sábado, 23 de julio de 2011

Pequeñas historias

La economía neoliberal está mostrando su cara más dura y despiadada dentro de las propias fronteras del llamado Primer Mundo. Hace décadas que los llamados, eufemísticamente, países en desarrollo la vienen sufriendo, sobre todo, en sus seres más inocentes y jóvenes. Nos lo pueden contar las miles de madres que pierden a sus hijos/as todos los días por falta de alimento, agua potable, medicinas o conflictos bélicos, los/as miles de chavalitos/as que se ven tirados en las calles de las ciudades de los países más empobrecidos por esa inhumana economía, sin unos mínimos de cariño y seguridad que les haga posible creer en la vida, los/as miles de jóvenes que hacen de Africa una travesía llena de obstáculos, en la que centenares encuentran la muerte, para conseguir llegar al norte del continente y cruzar las aguas hacia la supuesta tierra que mana leche y miel, los/as miles de niños/as y mujeres que se son prostituidos por las grandes redes mafiosas, que igual trafican con armas, que con drogas o personas, y guardan su dinero en los mismos bancos que nos están llevando a la ruina.
Esta economía, lo mismo en tiempos de bonanza que de crisis, mantiene los mismos índices de exclusión social tanto en España como en Andalucía, realidad que no nos debe extrañar proveniente de un sistema exento de valores éticos y morales; un sistema que subvenciona, por su nefasta política, con millones de euros a la duquesa de Alba y permite el cierre de miles de pequeñas y medianas empresas o deja sin vivienda a centenares de familias por desahucio, al no poder pagar sus hipotecas.
¡Qué curioso lo que está ocurriendo en la propia fortaleza que conforman los países del Norte!, ¿quién nos iba a decir hace unos años que la deuda externa iba a afectarnos de igual manera que la que vienen padeciendo desde hace décadas los países sureños por las grandes economías del Norte? El monstruo no tiene hartura y las consecuencias son evidentes.
El partido gobernante de la izquierda está dejando morir por asfixia, por omisión y desde el silencio más premeditado, cientos de proyectos en favor de los colectivos más desfavorecidos, "por culpa de la crisis". "Por culpa de la crisis", la derecha, sin pudor, corta y recorta servicios en ayuntamientos y comunidades donde gobiernan. ¿Hasta dónde serán capaces de llegar? Por acción y por omisión, nueve millones de personas viven en la pobreza y en la exclusión social en este país.
Voy a contar una experiencia para que, al menos en nuestras propias fronteras, no permitamos que destruyan lo más básico del Estado de Bienestar:
Hace unos días, nuestra sanidad salvaba la vida de una mujer mayor de 90 años. A pesar de nuestras quejas de niños malcriados, tenemos un lujo de sistema sanitario que salva vidas a mansalva sin arruinar nuestros bolsillos. Estos/as profesionales de la sanidad son los que deberíamos subir a un autobús descapotable y vitorearlos por todas nuestras ciudades. En las mismas fechas, 14 km más abajo, detrás de la frontera marroquí, un niño de año y medio moría por una simple gastroenteritis. ¡Esta es la realidad, pura y dura!
Esperemos que este nefasto sistema, que antepone las ganancias de unos muy pocos por encima de las de otros muy muchos, no acabe también con nuestros propios hijos/as y abuelos/as porque ponga en peligro uno de los más sagrados derechos: la sanidad, a la que en nuestro país, todas las personas tienen acceso.
Tenemos que luchar y movilizarnos para que no puedan pisotear nuestros derechos más básicos, que posibilitan una vida digna a toda la ciudadanía, para que no toquen las la educación pública y la sanidad pública, para que no acaben con los recursos sociales, laborales, de vivienda-, para que no destruyan lo que tanto costó construir.

* Profesor y presidente de la Asociación KALA

sábado, 2 de julio de 2011

El sur volvió a indignarse

Sobre las 17.25 horas del 28 de junio se esperaba que el jurado proclamase a Córdoba, dentro y fuera de nuestras fronteras, ciudad de la cultura europea 2016. Sin embargo, una vez más el Sur volvió a ser ninguneado.
Los poderosos centros políticos y económicos del país, con la complicidad de la parte del Gobierno de la nación que decide, se llevaron el gato al agua y contra todos los pronósticos ganó el que mejor padrino tenía; en este caso, Odón Elorza, quien planteó hace unos meses que de dicha designación dependía la paz en el País Vasco.
De nada sirvió el magnífico proyecto cordobés desarrollado a lo largo de 10 años y cuya alma es el propio pueblo de Córdoba. De nada sirvió ser una de las ciudades más singulares de Europa por su legado histórico y artístico. De nada sirvió presentar la necesidad de obtener dicho beneficio por ser una ciudad castigada por el paro y el empobrecimiento social. No olvidemos que San Sebastián está precisamente en el polo opuesto, siendo la ciudad más rica del Estado. El Sur, una vez más, para los mandatarios del Norte, no existe. Desde que comenzaron a designarse capitales europeas de la cultura en España, todas las proclamadas: Madrid, Santiago, Salamanca y, ahora San Sebastián, están situadas geográficamente del río Tajo para arriba, un hecho que nos debe hacer pensar. Los intereses políticos han echado por tierra un proyecto que le daba a Córdoba muchas posibilidades para su desarrollo. ¿Y ahora qué? Córdoba debe volver su mirada al mar Mediterráneo, su lugar de origen, su identidad. Las claves del Norte sirven para enriquecer al Norte, las claves del Sur son cálidas como su clima, que han forjado una de las principales páginas de la humanidad.
Nuestra gran diferencia con el pensamiento del Norte o anglosajón consiste en que ellos escriben la vida con prosa, nosotros con poesía. La prosa permite sobrevivir, la poesía vivir , a buen decir de Cassano. Córdoba ha consolidado un proyecto cultural basado en la interculturalidad y los valores humanos. Todo su potencial tiene que seguir actualizándose para conseguir esos objetivos. Actividades como la celebración de los 1.300 años del legado andalusí en 2016 deben servir de encuentro entre todos los países de la cuenca mediterránea. Con ello será posible una verdadera estrategia entre las dos orillas que contribuya al desarrollo de los países de la ribera sur, que les lleve a la democracia y, por consiguiente, a una paz duradera.
La cultura se ha convertido en el eje transversal de esta ciudad. Pablo García Baena define con su magistral sabiduría esta realidad: "Córdoba, la ciudad de destino, no tendrá otra meta que la que le es propia e ineludible, la que está en lo más hondo de su patricia romanidad, en el ventalle más alto de sus palmas omeyas, en el áureo manantial bullente de su poesía: la cultura con mayúscula. Así, a pesar de todo, la ciudad, sea o no Capitalidad Cultural, sabrá poner al día su legado de siglos, sin vanguardias trasnochadas ni parques temáticos: en el pasado está su futuro".
No hay que esperar a septiembre, no hemos suspendido ninguna asignatura. El tiempo nos apremia. El letargo que veníamos padeciendo se ha ido diluyendo desde hace una década.
Ello nos debe llevar a toda la ciudadanía a mantenernos comprometidos y unidos con nuestra ciudad. El Ayuntamiento debe seguir apostando por la cultura como principal objetivo de Córdoba, que genere empleo y baje los índices de empobrecimiento y exclusión social.
La Junta de Andalucía, que debería de haber hecho de Córdoba, hace ya bastantes años, la capital cultural de Andalucía, tiene en estos momentos una oportunidad única para hacerla realidad. De esta manera, debería de invertir, junto al gobierno central, en todos los proyectos pendientes para que tanta promesa se vea cumplida: Palacio del Sur, finalización de las rondas de circunvalación y de todas las infraestructuras del aeropuerto, construcción de la Biblioteca Provincial y el nuevo Museo Bellas Artes. Como en otros muchos ámbitos del momento que nos ha tocado vivir, es necesario que nuestra indignación se convierta en compromiso, personal y colectivo.
* Profesor y asesor de la Cátedra
Intercultural "Córdoba Ciudad de

Encuentro" de la UCO