martes, 29 de noviembre de 2016

CÓRDOBA, PARADIGMA

                                 
Un Estado social, democrático, de derecho y aconfesional es lo que somos según la Constitución española, o para ser más correctos, lo que deberíamos ser.
Como Estado social, España se encuentra muy lejos de alcanzar unos niveles satisfactorios de justicia y equidad. Baste recordar que tiene uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la UE-15 (grupo de países de la UE de semejante nivel de desarrollo económico que el nuestro). La Encuesta de Condiciones de Vida (ECV)  muestra que el 20% más pobre de la población española ha sido el que más renta ha perdido desde el inicio de la crisis y que las clases medias-altas y altas apenas han sentido el devenir económico durante la recesión. Murcia y Andalucía son las que más han padecido esta dura realidad, encabezando los rankings de mayor desempleo, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).
Como Estado democrático, tampoco estamos en los mejores momentos si analizamos la situación política. Las últimas declaraciones de algunos dirigentes políticos confirman lo que era fácil de ver y adivinar: grupos financieros, económicos y mediáticos han entorpecido, con la complicidad del aparato del PSOE, una alternativa progresista al gobierno más cuestionado por la corrupción y más conservador existente en la UE-15, dando lugar a una democracia muy limitada, con escasa sensibilidad social.
Como Estado de derecho, nos encontramos con un país excesivamente normatizado que encorseta cada vez más a la ciudadanía, con una de las  leyes penales más duras de la Unión Europea para una de las sociedades menos delictivas. Una ley sumamente penalizadora con los de abajo, que masifica las cárceles de personas empobrecidas, mientras los verdaderos corruptos y delincuentes acampan a sus anchas.
Como Estado aconfesionalidad la verisimilitud es nula. La jerarquía católica, después de 40 años, sigue gozando de múltiples privilegios, impropios de un Estado aconfesional. El Estado sigue permitiendo a la Institución eclesial católica la falta de transparencia en sus cuentas, la inmatriculación de los bienes más valiosos del patrimonio nacional y el adoctrinamiento moral católico en los centros educativos públicos.
Nuestra querida Córdoba es un paradigma muy acentuado de lo descrito, me remito a dos hechos evidentes: la dura realidad social que vive nuestra provincia y el poder fáctico del que goza la jerarquía católica. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), en el último trimestre la cifra de personas desempleadas en nuestra provincia afecta 32.50%. Junto a Jaén, somos de las provincias con más paro. Esta tremenda situación perjudica de una manera determinante a los más jóvenes viéndose obligados a emigrar, como hace décadas, lo que ha motivado una disminución en la población joven cordobesa de un 18,26% (38.900 jóvenes menos) con respecto a la que había en 2005, según datos ofrecidos por la Secretaría de Juventud de CCOO en Andalucía. Por otra parte, si nos referimos a los privilegios de la jerarquía católica, Córdoba también destaca al haber poseído el Cabildo catedralicio la segunda caja de Ahorros de Andalucía (CAJASUR) y tener en sus manos el buque insignia de la economía turística de la ciudad, la Mezquita-Catedral. Alrededor de 13 millones de euros entran en sus arcas sin  declarar, ni tributar, recayendo todos sus beneficios en el Cabildo.
Nos queda un largo camino por recorrer hasta ver un país tal y como lo define la Constitución, y una Córdoba cuya política social y económica le permita alcanzar mayores niveles de equidad y bienestar social y, a la vez, liberada del corsé de la jerarquía  católica.

                                                                                                       Córdoba, 20 de noviembre de 2016
                                                                                          Miguel Santiago Losada

                                                                                                     Profesor

jueves, 13 de octubre de 2016

EL MUNDO SE DESANGRA

“Todo el mundo quería hacer algo. La foto de mi hijo muerto conmovió al mundo, pero la gente sigue muriendo y nadie hace nada”, dijo a la prensa alemana el padre de Aylan, el niño que apareció ahogado en una playa turca hace un año. Cuanta razón tiene este padre cuando después de un año, al menos 423 niños han corrido la misma desgracia que Aylan. Mientras el cuerpecito del niño se hundía en las aguas del Mediterráneo, más de un millón de refugiados iban llegando  a Europa el pasado año y alrededor de 300.000 en lo que va de 2016. España, de los 17.000 comprometidos, solo ha acogido a unos cuantos centenares de refugiados. 

Una voluntaria en la isla de Lesbos nos dejaba su testimonio hace unas semanas: “Hacía frío. Venían empapados, con niños, pero estaban contentos porque ya no había bombas”. ¡Ya no había bombas! Desde que el terrorismo más cruel atentó contra las Torres Gemelas, hace 15 años, han caído muchas bombas, sobre todo en los países de Oriente, matando a miles y miles de inocentes, entre ellos muchos niños/as. Mientras los hijos de Occidente estan en sus escuelas y en sus actividades extraescolares, protegidos y queridos por su familia y sociedad, los otros no valen mucho más que la bala o el explosivo que los mata.

¿Cuál es nuestra actitud? La zancadilla que la periodista húngara le puso al refugiado sirio y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo o la solidaridad a corazón abierto, actuando y denunciando. Denunciando a los líderes de los 28 países de la UE que acordaron hace unos meses que todos los inmigrantes llegados por mar fuesen internados en centros cerrados a la espera de ser retornados a Turquía para frenar el flujo de llegadas. Convirtieron a Turquía en férrea frontera por 6000 millones de euros, siguiendo el “ejemplo” de España con respecto a Marruecos. Sin embargo, la vida lucha por no morir, el ser humano lucha por no padecer y ante esta obviedad, no hay frontera que resista.

¿Qué mal ha solucionado Occidente aquel fatídico 11S? ¿Qué ha hecho con Afganistán, Irak, Siria, Libia…? ¡Cuántas vidas truncadas, cuántos odios levantados, cuántas libertadas perdidas! Ni siquiera fue capaz de sostener esa puerta de esperanza que se abría con la llamada “Primavera Árabe”. Su torpe política exterior y sus intereses económicos dieron al traste con lo que podía haber sido la primera piedra en la construcción de los derechos humanos en Oriente Medio y en la ribera sur mediterránea. Sin embargo cómo dice Joan Manuel Serrat: “el Mediterráneo de ahora donde las gentes se dejan la vida queda muy lejos del que inspiró mi canción”.

Por ahí no hay camino, no hay camino de humanidad en este sistema económico neoliberal, que condena a millones de seres humanos al empobrecimiento y a la exclusión social, no hay camino en un mundo que utiliza los sentimientos religiosos como arma arrojadiza de unos contra otros, no hay camino mientras mueran miles de personas todos los días a consecuencia del hambre, las enfermedades o los conflictos bélicos. No hay camino en un mundo donde se escapa la vida a borbotones por tanta sangre inocente derramada día a día, minuto a minuto. 

Urge recuperar la conciencia humana, basada en el amor, la justicia y la paz. Un amor que traspase las fronteras, una justicia basada en los derechos humanos y una paz sincera emanada desde una sociedad plural y diversa, intercultural e interreligiosa, laica y tolerante, democrática e incluyente.




                                                                       Córdoba, 1 de octubre de 2016
                                                                           Miguel Santiago Losada
                                                                                       Profesor


miércoles, 14 de septiembre de 2016

UN OBISPO TRIDENTINO



Imagínense por un momento que el imán de una mezquita o el rabino de una sinagoga de algún  lugar de nuestro país dijera que la igualdad de género “es una bomba atómica que quiere destruir la doctrina que profesan  y la imagen de Dios en el hombre y la imagen de Dios Creador” ¿Qué pensaríamos? ¿Qué medidas inmediatas se tomarían? Diríamos que son unos peligrosos machistas que atentan contra los principios de un Estado democrático y aconfesional, y, muy posiblemente, la fiscalía abriría diligencias contra la postura del imán o del rabino sin la necesidad de ninguna denuncia ciudadana y aplaudida por todo el mundo. Sin embargo, no ha sido ningún imán ni ningún rabino, ha sido el Obispo de Córdoba que ha vuelto a poner a nuestra ciudad en el candelero de la intransigencia, muy lejos de ese título de interculturalidad y ciudad de encuentrosque queremos para ella.

No es la primera vez que este mandatario eclesiástico manifiesta su ideología más integrista a través de declaraciones polémicas que le hacen un daño enorme a muchos cristianos/as que trabajan por un mundo fraterno, justo e igualitario. A finales del año pasado afirmó en una carta pastoral que la mujer debe "dar calor al hogar, acogida y ternura" y que el varón “representa la autoridad”, además de considerar un “aquelarre químico” la fecundación in vitro. En otra ocasión, en alusión a las reformas planteadas dentro de la Iglesia por el Papa Francisco sobre el divorcio y la nulidad matrimonial, aseguró que  “nadie puede deshacer (ni siquiera el Papa) lo que Dios ha unido por voluntad de los esposos en el sacramento del matrimonio”.

Es una persona que no ha dejado de generar conflictos desde que llegó a Córdoba. Ya lo hizo nada más llegar quitándole el nombre a la Mezquita de toda la cartelería y tergiversando su verdadera historia.  Su ideología anda muy alejada del Vaticano II, y no digamos del evangelio, en el que las palabras inmatricular, condenar, marginar, intolerar, señalar, castigar, imponer, excluir… no tienen cabida. Una Iglesia que tiene excesos de condenas y defectos de perdón no es la iglesia de Jesús. Un Jesús de Nazaret que no quiere templos de piedra, nunca hubiese inmatriculado nada; quiere templos humanos donde habite la gracia del Espíritu y eso no se puede inmatricular. Jesús no está en la Catedral, ni en las pompas y grandes espectáculos para beneficio y honor de la propia institución, tampoco está en el palacio episcopal, ni en los hábitos. Está en el corazón del que vive las bienaventuranzas sea ateo o no, profese una religión u otra.

Por otra parte, no está de más recordarle a este señor el artículo 13 del decreto Christus Dominus del Concilio Vaticano II que trata sobre el ministerio pastoral de los obispos y transcribo: “Siendo propio de la Iglesia el establecer diálogo con la sociedad humana dentro de la que vive, los Obispos tienen, ante todo, el deber de llegar a los hombres, buscar y promover el diálogo con ellos. Diálogos de salvación, que, como siempre hace la verdad, han de llevarse a cabo con caridad, compresión y amor; conviene que se distingan siempre por la claridad de su conversación, al mismo tiempo que por la humildad y la delicadeza, llenos siempre de prudencia y de confianza, puesto que han surgido para favorecer la amistad y acercar las almas”. Como podemos apreciar sus actitudes como pastor están muy alejadas del espíritu vaticanista, por lo que tampoco le vendría mal recordarle el artículo 21 del mismo decreto que trata sobre la renuncia al ministerio episcopal: “Siendo de tanta trascendencia y responsabilidad el ministerio pastoral de los Obispos, los Obispos diocesanos y los que en derecho se les equiparan, si por la edad avanzada o por otra causa grave se hacen menos aptos para el cumplimiento de su cargo, se les ruega encarecidamente que ellos espontáneamente o invitados por la autoridad competente presenten la renuncia de su cargo”.

Ya es un paso que los partidos con mayor representatividad en el Ayuntamiento de Córdoba, PP, PSOE, IU y Ganemos, hayan condenado unánimemente las últimas declaraciones de este obispo, sin embargo deberían tomar medidas más contundentes.

Córdoba, 5 de septiembre de 2016
                            Miguel Santiago Losada
        En nombre de las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía

sábado, 20 de agosto de 2016

NUESTRO FUTURO, NUESTRA JUVENTUD


                                                                                                             A mis alumnos y alumnas
Nuestra juventud tendrá futuro cuando reconozcamos nuestra verdadera historia y nos sintamos orgullosos de ella. Tendremos futuro cuando nos avergoncemos de los 40 años de la dictadura franquista que supusieron una de las etapas más mortíferas y lúgubres de nuestros anales. Tendremos futuro cuando la memoria histórica recupere a tantos cadáveres de las cunetas a consecuencia del fascismo. Tendremos futuro cuando los dictadores de este país no estén enterrados en el Valle de los Caídos o en la basílica de la Macarena. Tendremos futuro cuando podamos honrar los restos mortales de Blas Infante y Federico García Lorca, glorias de la patria andaluza, fusilados hace 80 años por el régimen dictatorial de los generales golpistas. Tendremos futuro cuando la Iglesia católica pida perdón “por echarse en los brazos de los golpistas tras el golpe del 18 de julio” como propone Hilari Raguer, monje benedictino, doctor en Derecho Civil e investigador del papel de la Iglesia durante la República y la Guerra Civil española. Tendremos futuro cuando el Partido Popular se deshaga de la inercia franquista de sus orígenes y alcance la madurez política de los partidos conservadores europeos. Tendremos futuro cuando el resto de partidos no guarden silencio y actúen de manera coherente si tienen posibilidad de gobernar.
Tendremos futuro cuando reconozcamos a científicos de la categoría de Mariano Barbacid, destacado bioquímico y uno de nuestros más acreditados científicos en materia oncológica, que volvió a España para crear el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. Ello supuso el caldo de cultivo para que fueran surgiendo institutos de investigación científica por todo el país, como el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba. Barbacid, hace unos días, comentaba en un periódico de ámbito nacional: “Fue un momento en el que cuando iba a Europa, la gente me decía: ¡Cómo está cambiando España, por fin sale de esa prehistoria de la investigación que desgraciadamente arrastramos desde los Reyes Católicos!”.

Después de una década, esta primavera científica se vio truncada con la llegada del gobierno de Rajoy que aprovechó la crisis para hacer recortes en la investigación y la formación de nuestra juventud, provocando la emigración de miles de jóvenes talentos. Uno de los objetivos que debe plantearse el nuevo arco parlamentario es obligar al Gobierno a que triplique el presupuesto para la investigación si queremos ser un país moderno y desarrollado. Además, es urgente una ley de educación que garantice el aprendizaje de la verdadera historia de los diferentes pueblos que conforman el Estado español. Es necesario un desarrollo curricular que, desde el análisis científico, estudie cómo los Reyes Católicos construyeron la identidad nacional española tomando como eje vertebrador la religión católica y su instrumento más poderoso, la Inquisición, que no permitió el desarrollo de la cultura científica, terminando con cualquier atisbo que pudiese recordarnos lo que fue al-Andalus en general, y Córdoba en particular, uno de los centros del saber del mundo, expulsando y matando a los judíos y a los moriscos. 

Un currículo que garantice el estudio de Averroes y Maimónides al mismo nivel que Santo Tomás de Aquino y conozcamos en literatura la obra  Ibn Hazm, el Collar de la Paloma, igual que el Cantar de mío Cid. Un currículo en el que aparezcan los destacados médicos medievales Albucasis y Al-Gafequi y en el que los grandes estadistas Abderramán III y Al-Hakam II ocupen el mismo desarrollo curricular que los reyes de los reinos castellanos. Tendremos futuro cuando nuestros hijos más ilustres citados se les honren con el nombre de las calles más importantes de sus ciudades. ¿Acaso el Cid que preside uno de los espacios más céntricos de Sevilla fue más importante para nuestra historia que el rey   Al-Mutamid, acaso el Gran Capitán que preside la céntrica plaza cordobesa de las Tendillas fue más importante que Abderramán III, acaso los Reyes Católicos que presiden el centro de Granada son más importantes que la dinastía Nazarí? ¿Quién ha hecho este relato de la historia, quién ha manipulado nuestra historia?

Tendremos futuro si somos capaces de conocer y reconocer nuestra verdadera historia. Solo de esta manera no volveremos a cometer los mismos errores que en el pasado.

                                                                       Córdoba, 8 de agosto de 2016
    Miguel Santiago Losada
                 Profesor
                                                          



lunes, 1 de agosto de 2016

Algo se mueve


Después de dos años de reivindicaciones planteadas por la plataforma Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as que dieron la vuelta al mundo, y entre las que se encontraba la restitución del nombre al monumento, el Cabildo informó el pasado 29 de marzo a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía de que usaría la denominación «Conjunto Monumental Mezquita-Catedral». Esta declaración se produjo después de que la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, anunciase que el Cabildo Catedral de Córdoba iba a recibir «un requerimiento» de su Consejería diciéndole que debía «reponer los folletos que informen en su conjunto de lo que es la Mezquita-Catedral», sin omitir lo esencial por lo que fue declarada Patrimonio de la Humanidad y recogiendo el nombre de Mezquita-Catedral y no solo el de Catedral de Córdoba.
Si bien es cierto que la consejera se ha preocupado en recoger una de las inquietudes de la plataforma ciudadana, seguimos esperando que esta actuación sea solo el primer paso por parte de la Junta y no un pacto de baja intensidad con el Cabildo para zanjar el problema.
El diputado del PSOE Víctor Morlán, basándose en el programa político de su partido, subrayó en el debate de la Reforma de la Ley Hipotecaria del pasado año en relación a las inmatriculaciones que «los socialistas queremos que se conozcan cuántas y cuáles son en el plazo de seis meses». Además, se pide que «las inmatriculaciones efectuadas sin la debida justificación documental pasen a formar parte del patrimonio de distintas administraciones para que se recuperen como bienes de dominio público». Ha pasado un año y hasta la presente, la propuesta del citado diputado no ha tenido eco en las responsables del gobierno andaluz, Susana Díaz y Rosa Aguilar.
Junto a la titularidad pública, la plataforma sigue esperando que en la gestión del monumento intervengan las administraciones y no esté solo en manos de la jerarquía de la Iglesia. Por sentido común, la gestión cultural y turística debería depender de las Administraciones públicas y la gestión litúrgica del Cabildo. El ordenamiento jurídico de la Comunidad Autónoma de Andalucía previó esta circunstancia al crear el órgano de cogestión mediante la Orden 2 de abril de 1986, algo que, en el caso que nos ocupa, nunca se puso en marcha.
Mientras nuestros responsables políticos deciden dar el paso, la ciudadanía y sociedad cordobesa siguen interesándose por el debate suscitado por la plataforma. En los últimos meses más de 30 colectivos cordobeses, entre sindicatos, ONGs, asociaciones..., se han adherido a las reivindicaciones de la plataforma. La UCO, a través de su aula de debate, planteó una sesión sobre la titularidad pública del monumento. Al mismo tiempo, diferentes asociaciones de vecinos se han hecho eco del tema invitándonos a participar en sus diferentes actividades sobre la Mezquita-Catedral, al igual que lo han hecho otras entidades culturales, como el Ateneo de Córdoba. También han seguido interesándose distintos medios de comunicación tanto nacionales como internacionales sobre el monumento, sin menospreciar el magnífico interés mostrado por muchos ciudadanos de Córdoba que con diversas iniciativas siguen trabajando en este tema.
Pedimos a los responsables políticos que en su día se manifestaron a favor de las reivindicaciones de nuestra Plataforma, y que hoy en día ocupan puestos de responsabilidad, que sean coherentes y que den un paso adelante en pro de lo que es patrimonio mundial y, por ende, de todos los cordobeses y cordobesas, nuestra Mezquita-Catedral. H
* Portavoz de la Plataforma ‘Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as’


martes, 14 de junio de 2016

CÓRDOBA, SEIS DIPUTADOS

La primera reflexión que deberían tener en cuenta los/as futuros seis diputados/as por Córdoba es el número de representantes de nuestra provincia en el Congreso de los Diputados. De siete pasamos a seis en las elecciones generales del 2008, a consecuencia del estancamiento poblacional y al envejecimiento de la población.  Asimismo, esta pérdida de habitantes se ha visto incrementada por la crisis sufrida en los últimos cuatro años, emigrando miles de personas entre jóvenes y población inmigrante. La causa, que podríamos considerar crónica, está en el número de personas con ingresos bajos o muy bajos que siguen aumentado significativamente en Andalucía y, en particular, en Córdoba. Si echamos un vistazo a todo el periodo de la crisis advertimos que en Andalucía es donde más pobreza se genera: la tasa de riesgo de pobreza se ha incrementado 8.4 puntos desde 2008 y en España lo ha hecho 2.3. Y, lo que es más grave, las familias con escasa formación, en paro o con hijos menores son las que más sufren la pobreza, que al final se hereda, restando igualdad de oportunidades de futuro a miles de niños/as (INE-ECV, 2015). Esta brecha se ha venido incrementando no sólo en los años de crisis sino también en los que hubo bonanza económica.
¿Sabrán nuestros diputados hacer frente común para defender los intereses de los cordobeses por encima de los de sus partidos? ¿Estarán más atentos a la dura realidad de miles de cordobeses que de los índices de voto que le dan las encuestas? ¿Se pondrán codo con codo a la hora de defender el frágil tejido industrial y conseguir el mayor volumen posible de inversión pública? Mientras Córdoba recibe 13.5 millones de euros, Málaga, teniendo el doble de población, recibe 64.1 y la provincia de Granada, con una población algo superior, dispone de 43 millones de euros en inversión pública.
Y unido al empobrecimiento económico hay que hablar del cultural. Nuestra Andalucía es una tierra con identidad propia, que se tradujo hace más de 35 años cuando votamos por el artículo 151 de la Constitución, que nos reconoce como nacionalidad histórica. Una tierra con una historia, con unas tradiciones, con unas hablas, con un acervo monumental único, nuestro legado andalusí, ese mestizaje que nos hace únicos en Europa. Los diputados,  junto a los parlamentarios andaluces elegidos por la circunscripción de Córdoba, tienen que luchar por nuestro legado cultural, no permitiendo que ninguna institución privada pretenda adueñárselo, preservándolo y poniéndolo en valor. Hay que defender una educación pública y laica, estableciendo un diseño curricular en el que nuestros alumnos conozcan nuestra historia andaluza unida a la del resto del Estado y del mundo.
Además hay que apostar por mejorar e incrementar las partidas presupuestarias para el trío sanitario-formativo conformado por el Complejo Hospitalario Reina Sofía,  UCO e IMIBIC, nuestra mejor plusvalía. Al mismo tiempo que habrá que apostar por Rabanales 21, el Parque Joyero, la industria metalúrgica y la derivada del aceite. Habrá que fomentar el turismo dándole un uso comercial al aeropuerto y haciendo una apuesta decidida por Medina Azahara que tienen un gran atractivo para la desmerecida cifra de visitantes que recibe, 172.000 en 2014, mientras que la Alhambra recibe 14 veces más turistas o nuestra Mezquita 10 veces más.
¿Serán capaces nuestros diputados de forjar al modo del Hércules, que representa nuestro escudo andaluz, las dos columnas: la económico-social y la cultural, que harían de nuestra tierra un pueblo próspero? Aún seguimos soñando con un pueblo dignificado dispuesto a abrir sus manos a los hermanos refugiados e inmigrantes, propio de una tierra, como dice nuestro himno andaluz, que quiere ser lo que fue, una tierra de hombres y mujeres de luz, que a los hombres y mujeres, alma de hombres y mujeres les dimos.
                                                                                  Córdoba, 9 de junio de 2016
                                                                                    Miguel Santiago Losada
                                                                                              Profesor


sábado, 28 de mayo de 2016

NIÑOS DE HOY, CIUDADANOS DEL MAÑANA

              
Hace unas semanas surgió en una de mis clases de Biología de primero de la ESO una serie de preguntas sobre los sucesos tan terribles que están pasando en este mundo. Hablando de los microorganismos que causan enfermedades, como la malaria, derivó la clase en las diferencias que tenemos dependiendo de donde hayamos nacido. Algunos se quedaban perplejos de que hubiese tantos mundos en un solo planeta: primero, segundo, tercero, cuarto. A partir de aquí, los microorganismos dieron paso  a una batería de preguntas y respuestas entre ellos mismos que, de manera espontánea, fueron brotando: 

- ¿Qué es el tercer mundo? Un lugar en el que si estuviésemos allí en vez de seguir viviendo los 25 alumnos/as de la clase posiblemente sólo quedaríamos la mitad. Un mundo en el que el Norte tira la comida a la basura y el Sur no come es un mundo enfermo.

- ¿Por qué valen las muertes por atentados más en Europa que en Siria o Irak? No lo entendemos, si todos somos personas y tenemos los mismos genes nos debería dar la misma pena la persona que muere en un atentado terrorista  a 100, 500, 1000 0 3000 kilómetros. Todos tenemos que ser españoles, ingleses, franceses, belgas, sirios, iraquíes…, cuando asesinan a un inocente.

- ¿Por qué un niño o un adolescente pueden provocar un atentado? Me acuerdo de un niño saharaui, acogido los veranos en casa de mis vecinos,  que el año pasado cuando regresó a su tierra se encontró que unos soldados habían destrozado media aldea ¿Cómo se sentirá ese niño? ¿Seguirá creyendo en las personas? ¿Es lo que puede ocurrir con los miles de niños que con sus familias pedían refugio y han quedado abandonados por Europa? Si son secuestrados por las mafias y abusan de ellos y los utilizan ¿qué podemos esperar? Los niños hacen lo que ven, si ven terrorismo habrá futuros terroristas, si viven como nosotros no tendrían esos sentimientos de odio. Hay que erradicar lo que provoca la guerra. La guerra no termina con más guerra, sino que genera más muertes y más dolor. Si con un poquito de fiebre que siento en el Instituto llamo corriendo a mis padres para que me cuiden, no quiero ni pensar en lo que deben sentir esos niño abandonados, despreciados, no puedo, no puedo…

- ¿Por qué en la tele hay tantos programas basura que nos entretienen como si fuésemos tontos mientras pasan todas estas cosas? Para entretenernos y que no pensemos en todo el dolor que pasan. A lo mejor si tomamos consciencia, la gente mayor no permitiría todo lo que está pasando.

- ¿Nos acordamos de los niños que mueren en las aguas del Mediterráneo huyendo de las guerras? Profe, no puedo entender que mientras unos niños se bañan en esta orilla otros se ahogan en la otra. Profe, ¿Podríamos hacer una manifestación en la playa para que los dejen venir? ¿Podríamos organizar unas pateras solidarias para ir a por ellos y traerlos? Profe, al menos podríamos escribir una carta a los mayores para recordarles que los derechos humanos se basan en la igualdad y no en religiones, economías, etnias, culturas, tradiciones…, porque por encima de todo ello somos personas.
La carta ha quedado escrita. Gracias mis queridos/as alumnos/as, con vosotros/as es más fácil creer en el ser humano.
Córdoba, 4 de mayo de 2016
  Miguel Santiago Losada
Profesor 

jueves, 14 de abril de 2016

¡30 AÑOS DE VIDA!

A Rafa, Inma y José Manuel
A las Comunidades Eclesiales de Base de América latina.
A las Comunidades Cristianas Populares.

Hace 30 años un grupo de jóvenes, movidos por los valores de un tal Jesús de Nazaret, iniciamos lo que año más tarde sería la Comunidad Cristiana Popular “Sin Fronteras”, los “Sinfron” como cariñosamente nos denominaban. Mayormente jóvenes que finalizábamos nuestra etapa estudiantil en el Instituto y comenzábamos los estudios universitarios. Casi todos proveníamos de barrios obreros de Córdoba, de familias becadas con las que sus hijos pudiesen tener una formación adecuada para afrontar el futuro con dignidad. Durante los primeros años fuimos descubriendo que las Bienaventuranzas no eran un utópico mensaje irrealizable, sino un testamento cargado de humanidad, a modo de anticipo de la declaración universal de los derechos humanos.

Jesús, el gran profeta de su época, fue condenado a muerte por los poderes establecidos, por su vida comprometida con los más empobrecidos, despreciados y excluidos. Su opción de vida nos marcó el camino para conseguir un mundo donde reine la utopía, quedando magistralmente recogido en el pasaje del Evangelio de Mateo: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mt 25, 34-36). Una utopía no confundible con la falacia. La utopía es alcanzable, la falacia niega la vida y el mensaje de Jesús. Precisamente a lo largo de estos 2000 años de la era cristiana demasiadas personas de las que dicen seguir a Jesús de Nazaret, y lo que es aún más grave hablan y enseñan en su nombre, han tergiversado su vida haciéndonos creer que Jesús fue un simple “cordero sacrificado para expiar nuestros pecados”, lo que ha servido de discurso para ir vertebrando una institución eclesial a través de una casta sacerdotal cada más vertical, excluyente y que le da las espaldas al Evangelio. Una casta que la historia nos desvela que no le ha temblado la mano a la hora de matar, excomulgar, explotar, abusar… Recogieron el testigo de los sacerdotes del Templo de Jerusalén para enriquecerse y empoderarse llenándolo de cambistas, mercaderes y comerciantes, a los que Jesús se enfrentó acusándolos de haber convertido la casa de su Padre en una cueva de ladrones (Jn 2,16).

Los “Sinfron” aprendimos bien ese mensaje, ese estilo de vida, y pronto nos pusimos manos a la obra denunciando y comprometiéndonos con lo más cercano: nuestra tierra andaluza en la que más de un 30% de sus gentes está empobrecida a causa de una injusticia larvada a lo largo de los siglos y de una Administración pública que, después de 35 años, no ha desarrollado una suficiente política social que termine con esta lacra. Además de no olvidar la denuncia a una Jerarquía católica amante del dinero, de los grandes boatos y responsable de un nacionalcatolicismo que fue el sustento doctrinal de la etapa más cruel que hemos vivido en el siglo XX, el franquismo. Aún quedan todavía reminiscencias de ese tenebroso pasado cuando vemos las procesiones rodeadas de militares, armas, himnos nacionales y banderas rojas y gualdas. Recuerdo cuando a principios de los años 90 salíamos con nuestras pancartas y octavillas a denunciar tanta hipocresía que nada tienen que ver con los valores evangélicos.  Valores del Evangelio que si supo apreciar el Papa Juan XXIII a través del Concilio Vaticano II. En aquellos años fuimos el único colectivo que nos atrevimos a denunciar el omnímodo poder de la iglesia de Córdoba al poseer la segunda Caja de Ahorros de Andalucía, Cajasur. Como un pequeño David levantamos nuestra voz contra el Cabildo catedral de Córdoba, verdadero poder fáctico de la ciudad, que ejercía su poder absolutista  a modo de nobles feudales que hacían de Córdoba una ciudad medieval sometida a su señor.

Nuestra experiencia en América Latina, con las comunidades de Perú y el Salvador, nos hizo comprender aún más el verdadero espíritu evangélico de las mujeres y hombres de estas tierras hermanas, mostrándonos la cruda realidad de la historia de una América que no fue descubierta, sino invadida, saqueada, aniquilando sus culturas. Nos hicieron ver que el mal denominado descubrimiento de América nada tuvo que ver con un encuentro de civilizaciones sino con la imposición de la cristiandad, que se creía única y verdadera y que había puesto las bases, primero en España, expulsando y aniquilando a todo lo que fuese diferente: judíos, musulmanes, humanistas…; y, posteriormente en América, llegando a la aberración de hacer creer que las personas de esta tierra no tenían alma como denunció Fray Bartolomé de las Casas. La cruz convertida en espada, una vez más,  fue la gran estratagema para ir forjando un mundo al servicio de los que profanaban el nombre de Dios. Fueron estos/as hermanos/as los/as primeros/as en apadrinar nuestra comunidad, después serían las comunidades cristianas populares de Andalucía las que nos acogerían, brindándonos todo su cariño y apoyo. Los nombres de allá: Oscar  Romero, Pedro Casaldáliga, Ignacio Ellacuría, hermana Elvira, Gustavo Gutiérrez, Helder Cámara, hermana María Huarancca…, se irían mezclando con los de acá: Diamantino García Acosta, Pilar Traver, Pepe Castillo, Lorena, Ignacio Molina, Mari Luz, las mujeres y hombres de las comunidades cristianas populares de Andalucía y del resto del Estado, la Peri de Alicante, Lolina, Carmen García, religiosas en barrios, Enrique de Castro, Enrique M. Reguera, Julián Ríos…

Conforme pasaban los años nuestro compromiso iba creciendo, de catequistas de grupos parroquiales pasamos a educadores de calle de las zonas con mayor exclusión social, experiencia que nos condujo a organizar la ONG “Asociación de educadores Encuentro en la Calle”; nos implicamos con uno de los sectores más vulnerables de la mujer, la prostitución que degrada y estigmatiza; militamos muy activamente en la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, recogiendo el legado que nos ofreció Diamantino; formamos parte del Comité de Solidaridad con América Latina; trabajamos en el Consejo Local de la Juventud de Córdoba por una sociedad más participativa e igualitaria; nos implicamos en las cárceles repletas de personas procedentes de los barrios de exclusión social en las que continuamente se violan los derechos humanos; alzamos nuestra voz contra las leyes injustas que condenan al inmigrante a la ilegalidad, exclusión  y desprecio, lo que nos llevó a crear la Asociación Kala para acoger y ayudar a jóvenes inmigrantes sin papeles; rechazamos la institucionalización que sufren los/as niños/as retirados/as de sus familias por la Junta de Andalucía a causa del empobrecimiento social que padecen.

Llegó un momento en el que nos planteamos tener hijos/as y abrir nuestros propios hogares a los hijos de otras mujeres y otras culturas, sintiéndolos y amándolos como nuestros. Hoy son hombres  revestidos de dignidad y responsabilidad, lo que nos enriquece mutuamente. En nuestras casas también está el recuerdo de todos los que vivieron en ellas: Tito, Nöel, Juanito, Juanma R., Cheo, Susi, Rafalito, Ismael, Charli, Juanmita… Nos alegramos, nos abrazamos y nos sentimos cuando volvemos a vernos.

Este camino nos hizo madurar y sentirnos débiles. Una fragilidad que se concretaba sobre todo en el descubrimiento de nuestras carencias e imperfecciones, lagunas y defectos… Querer luchar por una sociedad más justa no implicaba que fuésemos los mejores y, mucho menos, los perfectos. En esta etapa de convulsiones, desapegos y alguna que otra ruptura conseguimos madurar para vivir con los pies en el suelo, el corazón a la izquierda y el alma de poeta, que sigue soñando y suspirando por un mundo donde, como decía Martín Luther King, llegue el día en que “aprendamos a vivir juntos como hermanos”. Hoy somos mujeres y hombres con nuestras profesiones, familias, compromisos e inquietudes. Mujeres y hombres que seguimos sintiendo y pensando en un mundo sin fronteras, en el que la justicia y la paz se vayan propagando como nuestro saludable aceite de oliva. Un mundo donde llamarse Mohammed o Manuel,  Samuel o Fátima, Florín o Indhira, Liberto o Abril sea sinónimo de riqueza cultural. Una tierra donde las diferentes etnias nos hablen de la riqueza genética. Una diversidad de lenguas, religiones, tradiciones…, armonizada como una gran orquesta sinfónica en la que de cada instrumento musical brota el milagro de conjugarse con los demás para conseguir el más sublime de los conciertos.

Hoy las casa de nuestros hijos se visten de diversidad, unas personas pueden ser africanas y otras europeas, unas personas pueden ser musulmanes o ateas y otras cristianas o agnósticas… Mañana nuestros nietos no estarán determinados por banderas y fronteras, su patria será el haber conseguido que los derechos humanos lleguen a cualquier rincón del planeta. Un mañana en el que ningún niño/a se muera por falta de alimentos o medicamentos, ninguna mujer sufra de ablaciones o malos tratos, ninguna persona sea considerada ilegal por venir de otro país, ningún hombre se sienta patriarca de su clan porque sólo habrá iguales, ninguna religión se creerá exclusiva y excluyente porque ya no modelarán a un dios a su imagen y semejanza. Un mundo donde el agua corra libre pata todas las personas, un mundo donde las energías sean alternativas y aseguren un futuro para la humanidad, un mundo donde la economía sea instrumento de una política basada en la equidad social.

30 años han sido como una semillita que ha germinado en un pequeñito árbol. Seguimos… Al menos todos los días lo regamos para que siga creciendo y, junto a otros muchos, formar ese maravilloso Edén aquí en la Tierra.
                                                           Córdoba, 10 de abril de 2016
                                                              Miguel Santiago Losada

                                   Miembro de la Comunidad Cristiana Popular “Sin Fronteras” 

lunes, 28 de marzo de 2016

OTRA MIRADA

Recuerdo las palabras de una mujer de la calle Cardenal González, ya entrada en años,   de carmín pronunciado y ojos cansados: - Prefiero ver al Cristo del Amor desde la acera de la calle antes que hacerlo desde mi balcón, no soy digna de estar a su altura. Su amor de cinco estrellas, al igual que la Magdalena de Joaquín Sabina, es el único capaz de llenar al crucificado de besos y perfumados ungüentos.

Esa misma tarde de Ramos el Rescatado subirá desde la Axerquía ¿Cuántos refugiados, inmigrantes, están representados en él? ¿Cuántos niños, mujeres, hombres pidiendo ser rescatados de las guerras, atentados, violencias, hambrunas, enfermedades…? ¿Seremos capaces de sensibilizarnos ante tanta injusticia y pasar a la acción solidaria y fraterna o solo contemplaremos el paso de la bella y majestuosa talla? Muchos de ellos morirán en los largos caminos de destierro o ahogados en las aguas de frontera, las mismas en las que nos bañamos los ciudadanos europeos, protegidos por leyes emanadas de gobiernos que desprecian a los otros, como si el ser humano valiese diferentes precios ¡Cuánta injusticia!

El Jueves Santo procesiona en Córdoba una de las imágenes cumbres del barroco andaluz, la Virgen de las Angustias, que muy bien podría encarnar las angustias de tantas madres y padres que cogen a sus hijos sin vida a las orillas de la playa, los acurrucan y los lloran, llegando sus gemidos a los confines de la tierra.

Será el Miércoles Santo cuando, acompañado por su barrio de Palmeras, la procesión del Cristo de la Piedad muestre la cotidiana estación de penitencia  de su barrio y se torne manifestación de honradez y dignidad, de superación, de gritos y denuncias ante tanta irresponsabilidad política en una tierra en la que los índices de empobrecimiento alcanzan los mayores porcentajes de Europa. Este Cristo, que bien podría llamarse de los Derechos Humanos, es la mejor expresión del clamor de los barrios más castigados de nuestra Andalucía que piden al clavado en la cruz que los libere de tanto mal, que no les queda otra que mirar hacia arriba porque, aquí abajo, ni son escuchados, ni son atendidos, ni encuentran respuestas.

¡Cuánto dolor en las mejillas, en la patada recibida, en el insulto permanente, en la cotidiana amenaza, cuánto terror psicológico ante la mirada del agresor a tantas mujeres víctimas de los malos tratos, cuántas mujeres calladas, violadas legalmente, irreconocidas, devaluadas, ninguneadas verán pasar a tantas dolorosas llorando de impotencia y suspirando ante tanto sufrimiento!
Un año más, como en todas las primaveras, ante la figura del Nazareno, nuestro pueblo hará suya las palabras del poeta, andará buscando escaleras para desenclavarse de las cruces de cada día y no querrá cantar  a ese Jesús del madero sino al que anduvo en el mar (Antonio Machado).
                                                                                  Córdoba, 19 de marzo de 2016
                                                                                     Miguel Santiago Losada

                                                                                                 Profesor

domingo, 6 de marzo de 2016

CONSTRUIR PUENTES

Vivimos en un mundo alarmantemente inhumano, injusto e insolidario, visibilizado por la ONG Oxfam en su informe anual, al afirmar que las 62 personas más ricas acumulan la misma riqueza que los 3.600 millones más pobres. De estas terribles diferencias tampoco se libra España que, según el informe de la OCDE, sigue estando a la cabeza de la UE en el crecimiento de la desigualdad desde el inicio de la crisis, tan solo por detrás de Chipre. La distancia entre ricos y pobres ha crecido, llegando en 2015 a concentrar el 1% de la población tanta riqueza como el 80% de los más desfavorecidos. Mientras tanto, la vieja y cada vez más fortificada Europa muestra su cara más hostil con los refugiados, alcanzado su máxima expresión en los 330 niños ahogados en las aguas del Mediterráneo y en los más de 10.000 niños que viajaban solos, esperando ser acogidos, desaparecidos nada más llegar a Europa, según estimaciones de la Europol (Oficina Europea de Policía), encontrándose muchos de ellos en manos de organizaciones de tráfico de personas.

Cómo puede estar pasando esto en pleno siglo XXI cuando el mismo papa Francisco afirma que la única certeza reside en que “todos somos hijos de Dios”, lo que podría traducirse para los no creyentes en: todos y todas somos iguales. Ante la falta de dirigentes políticos europeos que alcen la voz y desarrollen políticas solidarias y humanas, ha tenido que ser el papa Francisco el que denuncie tanta barbaridad y acuse a los que construyen muros. Al candidato a las primarias del Partido Republicano (EEUU) Donald Trump le ha dicho: "Una persona que solo piensa en construir muros, sea donde sea, y no en construir puentes, no es un cristiano. Esto no está en los evangelios”. Este es el mensaje que quiere dar en el año de la misericordia, el de construir  puentes y no  muros. El Evangelio es la misericordia y si la Iglesia no cumple con ese mandato está traicionando la esencia de su mensaje. La iglesia tiene que “pasar de aduana a hospital de campaña”, dice el Papa. 
Los andaluces tuvimos la suerte de tener un profeta misericordioso, que nos dejó hace 21 años, Diamantino García Acosta, al que cantaba Carlos Cano: “andaba con la verdiblanca por la causa de los pobres”. Afirmaba que él no se podía quedar encendiendo velas en la iglesia cuando había tantas personas sufriendo por las violaciones de los derechos humanos. Con su característica ironía decía que: “a Jesús no lo crucificaron por hacer procesiones sino por ponerse al lado de los explotados”. Desde su experiencia con los más empobrecidos pensaba que: “la iglesia no debiera ser un recinto de muros, ni una empresa de servicios religiosos, en la que sobran funcionarios y faltan profetas”. Estaba convencido de que: “el evangelio hay que vivirlo con la gente humilde y creer en la vida y la justicia, no es compatible con la vida cómoda en la que sólo se cree en la barriga”.
Qué lejos quedan del papa Francisco y del cura Diamantino las palabras de una jerarquía católica trasnochada que nos habla de que la violencia machista se debe a que la mujer pide la separación (arzobispo de Toledo), de cuestionar el acogimiento a los refugiados al considerarlos como el caballo de Troya de Europa al no ser trigo limpio (arzobispo de Valencia), de considerar a la homosexualidad como una deficiencia sexual (cardenal Fernando Sebastián). El obispo de Córdoba bate el récord de tanto despropósito cuando afirma que “todo hijo tiene derecho a nacer de un abrazo amoroso, que no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio, fruto de un aquelarre químico” o de afirmaciones tan fuera de lugar como que “el varón cuanto más varón sea mejor para todos en la casa, ya que aporta particularmente la cobertura, la protección y la seguridad”. Este jerarca de la iglesia, amante del boato, se cree dueño y señor de uno de los monumentos más importantes del mundo, la Mezquita-Catedral, al que por sus pretensiones ideológicas, que nada tienen que ver con el Evangelio y el Concilio Vaticano II, ha negado el nombre al monumento y ha tergiversado su verdadera historia. Mientras, la Administración responsable ha preferido mirar hacia otro lado, haciendo manifestaciones propias de un lenguaje ambiguo, ineficaz, oportunista y alejado de los intereses de lo público.
A Diamantino lo acusaron de activista, revolucionario y mal sacerdote, de conducta inapropiada, según constaba en los informes policiales. Hoy, al igual que ayer, defender los derechos humanos o defender lo público, sigue incomodando. A pesar de todo, este mundo tiene solución y aunque parezca que el esfuerzo por conseguir un mundo más justo es una causa perdida, como es tan razonable, algún día la ganaremos.

                                                                                  Córdoba, 24 de febrero de 2016
                                                                    Miguel Santiago Losada

                                               Profesor y miembro de Comunidades Cristianas Populares

martes, 9 de febrero de 2016

CÓRDOBA, CAPITAL DE AL-ANDALUS

Córdoba cumplirá 1300 años como capital de al-Andalus en este año 2016. Tenemos que viajar en el tiempo, hasta el año 716, cuando al-Hurr fija la capital de al-Andalus en Qurtuba. Al-Hurr fue el 4º gobernador tras la conquista de al-Andalus. Le precedieron Musa, gobernador árabe de Ifriqiya y del Magreb desde el año 698, Abd al-Aziz, hijo de Musa el Conquistador, y Ayyub ben Habib al-Lajmi, que ostentó un breve gobierno. La capital de al-Andalus se estableció primero en Sevilla hasta que al-Hurr, que gobernó entre 716 y 719, la trasladó a Córdoba (Calvo, 2014)[1].

Si bien es cierto que fue una gran decepción para Córdoba el haber perdido la capitalidad europea para el 2016, por motivos que poco tuvieron que ver con las bases que la UE establece para dicha distinción, tenemos que vivir el presente sacudiéndonos del victimismo, sabiendo actualizar todo nuestro legado histórico y artístico, haciéndolo compatible con una ciudad moderna del siglo XXI. Llama la atención que se estén organizando grandes eventos, sin duda de importante relevancia (4º centenario del nacimiento del pintor cordobés Antonio del Castillo o 4º centenario del fallecimiento del Inca Garcilaso de la Vega) y que aún, ninguna institución pública (Ayuntamiento, Junta de Andalucía, Universidad o Casa Árabe) haya dicho nada sobre esta importantísima fecha que para Córdoba supuso aflorar en el mapa de las ciudades históricas más importantes del mundo.

Este año también tendrá un protagonismo especial el conjunto arqueológico de Medina Azahara, una joya monumental que aún no ha tenido la repercusión internacional que merece. Un congreso, que reunirá en Córdoba, del 10 al 13 de febrero, a expertos internacionales en ciudades califales e importantes yacimientos de Jordania, Irak, Líbano y Argelia, servirá de apoyo a la candidatura de la ciudad califal a Patrimonio Mundial de la Humanidad al destacar “la excepcionalidad y universalidad de sus valores patrimoniales”, según palabras de la Consejera de Cultura. Dicha declaración podría ser el mejor regalo que recibiría nuestra ciudad por su histórico cumpleaños.

En el año 2013 se celebró por todo lo alto en Granada el milenario de la fundación de su primer reino, el Zirí, antecesor del reino Nazarí, bajo el que Granada alcanzó su máximo esplendor, y en el que participaron todas las instituciones públicas. En el año 2014 se celebró los mil años de la constitución del Reino de la Taifa de Almería por Jairán-el-Amiri, en el que la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía tuvo un gran protagonismo.

¿Cómo es posible que todavía las instituciones públicas de Córdoba no se hayan hecho eco de este importantísimo aniversario de nuestra historia? ¿Acaso falta de información, desmemoria histórica, miedo a algún poder fáctico de la ciudad? Aprovechen dicha efemérides para darle a Córdoba la oportunidad que no tuvo al negarle la capitalidad cultural europea. 2016 podría ser un gran año cultural en el que, pilotando sobre dicha fecha histórica, se consiguiera: primero, la protección de la Mezquita-Catedral, basada en que nadie ponga en duda su nombre y su historia, amparándola bajo la figura jurídica de titularidad pública y promoviendo una gestión compartida. Segundo, aunar todos los esfuerzos por conseguir que la ciudad califal de Medina Azahara sea patrimonio mundial de la humanidad. Tercero, abrir definitivamente el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía. Cuarto, poner en marcha el proyecto que permita disfrutar del nuevo museo de Bellas Artes. Y quinto, desarrollar todos los acontecimientos ya marcados en la agenda cultura de nuestra ciudad.
                                             



Córdoba, 14 de enero de 2016
                                                  Miguel Santiago Losada
           Profesor y Portavoz de la Plataforma Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as





[1] CALVO CAPILLA, Susana. 2014: Las mezquitas de al-Andalus. Almería