jueves, 11 de agosto de 2011

¿200, Sr. Rubalcaba?

Como las cuentas del Sr. Rubalcaba sean como las estimadas para contabilizar las últimas concentraciones de indignados de Madrid, según él unas 200 personas, debería de hacer un curso rápido de contabilidad, a no ser que con su ya sabida ironía, haya imaginado un nuevo número que represente una magnitud superior. No sería la primera vez que esto ocurriera ya que desde la antigüedad el número tres o el número siete significan la plenitud.

Sr. Rubalcaba, los indignados pasivos o activos en Andalucía superan los dos millones de personas, los del Estado más de ocho millones, los de Europa como mínimo pueden rondar los 40 y los del mundo entero, al menos, 3.000 millones de personas. ¿Qué le parece? Como no dudo de su inteligencia, su cifra me hace pensar en un nuevo número simbólico para expresar que son muchos, muchísimos los indignados/as a causa de este sistema neoliberal que por unas causas u otras mata y mata y vuelve a matar a millones de inocentes.

A modo de ejemplo, valgan algunos acontecimientos vividos en estas últimas semanas:

Comencemos por las miles de muertes producidas por la hambruna de Somalia, entre ellos muchos bebés y niños/as que están muriendo en los brazos de sus madres impotentes y desesperadas. Mientras tanto, el mundo produce alimentos para doce mil millones de habitantes y la UE desarrolla una política agraria tan cínica e injusta que paga a familias terratenientes de este país millones de euros por el sólo hecho de no cultivar sus tierras. Un caso sangrante es el de la duquesa de Alba que acaba de repartir su riqueza personal entre sus siete vástagos, unos bienes que pueden rondar la friolera de los 3.500 millones de euros. Por cierto, el expresidente de la Junta de Andalucía, actual vicepresidente del Gobierno, le concedió a tan ilustre dama la medalla de Andalucía y uno de los últimos actos públicos que protagonizó el anterior alcalde de Sevilla, Sr. Monteseirín,  fue la inauguración de una estatua a tan insigne señora en una plaza sevillana.

Desde Latinoamérica nos llegan las manifestaciones en las calles de Chile por miles de estudiantes que exigen una enseñanza pública. Mientras, aquí hablamos del copago. Lo único que hay que hacer es que el que más tiene más aporte al Estado, posibilitando sanidad y educación a todo el mundo.

Es de total actualidad el estallido de ira en la periferia de Londres protagonizado por miles de jóvenes debido a los recortes sociales, un conflicto que hereda lo que ocurrió en Paris en el año 2005,  tras la muerte de una persona en manos de la policía. Las políticas de derechas, tanto en la Francia de 2005 como en el Reino Unido del 2011 son la causa de estos levantamientos cuyo trasfondo hay que buscarlo en los recortes sociales y no en meros actos vandálicos que buscan hacer daño. Un dato que aclara mucho las protestas: en Tottenham, donde se han iniciado los disturbios, los fondos para servicios sociales juveniles se han visto mermados en un 75%.

A miles de kilómetros se manifestaban en Tel Aviv 300.000 israelíes indignados por el desorbitado precio de la vivienda y el deterioro de la educación. ¡Qué lástima que muchos de ellos no se hayan indignado mucho antes ante la dura realidad que viven sus vecinos/as palestinos/as! Podría ser una gran oportunidad que esta indignación rompiera fronteras.

En nuestro propio país, la crisis eleva un 36% la petición de ayuda en los servicios sociales en un solo año. De cerca de seis millones de personas que fueron atendidas en el 2008, han pasado a más de ocho millones de personas en 2009, según el informe que las comunidades han remitido al Gobierno. Como es de esperar, este porcentaje se habrá visto incrementado en el último año. Urge reordenar y reactivar los recursos disponibles para proteger a las familias en riesgo de pobreza y exclusión social. Las políticas sociales deben considerarse políticas prioritarias del Estado, que representan el cuarto pilar del Estado del bienestar.

En España tenemos elecciones generales en noviembre, en Andalucía el próximo año. Miremos con lupa antes de votar los programas que los partidos van a desarrollar con respecto a las políticas sociales. Ya estamos viendo las consecuencias en Cataluña, Madrid y otros lugares de la geografía española donde sus gobiernos conservadores están recortando servicios sociales, sanitarios y educativos. Tengamos las miradas muy atentas para que no nos tumben el Estado de bienestar y, si no hay alternativas, exijamos desde las calles y plazas nuestros derechos como ciudadanos/as.

                                                                       Córdoba, 11 de agosto de 2011
                                                                          Miguel Santiago Losada

                                                           Profesor y Presidente de la Asociación KALA