martes, 8 de enero de 2013

Salvemos la hospitalidad

El actual Gobierno, tomando como excusa la crisis que estamos padeciendo, está tomando medidas inhumanas e insolidarias, que están dilapidando el Estado del Bienestar. Entre las más graves: negar la asistencia sanitaria a los inmigrantes sin papeles o que la ayuda humanitaria y altruista a las personas inmigrantes sin papeles sea delito. Qué lejos están ideológicamente de Robert Shuman, el "Padre de Europa", cuando el 9 de mayo de 1950, con motivo de la constitución de la CECA, dijo en un memorable discurso repleto de apelaciones éticas: "La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan (-) Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho (-) Una de sus tareas esenciales (de Europa) es el desarrollo del continente Africano".
Lamentablemente, este proyecto europeo, asentado en algo tan olvidado como la ética y los derechos humanos, ha dado paso al economicismo más brutal. En la "Europa de los mercaderes", que no conoce otro indicador de felicidad humana que el PIB, se produjo ya en época de vacas gordas un auténtico blindaje del bienestar. Se montó una prolija red de control, seguridad, y muros; unas veces, mediante tecnología punta y acuerdos (SIVE, Frontex), otras, mediante técnicas más groseras y visibles como el hormigón y el alambre de espino en las fronteras de Ceuta y Melilla. Ahora el Ministerio de Justicia ha elaborado un Anteproyecto de reforma del Código Penal. En él se describen conductas castigadas con penas de cárcel a quienes de manera humanitaria apoyen a personas extranjeras en situación irregular. Estas conductas, descritas en el art. 318 bis del Código Penal, consideran criminales a las personas o instituciones que apoyen, ayuden o acojan en sus domicilios de forma altruista a las personas extranjeras en situación irregular, por lo que serán detenidas, juzgadas y, en su caso, condenadas. Por ello, desde la Plataforma Salvemos la Hospitalidad pedimos y exigimos que el legislador no demonice la solidaridad y que sea él quien de nuevo salve la hospitalidad de la criminalización, no considerando delitos estos comportamientos movidos por razones humanitarias y altruistas. Asimismo, solicitamos que no se legisle para desatender social e institucionalmente las necesidades básicas de un ser humano que se encuentre en situación irregular en España. Al mismo tiempo, haría muy bien el Estado español en no disminuir de forma tan brutal las partidas destinadas a cooperación internacional al desarrollo. Son el soporte de otro derecho no menos importante: el derecho a no tener que emigrar para asegurarse el porvenir. Mientras escuchamos el himno de la Unión Europea (El himno de la alegría que proclama la fraternidad universal), bueno será volver a recordar que los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo.

* Presidente de la Asociación KALA y miembro de la Plataforma Salvemos la Hospitalidad