martes, 24 de diciembre de 2013

El nazareno, un hombre justo

Es muy loable la respuesta que da mucha gente a las llamadas de las ONG, colectivos, asociaciones,... para recoger alimentos, juguetes, ropa para las personas que están sufriendo la terrible situación social causada por la economía neoliberal y permitida por los gobiernos democráticos de la Unión Europea.
Es muy loable todo tipo de medidas emanadas por las instituciones públicas que vayan encaminadas a pagar la luz y el agua de las personas que no pueden hacerlo, dar una bolsa de alimentos a los niños de los colegios que pasan hambre, o cualquier otro tipo de actuaciones paliativas que pretendan mitigar las difíciles situaciones que atraviesan miles de familias.
Es muy loable todo tipo de campañas en estas fiestas que remueven lo mejor de nuestras entrañas, en las que todas las personas estamos más sensibles con lo ajeno.
¿Quién no ha dado un kilo de arroz, algún juguete usado en buen estado, algún euro al chavalito negro del semáforo o a los nenes que con sus panderetas nos cantan algún villancico con el que se buscan la vida,...? Hay personas que van más allá colaborando en los comedores populares, en el reparto de alimentos, haciendo colectas para los más necesitados...
Sin ninguna duda hay mucha buena gente. Gente sensible, amable, dispuesta a tender la mano para mitigar el sufrimiento; gente que va más allá de no matar, no robar o no mentir. Sin embargo, podemos preguntarnos si se puede dar un paso más.
El 24 de diciembre, a las doce de la noche, celebramos el nacimiento de un niño de oriente que llegó al mundo hace más de dos mil años. Un niño pobre, sin hogar, sin apenas con qué vestirse y posiblemente tiritando de frío. A ese niño los pastores y los reyes de oriente le llevaron comida, regalos, le dieron calor humano y acompañaron a su padre y a su madre, que se sentían extraños fuera de su tierra. Sabemos que Jesús de Nazaret no nació en su pueblo. Era un inmigrante sin papeles como su padre y su madre. Recordemos que, precisamente cuando iban a empadronarse, a María de Nazaret le sorprendió el parto.
Este niño fue creciendo y vio la dura realidad de su gente: una gran mayoría de personas empobrecidas, carentes de todo y sometidas a un poder que machacaba y menospreciaba al pobre y enaltecía a la minoría de ricos, muchos de ellos corruptos, sanguinarios, asesinos.
El niño se hizo hombre y dio a conocer su programa de vida, las bienaventuranzas, y compartió su vida con los más necesitados. Hasta aquí, Jesús de Nazaret fue muy buena gente. Pero dio un paso más: se enfrentó con los poderosos que oprimían, que violaban los derechos humanos. Jesús se manifestó contra los sacerdotes del templo que dicen y no hacen, contra los legisladores de su época que atan cargas pesadas sobre las espaldas de los débiles, contra el poder establecido que anteponía la ley injusta a la necesidad humana. Según sus palabras: limpian por fuera el vaso y el plato, pero por dentro están llenos de robos y de injusticias. Y los llamó hipócritas, sepulcros blanqueados, serpientes y generación de víboras.
Todo el mundo sabe como acabó la vida del Nazareno. Murió en la cruz no por ser un hombre bueno sino por ser un hombre justo y exigir justicia para su pueblo.
* Profesor y presidente de la
Asociación KALA


martes, 10 de diciembre de 2013

Criminalizar la pobreza

El gobierno municipal está elaborando un borrador de ordenanza en el que se multa con 900 euros a aquella persona que extraiga basura de un contenedor. Si por un momento nos paramos a reflexionar en el sujeto sobre el que susceptiblemente recaerá tal sanción, imaginamos su rostro, lo primero que nos debería de brotar es un sentimiento humanitario que nos llevará a preguntarnos si este sistema tan injusto no ha multado ya lo suficiente a una persona que se ve obligada a estar rebuscando comida o chatarra en los contenedores.
Por otra parte, me pregunto cómo una persona que busca entre la basura puede pagar una multa de 900 euros, a no ser que se le trate con el mismo rasero que a algún capitular que se sienta en el Ayuntamiento, cuya multa millonaria no paga, y sobre el que la presión consistorial, cuanto menos, es un tanto laxa.
No resulta baladí este tipo de ordenanzas, que dejan traslucir ideologías en las que la persona pobre y excluida es un ser que afea y molesta y, por tanto, hay que barrer de nuestras calles. Criminalizar la pobreza es algo consustancial a ideologías conservadoras, que entienden que la persona pobre y excluida es la única responsable de su situación, y por tanto, con ellas sólo cabe el castigo y/o la beneficencia. Pero no se le pueden poner puertas al campo: a base de multas, sanciones, cuchillas en alambradas, etcétera, es decir, a base de represión, no sólo no se resuelve el problema sino que añade grandes dosis de inhumanidad y sufrimiento. La pobreza se combate con empleo, con formación, con educación, con salud, con vivienda; la pobreza se combate posibilitando que las personas puedan gozar de los derechos que emanan de la Carta Universal de los Derechos Humanos, de nuestra Constitución y de nuestro Estatuto de Autonomía. Por consiguiente, invito al Ayuntamiento de Córdoba a que ponga toda su energía en cobrar las multas millonarias impagadas para, con ese dinero, desarrollar programas de empleo, programas sociales, programas educativos, para que las personas no se vean obligadas a rebuscar entre la basura.

* Profesor y presidente de la Asociación Kala

jueves, 10 de octubre de 2013

Vergüenza europea

El Papa Francisco ha calificado de vergüenza lo ocurrido en las costas de la isla de Lampedusa, en la que hasta el momento se han encontrado los cuerpos sin vida de más de 280 inmigrantes procedentes de Somalia y Etiopía. Hay casi otros tantos desaparecidos. Son más de 500 hombres, niños y mujeres (algunas de ellas embarazadas), con nombres y apellidos, que han recorrido miles de kilómetros para embarcarse en un viaje que les aleje de las guerras, las opresiones y las miserias que estrangulan sus vidas. Sólo los que han muerto, han sido regularizados. Vergüenza es poco para expresar lo que se siente ante tanta inhumanidad de los políticos que rigen esta vieja Europa.
Son ya muchos los muertos en la frontera sur entre Africa y Europa. En las dos últimas décadas, más de 17.000 inmigrantes han muerto en las costas de Lampedusa y más de 20.000 inmigrantes han muerto en las costas andaluzas y canarias, según diferentes oenegés europeas y la Agencia de la ONU para los refugiados. Y todo ello, sin tener en cuenta el número de desaparecidos, que podría multiplicar las muertes en estas aguas por tres, cuatro o cinco veces.
Europa cerró sus puertas hace muchos años con una política que niega sistemáticamente visados en los países de origen de los inmigrantes, que utiliza a los Estados del Norte de Africa para que hagan el trabajo sucio y en donde miles de subsaharianos deambulan por las ciudades costeras de países como Marruecos o Argelia, sometidos al racismo, el acoso, la muerte y la violencia de las fuerzas de seguridad.
Los males de esta política violadora de derechos humanos no terminan fuera de sus fronteras. Cuando consiguen llegar a Europa, los Estados miembros de la UE niegan a los inmigrantes en situación irregular el derecho de la ciudadanía. Muchos de ellos son recluidos en los llamados centros de internamiento durante meses, auténticas cárceles pero con aún menos garantías, hasta que son embarcados en aviones y expulsados. A los que logran escapar de la policía se les niega el acceso a derechos esenciales como el de la salud. Mientras, los políticos responsables de dichas medidas culpan a las mafias de las muertes de tantos inmigrantes, lavándose las manos. Hay que desenmascarar esta política hipócrita e inhumana, ya que si no hubiese muros insalvables no habría traficantes.
Un ejemplo muy cercano de esta política sin escrúpulos la ha padecido el joven polaco de 23 años, Piert Piskosub, que murió de hambre hace unos días en el albergue municipal de Sevilla, habiendo sido dado de alta unas horas antes en el Hospital Virgen de Rocío, enfermo y pesando tan sólo 30 kilogramos. Según la dirección del hospital se le dio de alta porque respondía al tratamiento.
Desde Andalucía también tendríamos que responder a muchas preguntas: ¿Piensan dimitir los responsables de la política social del Ayuntamiento de Sevilla? ¿Qué dice el gobierno autonómico que, según sus portavoces, garantiza los derechos sociales y sanitarios a todo el mundo? ¿Qué opina la Asamblea de Obispos del sur? Posiblemente siga los criterios de la Conferencia Episcopal española que ha guardado un silencio cómplice ante medidas como el apartheid sanitario impuesto por el Gobierno Central, quien, a través de su ministra de Sanidad, va pregonando las bondades de la privatización sanitaria, de los recortes en salud que ponen en peligro la vida de inmigrantes y de enfermos crónicos en situaciones graves, del copago farmacéutico, etcétera.
Y la ciudadanía en general, ¿qué deberíamos de decir y hacer ante tan graves violaciones a los derechos humanos? Como decía Mahatma Gandhi: "Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena". Por consiguiente, algo habrá que hacer-
* Profesor y presidente de la Asociación KALA


miércoles, 2 de octubre de 2013

Estado de la ciudad

Cuando el Ayuntamiento de Córdoba se disponía a celebrar el pleno sobre el estado de la ciudad, una mujer, Rocío Flores, lloraba ante su inminente desahucio, y gritando, lanzaba una pregunta de la que no obtendría respuesta: ¿Cuál va a ser mi futuro? Entre aplausos solidarios de varias personas vecinas de las barriadas con mayor empobrecimiento y exclusión social de la ciudad fue desalojada por la Policía Local. Desde el pasado 26 de septiembre Rocío, su marido y sus dos hijos, de tres años y diez meses, no tienen techo. En el debate sobre el estado de la ciudad, el alcalde de Córdoba defendió la eficacia de su gestión: "Como ven, Córdoba está cambiando (-) es una ciudad más abierta, dinámica, moderna, más integrada-" Sin embargo, su principal promesa no se ha cumplido: desde que tomó posesión como alcalde, el número de personas sin trabajo en nuestra ciudad no ha parado de crecer, habiendo llegado en el pasado mes de agosto a 45.393, lo que significa un aumento del 15% de paro. Nos encontramos ante una ciudad en la que miles de familias tienen que buscarse la vida en bancos de alimentos, comedores populares, economatos y beneficencias varias, mientras el Estado de bienestar se hunde. Según el último estudio del IESA (2010) sólo el 40.6% de los hogares de nuestra ciudad estaban considerados como incluidos, mientras que el 53.1% se situaban en el espacio de la vulnerabilidad, y el 6.4% en el de la exclusión social. Si ya estas cifras resultaban alarmantes, actualizarlas debe ser desolador. En este mismo sentido, una ciudad en la que 111.474 personas con 15 o más años carecen de graduado escolar y 4.179 son analfabetas, según los datos estadísticos del propio Ayuntamiento de Córdoba a 1 de enero de 2011, pone de manifiesto la falta de formación que padece más de un tercio de los habitantes de Córdoba. A todos estos males endémicos que sufre la ciudad hay que añadirle la incertidumbre que muchos/as ancianos/as tienen con sus pensiones, que pueden verse menguadas con la política de recortes del Gobierno de España. A ello hay que añadir el nuevo copago impuesto por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad para 42 tratamientos hospitalarios, una medida que afectará en Córdoba a unos 11.160 enfermos crónicos, y que de momento no se aplicará en el Servicio Andaluz de Salud en la fecha prevista por el Gobierno, el 1 de octubre. Este es el verdadero estado de la ciudad, al menos de las personas que más sufren las consecuencias de la crisis. Esta realidad necesita urgentemente que todas las administraciones públicas se pongan manos a la obra con políticas sociales, formativas y de empleo para atajar tanta necesidad, y dar respuestas ciertas y reales a tanto grito desesperado.
* Profesor y presidente de la Asociación KALA


martes, 10 de septiembre de 2013

UNA RETIRADA A TIEMPO

Napoleón dijo que una retirada a tiempo es una victoria. Pienso que es lo más inteligente, al menos, para evitar traumas innecesarios. Esto se entendió muy bien en Italia cuando, por la situación económica que estaba atravesando, decidió retirar la candidatura olímpica de Roma. El gobierno de España, en cambio, prefirió mantener la candidatura de Madrid a pesar de que la situación económica era peor que la del país vecino.
Rajoy y su consejo de ministros apostó por presentar esta candidatura, que suponía elevados costes para las menguadas arcas del país, mientras recortaba sin el menor pudor los presupuestos en sanidad, educación y servicios sociales. En pocos meses veíamos como se adelgazaba a pasos agigantados el Estado del Bienestar y al mismo tiempo, la banca se llevaba miles de millones de euros y salían a la luz las corruptelas de los que, debiendo dedicarse al bien público, ejercían de delincuentes.
Pero si todo esto ya es grave para un país que quiere llegar a tener una madurez democrática, más lo es el cinismo de sus gobernantes cuando niegan lo evidente. Una muestra la tenemos en la presentación de la citada candidatura olímpica madrileña, en la que intervino el presidente de la comunidad de Madrid. Este señor tuvo la desfachatez de mostrar músculo social, manifestando la excelencia de los servicios públicos en materia de sanidad y educación, cuando es el responsable de la privatización de los hospitales públicos de Madrid y de la precarización de los centros públicos educativos en favor de los privados.
En este mismo orden, es lamentable presenciar cómo algún presentador de los medios públicos de comunicación aparece compungido ante las cámaras de TVE, ante la “terrible” noticia de no haber ganado la candidatura de Madrid,  y el mismo presentador no se inmuta cuando, meses atrás, daba la noticia de jóvenes apaleados por la policía manifestándose en contra de los recortes sociales y de los políticos corruptos. La propaganda mediática hace su trabajo, aunque sus resultados son más satisfactorios en el interior que en el exterior de nuestras fronteras.
Realidades contrapuestas conforman la realidad de este momento que nos tocó vivir. Al igual que en la antigua Roma, se ofrece pan y circo para esconder los grandes males que nos acechan. En este sentido, mientras miles y miles de personas se congregan en estadios de fútbol para presenciar la presentación de un jugador contratado por astronómicas cifras que rondan los 100 millones de euros, las universidades españolas buscan fórmulas urgentes para que los estudiantes con menos recursos económicos no abandonen sus estudios. Mientras miles de jóvenes se congregan en la puerta de Alcalá pintados con los colores de la bandera española gritando:- yo soy español, español, español, la mitad de la juventud española se encuentra sin empleo, teniendo que buscarse la vida más allá de nuestras fronteras. 
No estaría mal que los 1.500 millones que se iban a gastar para la sede olímpica  engrosaran los menguados presupuestos de educación. Según los sindicatos el curso pasado hubo 25.000 profesores/as menos, 4.500 en Andalucía. Este año seguirán los recortes en transporte escolar, comedores escolares, becas, material escolar,… Esta es la realidad que debe movilizarnos para decir ¡basta ya! a un gobierno que atenta contra lo que debería ser lo más importante y sensible de su agenda política: la educación.

Córdoba, 10 de septiembre de 2013
Miguel Santiago Losada
Profesor y Presidente de la Asociación KALA





miércoles, 3 de julio de 2013

La Mezquita de Córdoba: No sólo es Catedral y es mucho más que una Mezquita

 NO TODA LA MEZQUITA ES CATEDRAL
Como cordobés y creyente me pregunto ¿de quién es la Mezquita-Catedral? ¿De quién puede ser una de las joyas arquitectónicas más importantes de la humanidad? Me vengo haciendo esta pregunta desde el 2 de marzo de 2006, cuando la Iglesia Católica inmatriculó (es decir, inscribió por primera vez) la Mezquita en el Registro de la Propiedad como “Santa Iglesia Catedral de Córdoba”. El Obispado alegó, como título justificativo para hacerla suya al 100%, la “toma de posesión” (que no de propiedad) dispuesta por el monarca Fernando III el Santo en 1236, cuando se trazó sobre el pavimento una franja de ceniza en forma de cruz diagonal con las letras de los alfabetos griego y latino.
Después de este atentado jurídico y patrimonial contra Córdoba y toda la humanidad, el actual obispo de Córdoba dio un paso más al negarle al monumento su nombre original y el asignado por la UNESCO (“The Mosque of Córdoba/La Mezquita de Córdoba”, dada en Buenos Aires el 2 de noviembre de 1984. Anteriormente fue declarada monumento nacional en 1882) o su nombre oficial: Mezquita-Catedral (designación acordada unánimemente en pleno municipal, representante de la ciudadanía de Córdoba, que define con exactitud y generosidad la esencia misma del edificio) por el nombre de “Catedral de Córdoba, antigua Mezquita” o simplemente “Catedral de Córdoba”, sin hacer ninguna referencia al universal monumento, patrimonio de Córdoba y de toda la humanidad.
Ni siquiera Roma, la ciudad católica por antonomasia por albergar la ciudad del Vaticano, le niega el nombre al Panteón, cuya designación canónica es iglesia de Santa María y Mártires. En el año 608 el emperador de Oriente Foca hizo donación del templo al papa Bonifacio IV, que lo transformó en una iglesia católica dedicada a la Virgen María, es el primer caso de transformación de un templo pagano en templo católico. En Roma no se entendería que el mismo Pontífice denominara al Panteón: “Iglesia de Santa María y Mártires, antiguo Panteón”.
Otro ejemplo universal es el caso de Santa Sofía de Estambul. Desde la fecha de su dedicación en el año 360 y hasta 1453 sirvió como la catedral patriarcal de Constantinopla, excepto en el paréntesis entre 1204 y 1261en que fue reconvertida en catedral católica durante el patriarcado latino de Constantinopla del Imperio latino, establecido por los cruzados. Tras la invasión otomana el edificio fue transformado en mezquita por orden de Mehmet II que la denominó Mezquita de Santa Sofía (Mehmet mantuvo el nombre de Santa Sofía, no la denominó “Mezquita Aljama de Estambul, antigua basílica de Santa Sofía”). Mantuvo esta función desde el 29 de mayo de 1453 hasta 1931, fecha en que el monumento fue secularizado por mandato del presidente de la nueva república turca  Mustafa Kemal Atatürk. El 1 de febrero de 1935 fue inaugurado como museo. Mezquita principal de Estambul durante casi 500 años, Santa Sofía sirvió como modelo para muchas otras mezquitas otomanas, como la Mezquita del Sultán Ahmed (también conocida como la Mezquita Azul de Estambul), la Mezquita Sehzade, la Mezquita de Solimán, la Mezquita Rüstem Pasha y la Mezquita Kiliç Ali Pasha.
Cambiarle el nombre al Panteón o a Santa Sofía sería negarles su glorioso pasado. Nadie entendería  que monumentos pertenecientes a toda la humanidad les cambiasen el nombre por el capricho arbitrario de un gobernante y menos por un representante de la jerarquía católica en un Estado Social, Democrático y de Derecho como es el caso del Estado Español. Para todo el mundo, incluida la UNESCO, nuestro singular y universal monumento se denomina Mezquita de Córdoba o Mezquita-Catedral, al albergar en su seno la sede del obispo de Córdoba.
El obispado de Córdoba cuando inmatriculó la Mezquita de Córdoba o Mezquita-Catedral recuerda que fue antigua basílica visigoda de San Vicente y mezquita. No es un acierto, por respeto a la historia, el plantearse “¿quién estuvo antes?”. Cada espacio, según su tiempo, ha respondido a una determinada cultura y religión. Aunque es cierto que la Mezquita es templo católico desde el siglo XIII, sin embargo, este espacio como ningún otro no está santificado por una única y exclusiva religión por los siglos de los siglos y nunca podemos olvidar que es nuestro principal legado islámico-andalusí.
Si somos consecuentes con la historia podríamos decir que la Mezquita de Córdoba o Mezquita-Catedral no todo es Catedral y todo es más que Mezquita. Explico este planteamiento haciendo referencia a un breve recorrido histórico por el espacio en el que se ubica la Mezquita de Córdoba o Mezquita-Catedral:
SALOMÓN, EL HIJO DE DAVID
Según cuenta un texto en árabe, cuando el lugar donde se ubica la Mezquita era una gran hondonada, Salomón, el hijo de David, pasó por Córdoba e hizo alto frente a ella. Al verla, dijo a los genios: “Rellenad y nivelad este lugar pues aquí se alzará un templo en el que se rendirá culto al Altísimo”. Los historiadores hablan de que el primer templo que albergó este lugar fue el de Salomón; posteriormente, el templo romano dedicado al dios Jano se construiría sobre él.
ALGÚN TEMPLO DE LA POLITEÍSTA Y SINCRÉTICA ROMA
Siendo Córdoba ciudad bético-romana, se construyó un segundo templo, posiblemente dedicado al dios Jano, en el lugar que ocupa la Mezquita-Catedral. Una cara de este dios bifonte, que encontramos en el museo arqueológico de Córdoba, y materiales de acarreo, como columnas utilizadas para la construcción de la Mezquita de Abd al-Rahman I, así lo demuestran.
BASÍLICA DE SAN VICENTE DE DOMINIO VISIGODO
Hasta fechas recientes el periodo tardorromano y altomedieval de la ciudad era prácticamente desconocido. Los hallazgos de Cercadilla revelan que en el siglo IV se levanta en extramuros un enorme complejo arquitectónico, a juicio de algunos, sede episcopal del obispo Osio de Córdoba, mano derecha del emperador Constantino. La fuerza edilicia de estos primeros momentos del cristianismo se manifiesta en la existencia de basílicas martiriales a extramuros de la ciudad, con orígenes que se remontan al siglo IV, como son los casos de San Acisclo y la basílica de los Tres Santos, catedral en la época mozárabe y actual basílica de San Pedro. A mediados del siglo VI se traslada la sede episcopal a intramuros, construyéndose la basílica de San Vicente. A partir de este momento es cuando la zona sur de la ciudad se organiza como un auténtico escenario del poder, en el que cristaliza el germen de lo que podríamos considerar, según algunos autores, la ciudad más “oriental” de Hispania.
MEZQUITA
Desde el año 786 hasta el 1236 fue la mezquita aljama de los musulmanes cordobeses.
La Gran Mezquita-Aljama de Córdoba, de fama universal, es el templo más relevante de cuantos existen en España y uno de los más importantes de todo el mundo. No es de extrañar que esté considerada por los más prestigiosos arquitectos internacionales y por relevantes expertos en historia del arte, como el más asombroso monumento de cuantos pueden visitarse en toda España. Durante muchos siglos también fue la mezquita más grande del planeta (sus dimensiones son superiores a las de la gran basílica de San Pedro en Roma). La Gran Mezquita de Córdoba es el edificio en uso más antiguo del país.
CONSAGRACIÓN COMO TEMPLO CATÓLICO
Las fuentes históricas nos cuentan que partir del 29 de Junio de 1236 es cedida a la Iglesia católica. Conquistada la ciudad por Fernando III el Santo, el monarca dispuso que en la festividad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo del año 1236 fuera dedicada a Santa María Madre de Dios y consagrada aquel mismo día por el Obispo de Osma Don Juan Domínguez, en ausencia del Arzobispo de Toledo Don Rodrigo Jiménez de Rada, asistido por los Obispos de Cuenca, Baeza, Plasencia y Coria. La ceremonia de trazar con el báculo sobre una franja de ceniza extendida en el pavimento en forma de cruz diagonal las letras de los alfabetos griego y latino fue la expresión litúrgica y canónica de la toma de posesión por parte de la Iglesia. Todo el edificio quedó convertido en templo cristiano, pero no adquirió el carácter de Catedral hasta la elección del primer Obispo, Don Lope de Fitero, poco antes del mes de noviembre de 1238, y de su consagración episcopal en un día de los primeros meses del año siguiente.
La majestuosidad del templo islámico permitió que los conquistadores cristianos valoraran las excelencias de esta arquitectura, a pesar de ser contraria a las edificaciones canónicas cristianas (no acomodándose al culto católico).
En primer lugar, la Capilla Mayor fue situada bajo uno de los lucernarios de Alhakén II, en la zona más monumental de la Mezquita del s. X., pero sin provocar destrucciones arquitectónicas; asimismo, la magnificencia del edificio determinó que el espacio de mayor esplendor, la Macsura y el Mihrab, no fueran tocados ni destruidos, quedando intacta su construcción. Sin embargo, con el paso de los siglos la sede catedralicia precisaba mayores acomodos y una mayor dignificación de la Capilla Mayor, realizándose a finales del siglo XV (1489) una Catedral cristiana donde estaba la antigua capilla del siglo XIII.
Esta nueva Catedral (dentro de la Mezquita) será promovida por el obispo Íñigo Manrique (1486-1496), quien promueve la construcción de una nave con formulación arquitectónica gótica.
Sin embargo, la mayor intervención en el edificio islámico se va a producir a lo largo del s. XVI, pues en medio de la Mezquita se levantará una gran Catedral cristiana bajo los auspicios artísticos y arquitectónicos de los aires renacentistas; la nueva Catedral supuso una ruptura grave para los postulados espaciales islámicos. No en vano la propuesta fue polémica y estuvo sujeta a duros enfrentamientos entre diferentes próceres (a favor y en contra).
Mandamiento de la Ciudad prohibiendo bajo pena de muerte a los albañiles, canteros, carpinteros y peones que fuesen a trabajar a la obra de la Catedral que se estaba feshaciendo para formar el Crucero
El propio Concejo de la ciudad promulgó una circular impidiendo la participación en la nueva obra, estableciendo incluso pena de muerte a quien trabajara. Finalmente intercedió el emperador Carlos V para que se realizara la obra, aunque más tarde se lamentara (como recogió J. B. Alderete de haber destruido lo singular de la Mezquita para levantar una de tantas catedrales, tal como había en España): “Si yo supiera lo haciades no lo hicierades, que lo que estáis haciendo lo hay en cualquier parte, y lo que teniades no lo hay en ninguna”.
La obra se comenzó en 1523 por iniciativa del obispo Alonso Manrique (1518-1523), que supo atraer a Córdoba los principios arquitectónicos de las catedrales castellanas, pues había sido obispo de Badajoz y Salamanca. La nueva Catedral de Córdoba estuvo a cargo del arquitecto Hernán Ruiz I, que aunque desarrolla sus primeras actuaciones bajo postulados góticos con ciertos arcaísmos, también es verdad que sentencia ya claramente los postulados del Renacimiento.
Según diversos autores, la formulación clasicista la sentenciará en la nueva Catedral su hijo Hernán Ruiz II, el gran arquitecto de la saga de los Hernán Ruiz, que hará evolucionar el estilo y es el artífice de las mayores magnificencias de la nueva Catedral. También de muchas de las capillas y rejería. Después de cien años de obras la nueva Catedral será concluida con principios estéticos manieristas, como puede verse en la cúpula del crucero del maestro Juan de Ochoa, o esa formulación de bóveda de lunetos del Coro que sentencia los prolegómenos del arte barroco, donde los criterios estéticos ya van claramente por otros derroteros a los del Renacimiento (yeserías, luces y sombras, escenografías, etc.). Finalmente terminarían las obras en el año 1607 bajo el episcopado de Diego Mardones.
Tras esta gran reforma del siglo XVI, la Mezquita solamente recibirá aditamentos menores y complementos de liturgia. En el año 1748Duque Cornejo trabaja en Córdoba en los púlpitos y en la sillería del coro de la Catedral. Tallado en caoba, alberga 105 sillas entre las bajas y las altas.
La propia historia, arquitectura, religiosidad del monumento hace de la Mezquita de Córdoba o Mezquita-Catedral que trascienda los límites espaciales de lo que se considera Catedral e incluso el concepto singular de mezquita. De ahí se desprende que la Mezquita de Córdoba o Mezquita-Catedral no todo es catedral y todo es más que mezquita.
NO TODO ES CATEDRAL. NINGÚN TEMPLO CATÓLICO PUEDE SER MAYOR QUE LA BASÍLICA DE SAN PEDRO
La construcción de San Pedro de Roma, en lo que a la iglesia respecta, se concluyó en un período de 176 años (1450-1626). Basados en cálculos confiables hechos por Carlo Fontana, las proporciones del edificio son: altura de la nave, 46,18 metros; ancho de la misma en la entrada, 27,29 metros; en la tribuna, 23,99 metros; longitud del crucero en el interior, 137,46 metros; longitud total de la basílica, incluyendo el vestíbulo, 211.47 metros. El vestíbulo de la basílica tiene 70,99 metros de ancho, 13.47 metros de fondo y 27.98 metros de alto. Hay cinco portales en la fachada. Desde el pavimento de la iglesia (medido desde el confesionario) al centro de la lámpara que descansa sobre el domo, la altura es de 123,38 metros, a la punta de la cruz que se encuentra sobre la lámpara, 132,50 metros. La medida del diámetro interior del domo varía algo, pero generalmente se computa en 41,97 metros, excediendo así al domo del Panteón por 1,49 metros. La superficie de San Pedro es de 15.160,12 metros cuadrados. La mayor superficie de todas las basílicas y catedrales del orbe católico.
Medidas comparativas de longitud:
§  Longitud de San Pablo en Londres, 158.59 metros.
§  Catedral de Florencia, 149.47 metros.
§  Catedral de Milán, 135.39 metros.
§  Basílica de San Pablo en Roma, 127.77 metros.
§  Santa Sofía en Constantinopla, 107.90 metros.
Medidas comparativas de superficie:
§  Milán, 8406.05 metros cuadrados.
§  San Pablo en Londres, 7875.07 metros cuadrados.
§  Santa Sofía, 6889.97 metros cuadrados.
§  Colonia, Alemania, 6166.05 metros cuadrados.
§  Antwerp, Bélgica, 4966.04 metros cuadrados.
Ninguna Catedral, basílica o iglesia católica del mundo puede ser más grande que la basílica de San Pedro de Roma.
Ante esta afirmación sólo caben dos posibilidades: o sólo se considera Catedral de Córdoba la Capilla Mayor o la Catedral de Córdoba es la mayor de todas las basílicas y catedrales del orbe católico; en cuyo caso, la sede del obispo de Córdoba sería mayor que la sede del obispo de Roma.
La Mezquita de Córdoba estaba formada en tiempos de Al-Hakam II por un Salat, sala de oración, de 11 naves en dirección norte-sur y 32 arcadas en dirección este-oeste. Tenía una superficie de 114.60 metros de largo por 79.29 metros de ancho. Con la ampliación de Almanzor ganó 50 metros más de ancho (correspondientes a 8 nuevas naves que se unieron a las 11 ya existentes hacia el este del edificio). Con esta última ampliación el Salat adquirió una extensión de 114.60 metros de ancho por 128.41 metros de largo  y el patio con 60.42 por  128.41 metros. La superficie total del monumento es el resultado de los 175.02 metros de largo por los 128.41 metros de ancho: 23.400 metros cuadrados.
Con 23.400 metros cuadrados es la segunda mezquita antigua más grande del mundo en superficie, por detrás de la Mezquita de la Meca. Una de sus principales características es que su muro de la qibla no fue orientado hacia La Meca, sino 51º más hacia el sur, algo tampoco habitual en las primeras mezquitas de Al-Ándalus(orientadas de este a oeste), quizá arrastrado de la milenaria naturaleza espiritual del monumento.
El Salat puede albergar unas 20.000 personas, que llegarían a 30.000 con el patio.
Un ejemplo de una de las Catedrales más grandes del mundo, y que no excede las dimensiones de la basílica de San Pedro, es la Catedral de Sevilla.
Nos cuenta los historiadores que durante la administración musulmana, el califa almohade Abu Yacub Jusuf ordenó la construcción de una gran mezquita en Sevilla en los terrenos que actualmente ocupa la catedral. Los trabajos se prolongaron entre abril de 1172 y marzo de 1198, aunque se inauguró el 30 de abril de 1182.
La dirección de las obras fue encargada al prestigioso arquitecto de origen andalusí Ahmad Ben Baso, el cual construyó un hermoso edificio de planta rectangular de 113 x 135 m y con una superficie de más 15.000 metros cuadrados, incluyendo el patio.  Poseía 17 naves adornadas con arcos de herradura y un amplio patio, el sahn que aún se conserva con el nombre de Patio de los Naranjos, que era primitivamente el patio de abluciones de la mezquita almohade. Su forma es rectangular, midiendo 43 m por 81 m. La actual puerta del Perdón daba acceso al recinto.
La catedral posee cinco naves que se distribuyen, mirando hacia Levante. No cuenta con una cabecera en el sentido gótico habitual en forma de ábside sin girola, ya que su planta salón es un perfecto rectángulo de 116 m de largo por 76 m de ancho, que se corresponde con el espacio que ocupaba la gran mezquita almohade que estaba situada en el mismo lugar.
Y  ES MUCHO MÁS QUE MEZQUITA.
LA MEZQUITA DE CÓRDOBA, ÚNICA EN EL MARCO DE LA INTERCULTURALIDAD
Todo el legado histórico del que goza nuestro principal monumento le da dos cualidades a la Mezquita-Catedral que la hacen única en el marco de la interculturalidad: pertenecer al patrimonio mundial y ser, por esencia histórica, encuentro de culturas, de civilizaciones.
La Mezquita-Catedral de Córdoba es un templo único en el mundo. Su singularidad, basada en su propia historia, hace que este monumento sea considerado patrimonio de la humanidad. Gracias a ello el historiador Arnold Toynbee calificó a Córdoba como una de las ciudades de destino universal, al igual que Atenas, Roma o Estambul.
El que la Iglesia católica siga utilizando el edificio como templo en el que se encuentra la Catedral de Córdoba, no debe ser óbice para que a la Mezquita de Córdoba o Mezquita-Catedral se le niegue dos cualidades que la hacen única en el marco de la interculturalidad: pertenecer al patrimonio de toda la humanidad y  ser, por su esencia histórica, encuentro de civilizaciones que profesan diferentes credos. Durante veinte siglos en este espacio han realizado sus cultos con seguridad los bético-romanos, los hispano-visigodos (cristianos unitarios y posteriormente trinitarios), los musulmanes-andalusíes y los cristianos. Este hecho cultural y religioso debe llevarnos a los cristianos a preguntarnos ¿Por qué no recuperar el espíritu ecumenista e interreligioso del Concilio Vaticano II? Juan XXIII, dijo aquello de abramos las puertas  para que entre aire fresco en la Iglesia. ¿Por qué no abrir las puertas para que nuestra Mezquita, donde reside la sede del obispo de Córdoba, sea también ecuménica e interreligiosa? Este paso eminentemente conciliar daría una  proyección internacional para que Córdoba sea considerada  ciudad de la interculturalidad universal, ciudad de la paz.
Son muchos los autores que elogian la diversidad que ha supuesto una convivencia entre las tres culturas de la Córdoba de Al Ándalus a la sociedad actual. Una corriente de pensamiento que habla del Paradigma de Córdoba para referirse a la máxima actualidad a la hora de destacar la aceptación de la diversidad, la pluralidad confesional y la lucha contra los fanatismos y racismos. Sobre todo, en estos históricos momentos en los que la crisis económica doblega a la política a no velar por los derechos humanos y la justicia social, respondiendo a unos criterios neoliberales que son el caldo de cultivo de una xenofobia etnocéntrica que culpa a los más empobrecidos y excluidos de las estrecheces que venimos atravesando.

SUPERAR LOS CONFLICTOS ENTRE RELIGIONES
El Concilio Vaticano II apuesta decididamente por superar los conflictos, incluidos los existentes entre las propias religiones. Este concilio se fragua en el contexto histórico de las sociedades democráticas, cuyas raíces las encontramos en el siglo XVIII, con la revolución francesa.
¿Qué hubiese sido de Europa si la democracia no la hubiera liberado del corsé del catolicismo preconciliar? ¿Habría libertad de conciencia, leyes que permiten el aborto o los matrimonios homosexuales, una ética universal que permite la declaración universal de los derechos humanos,…? De lo que se desprende que las constituciones de los países democráticos están muy por encima de las doctrinas, morales y tradiciones de las religiones. Unas religiones que continuamente entran en conflicto con todo aquello que no suponga acatar su cosmovisión particular.
CONCLUSIONES
Puede decirse, a pesar de los avatares de la historia, que la Mezquita pervive en su esencia islámica. Hay que reconocer que se trata de un híbrido arquitectónico magnífico que sintetiza a la perfección una buena parte de los valores artísticos de Oriente y Occidente. Es decir, la Mezquita de Córdoba o Mezquita-Catedral es hoy una extraordinaria síntesis de nuestra historia.
La Mezquita de Córdoba o Mezquita-Catedral es un edificio excepcional de valor universal precisamente por su fecundo mestizaje histórico, religioso y cultural. Amputar alguna de sus partes representa una mutilación inaceptable, que dañaría de forma irreparable su profundo significado simbólico. La jerarquía de la Iglesia Católica no puede, ni debe anular la gloriosa historia del templo.
La consecuencia final de toda esta argumentación es que la Mezquita de Córdoba o Mezquita-Catedral es propiedad de todos los cordobeses y Patrimonio de la Humanidad y, por tanto, debe ser administrada  en el interés general y no privativo de ningún grupo o colectivo, lo que no niega que La Mezquita-Catedral siga siendo utilizada desde un punto de vista confesional por el Obispado y Cabildo. Es más, el uso continuado del monumento ha posibilitado que se mantenga en un buen estado de conservación y no haya perdido a lo largo de su historia el sentido de su existencia.
El pueblo de Córdoba ha defendido a lo largo de los siglos su principal patrimonio. Fue el principal valedor para que el Cabildo catedral en el siglo XVI no la derribase y construyera en su lugar una catedral, como ocurrió en nuestra hermana ciudad de Sevilla. Mientras el pueblo de Córdoba impidió la destrucción de la Mezquita el poder estatal permitió la construcción de las dos catedrales dentro de la Mezquita: la Catedral del siglo XV (dieron permiso para ello los Reyes Católicos), actual capilla de Villaviciosa, y la Catedral del siglo XVI (dio permiso para ello el emperador Carlos V), actual sede del obispo de Córdoba.
Para el pueblo de Córdoba el nombre del monumento nunca ha sido un problema. Siempre hemos escuchado a nuestros abuelos, a nuestros padres, a nuestros mayores, nombrar al monumento indistintamente Mezquita o Catedral. Nunca han hecho problema de las dos denominaciones, aunque el nombre más querido y familiar haya sido siempre el de la Mezquita. Cuántas veces escuchamos decir Catedral cuando hacen referencia a ir a misa a la Catedral, estar bautizado en la Catedral, ir a ver la procesión del Corpus a la Catedral y,  a renglón seguido, sentir el más profundo orgullo cuando hablan de la Mezquita como su gran monumento, como seña de identidad de su ciudad, como el mayor sentimiento patrio. De ahí que, con sentido común, el Ayuntamiento decidiera denominar al monumento Mezquita-Catedral.
Córdoba, julio de 2013

Por Miguel Santiago Losada. Cristiano

jueves, 27 de junio de 2013

¿LA JUSTICIA CRUELMENTE BIEN?

Estaba leyendo la prensa cuando sonó el teléfono de casa. Era Josemi, que llamaba desde la cárcel, como viene siendo habitual desde hace años. Josemi ya consumía drogas desde los 14 años. La pérdida lamentable de su hermanita y de su madre, siendo muy joven, le hundió aún más en el consumo de estupefacientes. Intentó incluso hasta suicidarse tirándose desde una terraza de un quinto piso. La suerte de caer sobre el techo de un coche y su buena salud física lo salvaron. A partir de ahí todo ha sido una huida de su vida hacia adelante. Drogas, centros, policía, cárcel, más drogas, más centros, más cárcel- Ha pasado por diferentes centros penitenciarios de todo el Estado. En el último lleva más de 9 años y aún le siguen bajando condenas: peleas, pequeños robos, mal comportamiento en prisión,- todo a causa de su patología dual: adicción y enfermedad mental asociada al consumo. Me comentaba que lo habían sacado al Hospital Gregorio Marañón ya que sufre muchos dolores de espalda tras la desviación de columna sufrida en su intento de suicidio. Me relataba que su tratamiento para la hepatitis le iba muy regular, tiene el hígado muy tocado. Mientras tanto, se lamenta de que su junta de tratamiento penitenciario le ponga trabas y más trabas para concederle un permiso. Cuando cuelgo el teléfono sigo leyendo la prensa y me encuentro con dos noticias que hacen referencia a nuestro sistema judicial. En la primera leo que el martes, 18 de junio, fue hallado un cadáver en la cuneta de la N-432 correspondiente a un hombre de 31 años, que se encontraba preso en el centro penitenciario de Alcolea. Parece ser que el joven murió el mismo día que volvía de permiso a la cárcel. Miles de jóvenes como los referidos llenan las cárceles de este país. Ese mismo día aparecía en todos los medios de comunicación que el juez Silva había ordenado la libertad de Blesa a petición de la fiscalía. El juez acataba la decisión de sus superiores, a pesar de sus "dudas". Un Blesa bien vestido, perfumado, sonriente, altivo era esperado por multitud de medios, como si fuese una figura del estrellato nacional. Se dirigió a los micrófonos de los periodistas para decir, sin el menor pudor, que ha sido "injustamente acusado de dos delitos" y que lo "único" que quiere es que su causa sea investigada "por un juez imparcial, que no he tenido hasta el momento". Además afirmó que "no se arrepiente de nada". Cerré el periódico para respirar profundamente ya que mi indignación me llenaba de ansiedad. En ese momento me vino a la memoria las palabras del juez Juan Luis Rascón cuando hace unas semanas en una entrevista realizada en un medio de comunicación local decía: "La justicia no funciona para unos, para otros funciona cruelmente bien".
* Profesor, presidente Asociación KALA


¿LA JUSTICIA? CRUELMENTE BIEN

Estaba leyendo la prensa cuando sonó el teléfono de casa. Era Josemi, que llamaba desde la cárcel, como viene siendo habitual desde hace años. Josemi ya consumía drogas desde los 14 años. La pérdida lamentable de su hermanita y de su madre, siendo muy joven, le hundió aún más en el consumo de estupefacientes. Intentó incluso hasta suicidarse tirándose desde una terraza de un quinto piso. La suerte de caer sobre el techo de un coche y su buena salud física lo salvaron. A partir de ahí todo ha sido una huida de su vida hacia adelante. Drogas, centros, policía, cárcel, más drogas, más centros, más cárcel- Ha pasado por diferentes centros penitenciarios de todo el Estado. En el último lleva más de 9 años y aún le siguen bajando condenas: peleas, pequeños robos, mal comportamiento en prisión,- todo a causa de su patología dual: adicción y enfermedad mental asociada al consumo. Me comentaba que lo habían sacado al Hospital Gregorio Marañón ya que sufre muchos dolores de espalda tras la desviación de columna sufrida en su intento de suicidio. Me relataba que su tratamiento para la hepatitis le iba muy regular, tiene el hígado muy tocado. Mientras tanto, se lamenta de que su junta de tratamiento penitenciario le ponga trabas y más trabas para concederle un permiso. Cuando cuelgo el teléfono sigo leyendo la prensa y me encuentro con dos noticias que hacen referencia a nuestro sistema judicial. En la primera leo que el martes, 18 de junio, fue hallado un cadáver en la cuneta de la N-432 correspondiente a un hombre de 31 años, que se encontraba preso en el centro penitenciario de Alcolea. Parece ser que el joven murió el mismo día que volvía de permiso a la cárcel. Miles de jóvenes como los referidos llenan las cárceles de este país. Ese mismo día aparecía en todos los medios de comunicación que el juez Silva había ordenado la libertad de Blesa a petición de la fiscalía. El juez acataba la decisión de sus superiores, a pesar de sus "dudas". Un Blesa bien vestido, perfumado, sonriente, altivo era esperado por multitud de medios, como si fuese una figura del estrellato nacional. Se dirigió a los micrófonos de los periodistas para decir, sin el menor pudor, que ha sido "injustamente acusado de dos delitos" y que lo "único" que quiere es que su causa sea investigada "por un juez imparcial, que no he tenido hasta el momento". Además afirmó que "no se arrepiente de nada". Cerré el periódico para respirar profundamente ya que mi indignación me llenaba de ansiedad. En ese momento me vino a la memoria las palabras del juez Juan Luis Rascón cuando hace unas semanas en una entrevista realizada en un medio de comunicación local decía: "La justicia no funciona para unos, para otros funciona cruelmente bien".
* Profesor, presidente Asociación KALA


domingo, 26 de mayo de 2013

Crisis, de valores e ideologías

Siempre me ha llamado la atención el rechazo que una persona pueda sentir ante alguien que sufre alguna enfermedad relacionada con las toxicomanías o presenta un aspecto deteriorado por estar en una situación de exclusión social. Son personas que sienten miedo al diferente, incluso por sus rasgos físicos, distintos a los nuestros, pero sobre todo por su empobrecimiento.
Sin embargo, a estas mismas personas no les inquieta de la misma manera los casos relacionados con la corrupción, los blanqueos de dinero, las violaciones de los derechos humanos, etc. Hasta, incluso, pueden llegar a justificarlos. Haría falta hacerse la pregunta de por qué de estas actitudes que señalan a la persona desfavorecida y aceptan los comportamientos pocos éticos e injustos de los que mejor estatus social poseen. Por consiguiente, no es de extrañar que en nuestro Estado las cárceles estén repletas de seres humanos por haber cometido pequeños delitos, la mayor parte exentos de sangre, mientras que los que atentan contra los principios del propio Estado campean a sus anchas por doquier.
En la misma línea, no entiendo cómo hay personas a las que escandalizan los escraches , e incluso los califican de peligro para la democracia, y no mueven un dedo para oponerse a estos políticos que con sus acciones están causando muchos males a la población: desahucios, desempleos, recortes, falta de atención sanitaria a las personas inmigrantes, etc. Es decir, políticos que están atentando sin el menor escrúpulo contra el propio Estado social, democrático y de derecho que dicen respetar y defender, algunos bajo juramento.
Lo realmente peligroso para nuestro país y nuestra democracia es que se vayan nuestros jóvenes mejor preparados, es que tengamos una pobreza infantil del 20%, es que haya personas que deciden quitarse la vida al ser desahuciadas, es que a una persona se le niegue la atención sanitaria por no tener tarjeta de residencia, es que haya familias sin ningún miembro trabajando, es que haya madres y padres que se las vean y se las deseen para darle de comer a sus hijos...
Muchas veces pienso y siento el doble rasero de medir. En lugar de desarrollar una política económica y social que libere a la gente del empobrecimiento y la exclusión, le ponen trabas y más trabas para que no pueda salir de ella. Me llena de indignación ver cómo tantas personas con necesidades son injustamente tratadas y cómo el privilegiado, desde el mismísimo jefe del Estado hasta cualquier responsable político, se vale de su cargo para escabullirse de sus responsabilidades; es más, se le lava su imagen. Después --con hipócritas palabras, como lo siento, perdón, no podemos hacer otra cosa, etcétera--, expían sus pecados de acción u omisión.
Por ello me alegro inmensamente y me solidarizo con decretos como el aprobado recientemente para la defensa de la vivienda en Andalucía, que supone hacer de la vivienda un derecho humano. Ya iba siendo hora que la Junta de Andalucía aplicase su propio Estatuto de autonomía en el que viene recogido dicho derecho. Ojalá siga este camino y siga desarrollando el Estatuto, con medidas de inserción sociolaboral o con el establecimiento de la renta básica, medidas de política social que dignifican mucho más a las familias empobrecidas que el tener que ponerse tras una cola para recibir una bolsa de comida, y ello, tras haber tenido que contar su vida y convencer a muchos (servicios sociales, oenegés, iglesias varias...) de que no tienen qué llevarse a la boca. En palabras de una mujer de nuestros barrios: "Cuando me siento a la mesa con mis hijos y les pongo el plato de comida que me he ganado con mi trabajo, reboso de orgullo. Cuando me tengo que poner a recoger bolsas de comida, me muero de vergüenza y de tristeza". Tenemos que seguir luchando por una Andalucía que reparta justicia y no limosna, aunque parece que algo tan obvio se les olvidó incluso a buena parte de los que se consideran de izquierdas.

* Profesor y presidente de la Asociación Kala