viernes, 26 de diciembre de 2014

Un cuento de realidad

Qué sería de un paisaje urbano sin vida, sin seres vivos que le dan calor y color? Córdoba posee recónditos y encantadores rincones en su casco histórico. Algunos hay que buscarlos expresamente, como el antiguo claustro del que fuese monasterio de San Pedro el Real y que preside majestuosamente la gran plaza Tierra Andaluza, cuyo nombre rezuma solera. Si paseamos por ella en estos días navideños veremos un ramito de flores blancas atado a la reja que guarda el claustro bajo. Un grupo de jóvenes de la Axerquía lo colocó en memoria del abuelo Antonio. Antonio fue uno de esos personajes de novela costumbrista que le da humanidad y sentido de ser a un lugar. Había hecho de esta plaza su hábitat, y del rinconcito en el que cuelga el ramito de flores, su estancia al cielo raso, donde solía descansar acurrucado a su perro Canela.
El pasado jueves 4 de diciembre se echó la siesta como de costumbre. Mientras dormía cayó un aguacero que presagiaba que algo iba a ocurrir. Los jóvenes de la plaza, alertados por Canela, fueron a despertar a Antonio, pero él ya había dejado su viejo y cansado cuerpo en el usado colchón sobre el que solía descansar. Al día siguiente un reluciente sol iluminaba toda la plaza, la plaza del abuelo Antonio y su perro Canela. Un joven amigo suyo definió su existencia como un estilo de vida, muriendo como había vivido. Sus alegrías y sus penas las compartía con su botella de vino y su fiel Canela. Lo recuerdo como un hombre silencioso, bueno y curtido por el tiempo.
Ahora habita en la plaza del cielo, repleta de auténticas estrellas, no como las aparentes que adornan nuestros pueblos y ciudades. Desde esa magnífica atalaya tendrá una especial atención a todas las personas que como él se ven viviendo en la calle por múltiples y diversas causas injustas.
Siempre nos quedará la esperanza de ver florecer un ramito de flores allá donde hubo exclusión. Siempre nos quedará la esperanza de que los cuentos de Navidad se transformen en cuentos de realidad.
*Profesor


sábado, 13 de diciembre de 2014

Urge una política de vivienda

Podemos presumir, a pesar de los gravísimos recortes presupuestarios del Gobierno, de tener dos cuerpos de funcionarios que son referente en muchos países: educación y sanidad. La democracia nos trajo la universalización de estos dos derechos humanos básicos para la población. Las cifras de analfabetismo que acarreábamos, a causa del anterior régimen dictatorial, se fueron diluyendo a la vez que nuestras universidades se iban llenando de un alumnado ansioso por formarse. Igual sucedió con el sistema sanitario público, que se fue implantando en todo el país a través de sus tres niveles de asistencia sanitaria: médico de atención primaria, médico especialista y hospitalización.
La vivienda, en cambio, arrastra un déficit de política social, que se ha visto agravado dramáticamente en estos últimos años por la crisis y la falta de una intervención política que no ha frenado la sangría de desahucios que están padeciendo miles de familias.
Es urgente la aplicación de políticas sociales de vivienda que adapten los ingresos de las familias a los gastos que supone pagar una hipoteca o un alquiler. No se puede permitir que las familias se vayan quedando sin ingresos a consecuencia de la crisis y tengan que afrontar el pago de una vivienda cuando no disponen ni siquiera de presupuesto para afrontar la cesta de la compra.
No sólo no se termina con esta injusticia social, sino que se sigue agravando aún más con el anuncio del fin de la renta antigua para el 1 de enero del 2015, que tenía como objetivo la protección de los pequeños comercios tradicionales y su mantenimiento en el tiempo, poniéndose en peligro en Córdoba 1.000 establecimientos y más de 3.000 empleos al poderse multiplicar hasta por diez el precio de los alquileres. A la delicada situación de muchas familias se sumaría la desaparición de un tejido comercial que vertebra y da vida a los barrios de nuestras ciudades y pueblos.
Por si fuera poco, conozco varios casos de abuelos/as que viven solos/as en pisos de rentas bajas y que han sido amenazados por sus propietarios con denunciarlos/as si no actualizan su renta amparándose en la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1995, pidiéndoles además cantidades que ascienden a miles de euros con efecto retroactivo. Estos individuos aprovechándose de la indefensión de muchas personas mayores obvian que la actualización de la renta no se llevará a cabo si no sobrepasan 2.5 veces el salario mínimo interprofesional. Se comportan como unos "asusta viejas" para lucrarse económicamente a costa de unos de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.
Nuestra democracia no debe permitir por más tiempo un Gobierno que no solo permite esta situación sino que agrava aún más la dura realidad de millones de personas, mientras vemos que los 20 españoles más ricos tienen lo mismo que los 14 millones más pobres.
* Profesor


lunes, 10 de noviembre de 2014

ESTADO BASURA

A las 9.30 de la mañana del 5 de noviembre un grupo de turistas, que paseaba por la paradisiaca playa de Maspalomas, se vio sorprendido ante la llegada de una patera con 23 personas abordo, exhaustas tras cinco días en alta mar. Los inmigrantes pasaron siete horas tirados en la playa por miedo a que nos contagiaran del virus del ébola. Con un visible aspecto de cansancio y fatiga, los inmigrantes hicieron uso del avituallamiento que las ONGs le habían suministrado. Ante los ojos atónitos de decenas de personas que disfrutaban de este prodigioso marco de la naturaleza, un camión de la basura los trasladó al juzgado para  tramitar inmediatamente la devolución a sus países.
Mientras el alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Marco Aurelio Pérez, admitía la tristeza que le ocasionaba estos inmigrantes al recordarle  “la vulnerabilidad de millones de personas desesperadas por una vida mejor", el presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna (PP), pidió "no exagerar" en las críticas por el traslado en un camión de limpieza, porque es peor lo que sucede con los inmigrantes en las verjas instaladas para impedir su paso en el perímetro de Melilla y Ceuta. Sólo le faltó añadir lo que meses atrás ocurrió en la playa ceutí El Tarajal cuando la policía cargó con balas de goma contra los indefensos inmigrantes que intentaban llegar a la orilla con neumáticos.
¿Quién está detrás de esta política migratoria?  Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior. Ha desempeñado doce cargos públicos desde 1978 y es supernumerario del Opus Dei, lo que le obliga a fomentar  los valores cristianos en su vida para mejorar la convivencia y a que las leyes se adapten a una visión cristiana del mundo. Sin embargo, sus acciones son muy distintas al ser parte activa del Gobierno del PP que ha eliminado las ayudas a la cooperación y desarrollo de los países africanos y pretende endurecer aún más la ley de extranjería con las devoluciones en caliente. El Sr. Ministro,  por su condición de supernumerario de la Obra,  asiste a misa diaria y está obligado a rezar tres aves marías al acostarse, rociar su cama con agua bendita, persignarse con la misma…

¿Cuál fue su antecesor? Alfredo Pérez Rubalcaba, profesor de química. Ha ostentado 17 cargos públicos desde 1986, ministro del Interior entre 2006 y 2011 y socialista. Rubalcaba como ministro del Interior desarrolló las mismas políticas migratorias que había iniciado el PP durante el último gobierno de José María Aznar (2000-2004). Rubricó acuerdos maquillados que, bajo la apariencia de “cooperación”, obligaban a los países africanos a la devolución de inmigrantes. Instaba a los agentes a trasladar a comisaría a los extranjeros que descubriesen en situación irregular, aunque se identificasen con su pasaporte. Tanto es así que Margarita Martínez Escamilla, catedrática de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Grupo Inmigración y Sistema Penal, afirma que “fue una etapa de redadas racistas basadas en el perfil étnico”. Endureció la Ley de Extranjería para que los sin papeles, una vez detenidos, pudiesen estar retenidos entre 40 a 60 días en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE), auténticas “cárceles encubiertas”. No hizo nada para terminar con el obscurantismo que rodea a estos CIE, en los que no se establecieron garantías de los derechos de las personas internadas. El ex presidente de CEAR, Javier de Lucas, nos recuerda que Rubalcaba también contribuyó a la destrucción del derecho de asilo y a la estigmatización a los refugiados como sospechosos. Apoyó la llamada Directiva europea de la vergüenza, que permite que cualquier Estado de la UE pueda mantener retenido a un sin papeles en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) hasta 18 meses, pendiente de la devolución a su país de origen. Aunque el Grupo Socialista Europeo se manifestó en contra de la norma, el PSOE español la respaldó. Y sólo dos de sus 18 eurodiputados, Josep Borrell y Raimon Obiols, se rebelaron y votaron en contra.

¿Es esta la política de inmigración que queremos, una política que ahonda sus raíces en la violación constante de los derechos humanos? Estamos ante un interesante curso político, donde los partidos históricos prometen cambiar y los emergentes aseguran que todo será diferente. Habremos de estar expectantes ante las alternativas que ofrecen y esperemos que la tan proclamada regeneración política venga acompañada de una regeneración humana que termine, entre otras cosas, con estas vergonzosas políticas de inmigración.
                                                                         Córdoba, 10 de noviembre de 2014
                                                                                 Miguel Santiago Losada

                                                                   Profesor y Presidente de la Asociación KALA

sábado, 1 de noviembre de 2014

LA MEZQUITA, 30 AÑOS DE LUZ

El evangelista Lucas nos dice que "nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche; se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano, se pregonará desde la azotea" (Lc 12, 2-3).
Según cuenta un texto en árabe, cuando el lugar donde se ubica la Mezquita era una gran hondonada, Salomón, el hijo de David, pasó por Córdoba e hizo alto frente a ella. Al verla, dijo a los genios: "Rellenad y nivelad este lugar pues aquí se alzará un templo en el que se rendirá culto al Altísimo". Con el tiempo se cumplió la profecía, construyéndose uno de los mayores templos de la humanidad, cuya luz resplandeciente llega a todos los rincones de la Tierra.
La Unesco, hace mañana domingo justamente 30 años --2 de noviembre de 1984--, le concedió este merecido reconocimiento universal. La Mezquita de Córdoba encabezaría la lista de los primeros cinco monumentos del Estado español declarados patrimonio mundial de la humanidad. Diez años más tarde extendió esta denominación a gran parte del casco histórico por su gran riqueza monumental, conservando grandes vestigios de las épocas bético-romana, hispano-bizantina, visigoda, andalusí, sefardí y castellana.
A lo largo de los siglos, reyes, eclesiásticos, artistas y, sobre todo, el pueblo de Córdoba han sabido conservar y transmitir esta luz, que es fuente de interculturalidad e interreligiosidad. Un momento histórico de especial trascendencia aconteció cuando el pueblo de Córdoba encabezado por su corregidor, Luis de la Cerda, defendió a su más glorioso monumento de la demolición, como pasó con la Mezquita aljama de Sevilla, y que como piedra Rosetta guarda celosamente el devenir de toda nuestra memoria histórica, nuestro código genético. Tanto es así que ningún obispo, hasta la presente, se ha atrevido a sentirse propietario de la Mezquita-Catedral. Un ejemplo evidente lo tenemos en 1985 cuando el entonces obispo de Córdoba José Antonio Infantes Florido le envía una carta a Julio Anguita, alcalde de Córdoba, en la que reconocía que solo se sentía "custodio" del monumento y no propietario como en estos últimos años vienen defendiendo los últimos prelados.
Desde hace 15 años los obispos cordobeses, con sus interesados actos, pretenden apagar esa luz. Quieren que regresemos a la caverna oscura del fundamentalismo religioso impidiendo sonar las finas cuerdas del violinista Yehudi Menuhin bajo los arcos de la Mezquita por ser judío, prohibiendo rodar las escenas de la película El reino de los cielos por ser pagana, censurando a bailaoras en la noche blanca del flamenco por ser sensuales, o talleres que muestran estudios científicos sobre la ética por no emanar de la moral católica... Más aún, mientras niegan la verdadera historia del universal monumento, imponen textos catequéticos para la visita nocturna, eliminan el nombre oficial del monumento llamándolo solo catedral, no hay la más mínima transparencia económica en la gestión del monumento, se permiten hacer todo tipo de actos al margen de la Administración pública competente, como si aún viviésemos en el más rancio nacionalcatolicismo; y para colmo, pretenden hacerse dueños del mismo.
Mientras tanto, cabe preguntarse cuál es la postura de los que deben velar por el bien público. El Gobierno del país está haciendo lo indecible para que la Iglesia católica se adueñe del patrimonio histórico-artístico. La máxima responsable de la Junta de Andalucía sigue permitiendo que la caverna siga proyectando su larga sombra sobre el simpar edificio. El gobierno municipal está alineado con los intereses privados de la jerarquía católica, muy alejado de aquél cabildo municipal que en el siglo XVI se puso al lado de su pueblo para defender la Mezquita. La Universidad calla, otorga y rinde pleitesía. Prueba de todo ello es que ninguna institución pública ha organizado acto alguno que conmemore la celebración del 30 aniversario de la declaración de la Mezquita como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Seremos los/as ciudadanos/as quienes pongamos en valor tal celebración.
* Profesor y portavoz de la Plataforma Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as


viernes, 3 de octubre de 2014

Gregorito

Gregorito comenzó el pasado 10 de septiembre su primer curso de primaria. Su madre lo dejó, como viene siendo habitual, en las puertas de su colegio público con muchas dosis de ilusión, de alegría por volverse a encontrar con sus compis y, como es natural, de inquietudes ante lo nuevo por conocer.
Gregorito tiene la fortuna de no ser uno de los dos millones de niños/as de nuestro país en padecer el empobrecimiento social. El no tendrá que depender de la asistencia social para disfrutar de una adecuada nutrición. Tampoco pasará frío este invierno gracias a los medios económicos de su familia, que le asegura un confortable hogar para poder vivir y desarrollarse como sería lo deseable para cualquier niño/a.
La vida le ha dado a Gregorito, para su buena crianza, una madre y un padre que lo aman y lo cuidan, unos medios que le brindan todas las posibilidades para su crecimiento y una capacidad personal que le permitirá alcanzar las destrezas necesarias para su futura formación como persona y como ciudadano.
Además de todo lo dicho, esperemos que pueda seguir forjándose como niño en un sistema educativo público que le ofrezca una educación no sexista para que no crezca entre noticias de mujeres víctimas por violencia de género, una educación que le muestre y haga descubrir la diversidad de familias; un sistema que ponga las bases para que sea un ciudadano educado en la no violencia y pueda vivir con naturalidad la interculturalidad y la interreligiosidad desde la diversidad étnica, y que le incite a ejercer la solidaridad para conseguir un mundo con mayor justicia e igualdad. En definitiva, una educación que lo forme en valores y le enseñe que sólo la memoria histórica puede evitar los errores del pasado.


También es de esperar para Gregorito, y para todos/as los niños/as, que disponga de medios adecuados que le permitan alcanzar la formación a la que se vea vocacionado y preparado, y que cuando pasen los años, pueda disfrutar de una beca Erasmus que le ayude a abrir la mente y a sentirse ciudadano de un mundo cada vez con menos fronteras y conflictos bélicos. Esperemos que cuando alcance la madurez pueda disfrutar de un Estado Social, Democrático de Derecho y Laico, en el que ninguna religión pretenda imponerle su moral o sus creencias, que pueda contribuir con sus impuestos al mantenimiento del Estado del Bienestar, asegurando así una sanidad y educación pública, y donde todas las personas vivan con dignidad física, psicológica y social.
Esperar no significa ni aguardar ni aguantar, ya que cuando acordemos, tal vez sea demasiado tarde. Esperar significa perseverar, confiar, creer, ilusionarse..., y, para ello, es necesario trabajar y posicionarse día a día, pues como bien hemos aprendido en estos años, nada está asegurado.
Solo así, cuando Gregorito pasee de la mano de su nieto o nieta, podrá contarle que pudo jubilarse, contar con una buena formación, con un sistema público de salud...
Y que solo luchando es posible que aquí, y en cualquier lugar del mundo, todos/as los/las niños/as puedan tener los mismos derechos que hicieron posible que él llegue a una edad avanzada con esa jubilación, formación, salud y, sobre todo, con dignidad y orgullo por haber aportado su granito de arena a esta humanidad.

* Profesor y presidente de la Asociación Kala

martes, 23 de septiembre de 2014

Signo de poder o de convivencia

La Mezquita-Catedral de Córdoba fue declarada patrimonio mundial de la humanidad por ser símbolo de convivencia en un mundo en que las violaciones a los derechos humanos son incesantes. No hay mejor lugar en Europa para generar dinámicas inclusivas, de confianza y diálogo, que ayuden al encuentro entre las personas que profesan diferentes religiones o pertenecen a distintas culturas. La humanidad está necesitada de espacios simbólicos de paz y fraternidad. El corazón de nuestra ciudad, la Mezquita, convertiría a Córdoba en la capital de la convivencia.
Este anhelo choca frontalmente con los tres últimos obispos de Córdoba que, muy lejos del espíritu del Papa Francisco, han puesto toda su voluntad en hacer ver que hasta el solar que ocupa la Mezquita les pertenece. El deseo de apropiarse del monumento comienza en 1998 cuando el Obispado edita un folleto de mano en el que la denominación de Mezquita-Catedral ha sido eliminada.
A ello le han sucedido una serie de hechos que el Obispado ha aprovechado para seguir con su política privatizadora y exclusiva del monumento. El atentado terrorista contra las Torres Gemelas cambia el concepto de amenaza: se pasa de la que representaba los dos grandes bloques a la actual situación de tensión mundial, entre religiones y culturas, que invita a la guerra preventiva contra el eje del mal (integrismo islámico) para proteger la identidad y seguridad de Occidente. Este abominable acontecimiento junto a la petición formal que la Junta Islámica elevó al Papa en 2004 para que les permitiera orar en la Mezquita, hizo reaccionar al Obispado de Córdoba, reivindicando que, antes que mezquita, fue basílica cristiana. Al respecto, la doctora Ruggles, de la Universidad de Illinois, en un artículo en la Revista Antípoda (nº12, 2011), hace la siguiente exposición: "en enero de 2005 una selección de materiales visigodos y romanos, hallados en el lugar, fueron sacados del depósito y puestos en exhibición (...). Si se les preguntara, con seguridad insistirían en que su objetivo es el estudio y la exhibición de todos los aspectos de la compleja historia de la construcción. Pero a pesar de sus tolerantes intenciones, la recepción de su trabajo ha sido de miras estrechas, enfocándose más en la cuestión de la identidad".


El obispo Asenjo, copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales en el mismo periodo en que Aznar modifica la ley hipotecaria para que los obispos se adueñen del patrimonio religioso de España, da un paso determinante el 2 de marzo de 2006 inmatriculando la Mezquita de Córdoba (es decir, inscribiendo por primera vez la Mezquita en el Registro de la Propiedad como "Santa Iglesia Catedral de Córdoba"). La inmatriculación coincidió con otros dos acontecimientos: la subasta de cinco vigas de la Mezquita en la casa Christie's de Londres, adjudicadas por algo más de 1,5 millones de euros, y la oración que hizo Mansur Escudero en el exterior de la Mezquita-Catedral, al negarle el obispo la posibilidad de rezar ante el mihrab.
El siguiente capítulo tuvo lugar cuando en el suelo de la Mezquita, perteneciente a la época de Abderramán I, se dejó al descubierto una excavación, que se cree perteneció a un edificio del complejo episcopal visigodo. El Obispado asegura que son los restos de la basílica de San Vicente. Según el arqueólogo Pedro Marfil, buen conocedor de la Mezquita-Catedral, en la conferencia que impartió en Casa Árabe el 9 de mayo 2013 titulada Una aproximación arqueológica: la Mezquita Aljama cordobesa , dice al respecto que: "En el subsuelo de la Mezquita de Abderramán I se encuentran restos con diferentes orientaciones y diferentes fábricas que pertenecen a cosas anteriores a la Mezquita. No podemos decir mucho más. No tenemos demasiados datos para poder afinar y decir exactamente qué es lo que tenemos ahí" (https://www.youtube.com/watch?v=LAN/2Wfdh0OI) .
Coincidiendo con la llegada del actual obispo, Demetrio, un grupo de musulmanes organizaron un rezo en la Mezquita. La policía los puso a disposición judicial por haber infringido la prohibición del rezo musulmán en el templo. Finalmente una sentencia judicial los absolvió. El nuevo obispo ya había subrayado el mismo planteamiento de sus antecesores: "No es posible el uso compartido de la Catedral, porque no lo consiente la religión musulmana ni cabe en la verdad de la religión cristiana". Este hecho ayudó a eliminar definitivamente el nombre de Mezquita. En su lugar, en toda la cartelería y trípticos del monumento, sólo se le denomina Catedral de Córdoba.
Estos datos muestran la minusvaloración histórica y monumental de la Mezquita-Catedral durante los últimos 16 años por parte del Obispado de Córdoba. Desde la Plataforma Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as, hemos hecho pública esta denuncia ante las Administraciones y la sociedad en general. Nuestras peticiones, refrendadas por cerca de 400.000 firmas, se resumen en: una Mezquita-Catedral de titularidad pública, o lo que es lo mismo del pueblo de Córdoba, un uso del monumento que, manteniendo la liturgia católica, no dañe su valor histórico y simbólico, y una total transparencia económica de los ingresos que genera el turismo, que deben beneficiar a la propia ciudad.
* Asesor de la Cátedra Intercultural de la UCO, portavoz de la Plataforma "Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as" y miembro de Comunidades Cristianas Populares de Andalucía


martes, 22 de julio de 2014

Un viaje de ida y vuelta

Desde que llegaron las tropas cristianas a Córdoba, encabezadas por el rey Fernando III, la Mezquita Aljama de la ciudad, la gran Mezquita de Córdoba como la ha denominado recientemente la Unesco, se libró de la destrucción, desde un primer momento, por diferentes causas. Una de ellas fue la admiración que suscitó su enorme belleza. Otra, el pueblo de Córdoba, que procedente de un mestizaje tanto genético como cultural siempre la sintió suya y siempre se mostró celoso ante cualquier intento de eliminarla, como desgraciadamente ocurrió con las demás mezquitas-aljamas de las ciudades más importantes de al-Andalus. Por otra parte, los reyes cristianos, entre ellos Alfonso X el Sabio , contribuyeron a su protección y conservación como así muestran al respecto dos disposiciones dadas por él: la primera refiere que la totalidad de las iglesias del obispado de Córdoba contribuyan a reparar las techumbres de la mezquita (año 1261) y la segunda exhorta a que todos los albañiles y carpinteros "moros" cordobeses se empleen de grado o por fuerza dos días al año en obras de conservación de la misma, devengando únicamente la comida (año 1263). De esta manera, hasta mediados del último tercio del siglo XV el monumento apenas cambió de fisonomía, debido a que, en las contadas reformas o aditamentos de que fue objeto, prevaleció el criterio de dañarlo lo menos posible.
A partir del siglo XV los papas, en su afán de conseguir dinero para llevar a cabo sus grandes construcciones, desarrollaron una política de indulgencias que les permitía financiar basílicas como, por ejemplo, la de San Pedro. Esta fiebre constructiva se irá transmitiendo por toda Europa. Un caso muy cercano lo tenemos con la Catedral de Sevilla, levantada en el solar de la mezquita-aljama, de la que quedó su majestuoso minarete. A Córdoba también llegó este fervor constructivo. La primera gran intervención vendrá de la mano del obispo Iñigo Manrique, quien, en 1489, decide acometer la transformación de la Mezquita en una auténtica iglesia cristiana. La reina Isabel la Católica solo le permite desmontar las columnas del templo musulmán que se correspondían con las cinco naves de la actual Capilla de Villaviciosa. Este espacio se convertiría en la primera Catedral de Córdoba. Posteriormente, entre 1523 y 1607, el monumento sufrió su mayor mutilación, al hacerse las obras de la actual Catedral, lo que supuso el derribo de unos 1.500 metros cuadrados de la Mezquita. Esta nueva construcción provocó las iras del pueblo de Córdoba y de su cabildo municipal, encabezado por el corregidor Luis de la Cerda, contra el obispo Alonso Manrique, promotor de la nueva Catedral.
Con la llegada de la Ilustración en el siglo XVIII comenzó a estimarse de nuevo la arquitectura antigua del monumento. El obispo Martín Barcia Carrascal mandó restaurar la cúpula del mihrab entre los años 1771 y 1772. Entre 1815 y 1818, bajo el episcopado de Pedro Antonio Trevilla Bollaín, se desmontó el retablo que venía cubriendo desde 1368 el nicho del mihrab, y se rehizo parte del mosaico que lo decora. Más tarde, se puso al descubierto el dovelaje de las arquerías de las naves, antes blanqueadas, se desmanteló la Capilla de Villaviciosa y se comenzó a restaurar la qubba sobre la que se erigió.
En 1882, en este "viaje de vuelta", la Mezquita fue declarada monumento nacional y el Estado puso al frente de la misma al arquitecto don Ricardo Velázquez Bosco con la misión de conservarla y restaurarla. A partir de 1923 Félix Hernández Giménez continuaría tales trabajos. Desde entonces se han venido desarrollando importantísimos trabajos en el monumento que permiten a quien lo visita formarse una idea bastante clara y exacta de lo que era la gran aljama de Occidente en su estado originario, y de lo que se le fue adicionando en el transcurso de los siglos.
Nunca nos hubiésemos imaginado que este "viaje de vuelta" se pretenda frustrar en pleno siglo XXI y en un Estado democrático y aconfesional. Los diferentes trípticos del obispado publicados a partir del año 1998, la inmatriculación del monumento en el 2006 y el cambio de nombre en toda la cartelería del monumento en el 2010 son la mejor síntesis de un nuevo viaje de ida, que si bien no puede destruir materialmente la Mezquita-Catedral, sí pretende aniquilar su esencia, su historia y su simbología, como síntesis de arquitecturas, culturas y religiones.
* Asesor de la Cátedra Intercultural de la UCO, portavoz de la Plataforma 'Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as' y miembro de Comunidades Cristianas Populares de Andalucía


jueves, 10 de julio de 2014

La necesidad de una ciudadania activa

Hace unos días hemos sido espectadores de la toma de posesión del nuevo Jefe del Estado, la misma jornada en que la "Roja" quedaba desteñida. Toda la clase política dominante rendía pleitesía al nuevo monarca en el Palacio de Oriente mientras la calle sigue clamando y añorando un Estado Social, Democrático, de Derecho y Aconfesional, menos formal y más comprometido con la realidad y las necesidades de la gente.
Nuestro pueblo sufre las terribles consecuencias de una crisis pagada por la mayoría de mujeres, hombres y niños/as que no tienen más capital que su esfuerzo diario (recordemos que somos el segundo país de la UE con más pobreza infantil, superado solo por Rumanía). La población española es una de las más afectadas por la crisis económica, pues mientras la tasa de pobreza media, entre países comunitarios, ronda el 25%, en España se eleva a más del 28% debido al recorte alarmante en las prestaciones sociales ejecutado por el Gobierno, cuyo efecto más escalofriante se traduce en 13 millones de personas que padecen esta situación, de las cuales, tres millones malviven en pobreza extrema. Por su parte, British Medical Journal nos alerta sobre los recortes en el sistema sanitario español, que a pesar de tener uno de los gastos sanitarios más bajos de la UE, ha visto disminuida su inversión, con el efecto que esto ocasiona en la salud de los/as ciudadanos/as, sobre todo enfermos crónicos. Los casos de deshaucios siguen aumentando en todo el país. En Andalucía subió un 4,8% en los tres primeros meses del año debido a la medida que tomó el Gobierno de España de suspender la ley antidesahucios.
Solo son algunos ejemplos de fronteras para dentro. De fronteras para fuera la realidad es aún más inhumana. No es raro el día que podemos ver a centenares de personas inmigrantes atrapadas en las vallas de Melilla, como si fuesen moscas en una telaraña. Con titulares alarmantes como "asaltos masivos" se nos quiere hacer ver que las fuerzas de seguridad del Estado nos tienen que proteger de una invasión altamente peligrosa. Muchos de los que logran entrar terminarán encerrados como si fuesen delincuentes en los CIE (Centros de Internamiento para Extranjeros), auténticas cárceles con deficiente asistencia sanitaria, hacinamiento, malos tratos, donde quienes cumplen condena por ser pobres y haber nacido en Africa, esperan su turno para ser expulsados.
Esta dura situación no se soluciona criminalizando la pobreza como pretende el grupo municipal del PP en el ayuntamiento de Tarragona creando un censo de mendigos para expulsarlos de la ciudad. Tampoco con políticas de mera beneficencia que no atajan los problemas de raíz. El empobrecimiento en un Estado Social y de Derecho no se soluciona con medidas paliativas, que para casos urgentes son necesarias, si no con medidas sociales, que emergen de unas políticas que favorecen la justicia y la igualdad entre la ciudadanía. Difícil arreglo tiene un Estado que desahucia a miles de personas, mientras en la reciente reforma fiscal reduce los impuestos a los más ricos (IRPF e Impuesto de Sociedades). La consecuencia será que, cuando repunte la actividad económica, la situación podría ser igual o peor para los ciudadanos más desprotegidos, lo que puede cronificar su estado de empobrecimiento y exclusión social.
El futuro de tanta violación a los derechos humanos pasa por la conciencia ciudadana, por la acción ciudadana y por las urnas. Una conciencia que nos haga ver la realidad y nos lleve a tomar opciones encaminadas a terminar con tanta desigualdad social y tanta impunidad con la corrupción que la ocasiona. Una acción encaminada a potenciar las redes sociales, los movimientos sociales, a tomar medidas críticas contra las leyes injustas, que enriquecen a unos pocos y empobrecen a muchos, y a que no decidan por nosotros/as. Y poder elegir en las urnas a las personas que consideremos más honestas a través de listas abiertas, que desarrollen los programas electorales con los que se han comprometido; personas que cobren como cualquier ciudadano y que no hagan del compromiso político una profesión. No nos cabe otra: la construcción del Estado la debemos hacer principalmente la ciudadanía.
* Profesor y presidente de la Asociación KALA


viernes, 16 de mayo de 2014

Símbolo de conciliación

El Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII, conocido popularmente como el "Papa bueno", sin lugar a dudas facilitó no sólo el acercamiento de la Iglesia Católica al mundo, sino también al resto de las religiones. La constitución Gadium et spes , que trata sobre la Iglesia en el mundo actual, enseña a los cristianos que "todos estamos llamados a ser hermanos, y por esto todos debemos colaborar en la construcción del mundo en paz".
Uno de los tantos frutos que dio el citado Concilio fue el I Congreso Islamo-Cristiano que en 1974 tuvo lugar en Córdoba y que tenía como piedra angular el decreto conciliar sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas: "La Iglesia mira con aprecio a los musulmanes, cuya creencia tiene puntos de contacto con la tradición hebreo-cristiana, y exhorta a todos a olvidar las enemistades pasadas y a promover la justicia y la paz".
El catedrático Mikel de Espalza (1974) escribió un artículo sobre dicho Congreso en la revista católica Concilium , nº 116, que decía: "Un congreso puede ser también un lugar teológico en que se manifiesta el Espíritu (-) nuevas situaciones humanas conducen a los musulmanes y a los cristianos a redescubrirse mutuamente en un mundo en que la luz de la fe permite ver un cuadro de sombras y de luces, muy diferente de las situaciones del pasado". La prensa internacional subrayó sobre todo el hecho de que, por primera vez, desde 1236, la antigua mezquita convertida en catedral se abrió públicamente al culto musulmán, el viernes 14 de septiembre de 1974, mientras que al día siguiente les tocaba a los musulmanes asistir en la catedral a la misa solemne celebrada por el cardenal Duval, arzobispo de Argel, y concelebrada por el obispo de Córdoba, José María Cirarda Lachiondo. Pocos sitios en el mundo podían simbolizar de manera tan concreta los cambios de una historia islamo-cristiana. El Congreso propició un conocimiento mutuo más profundo y una estima más motivada. Para ello se aconsejaba suprimir las imágenes que inducen a la agresividad mutua, al mismo tiempo que invitaba a los cristianos a tener el mismo respeto a Mahoma que los musulmanes tienen a Jesús.
El diario Abc , en su edición del miércoles 11 de septiembre de 1974, pág. 37, se hizo eco de aquel Congreso a nivel nacional, destacando la celebración de la oración del viernes (salat) en la mezquita de Córdoba, con la autorización del obispo de la diócesis, monseñor Cirarda. También mencionaba la bienvenida que el alcalde Antonio Alarcón dispensó a los congresistas que, según el periódico, resumió con palabras emocionadas la historia de la civilización islamo-cristiana "que hizo convivir sustancial y creadoramente en Córdoba a gentes de tres religiones y a personalidades de talla universal". En esa misma notica se recogían también las palabras del presidente de la Asociación Islamo-Cristiana, Salvador Gómez Nogales: "Si hubiese que imponer una consigna para el Congreso, yo escogería como lema integración en la diferenciación o unidad en la pluralidad. Es una dialéctica difícil de conseguir, pero no imposible".
En aquellos mismos días, Rafael Gambra, de ideología carlista tradicionalista y valedor de monseñor Lefebvre, escribió un artículo en la revista Fuerza Nueva , titulado: De Cuenca a Córdoba, dos congresos antagónicos . Decía "que el ya inminente mes de septiembre (1974) nos va a traer dos congresos de signo y espíritu tan opuestos que bien podrían simbolizar la lucha de la luz y las tinieblas (-) Me refiero a la Reunión Sacerdotal de Cuenca (protagonizada por la hermandad de sacerdotes que permanecen fieles a cuanto representó su ordenación) y el Congreso Islamo-Cristiano de Córdoba".
El primero se celebró con la bendición de monseñor Guerra Campos, obispo de Cuenca, procurador en las cortes franquistas y colaborador de la revista Fuerza Nueva , y el segundo, con la de monseñor Cirarda Lachiondo, obispo de Córdoba y único obispo español que participó en las tres sesiones plenarias del Concilio Vaticano II. Gambra tachaba de "farsas ecumenistas debido a que en la Iglesia posconciliar ha prevalecido la herejía (-) Su nombre actual es progresismo". Comparaba al obispo Cirarda con el arzobispo de Sevilla don Oppas, "que abrió las puertas de España a los moros".
Un año antes del Congreso Islamo-Cristiano, en abril de 1973, el Icomos (Comité de Monumentos y Sitios de la Unesco) celebró en nuestra ciudad un encuentro internacional en el que se trató la conservación de los monumentos pertenecientes a diferentes culturas, al que se denominó la Resolución de Córdoba. Don Manuel Nieto Cumplido, canónigo archivero de la catedral de Córdoba, recoge en su libro titulado La Mezquita-Catedral de Córdoba y el ICOMOS , publicado por el Ayuntamiento de Córdoba en 1976, de una manera magistral la síntesis del mismo: "Gracias a un admirable logro formal, que hace de ella una obra maestra universalmente admirada la Mezquita-Catedral de Córdoba, en la que se contiene de forma excepcional la expresión del encuentro y superposición de la Cristiandad y del Islam, responde tan perfectamente a las características del monumento perteneciente a distintas culturas, que la misma debe ser considerada como uno de los ejemplos internacionales más significativos y como parte integrante del patrimonio cultural de la Humanidad. Su más escrupuloso estudio, su buena conservación, su revalorización cobran, pues, una importancia a escala universal". Sería precisamente este magnífico argumento uno en los que se basó la Unesco en 1984 para declarar a la Mezquita de Córdoba patrimonio mundial de la humanidad. La Mezquita-Catedral de Córdoba es a nivel mundial un símbolo de conciliación entre las diferentes culturas y religiones. La misma Conferencia Episcopal Española elegiría al entonces obispo de Córdoba, Infantes Florido, presidente de la Comisión de Relaciones Interconfesionales, por su apuesta por el ecumenismo y por ser el obispo de la ciudad de la Mezquita.
A partir de finales de los años 90 del pasado siglo ha habido un antes y un después en el proceder de la jerarquía católica. Los últimos obispos han realizado un esfuerzo extraordinario en apropiarse del monumento (durante siete siglos han sido usuarios del monumento sin pretender ser propietarios), en distorsionar la historia del monumento, minusvalorando su pasado andalusí; e incluso eliminar su nombre, desapareciendo el nombre de Mezquita. El hecho más grave es intentar hacer ver que todo se debe a una confrontación entre religiones. La pregunta que nos hacemos miles de personas es por qué este abuso del Obispado con respecto al monumento, por qué hacerse con la propiedad del monumento con argumentos que nada tienen que ver con el Evangelio y con el Concilio Vaticano II. La Constitución Gaudium et spes del Concilio Vaticano II dice "que el paso de bienes a la propiedad pública (en caso de serlo) sólo puede ser hecho por la autoridad competente de acuerdo con las exigencias del bien común. A la autoridad pública toca, además, impedir que se abuse de la propiedad privada en contra del bien común".
Urge que la Administración competente se implique en la solución de este problema, que pone en riesgo la declaración del monumento como patrimonio mundial de la humanidad. La Mezquita-Catedral por su monumentalidad, por su historia, por su simbología lo merece.

* Asesor de la Cátedra Intercultural de la UCO, portavoz de la Plataforma "Mezquita-Catedral, patrimonio de todos/as" y miembro de Comunidades Cristianas Populares de Andalucía

viernes, 11 de abril de 2014

Via crucis 2014

Hoy las cruces se llaman vallas de Ceuta y Melilla, se llaman centros de internamiento de extranjeros, se llama negarle la tarjeta sanitaria a una persona por el sólo hecho de ser inmigrante sin documentación, se llama expulsarlos sin ningún miramiento a empujones, en el mejor de los casos, fuera de nuestras fronteras.
Hoy al sepulcro se le denomina costas del Mediterráneo y Atlántico, que hacen de frontera con Europa, y donde miles de africanos dejan sus vidas por intentar vivir con dignidad.
Hoy el vía crucis se llama ley de extranjería que, lejos de fundamentarse en principios sociales y de derechos humanos, tiene como principal valedor al Ministerio del Interior. Un inmigrante sin papeles deberá recorrer un tortuoso vía crucis de documentos exigidos por las administraciones, certificados de buena conducta, contratos laborales, avales de ONG de que son buenos chicos y han tenido un comportamiento irreprochable.
Hoy los azotes y la coronación de espinas están en las fronteras con Marruecos y Argelia donde las palizas, los malos tratos y los escarnios son continuos, donde, más tarde, se les deja en pleno desierto bajo un sol abrasador, muertos de sed y de hambre.
Hoy llevar la cruz a cuestas se llama cruzar miles de kilómetros, con miles de dificultades, donde con suerte encontrarán algún Cirineo dispuesto a darle cobijo para que recobren las fuerzas y seguir el camino, que para muchos será la muerte.
Mientras, muchos Sumos Sacerdotes, demasiados, mirarán para otro lado, pendientes de imponer su moral católica, obsesionados con el poder y con mantener y acaparar posesiones.
Mientras, los gobernantes mentirán hasta la saciedad para borrar su culpa de las atrocidades inhumanas que están cometiendo con tanta criatura inocente, cuyo delito es haber nacido en un país pobre y/o en guerra.
Mientras, habrá gente que clame: ¡crucifícalo, crucifícalo! Gente que tiene miedo a que nos invadan, nos quiten el trabajo, compartan los servicios sociales, la sanidad o la educación... Un miedo auspiciado por los poderosos para responsabilizar de la crisis a los excluidos y empobrecidos, para que la gente mire hacia abajo y machaque al que está aún peor; una vieja estrategia para que los pobres se enfrenten. Mientras, se sigue engordando a la banca y a las grandes empresas, donde lo que menos importa es la persona.
Tengo la esperanza, como decía el entrañable cantautor, que "habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad", una libertad que responda a los deseos que otro gran poeta de la vida nos dejó hace 2.000 años: "Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme" (Mt 25,35-36).
* Profesor y presidente de la Asociación KALA

viernes, 21 de marzo de 2014

Corazón africano

Candela, una joven andaluza, siente el latido de su nuevo corazón trasplantado mientras su mirada se pierde en el horizonte marino, un horizonte en el que perdieron la vida más de quince subsaharianos en la playa ceutí El Tarajal.
Conforme pasan los días es cada vez más evidente la actuación del Ministerio del Interior en este terrible suceso que violó los principios más básicos de la declaración universal de los Derechos Humanos.
Ahora nos quieren hacer creer, con el manido recurso del "efecto llamada", que quieren invadirnos, como si las indefensas personas muertas de hambre, de frío, de miedo a perder la vida por la guerras que padecen sus países tuvieran un extraordinario ejército que pudiese traspasar las fronteras.
Mientras nuestro Estado está siendo denunciado por la comunidad internacional ante tan tremendo atropello humano, la monarquía marroquí lava su imagen ante Europa no enviando subsaharianos al desierto, a la frontera con Argelia, como venía haciendo, en donde muchos han encontrado la muerte. Mientras, nuestro Estado llena de vallas las fronteras con cuchillas y mallas antitrepa, y elimina las ayudas a la cooperación y desarrollo de los países africanos.
Después de todo este acumulo de violaciones a la vida y de despropósitos políticos ni ha dimitido el ministro del Interior ni el director general de la Guardia Civil, ni el PSOE ha hecho lo suficiente para que esto ocurra.
Candela llora lo sucedido. Justo el mismo día que ocurrió la tragedia en Ceuta recibía el corazón de un joven sin papeles, fallecido en un accidente. Un ser humano no reconocido como ciudadano hizo posible que Candela siga viviendo, que otras dos personas más no tengan que pasar cada tres días por la penosa situación de la hemodiálisis, que dos personas más salven sus vidas al ser trasplantados su hígado y páncreas, e incluso una persona pueda ver el azul del cielo gracias a las córneas del joven inmigrante.
Indiscutiblemente la vida venció a la muerte. ¡Cuántos trasplantes de corazón hacen falta en la Carrera de San Jerónimo para sanar tanta inhumanidad!
* Profesor y presidente de la Asociación KALA

domingo, 16 de marzo de 2014

Miguel Santiago - Portavoz Plataforma "La Mezquita - Catedral"


Entrevista en TV PROCONO sobre la inmatriculación de la Mezquita-Catedral por parte del Obispado de Córdoba y los malos usos que el Cabildo hace del monumento. Fechada en la ciudad de Córdoba, 4 de marzo de 2014.

domingo, 23 de febrero de 2014

Negar la historia de Córdoba

Desde que tengo uso de razón he escuchado y utilizado indistintamente los términos Mezquita, Catedral y Mezquita-Catedral. Cuántas veces he oído decir a mi padre "vamos a la Mezquita", o a mi madre "vamos a la Catedral para ver salir el Corpus". Con el tiempo nuestras calles se fueron llenando de rótulos de Mezquita-Catedral para indicar la dirección del monumento. Desde los inicios del actual siglo y con la llegada de nuevos prelados, la Mezquita-Catedral de Córdoba ha ido sufriendo un encorsetamiento cada vez mayor: control de los guías turísticos, llamadas de atención a cualquier ciudadano por el hecho de enseñar el monumento a familiares o amigos, falta de transparencia en la gestión económica, etc. Este proceso tuvo su máxima expresión en el año 2010 cuando apareció sólo el nombre de Catedral de Córdoba en toda la cartelería del monumento.
De esta manera, se le niega al monumento su universal nombre de Mezquita, que fue como la Unesco lo inscribió en su catálogo de monumentos mundiales ("The Mosque of Córdoba / La Mezquita de Córdoba", Buenos Aires, 2 de noviembre de 1984), así como su nombre oficial, el de Mezquita-Catedral, acordado unánimemente en 1994 por el pleno municipal. Esto es sólo la punta del iceberg de las decisiones que el Obispado ha ido tomando de cara a darle a la Iglesia un protagonismo tan exclusivo y a la vez tan excluyente del monumento. Tales actuaciones van encaminadas a cambiar la esencia misma del edificio, su código genético, su carácter simbólico de interculturalidad y de interreligiosidad. Córdoba no se puede entender sin su Mezquita y la Mezquita no se puede entender sin Córdoba. Es más, negándole el nombre al monumento se le está negando la historia a Córdoba.
Lejos queda aquel 2 de abril de 1978 cuando Antonio Gala dio el discurso de apertura del Congreso de Cultura Andaluza en la Mezquita-Catedral de Córdoba finalizado con un sonoro: ¡Viva Andalucía viva! Tras este evento comenzaría todo un largo rosario de vetos. Noticia internacional fue la negación que se le hizo a Yehudi Menuhin, el mejor violista del mundo, o la prohibición de rodar la película "El reino de los cielos". Reiteradamente se ha ido censurando cualquier acto cultural que no tuviese contenidos religiosos o morales acordes con la Iglesia católica. En el año 2010 se inaugura el "Alma de Córdoba, visita nocturna a la catedral". El Obispado le gana la partida al Ayuntamiento al imponer unos contenidos marcadamente catequéticos en el texto del audiovisual.
El 2 de marzo del 2006 fue una fecha decisiva: el Obispado inmatriculó la Mezquita-Catedral en el Registro de la Propiedad como "Santa Iglesia Catedral de Córdoba". El Obispado alegó, como título justificativo para hacerla suya al 100%, la "toma de posesión" (que no de propiedad) dispuesta por el monarca Fernando III en 1236. El pueblo de Córdoba ha defendido a lo largo de los siglos su Mezquita. Fue el principal valedor para que el obispo no la derribase en el siglo XVI y construyera en su lugar una catedral, como ocurrió en Sevilla. Ahora el pueblo de Córdoba se enfrenta a otro reto de vital importancia para que la Mezquita-Catedral no solo la sienta suya, sino que la haga suya. La Plataforma "Mezquita-Catedral de Córdoba, patrimonio de todos/as" está poniendo toda el empeño para que esto sea posible. A través de Change.org, más de 80.000 personas ya han mostrado su apoyo a las peticiones que plantea la plataforma: que deje de emplearse institucionalmente el término Catedral para referirse a todo el monumento, el reconocimiento jurídico de su titularidad pública, la gestión pública y transparente de la Mezquita-Catedral y la redacción de un Código de Buenas Prácticas.
De la implicación de la Junta de Andalucía y la Unesco dependerá que Córdoba no pierda la posibilidad de que la Mezquita-Catedral sea de la ciudadanía y no propiedad del Obispado.

* Portavoz de la Plataforma ciudadana "Mezquita -Catedral, Patrimonio de todos/as"

miércoles, 19 de febrero de 2014

Horror en la costa ceutí

Aba guardó para siempre en lo más profundo de su corazón la mano de su madre acariciándole, el canto melodioso de su progenitora mientras se dormía en su regazo, la mirada vidriosa cada vez que no podía darle el alimento que él necesitaba para su crianza; el olor de su cuerpo, que todos/as los/as hijos/as guardamos como oro en paño cuando dejan esta vida. Aba, a modo de moviola, recordaba el hambre, la sed, la enfermedad, los malos tratos, las veces que estuvo a punto de morir mientras cruzaba la dura travesía que lo condujese al Norte de Africa, para poder embarcar a la conquista pacífica y humana de una mejor vida.
Sus recuerdos le hicieron olvidar por un momento que su cuerpo sucumbía en las frías aguas del Estrecho. Posiblemente su última imagen fuese la de una inmensa humareda provocada por botes de humos, la de pelotas de goma y balas de fogueo sobre el neumático que lo mantenía a flote, lanzados por el cuerpo de seguridad del Estado para que no alcanzase las aguas jurisdiccionales españolas, cuando lo que esperaba era que lo socorrieran.
En la otra orilla, la gente con entrañas y las ONG alzan su voz denunciando las políticas inhumanas que causan este tipo de atentados contra la humanidad, señalando al ministro del Interior y al director general de la Guardia Civil como responsables directos, por evitar a toda costa la llegada de estas personas indefensas a la costa ceutí.
Aba y sus compañeros perdieron la vida en esta tragedia, que pone de manifiesto la más dura violación de los derechos humanos. Sus nombres quedarán inscritos en la memoria del pueblo africano, que durante siglos ha sido víctima de un Primer Mundo sin escrúpulos, que no sólo saquea los bienes naturales de su tierra sino que somete, esclaviza, desprecia y mata a sus hombres y mujeres.
En poco tiempo hemos vivido terribles situaciones, como la de Lampedusa o la que acabamos de presenciar. Estamos hartos de que la UE siga mirando sólo hacia sus intereses económicos, mientras avanzan los partidos y las acciones de extrema derecha. Ante esta política que castiga sobre todo a las personas más empobrecidas ¿qué medidas piensan recoger los partidos en sus programas para las próximas elecciones europeas? De ello dependerá que siga habiendo más Lampedusas, más muertes en el Estrecho, más centros de internamiento para inmigrantes sin papeles, más personas sin derecho a la salud o a la educación, más seres humanos viviendo hacinados en infraviviendas; de ello dependerá que no sintamos vergüenza de pertenecer a esta vieja Europa.
* Profesor y presidente de la Asociación Kala


domingo, 2 de febrero de 2014

EL SUEÑO DE UNA CIUDAD INTERCULTURAL
MIGUEL Santiago Losada 31/01/2014


Este año se cumple el 30 aniversario de la declaración, por parte de la Unesco, de la Mezquita de Córdoba como Patrimonio de la Humanidad. Fue uno de los primeros monumentos declarados con tal distinción en nuestro país.
Ello significó el reconocimiento de la historia de Córdoba a nivel mundial, que posteriormente se reafirmó con la declaración del Casco Histórico. La Mezquita venía a convertirse oficialmente en el símbolo universal de la ciudad. No en vano, junto con Medina Azahara, muestra lo que la ciudad llegó a ser durante la época árabe, sobre todo entre los siglos VIII al XI. Sin ninguna duda, de las dos épocas más gloriosas históricamente hablando, la romana y la árabe, sería esta última cuando Córdoba alcanzaría su cénit a nivel cultural, científico, arquitectónico, social...; una ciudad en la que convivieron diferentes culturas y sus pensadores lograron recuperar el legado de los filósofos griegos. Precisamente, al cordobés Averroes (1126-1198) se le considera el paladín del aristotelismo en la España musulmana, que repercutió en todo el Occidente cristiano.
Para rememorar la etapa más gloriosa de la historia de Córdoba pronto tendremos una fecha muy significativa para nuestra ciudad. Entre los años 2016 y 2017, según las diferentes fuentes históricas, se cumplirán 1.300 años en los que Córdoba se convirtió en la capital de al-Andalus. Sería de desear que las instituciones públicas cordobesas y andaluzas pusieran todo su empeño en rememorar tan importante acontecimiento histórico para la ciudad y para Andalucía. Se podría aprovechar dicha efemérides para que la Unesco declarase Patrimonio de la Humanidad a Medina Azahara, tan reclamada tanto por la propia ciudadanía como por muchos intelectuales de la comunidad internacional. Medina Azahara necesita urgentemente que se le dote de unos accesos acordes con su categoría arqueológica, museística e histórica y de un transporte público que permita la llegada de miles de turistas.
Por otra parte, si queremos que la Mezquita-Catedral siga siendo el gran símbolo histórico y artístico de la ciudad urge crear un patronato promovido por las instituciones públicas que diseñe un plan estratégico para el monumento, que marque las pautas de conservación, actividades a realizar, plan económico..., para que este gran monumento mundial deje de estar al arbitrio de quién ocupe la silla del Obispado cordobés.
Junto a ello se hace imprescindible la valoración de nuestro subsuelo, desarrollando una ruta de jardines arqueológicos: Cercadilla, anfiteatro romano, Ategua, Jardines de Orive,... que visibilicen las ricas entrañas de nuestra ciudad. Para ello es de vital importancia que se retome el convenio arqueológico entre la Gerencia de Urbanismo y la Universidad de Córdoba.
Mientras tanto, bienvenidos sean acontecimientos como la celebración en el 2015 de los 700 años de la construcción de la Sinagoga de Córdoba, ya que celebraciones como ésta le dan consistencia al espíritu intercultural que deseamos para nuestra ciudad. Ojalá se aproveche dicho acontecimiento para que se haga el centro de interpretación de Sefarad, la tierra de los judíos originarios de España y Portugal, que la Junta de Andalucía tiene pendiente.
Indiscutiblemente hace falta un gobierno municipal que lidere y sepa aglutinar todas las fuerzas internas y externas con las que cuenta la ciudad para hacer de su historia un gran motor económico que nos saque del anquilosamiento económico, social y cultural en el que nos encontramos, un gobierno municipal que apueste por fomentar todas las vías de comunicación que la ciudad tiene a su alcance, entre otras, el infrautilizado aeropuerto.
Córdoba es por esencia tartésica, íbera, cartaginesa, romana, árabe, judía, cristiana, y su ciudadanía se lo tiene que creer. El día que superemos el miedo al otro, que nos hace intransigentes y nos empobrece la mente y el espíritu, Córdoba despegará de su letargo y quizás vuelva a ser la ciudad que le corresponde en la historia universal. De esta manera habremos recuperado nuestra memoria colectiva, disfrutaremos de nuestro presente y habremos ganado el futuro.
* Profesor y presidente de la Asociación KALA


viernes, 31 de enero de 2014

EL SUEÑO DE UNA CIUDAD INTERCULTURAL

Este año se cumple el 30 aniversario de la declaración, por parte de la Unesco, de la Mezquita de Córdoba como Patrimonio de la Humanidad. Fue uno de los primeros monumentos declarados con tal distinción en nuestro país.
Ello significó el reconocimiento de la historia de Córdoba a nivel mundial, que posteriormente se reafirmó con la declaración del Casco Histórico. La Mezquita venía a convertirse oficialmente en el símbolo universal de la ciudad. No en vano, junto con Medina Azahara, muestra lo que la ciudad llegó a ser durante la época árabe, sobre todo entre los siglos VIII al XI. Sin ninguna duda, de las dos épocas más gloriosas históricamente hablando, la romana y la árabe, sería esta última cuando Córdoba alcanzaría su cénit a nivel cultural, científico, arquitectónico, social...; una ciudad en la que convivieron diferentes culturas y sus pensadores lograron recuperar el legado de los filósofos griegos. Precisamente, al cordobés Averroes (1126-1198) se le considera el paladín del aristotelismo en la España musulmana, que repercutió en todo el Occidente cristiano.
Para rememorar la etapa más gloriosa de la historia de Córdoba pronto tendremos una fecha muy significativa para nuestra ciudad. Entre los años 2016 y 2017, según las diferentes fuentes históricas, se cumplirán 1.300 años en los que Córdoba se convirtió en la capital de al-Andalus. Sería de desear que las instituciones públicas cordobesas y andaluzas pusieran todo su empeño en rememorar tan importante acontecimiento histórico para la ciudad y para Andalucía. Se podría aprovechar dicha efemérides para que la Unesco declarase Patrimonio de la Humanidad a Medina Azahara, tan reclamada tanto por la propia ciudadanía como por muchos intelectuales de la comunidad internacional. Medina Azahara necesita urgentemente que se le dote de unos accesos acordes con su categoría arqueológica, museística e histórica y de un transporte público que permita la llegada de miles de turistas.
Por otra parte, si queremos que la Mezquita-Catedral siga siendo el gran símbolo histórico y artístico de la ciudad urge crear un patronato promovido por las instituciones públicas que diseñe un plan estratégico para el monumento, que marque las pautas de conservación, actividades a realizar, plan económico..., para que este gran monumento mundial deje de estar al arbitrio de quién ocupe la silla del Obispado cordobés.
Junto a ello se hace imprescindible la valoración de nuestro subsuelo, desarrollando una ruta de jardines arqueológicos: Cercadilla, anfiteatro romano, Ategua, Jardines de Orive,... que visibilicen las ricas entrañas de nuestra ciudad. Para ello es de vital importancia que se retome el convenio arqueológico entre la Gerencia de Urbanismo y la Universidad de Córdoba.
Mientras tanto, bienvenidos sean acontecimientos como la celebración en el 2015 de los 700 años de la construcción de la Sinagoga de Córdoba, ya que celebraciones como ésta le dan consistencia al espíritu intercultural que deseamos para nuestra ciudad. Ojalá se aproveche dicho acontecimiento para que se haga el centro de interpretación de Sefarad, la tierra de los judíos originarios de España y Portugal, que la Junta de Andalucía tiene pendiente.
Indiscutiblemente hace falta un gobierno municipal que lidere y sepa aglutinar todas las fuerzas internas y externas con las que cuenta la ciudad para hacer de su historia un gran motor económico que nos saque del anquilosamiento económico, social y cultural en el que nos encontramos, un gobierno municipal que apueste por fomentar todas las vías de comunicación que la ciudad tiene a su alcance, entre otras, el infrautilizado aeropuerto.
Córdoba es por esencia tartésica, íbera, cartaginesa, romana, árabe, judía, cristiana, y su ciudadanía se lo tiene que creer. El día que superemos el miedo al otro, que nos hace intransigentes y nos empobrece la mente y el espíritu, Córdoba despegará de su letargo y quizás vuelva a ser la ciudad que le corresponde en la historia universal. De esta manera habremos recuperado nuestra memoria colectiva, disfrutaremos de nuestro presente y habremos ganado el futuro.

* Profesor y presidente de la Asociación KALA

martes, 7 de enero de 2014

Vacunemonos del fascismo

En Europa existen 18 partidos de extrema derecha con un importante porcentaje de apoyo ciudadano. Entre ellos se encuentra desde el Partido de la Libertad de Austria (FPO), con un apoyo popular del 20,5%, o el Partido Suizo (SVP), con el 26,6%, hasta el Frente Nacional de Francia, cuya intención de voto a principios de octubre era del 24%. En este alarmante contexto socio-político, en nuestro país la extrema derecha no tiene una formación propia, por lo que cabe deducir que vota al Partido Popular.
Este avance del fascismo en Europa se debe, entre otras causas, a que buena parte de la izquierda europea anda vergonzosamente perdida y no planta cara, y en lugar de estar dedicada con todas sus fuerzas a combatir el paro y los servicios básicos del Estado de Bienestar, desarrolla políticas de derechas, y a veces, hasta de extrema derecha. A modo de ejemplo, tenemos el caso reciente de la niña inmigrante Leonarda, expulsada de Francia por el gobierno socialista de Hollande, quien hace bandera de la persecución y expulsión de los gitanos.
Otro caso muy evidente, que nos debería de sonrojar a todos/as, es la respuesta que ha dado Bruselas a la tragedia de Lampedusa al endurecer el Frontex, estrategia policial para controlar las fronteras, en lugar de procurar una política de Cooperación Internacional con los países más desfavorecidos. Nuestro conservador gobierno, para no ser menos, ha reforzado con cuchillas las alambradas de Ceuta y Melilla.
Gran parte de la izquierda europea, con más o menos disimulo, por acción o por omisión, comulga con la política neoliberal que, por esencia, es muy conservadora tanto en economía como en políticas migratorias. Cuando les toca gobernar, muchos políticos que se denominan de izquierdas, apuestan por la desregularización de la libre circulación de mercados y capitales a la vez que recortan las políticas sociales destinadas a personas empobrecidas. Otro sonrojante ejemplo: el líder de la oposición, Rubalcaba, cuando fue ministro de Interior, no sólo no terminó con los Centros de Internamiento para Inmigrantes, sino que aumentó el tiempo de estancia en ellos.
Todo lo anterior conduce a una estrategia perversa de señalar y desviar la mirada hacia la inmigración como la principal amenaza para nuestra economía, para nuestra seguridad..., cuando sólo representan el 3% de población no comunitaria en Europa.
Hace unos días leí un análisis, del escritor griego Petros Márkaris, sobre la situación social que vive Grecia. Ponía el dedo en la llaga cuando decía: "los barrios de Atenas parecen descuidados y abandonados (...) Quien circule por sus sombrías calles verá las hileras de tiendas y comercios cerrados (...) Barrios cada vez más empobrecidos que alquilan sus viviendas a inmigrantes, transformando estas zonas en enclaves de racismo". ¿Quién saca provecho de esta dura realidad social? La extrema derecha, en este caso Aurora Dorada, el partido neonazi griego.
El ejercicio de la ciudadanía nos debe llevar a abrir bien los ojos para ver la realidad, analizar las principales causas de la violación de los derechos humanos, que no entienden de fronteras, y actuar en consecuencia reclamando una justicia social que anteponga a la persona por encima de mercados y demás intereses.
Al mismo tiempo, los partidos de izquierdas deben ser consecuentes con su ideología y desarrollar o propiciar una política basada en la justicia social para evitar los devastadores sucesos que el fascismo causó en Europa, porque mañana puede ser demasiado tarde.
* Profesor y presidente dela Asociación KALA