sábado, 20 de agosto de 2016

NUESTRO FUTURO, NUESTRA JUVENTUD


                                                                                                             A mis alumnos y alumnas
Nuestra juventud tendrá futuro cuando reconozcamos nuestra verdadera historia y nos sintamos orgullosos de ella. Tendremos futuro cuando nos avergoncemos de los 40 años de la dictadura franquista que supusieron una de las etapas más mortíferas y lúgubres de nuestros anales. Tendremos futuro cuando la memoria histórica recupere a tantos cadáveres de las cunetas a consecuencia del fascismo. Tendremos futuro cuando los dictadores de este país no estén enterrados en el Valle de los Caídos o en la basílica de la Macarena. Tendremos futuro cuando podamos honrar los restos mortales de Blas Infante y Federico García Lorca, glorias de la patria andaluza, fusilados hace 80 años por el régimen dictatorial de los generales golpistas. Tendremos futuro cuando la Iglesia católica pida perdón “por echarse en los brazos de los golpistas tras el golpe del 18 de julio” como propone Hilari Raguer, monje benedictino, doctor en Derecho Civil e investigador del papel de la Iglesia durante la República y la Guerra Civil española. Tendremos futuro cuando el Partido Popular se deshaga de la inercia franquista de sus orígenes y alcance la madurez política de los partidos conservadores europeos. Tendremos futuro cuando el resto de partidos no guarden silencio y actúen de manera coherente si tienen posibilidad de gobernar.
Tendremos futuro cuando reconozcamos a científicos de la categoría de Mariano Barbacid, destacado bioquímico y uno de nuestros más acreditados científicos en materia oncológica, que volvió a España para crear el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. Ello supuso el caldo de cultivo para que fueran surgiendo institutos de investigación científica por todo el país, como el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba. Barbacid, hace unos días, comentaba en un periódico de ámbito nacional: “Fue un momento en el que cuando iba a Europa, la gente me decía: ¡Cómo está cambiando España, por fin sale de esa prehistoria de la investigación que desgraciadamente arrastramos desde los Reyes Católicos!”.

Después de una década, esta primavera científica se vio truncada con la llegada del gobierno de Rajoy que aprovechó la crisis para hacer recortes en la investigación y la formación de nuestra juventud, provocando la emigración de miles de jóvenes talentos. Uno de los objetivos que debe plantearse el nuevo arco parlamentario es obligar al Gobierno a que triplique el presupuesto para la investigación si queremos ser un país moderno y desarrollado. Además, es urgente una ley de educación que garantice el aprendizaje de la verdadera historia de los diferentes pueblos que conforman el Estado español. Es necesario un desarrollo curricular que, desde el análisis científico, estudie cómo los Reyes Católicos construyeron la identidad nacional española tomando como eje vertebrador la religión católica y su instrumento más poderoso, la Inquisición, que no permitió el desarrollo de la cultura científica, terminando con cualquier atisbo que pudiese recordarnos lo que fue al-Andalus en general, y Córdoba en particular, uno de los centros del saber del mundo, expulsando y matando a los judíos y a los moriscos. 

Un currículo que garantice el estudio de Averroes y Maimónides al mismo nivel que Santo Tomás de Aquino y conozcamos en literatura la obra  Ibn Hazm, el Collar de la Paloma, igual que el Cantar de mío Cid. Un currículo en el que aparezcan los destacados médicos medievales Albucasis y Al-Gafequi y en el que los grandes estadistas Abderramán III y Al-Hakam II ocupen el mismo desarrollo curricular que los reyes de los reinos castellanos. Tendremos futuro cuando nuestros hijos más ilustres citados se les honren con el nombre de las calles más importantes de sus ciudades. ¿Acaso el Cid que preside uno de los espacios más céntricos de Sevilla fue más importante para nuestra historia que el rey   Al-Mutamid, acaso el Gran Capitán que preside la céntrica plaza cordobesa de las Tendillas fue más importante que Abderramán III, acaso los Reyes Católicos que presiden el centro de Granada son más importantes que la dinastía Nazarí? ¿Quién ha hecho este relato de la historia, quién ha manipulado nuestra historia?

Tendremos futuro si somos capaces de conocer y reconocer nuestra verdadera historia. Solo de esta manera no volveremos a cometer los mismos errores que en el pasado.

                                                                       Córdoba, 8 de agosto de 2016
    Miguel Santiago Losada
                 Profesor
                                                          



lunes, 1 de agosto de 2016

Algo se mueve


Después de dos años de reivindicaciones planteadas por la plataforma Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as que dieron la vuelta al mundo, y entre las que se encontraba la restitución del nombre al monumento, el Cabildo informó el pasado 29 de marzo a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía de que usaría la denominación «Conjunto Monumental Mezquita-Catedral». Esta declaración se produjo después de que la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, anunciase que el Cabildo Catedral de Córdoba iba a recibir «un requerimiento» de su Consejería diciéndole que debía «reponer los folletos que informen en su conjunto de lo que es la Mezquita-Catedral», sin omitir lo esencial por lo que fue declarada Patrimonio de la Humanidad y recogiendo el nombre de Mezquita-Catedral y no solo el de Catedral de Córdoba.
Si bien es cierto que la consejera se ha preocupado en recoger una de las inquietudes de la plataforma ciudadana, seguimos esperando que esta actuación sea solo el primer paso por parte de la Junta y no un pacto de baja intensidad con el Cabildo para zanjar el problema.
El diputado del PSOE Víctor Morlán, basándose en el programa político de su partido, subrayó en el debate de la Reforma de la Ley Hipotecaria del pasado año en relación a las inmatriculaciones que «los socialistas queremos que se conozcan cuántas y cuáles son en el plazo de seis meses». Además, se pide que «las inmatriculaciones efectuadas sin la debida justificación documental pasen a formar parte del patrimonio de distintas administraciones para que se recuperen como bienes de dominio público». Ha pasado un año y hasta la presente, la propuesta del citado diputado no ha tenido eco en las responsables del gobierno andaluz, Susana Díaz y Rosa Aguilar.
Junto a la titularidad pública, la plataforma sigue esperando que en la gestión del monumento intervengan las administraciones y no esté solo en manos de la jerarquía de la Iglesia. Por sentido común, la gestión cultural y turística debería depender de las Administraciones públicas y la gestión litúrgica del Cabildo. El ordenamiento jurídico de la Comunidad Autónoma de Andalucía previó esta circunstancia al crear el órgano de cogestión mediante la Orden 2 de abril de 1986, algo que, en el caso que nos ocupa, nunca se puso en marcha.
Mientras nuestros responsables políticos deciden dar el paso, la ciudadanía y sociedad cordobesa siguen interesándose por el debate suscitado por la plataforma. En los últimos meses más de 30 colectivos cordobeses, entre sindicatos, ONGs, asociaciones..., se han adherido a las reivindicaciones de la plataforma. La UCO, a través de su aula de debate, planteó una sesión sobre la titularidad pública del monumento. Al mismo tiempo, diferentes asociaciones de vecinos se han hecho eco del tema invitándonos a participar en sus diferentes actividades sobre la Mezquita-Catedral, al igual que lo han hecho otras entidades culturales, como el Ateneo de Córdoba. También han seguido interesándose distintos medios de comunicación tanto nacionales como internacionales sobre el monumento, sin menospreciar el magnífico interés mostrado por muchos ciudadanos de Córdoba que con diversas iniciativas siguen trabajando en este tema.
Pedimos a los responsables políticos que en su día se manifestaron a favor de las reivindicaciones de nuestra Plataforma, y que hoy en día ocupan puestos de responsabilidad, que sean coherentes y que den un paso adelante en pro de lo que es patrimonio mundial y, por ende, de todos los cordobeses y cordobesas, nuestra Mezquita-Catedral. H
* Portavoz de la Plataforma ‘Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as’


martes, 14 de junio de 2016

CÓRDOBA, SEIS DIPUTADOS

La primera reflexión que deberían tener en cuenta los/as futuros seis diputados/as por Córdoba es el número de representantes de nuestra provincia en el Congreso de los Diputados. De siete pasamos a seis en las elecciones generales del 2008, a consecuencia del estancamiento poblacional y al envejecimiento de la población.  Asimismo, esta pérdida de habitantes se ha visto incrementada por la crisis sufrida en los últimos cuatro años, emigrando miles de personas entre jóvenes y población inmigrante. La causa, que podríamos considerar crónica, está en el número de personas con ingresos bajos o muy bajos que siguen aumentado significativamente en Andalucía y, en particular, en Córdoba. Si echamos un vistazo a todo el periodo de la crisis advertimos que en Andalucía es donde más pobreza se genera: la tasa de riesgo de pobreza se ha incrementado 8.4 puntos desde 2008 y en España lo ha hecho 2.3. Y, lo que es más grave, las familias con escasa formación, en paro o con hijos menores son las que más sufren la pobreza, que al final se hereda, restando igualdad de oportunidades de futuro a miles de niños/as (INE-ECV, 2015). Esta brecha se ha venido incrementando no sólo en los años de crisis sino también en los que hubo bonanza económica.
¿Sabrán nuestros diputados hacer frente común para defender los intereses de los cordobeses por encima de los de sus partidos? ¿Estarán más atentos a la dura realidad de miles de cordobeses que de los índices de voto que le dan las encuestas? ¿Se pondrán codo con codo a la hora de defender el frágil tejido industrial y conseguir el mayor volumen posible de inversión pública? Mientras Córdoba recibe 13.5 millones de euros, Málaga, teniendo el doble de población, recibe 64.1 y la provincia de Granada, con una población algo superior, dispone de 43 millones de euros en inversión pública.
Y unido al empobrecimiento económico hay que hablar del cultural. Nuestra Andalucía es una tierra con identidad propia, que se tradujo hace más de 35 años cuando votamos por el artículo 151 de la Constitución, que nos reconoce como nacionalidad histórica. Una tierra con una historia, con unas tradiciones, con unas hablas, con un acervo monumental único, nuestro legado andalusí, ese mestizaje que nos hace únicos en Europa. Los diputados,  junto a los parlamentarios andaluces elegidos por la circunscripción de Córdoba, tienen que luchar por nuestro legado cultural, no permitiendo que ninguna institución privada pretenda adueñárselo, preservándolo y poniéndolo en valor. Hay que defender una educación pública y laica, estableciendo un diseño curricular en el que nuestros alumnos conozcan nuestra historia andaluza unida a la del resto del Estado y del mundo.
Además hay que apostar por mejorar e incrementar las partidas presupuestarias para el trío sanitario-formativo conformado por el Complejo Hospitalario Reina Sofía,  UCO e IMIBIC, nuestra mejor plusvalía. Al mismo tiempo que habrá que apostar por Rabanales 21, el Parque Joyero, la industria metalúrgica y la derivada del aceite. Habrá que fomentar el turismo dándole un uso comercial al aeropuerto y haciendo una apuesta decidida por Medina Azahara que tienen un gran atractivo para la desmerecida cifra de visitantes que recibe, 172.000 en 2014, mientras que la Alhambra recibe 14 veces más turistas o nuestra Mezquita 10 veces más.
¿Serán capaces nuestros diputados de forjar al modo del Hércules, que representa nuestro escudo andaluz, las dos columnas: la económico-social y la cultural, que harían de nuestra tierra un pueblo próspero? Aún seguimos soñando con un pueblo dignificado dispuesto a abrir sus manos a los hermanos refugiados e inmigrantes, propio de una tierra, como dice nuestro himno andaluz, que quiere ser lo que fue, una tierra de hombres y mujeres de luz, que a los hombres y mujeres, alma de hombres y mujeres les dimos.
                                                                                  Córdoba, 9 de junio de 2016
                                                                                    Miguel Santiago Losada
                                                                                              Profesor


sábado, 28 de mayo de 2016

NIÑOS DE HOY, CIUDADANOS DEL MAÑANA

              
Hace unas semanas surgió en una de mis clases de Biología de primero de la ESO una serie de preguntas sobre los sucesos tan terribles que están pasando en este mundo. Hablando de los microorganismos que causan enfermedades, como la malaria, derivó la clase en las diferencias que tenemos dependiendo de donde hayamos nacido. Algunos se quedaban perplejos de que hubiese tantos mundos en un solo planeta: primero, segundo, tercero, cuarto. A partir de aquí, los microorganismos dieron paso  a una batería de preguntas y respuestas entre ellos mismos que, de manera espontánea, fueron brotando: 

- ¿Qué es el tercer mundo? Un lugar en el que si estuviésemos allí en vez de seguir viviendo los 25 alumnos/as de la clase posiblemente sólo quedaríamos la mitad. Un mundo en el que el Norte tira la comida a la basura y el Sur no come es un mundo enfermo.

- ¿Por qué valen las muertes por atentados más en Europa que en Siria o Irak? No lo entendemos, si todos somos personas y tenemos los mismos genes nos debería dar la misma pena la persona que muere en un atentado terrorista  a 100, 500, 1000 0 3000 kilómetros. Todos tenemos que ser españoles, ingleses, franceses, belgas, sirios, iraquíes…, cuando asesinan a un inocente.

- ¿Por qué un niño o un adolescente pueden provocar un atentado? Me acuerdo de un niño saharaui, acogido los veranos en casa de mis vecinos,  que el año pasado cuando regresó a su tierra se encontró que unos soldados habían destrozado media aldea ¿Cómo se sentirá ese niño? ¿Seguirá creyendo en las personas? ¿Es lo que puede ocurrir con los miles de niños que con sus familias pedían refugio y han quedado abandonados por Europa? Si son secuestrados por las mafias y abusan de ellos y los utilizan ¿qué podemos esperar? Los niños hacen lo que ven, si ven terrorismo habrá futuros terroristas, si viven como nosotros no tendrían esos sentimientos de odio. Hay que erradicar lo que provoca la guerra. La guerra no termina con más guerra, sino que genera más muertes y más dolor. Si con un poquito de fiebre que siento en el Instituto llamo corriendo a mis padres para que me cuiden, no quiero ni pensar en lo que deben sentir esos niño abandonados, despreciados, no puedo, no puedo…

- ¿Por qué en la tele hay tantos programas basura que nos entretienen como si fuésemos tontos mientras pasan todas estas cosas? Para entretenernos y que no pensemos en todo el dolor que pasan. A lo mejor si tomamos consciencia, la gente mayor no permitiría todo lo que está pasando.

- ¿Nos acordamos de los niños que mueren en las aguas del Mediterráneo huyendo de las guerras? Profe, no puedo entender que mientras unos niños se bañan en esta orilla otros se ahogan en la otra. Profe, ¿Podríamos hacer una manifestación en la playa para que los dejen venir? ¿Podríamos organizar unas pateras solidarias para ir a por ellos y traerlos? Profe, al menos podríamos escribir una carta a los mayores para recordarles que los derechos humanos se basan en la igualdad y no en religiones, economías, etnias, culturas, tradiciones…, porque por encima de todo ello somos personas.
La carta ha quedado escrita. Gracias mis queridos/as alumnos/as, con vosotros/as es más fácil creer en el ser humano.
Córdoba, 4 de mayo de 2016
  Miguel Santiago Losada
Profesor 

jueves, 14 de abril de 2016

¡30 AÑOS DE VIDA!

A Rafa, Inma y José Manuel
A las Comunidades Eclesiales de Base de América latina.
A las Comunidades Cristianas Populares.

Hace 30 años un grupo de jóvenes, movidos por los valores de un tal Jesús de Nazaret, iniciamos lo que año más tarde sería la Comunidad Cristiana Popular “Sin Fronteras”, los “Sinfron” como cariñosamente nos denominaban. Mayormente jóvenes que finalizábamos nuestra etapa estudiantil en el Instituto y comenzábamos los estudios universitarios. Casi todos proveníamos de barrios obreros de Córdoba, de familias becadas con las que sus hijos pudiesen tener una formación adecuada para afrontar el futuro con dignidad. Durante los primeros años fuimos descubriendo que las Bienaventuranzas no eran un utópico mensaje irrealizable, sino un testamento cargado de humanidad, a modo de anticipo de la declaración universal de los derechos humanos.

Jesús, el gran profeta de su época, fue condenado a muerte por los poderes establecidos, por su vida comprometida con los más empobrecidos, despreciados y excluidos. Su opción de vida nos marcó el camino para conseguir un mundo donde reine la utopía, quedando magistralmente recogido en el pasaje del Evangelio de Mateo: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mt 25, 34-36). Una utopía no confundible con la falacia. La utopía es alcanzable, la falacia niega la vida y el mensaje de Jesús. Precisamente a lo largo de estos 2000 años de la era cristiana demasiadas personas de las que dicen seguir a Jesús de Nazaret, y lo que es aún más grave hablan y enseñan en su nombre, han tergiversado su vida haciéndonos creer que Jesús fue un simple “cordero sacrificado para expiar nuestros pecados”, lo que ha servido de discurso para ir vertebrando una institución eclesial a través de una casta sacerdotal cada más vertical, excluyente y que le da las espaldas al Evangelio. Una casta que la historia nos desvela que no le ha temblado la mano a la hora de matar, excomulgar, explotar, abusar… Recogieron el testigo de los sacerdotes del Templo de Jerusalén para enriquecerse y empoderarse llenándolo de cambistas, mercaderes y comerciantes, a los que Jesús se enfrentó acusándolos de haber convertido la casa de su Padre en una cueva de ladrones (Jn 2,16).

Los “Sinfron” aprendimos bien ese mensaje, ese estilo de vida, y pronto nos pusimos manos a la obra denunciando y comprometiéndonos con lo más cercano: nuestra tierra andaluza en la que más de un 30% de sus gentes está empobrecida a causa de una injusticia larvada a lo largo de los siglos y de una Administración pública que, después de 35 años, no ha desarrollado una suficiente política social que termine con esta lacra. Además de no olvidar la denuncia a una Jerarquía católica amante del dinero, de los grandes boatos y responsable de un nacionalcatolicismo que fue el sustento doctrinal de la etapa más cruel que hemos vivido en el siglo XX, el franquismo. Aún quedan todavía reminiscencias de ese tenebroso pasado cuando vemos las procesiones rodeadas de militares, armas, himnos nacionales y banderas rojas y gualdas. Recuerdo cuando a principios de los años 90 salíamos con nuestras pancartas y octavillas a denunciar tanta hipocresía que nada tienen que ver con los valores evangélicos.  Valores del Evangelio que si supo apreciar el Papa Juan XXIII a través del Concilio Vaticano II. En aquellos años fuimos el único colectivo que nos atrevimos a denunciar el omnímodo poder de la iglesia de Córdoba al poseer la segunda Caja de Ahorros de Andalucía, Cajasur. Como un pequeño David levantamos nuestra voz contra el Cabildo catedral de Córdoba, verdadero poder fáctico de la ciudad, que ejercía su poder absolutista  a modo de nobles feudales que hacían de Córdoba una ciudad medieval sometida a su señor.

Nuestra experiencia en América Latina, con las comunidades de Perú y el Salvador, nos hizo comprender aún más el verdadero espíritu evangélico de las mujeres y hombres de estas tierras hermanas, mostrándonos la cruda realidad de la historia de una América que no fue descubierta, sino invadida, saqueada, aniquilando sus culturas. Nos hicieron ver que el mal denominado descubrimiento de América nada tuvo que ver con un encuentro de civilizaciones sino con la imposición de la cristiandad, que se creía única y verdadera y que había puesto las bases, primero en España, expulsando y aniquilando a todo lo que fuese diferente: judíos, musulmanes, humanistas…; y, posteriormente en América, llegando a la aberración de hacer creer que las personas de esta tierra no tenían alma como denunció Fray Bartolomé de las Casas. La cruz convertida en espada, una vez más,  fue la gran estratagema para ir forjando un mundo al servicio de los que profanaban el nombre de Dios. Fueron estos/as hermanos/as los/as primeros/as en apadrinar nuestra comunidad, después serían las comunidades cristianas populares de Andalucía las que nos acogerían, brindándonos todo su cariño y apoyo. Los nombres de allá: Oscar  Romero, Pedro Casaldáliga, Ignacio Ellacuría, hermana Elvira, Gustavo Gutiérrez, Helder Cámara, hermana María Huarancca…, se irían mezclando con los de acá: Diamantino García Acosta, Pilar Traver, Pepe Castillo, Lorena, Ignacio Molina, Mari Luz, las mujeres y hombres de las comunidades cristianas populares de Andalucía y del resto del Estado, la Peri de Alicante, Lolina, Carmen García, religiosas en barrios, Enrique de Castro, Enrique M. Reguera, Julián Ríos…

Conforme pasaban los años nuestro compromiso iba creciendo, de catequistas de grupos parroquiales pasamos a educadores de calle de las zonas con mayor exclusión social, experiencia que nos condujo a organizar la ONG “Asociación de educadores Encuentro en la Calle”; nos implicamos con uno de los sectores más vulnerables de la mujer, la prostitución que degrada y estigmatiza; militamos muy activamente en la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, recogiendo el legado que nos ofreció Diamantino; formamos parte del Comité de Solidaridad con América Latina; trabajamos en el Consejo Local de la Juventud de Córdoba por una sociedad más participativa e igualitaria; nos implicamos en las cárceles repletas de personas procedentes de los barrios de exclusión social en las que continuamente se violan los derechos humanos; alzamos nuestra voz contra las leyes injustas que condenan al inmigrante a la ilegalidad, exclusión  y desprecio, lo que nos llevó a crear la Asociación Kala para acoger y ayudar a jóvenes inmigrantes sin papeles; rechazamos la institucionalización que sufren los/as niños/as retirados/as de sus familias por la Junta de Andalucía a causa del empobrecimiento social que padecen.

Llegó un momento en el que nos planteamos tener hijos/as y abrir nuestros propios hogares a los hijos de otras mujeres y otras culturas, sintiéndolos y amándolos como nuestros. Hoy son hombres  revestidos de dignidad y responsabilidad, lo que nos enriquece mutuamente. En nuestras casas también está el recuerdo de todos los que vivieron en ellas: Tito, Nöel, Juanito, Juanma R., Cheo, Susi, Rafalito, Ismael, Charli, Juanmita… Nos alegramos, nos abrazamos y nos sentimos cuando volvemos a vernos.

Este camino nos hizo madurar y sentirnos débiles. Una fragilidad que se concretaba sobre todo en el descubrimiento de nuestras carencias e imperfecciones, lagunas y defectos… Querer luchar por una sociedad más justa no implicaba que fuésemos los mejores y, mucho menos, los perfectos. En esta etapa de convulsiones, desapegos y alguna que otra ruptura conseguimos madurar para vivir con los pies en el suelo, el corazón a la izquierda y el alma de poeta, que sigue soñando y suspirando por un mundo donde, como decía Martín Luther King, llegue el día en que “aprendamos a vivir juntos como hermanos”. Hoy somos mujeres y hombres con nuestras profesiones, familias, compromisos e inquietudes. Mujeres y hombres que seguimos sintiendo y pensando en un mundo sin fronteras, en el que la justicia y la paz se vayan propagando como nuestro saludable aceite de oliva. Un mundo donde llamarse Mohammed o Manuel,  Samuel o Fátima, Florín o Indhira, Liberto o Abril sea sinónimo de riqueza cultural. Una tierra donde las diferentes etnias nos hablen de la riqueza genética. Una diversidad de lenguas, religiones, tradiciones…, armonizada como una gran orquesta sinfónica en la que de cada instrumento musical brota el milagro de conjugarse con los demás para conseguir el más sublime de los conciertos.

Hoy las casa de nuestros hijos se visten de diversidad, unas personas pueden ser africanas y otras europeas, unas personas pueden ser musulmanes o ateas y otras cristianas o agnósticas… Mañana nuestros nietos no estarán determinados por banderas y fronteras, su patria será el haber conseguido que los derechos humanos lleguen a cualquier rincón del planeta. Un mañana en el que ningún niño/a se muera por falta de alimentos o medicamentos, ninguna mujer sufra de ablaciones o malos tratos, ninguna persona sea considerada ilegal por venir de otro país, ningún hombre se sienta patriarca de su clan porque sólo habrá iguales, ninguna religión se creerá exclusiva y excluyente porque ya no modelarán a un dios a su imagen y semejanza. Un mundo donde el agua corra libre pata todas las personas, un mundo donde las energías sean alternativas y aseguren un futuro para la humanidad, un mundo donde la economía sea instrumento de una política basada en la equidad social.

30 años han sido como una semillita que ha germinado en un pequeñito árbol. Seguimos… Al menos todos los días lo regamos para que siga creciendo y, junto a otros muchos, formar ese maravilloso Edén aquí en la Tierra.
                                                           Córdoba, 10 de abril de 2016
                                                              Miguel Santiago Losada

                                   Miembro de la Comunidad Cristiana Popular “Sin Fronteras” 

lunes, 28 de marzo de 2016

OTRA MIRADA

Recuerdo las palabras de una mujer de la calle Cardenal González, ya entrada en años,   de carmín pronunciado y ojos cansados: - Prefiero ver al Cristo del Amor desde la acera de la calle antes que hacerlo desde mi balcón, no soy digna de estar a su altura. Su amor de cinco estrellas, al igual que la Magdalena de Joaquín Sabina, es el único capaz de llenar al crucificado de besos y perfumados ungüentos.

Esa misma tarde de Ramos el Rescatado subirá desde la Axerquía ¿Cuántos refugiados, inmigrantes, están representados en él? ¿Cuántos niños, mujeres, hombres pidiendo ser rescatados de las guerras, atentados, violencias, hambrunas, enfermedades…? ¿Seremos capaces de sensibilizarnos ante tanta injusticia y pasar a la acción solidaria y fraterna o solo contemplaremos el paso de la bella y majestuosa talla? Muchos de ellos morirán en los largos caminos de destierro o ahogados en las aguas de frontera, las mismas en las que nos bañamos los ciudadanos europeos, protegidos por leyes emanadas de gobiernos que desprecian a los otros, como si el ser humano valiese diferentes precios ¡Cuánta injusticia!

El Jueves Santo procesiona en Córdoba una de las imágenes cumbres del barroco andaluz, la Virgen de las Angustias, que muy bien podría encarnar las angustias de tantas madres y padres que cogen a sus hijos sin vida a las orillas de la playa, los acurrucan y los lloran, llegando sus gemidos a los confines de la tierra.

Será el Miércoles Santo cuando, acompañado por su barrio de Palmeras, la procesión del Cristo de la Piedad muestre la cotidiana estación de penitencia  de su barrio y se torne manifestación de honradez y dignidad, de superación, de gritos y denuncias ante tanta irresponsabilidad política en una tierra en la que los índices de empobrecimiento alcanzan los mayores porcentajes de Europa. Este Cristo, que bien podría llamarse de los Derechos Humanos, es la mejor expresión del clamor de los barrios más castigados de nuestra Andalucía que piden al clavado en la cruz que los libere de tanto mal, que no les queda otra que mirar hacia arriba porque, aquí abajo, ni son escuchados, ni son atendidos, ni encuentran respuestas.

¡Cuánto dolor en las mejillas, en la patada recibida, en el insulto permanente, en la cotidiana amenaza, cuánto terror psicológico ante la mirada del agresor a tantas mujeres víctimas de los malos tratos, cuántas mujeres calladas, violadas legalmente, irreconocidas, devaluadas, ninguneadas verán pasar a tantas dolorosas llorando de impotencia y suspirando ante tanto sufrimiento!
Un año más, como en todas las primaveras, ante la figura del Nazareno, nuestro pueblo hará suya las palabras del poeta, andará buscando escaleras para desenclavarse de las cruces de cada día y no querrá cantar  a ese Jesús del madero sino al que anduvo en el mar (Antonio Machado).
                                                                                  Córdoba, 19 de marzo de 2016
                                                                                     Miguel Santiago Losada

                                                                                                 Profesor

domingo, 6 de marzo de 2016

CONSTRUIR PUENTES

Vivimos en un mundo alarmantemente inhumano, injusto e insolidario, visibilizado por la ONG Oxfam en su informe anual, al afirmar que las 62 personas más ricas acumulan la misma riqueza que los 3.600 millones más pobres. De estas terribles diferencias tampoco se libra España que, según el informe de la OCDE, sigue estando a la cabeza de la UE en el crecimiento de la desigualdad desde el inicio de la crisis, tan solo por detrás de Chipre. La distancia entre ricos y pobres ha crecido, llegando en 2015 a concentrar el 1% de la población tanta riqueza como el 80% de los más desfavorecidos. Mientras tanto, la vieja y cada vez más fortificada Europa muestra su cara más hostil con los refugiados, alcanzado su máxima expresión en los 330 niños ahogados en las aguas del Mediterráneo y en los más de 10.000 niños que viajaban solos, esperando ser acogidos, desaparecidos nada más llegar a Europa, según estimaciones de la Europol (Oficina Europea de Policía), encontrándose muchos de ellos en manos de organizaciones de tráfico de personas.

Cómo puede estar pasando esto en pleno siglo XXI cuando el mismo papa Francisco afirma que la única certeza reside en que “todos somos hijos de Dios”, lo que podría traducirse para los no creyentes en: todos y todas somos iguales. Ante la falta de dirigentes políticos europeos que alcen la voz y desarrollen políticas solidarias y humanas, ha tenido que ser el papa Francisco el que denuncie tanta barbaridad y acuse a los que construyen muros. Al candidato a las primarias del Partido Republicano (EEUU) Donald Trump le ha dicho: "Una persona que solo piensa en construir muros, sea donde sea, y no en construir puentes, no es un cristiano. Esto no está en los evangelios”. Este es el mensaje que quiere dar en el año de la misericordia, el de construir  puentes y no  muros. El Evangelio es la misericordia y si la Iglesia no cumple con ese mandato está traicionando la esencia de su mensaje. La iglesia tiene que “pasar de aduana a hospital de campaña”, dice el Papa. 
Los andaluces tuvimos la suerte de tener un profeta misericordioso, que nos dejó hace 21 años, Diamantino García Acosta, al que cantaba Carlos Cano: “andaba con la verdiblanca por la causa de los pobres”. Afirmaba que él no se podía quedar encendiendo velas en la iglesia cuando había tantas personas sufriendo por las violaciones de los derechos humanos. Con su característica ironía decía que: “a Jesús no lo crucificaron por hacer procesiones sino por ponerse al lado de los explotados”. Desde su experiencia con los más empobrecidos pensaba que: “la iglesia no debiera ser un recinto de muros, ni una empresa de servicios religiosos, en la que sobran funcionarios y faltan profetas”. Estaba convencido de que: “el evangelio hay que vivirlo con la gente humilde y creer en la vida y la justicia, no es compatible con la vida cómoda en la que sólo se cree en la barriga”.
Qué lejos quedan del papa Francisco y del cura Diamantino las palabras de una jerarquía católica trasnochada que nos habla de que la violencia machista se debe a que la mujer pide la separación (arzobispo de Toledo), de cuestionar el acogimiento a los refugiados al considerarlos como el caballo de Troya de Europa al no ser trigo limpio (arzobispo de Valencia), de considerar a la homosexualidad como una deficiencia sexual (cardenal Fernando Sebastián). El obispo de Córdoba bate el récord de tanto despropósito cuando afirma que “todo hijo tiene derecho a nacer de un abrazo amoroso, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio, fruto de un aquelarre químico” o de afirmaciones tan fuera de lugar como que “el varón cuanto más varón sea mejor para todos en la casa, ya que aporta particularmente la cobertura, la protección y la seguridad”. Este jerarca de la iglesia, amante del boato, se cree dueño y señor de uno de los monumentos más importantes del mundo, la Mezquita-Catedral, al que por sus pretensiones ideológicas, que nada tienen que ver con el Evangelio y el Concilio Vaticano II, ha negado el nombre al monumento y ha tergiversado su verdadera historia. Mientras, la Administración responsable ha preferido mirar hacia otro lado, haciendo manifestaciones propias de un lenguaje ambiguo, ineficaz, oportunista y alejado de los intereses de lo público.
A Diamantino lo acusaron de activista, revolucionario y mal sacerdote, de conducta inapropiada, según constaba en los informes policiales. Hoy, al igual que ayer, defender los derechos humanos o defender lo público, sigue incomodando. A pesar de todo, este mundo tiene solución y aunque parezca que el esfuerzo por conseguir un mundo más justo es una causa perdida, como es tan razonable, algún día la ganaremos.

                                                                                  Córdoba, 24 de febrero de 2016
                                                                    Miguel Santiago Losada

                                               Profesor y miembro de Comunidades Cristianas Populares