 20 años
                                         Córdoba, 24 junio 2006

                                                      Miguel Santiago losada

EL ABRAZO POLITICO

El pasado miércoles podíamos ver en este mismo periódico a nuestra alcaldesa abrazando a un bebé en la calle Torremolinos. El motivo de la entrañable visita obedecía al comienzo de las obras de urbanización de la calle Torremolinos, última fase del Area de Rehabilitación de San Martín de Porres, inversiones urbanísticas que tanto el Ayuntamiento como la Junta de Andalucía están realizando en la zona.
La alcaldesa, durante su visita a la calle, mantuvo una actitud maternalista advirtiendo a las vecinas allí presentes de que "si no se cuidan las cosas, por más esfuerzos que hagamos desde el Ayuntamiento, no sirven de nada" (Diario CORDOBA, 21/06/2006). Ese tironcito de orejas bien valdría para otras zonas de la ciudad donde se producen continuos desperfectos como por ejemplo la zona centro, desperfectos que se subsanan sin ningún tipo de cuestionamiento.
Tal vez a lo que se refería la señora alcaldesa es a que de poco servirán las inversiones urbanísticas si no van acompañadas de una política social que evitara un verdadero chabolismo vertical, y consiguiera una transformación personal y familiar de las personas empobrecidas y excluidas de este entorno.
Si nuestros responsables políticos actúan en clave electoralista tendrán que alcanzar objetivos a corto plazo; como por ejemplo, la remodelación de una calle. Ahora bien, si lo que se pretende es la transformación social de la zona habrá que invertir a largo tiempo con todos los recursos que sean necesarios y con una calidad técnica y humana que alcancen los objetivos deseados.
El bebé, fotografiado en brazos de la alcaldesa en plena calle Torremolinos, podrá preguntarse dentro de algunos años si el abrazo de la alcaldesa correspondía a un gesto más para seguir manteniéndose en la Alcaldía o, por el contrario, respondía a una inquietud política sincera. De ser lo segundo, ¿seguirá el Ayuntamiento cortando el agua por impago de algún vecino, en vez de tomar otras medidas, lo que podría provocar en el niño abrazado una falta de higiene? ¿Acudirá el Ayuntamiento inmediatamente ante la aparición de una plaga a desinfectar la zona, o el niño abrazado llegará a padecer una enfermedad infecciosa por falta de medidas urgentes? ¿Posibilitará el Ayuntamiento medidas sociolaborales para la inclusión de los padres y familiares del bebé? ¿Obligará a su empresa municipal de vivienda, Vimcorsa, a que determine perfiles adecuados a estas realidades para que el bebé cuando sea mayor pueda irse a vivir a otro barrio si lo desea? ¿Se dejarán de tomar medidas ejemplarizantes con los más pobres, muy dados a ello tanto el delegado de Obras Públicas de la Junta de Andalucía como el teniente de alcalde de Urbanismo, ambos pertenecientes a partidos de izquierdas, y se harán cumplir las normativas de manera ejemplarizante a los más pudientes de la ciudad?
Podríamos recordar una frase muy afortunada de Eduardo Galeano cuando dice: "este sistema no da de amar, condenando a muchos al hambre de abrazos". Esperemos que este abrazo sea sincero y se traduzca en una verdadera apuesta política por una de las zonas más depauperadas de la ciudad, que va mucho más allá de reurbanizar la calle.

* Coordinador del Area de Marginación de la APDH-A

miércoles, 21 de junio de 2006

NUESTROS MENORES, NUESTRO FRUTO

Con el paso del tiempo me sigo planteando la misma pregunta ¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo?

Raro es el día en el que los medios de comunicación no salen noticias de maltratos a niños o de menores que maltratan a personas, en algunos casos indigentes. El  mismo profesorado está muy preocupado por la indisciplina y los conflictos y más aún cuando se constata que la mayoría de ellos ocurren entre chavales de 14 ó 15 años.

De situaciones como las anteriores se desprenden conclusiones como las del juez de menores, Emilio Calatayud, que vincula el fracaso escolar con la delincuencia, lo que lleva a que los centros de reforma de nuestra comunidad se estén llenando. Al día de hoy, los 750 jóvenes recluidos en estos centros, suponen casi el 95% de las plazas disponibles.

Este dato no nos debe extrañar, ya que el aumento de delitos cometidos por menores sigue creciendo. En estos últimos días un informe del fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Córdoba situaba este crecimiento en un 64%, de los que el 21% fueron realizados por menores de 14 años. Según dicho informe el perfil del menor que agrede o delinque pertenece, cada vez más, a familias normalizadas, o sea, fuera del entorno de la exclusión social.

Por otro lado, un estudio del Plan Nacional sobre Drogas señala que el consumo de alcohol entre los jóvenes de 14 a 18 años ha aumentado un 15 % en sólo dos años. Este mismo organismo nos ponía encima de la mesa, hace unos meses, que 40.000 menores corren el riesgo de quedar enganchados al “cannabis”.

Ahí están los datos del aumento en el consumo de drogas y alcohol, que son la consecuencia de la desprotección social y familiar, y de una educación carente en valores.

Hace unos años analizábamos estas situaciones como consecuencia de la marginación y de la exclusión social. Sin embargo, estas conductas han llegado a los “mejores barrios”, a las familias “estructuradas y normalizadas”. Jueces, profesores, médicos, trabajadores de lo social,… están destapando esta realidad que se ceba contra uno de los sectores más débiles de la sociedad: nuestros niños y adolescentes.

Nos encontramos ante un gran fracaso social, en el que no caben la frivolidad ni el   cinismo de echar principalmente la culpa y la responsabilidad de sus actos a los menores. Ellos son el fruto de nosotros. Luego, al igual que sus éxitos son fruto de nuestros éxitos, sus fracasos son, aún más, el fruto de los nuestros. Sus actitudes son las consecuencias del caldo de cultivo que les hemos cocinado a base de ingredientes como el individualismo y la competitividad, el ganar dinero fácil y con el mínimo esfuerzo, la violencia y la explotación, la depresión que supone la insensibilidad humana,…

¿Podemos seguir pensando, desde el conocimiento de la realidad, que las mejores soluciones para nuestros menores pasan fundamentalmente por las expulsiones escolares, por la creación de centros de reforma, por aumentar las penas y endurecer la ley penal del menor? ¿Seguiremos impasibles al contemplar como lo más sagrado de la sociedad, el niño, es víctima de la falta de cariño y de la educación en valores, que requieren toda nuestra máxima atención y tiempo? Al menos, utilicemos el sentido común.


                                                           Miguel Santiago Losada
                                                 Coordinador del Área de Marginación
                                                                     APDHA-A

                                                  Córdoba, 21 Junio de 2006  

jueves, 16 de febrero de 2006

2016, UN RETO PARA SUPERAR LA MEDIOCRIDAD


El año 2006 se presenta como la antesala de dos acontecimientos: el primero, a corto plazo, las elecciones municipales del 2007 y el segundo, a largo plazo, el sueño por conseguir en el 2016 la capitalidad cultural europea. Nos quedan diez años para la mágica fecha, en el transcurso de los cuales, Córdoba deberá forjar sus pilares económicos, sociales y culturales para conseguir tan deseada aspiración. Para ello, la política a aplicar deberá superar el chantaje permanente de algunos poderes fácticos que hacen, por ejemplo, del gobierno municipal de IU que actúe contra la ideología de su propio electorado, atrapándolo en una mediocridad paralizante que no acaba de poner en marcha los grandes proyectos de ciudad. Al mismo tiempo, llevamos padeciendo durante demasiados años la lacra de ser ciudad moneda de cambio por parte del PSOE, para garantizar sus intereses en otras ciudades o en el resto del Estado, de lo que se desprende el poco interés de presentar una candidatura que apueste por conseguir la alcaldía de Córdoba. Y por supuesto, la alternativa no es el PP.

Córdoba necesita de un nuevo espacio sociopolítico que esté definido por unas coordenadas urbanísticas, sociales y científico-culturales que consigan librarnos del estancamiento secular que padecemos. Hay que apostar por un urbanismo equilibrado y cohesionado, en el que no tengan cabida los guetos sociales que generan exclusión, la falta de vivienda pública asequible a toda la ciudadanía, la indefensión del patrimonio tanto artístico como natural (Vega y Sierra de Córdoba), la manipulación urbanística por los poderes fácticos,… Por otra parte, Córdoba, por su privilegiada situación geográfica es el centro de comunicaciones del Sur, en el que no debe haber más demora para que el aeropuerto sea operativo. No es de recibo que seamos la única capital española que, con una población superior a los 300.000 habitantes, se encuentre en esta situación. Asimismo se debería de apostar por un centro estratégico de comunicaciones que dinamice tanto a su área metropolitana como al resto de la provincia y en la que el ferrocarril jugase un papel importante.

Para que Córdoba alcance el nivel científico-cultural al que aspira es imprescindible el desbloqueo o la puesta en marcha de proyectos de vital importancia para su desarrollo: Palacio del Sur, Centro de Arte Contemporáneo, nuevo museo de Bellas Artes, nueva Biblioteca Provincial, nuevos teatros, Hospital de alta tecnología, potenciación del Hospital Universitario Reina Sofía, creación de la universidad Fernando III,… En este sentido sería apremiante que, aprovechando la reforma del estatuto andaluz, Córdoba fuese declarada capital cultural de Andalucía, del mismo modo que Sevilla lo es políticamente, Granada judicialmente y Málaga económicamente, según se desprende de la intención de crear en dicha localidad el banco andaluz.

Desde la coordenada social habrá que hacer  realidad los hermosos enunciados que definen a Córdoba, a saber: ciudad de la tolerancia, ciudad de los derechos humanos, ciudad de las tres culturas, ciudad del diálogo,… Son enunciados vaciados de contenido y en ocasiones vulnerados por comportamientos de algunos sectores ciudadanos que adoptan posturas racistas y xenófobas ante la población excluida. Son enunciados vacíos a consecuencia de políticas antisociales que criminalizan la pobreza, violados por la falta de centros sociales que den respuestas a los colectivos más vulnerables (transeúntes, tercera edad, toxicómanos), ultrajados por la incapacidad de desarrollar medidas que apoyen a la población inmigrante.

Es saludable que soñemos con el 2016. Pero no debemos de olvidar nuestros sueños cotidianos, aquellos que deben hacerse realidad en el día a día, a través de una política basada en los derechos humanos y, por consiguiente, en la justicia social, a través de una ciudadanía corresponsable con todas las metas que queremos alcanzar. Ello hará posible el sueño de Córdoba como ciudad cohesionada, solidaria y cultural.


                                                                      Miguel Santiago Losada
                                                                Coordinador del Área de Marginación
                                                                                 APDHA

                                                                      Córdoba, 16 de Febrero de 2006

martes, 31 de enero de 2006

CAMINO EQUIVOCADO

Los gobiernos de los llamados estados sociales y de derecho, en lugar de seguir políticas de populismo punitivo, deberían esforzarse por la educación en valores y la justicia social. 
A pesar de que estamos custodiados por cerca de 200.000 agentes, entre policía nacional, autonómica y guardia civil, nos quejamos de la existencia de inseguridad, exigiendo más policía.
Las empresas de seguridad privada, más de 1.000 con 75.000 empleados, no dan abasto para que no quede una sola puerta por guardar.
Las cárceles, sobre todo después del endurecimiento del Código Penal, tienen el doble de personas presas que en 1990. En concreto, son 61.000 repartidas en 77 prisiones. El principal objetivo de la política penitenciaria del Gobierno socialista es la construcción de 8 nuevas prisiones.
Los centros de reforma de menores albergan a más de 700 chavales sólo en Andalucía, cifra que se verá incrementada tras el endurecimiento de la ley de responsabilidad penal del menor.
Más de 3.000 policías vigilan los alrededores de los centros escolares ante el temor de que el consumo de drogas haga estragos en los niños y jóvenes menores de 16 años.
Entre la población civil circulan más de 7.500.000 armas de fuego, lo que hace que algunos se tomen la justicia por su mano al igual que ocurre asiduamente en la "avanzada sociedad americana".
¿Cómo es posible que con todo este sistema de medidas penales y coercitivas tengamos la percepción de inseguridad ciudadana? Me sorprenden las pancartas que señalan a los niños como asesinos, me preocupa enormemente que el consumo de drogas afecte cada vez más a los menores, me aterra la permisividad política y social ante un mercado que induce al odio, a la violencia y a la agresividad de nuestros jóvenes. Nos deberían de preocupar los casos de menores de familias "normalizadas" que apalean o matan indigentes. Me llena de perplejidad que un elevado porcentaje de alumnado de Educación Secundaria Obligatoria no consiga el título o abandone los estudios. Lamento como en los últimos años no han bajado los índices de empobrecimiento y exclusión social.
Ante esto me pregunto: ¿Son estas las causas de la inseguridad ciudadana o son las consecuencias?, ¿de verdad pensamos que multiplicando por dos o por tres las medidas penales y represoras lograremos terminar con ella?, ¿no nos paramos a reflexionar que un alto porcentaje de personas presas, de chavales en centros de reforma, de personas dedicadas al menudeo y consumo de drogas son las primeras víctimas de este sistema demencial?
Los gobiernos de los llamados estados sociales y de derecho, en lugar de seguir políticas de populismo punitivo, deberían de esforzarse por la educación en valores de su ciudadanía y por la implantación plena de la justicia social. De esta manera, podríamos aspirar a conseguir una sociedad verdaderamente segura, basada en los principios de los derechos humanos. De lo contrario, a penas más duras, mayor ambiente de inseguridad.
No tiene sentido que el setenta por ciento de las personas presas lo estén por delitos contra la salud (consumo y tráfico de drogas) o contra el patrimonio, muchas veces ambos delitos asociados. ¿No sería más lógico cambiar la actual política sobre drogas que genera un gran destrozo social y un mayor enriquecimiento del narcotráfico?
Por otra parte, la ciudadanía debería desarrollar la cultura de la corresponsabilidad social que garantice la cohesión social, huyendo de los postulados que fomentan el miedo, el ambiente de inseguridad y las actitudes xenófobas.
*Coordinador del Area de Marginación de la APDH-A


sábado, 14 de enero de 2006

CIUDAD JARDIN

El barrio de Ciudad Jardín se fue gestando en la posguerra, y alcanzó su máximo desarrollo urbanístico en la década de los años setenta llegando a tener 20.000 habitantes. Su población la formaban mayoritariamente familias jóvenes, con la peculiaridad de ser el barrio cordobés que tenía un mayor porcentaje de mujeres insertadas en el mercado laboral, por lo que hacía de él un referente social. A la contra, padece desde sus orígenes de un urbanismo nefasto, que lo condenó a estrechas calles y a la carencia total de zonas verdes. El parque Juan Carlos I, a espaldas de la antigua Facultad de Veterinaria, es una realidad de hace tan sólo algunos años.
Hoy en día, este barrio, con un gran dinamismo comercial, ha evolucionado socialmente en tres direcciones, constituyéndose como una de las zonas urbanas más cosmopolitas de la ciudad. Por una parte, el envejecimiento de una población que hace treinta o cuarenta años era una de las más jóvenes de la ciudad. Por otro lado, Ciudad Jardín siempre ha sido una barriada de una gran tradición universitaria, que llegó a albergar la Facultad decana de Veterinaria y la de Ciencias, en la que conviven centenares de universitarios con los vecinos de la zona. Y, por último, desde hace pocos años ha ido incrementándose la población inmigrante, procedente mayoritariamente de Ecuador, Marruecos y Rumanía, convirtiéndolo en un barrio de una diversidad generacional, cultural y étnica único en Córdoba.
Es conveniente resaltar estos aspectos sobre todo a raíz de los tristes sucesos acaecidos en los primeros días del nuevo año. Ciudad Jardín es un barrio que merece el reconocimiento de toda la ciudadanía cordobesa por su evolución social. Sería una lástima que todo su dinamismo social quedase empañado por los trágicos acontecimientos vividos, que son la excepción de su riquísima realidad de convivencia.


miércoles, 4 de enero de 2006

¡Los Reyes del Nooorte!

Papá Noel alcanza ya el 20% de seguidores frente a los Reyes Magos. Año tras año el porcentaje va aumentando sigilosamente, poquito a poco, como el que la cosa no quiere.
Cuando éramos niños los Reyes Magos representaban el mayor de los mundos de ilusiones y fantasías que un chavalito podía imaginar. La noche víspera de Reyes, la cabalgata recorría las calles más céntricas de la ciudad bajo la admiración de miles de miradas inocentes que esperaban, unas horas más tarde, la visita de sus majestades en sus respectivos hogares. Hoy por hoy, aún perdura esta entrañable tradición, aunque hemos de estar alerta para que no se pierda.
El pasado puente de la Constitución, paseando por la plaza Mayor de Madrid, comprobé cómo los puestos con motivos navideños, sobre todo de figuritas de barro para montar los nacimientos, estaban repletos de muñecotes y ropajes rojos de Papá Noel. Aparte de quedar bastante horteras, perdían todo el encanto de años anteriores cuando me hacía pensar en lo bonita que quedaría nuestra Plaza de la Corredera con un mercado navideño de estas características.
Al paso que vamos mucho me temo que, dentro de unos años, nuestros niños sólo contemplarán en la cabalgata de reyes al rey Melchor, el de etnia blanca, y a Papá Noel procedente de las nieves de los países nórdicos. Nuestros entrañables Gaspar, de etnia oriental, y Baltasar, de etnia negra, tendrán múltiples dificultades en poder conseguir sus papeles para traer la felicidad a los niños que los esperan. Las altas vallas de Ceuta y Melilla, el control policial del Estrecho, las medidas de seguridad que se están implantando en los aeropuertos y la xenofobia de algún sector de la población va a impedir la entrada de sus majestades étnicamente más morenitos.
Nuestros niños se van a movilizar contra estas actitudes injustas que matan las ilusiones en el Norte y las vidas en el Sur. Nuestros niños, que son muy listos, elegirán el arco iris de la diversidad a la monotonía de un solo color, el blanco, que nos quieren imponer desde el "Nooorte".
Ojalá cada noche del cinco de enero podamos seguir viendo juntos a Melchor, Gaspar y Baltasar. Nos anunciará la buena estrella de una humanidad que va por buen camino.
MIGUEL SANTIAGO LOSADA

COORDINADOR DEL AREA DE MARGINACION. APDHA 

martes, 3 de enero de 2006

SEÑOR PRESIDENTE DE LA JUNTA DE ANDALUCIA, USTED OBVIA LA REALIDAD.

Con discursos como el que usted dirigió al pueblo andaluz este fin de año, Andalucía nunca llegará a estar cohesionada. Sin dejar de reconocer los avances obtenidos en los últimos veinte años, debidos principalmente a los fondos de cohesión de la Unión Europea, Andalucía padece una seria de problemas que podríamos considerar endémicos y que usted olvidó en su discurso, pensado para una población del bienestar que no es consciente del empobrecimiento y de la exclusión social que padece Andalucía.

Usted no quiere reconocer que en Andalucía existe mucho empobrecimiento social y cerca de 300.000 personas excluidas. Usted invisibiliza la realidad más vergonzosa de la sociedad andaluza.

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía exige una solución al principal problema de Andalucía: el empobrecimiento y la exclusión social. Una solución que sólo vendrá a través de una política social, en la que el poder público tiene la máxima responsabilidad para promover las condiciones de vida digna para toda la ciudadanía: empleo o en su defecto renta básica, vivienda, acceso a la educación y formación laboral y una protección social adecuada a las distintas carencias que las personas puedan padecer. Para ello la Administración andaluza tiene que plantearse como primer objetivo la erradicación de la pobreza y la exclusión social.

Los principales problemas que la Junta de Andalucía debe abordar son los siguientes:

1.- El principal problema de nuestra tierra es la EXCLUSIÓN SOCIAL. De los más de 2.000.000 de empobrecidos/as que viven en Andalucía, cerca de 300.000 son excluidos/as sociales:  24.493 en Almería (4% de su población),  63.764 en Cádiz (5.4% de su población),  25.100 en Córdoba (3.2% de su población), 29.270 en Granada (3.4% de su población), 8.224 en Huelva (1.7% de su población), 21.789 en Jaén (3.3% de su población), 50.869 en Málaga (3.5 % de su población) y 63.487 en Sevilla (3.5% de su población).
Es la mayor población en exclusión social de todo el Estado, tanto en números absolutos como relativos y detrás de cada número se esconde una persona.

2.- El paro, el único problema andaluz que el Presidente de la Junta reconoció, alcanza a cerca de 500.000 andaluces, lo que significa el mayor número de parados/as de todo el Estado, tanto en cifras absolutas como relativas.

3.- La vivienda, no exenta de escándalos urbanísticos que sacuden a Andalucía por todo su territorio, ha pasado de ser un derecho a ser considerada un lujo para la mayoría de la ciudadanía andaluza. Según los últimos datos aportados por TINSA (Tasaciones Inmobiliarias) Andalucía es la segunda autonomía que mantiene al alza el precio de la vivienda usada, llegando al 21% de subida. Al mismo tiempo, su población empobrecida y excluida es la más alta del Estado. Por otra parte, existen 548.699 viviendas de uso familiar desocupadas (17.7% de las viviendas andaluzas).
La Administración andaluza debería contemplar medidas para fomentar el alquiler a los diferentes perfiles poblacionales que presenta la sociedad andaluza, al mismo tiempo que la construcción de VPO, según marca la nueva ley.

4.- El Gobierno andaluz debería ser crítico con la política penalizadora que está llenando las cárceles (más de 12.000 presos en Andalucía) y los centros de reforma de menores (al paso que vamos pronto tocaremos el techo de los 1.000). Medidas como una nueva política sobre drogas y una educación apropiada para nuestros jóvenes aliviarían considerablemente estas alarmantes cifras.

5.- No podemos olvidar la realidad de la inmigración, que lejos de ser un problema se debe considerar, según la APDHA, un derecho y un enriquecimiento social.
Andalucía por su situación geográfica es la puerta de Europa para muchas personas empobrecidas de África. La desesperación y la falta de futuro que provocan la guerra y la pobreza hace que miles de personas hayan dejado su vida en las aguas del Estrecho y de Canarias y, más recientemente, en los intentos de acceder a través de los nuevos muros de la vergüenza de Ceuta y Melilla. Mención especial merecen los menores inmigrantes, acogidos por la Junta de Andalucía, que deberían ser objeto de políticas sociales, educativas y laborales encaminadas a brindarles una ciudadanía digna al igual que al resto de la juventud, evitando soluciones fáciles como la repatriación o la construcción de centros de menores en Marruecos que no ofrecen ninguna garantía.

TODOS ESTAS REALIDADES DEBERÍAN SER CONSIDERADAS POR UNA LEY DE INCLUSIÓN SOCIAL PARA QUE EL NUEVO ESTATUTO DE AUTONOMÍA NO SE QUEDE EN UNA MERA DECLARACIÓN DE BUENOS PRINCIPIOS.
                                                          
Miguel Santiago Losada
                                                        Coordinador del Área de Marginación
                                                                          APDHA

                                                          Córdoba, 3 de enero de 2006