lunes, 28 de junio de 2010

Ni antes ni ahora

Como ciudadano me pregunto ¿cuáles son las causas de la crisis económica? No voy a caer en la ingenuidad de señalar como único responsable al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de la grave situación que estamos atravesando. Además, pienso que si el PP estuviese gobernando los recortes sociales los padecerían aún más, sin ninguna duda, los sectores más empobrecidos de la población.
Sin embargo, para los dos partidos políticos mayoritarios no ha sido prioritaria la erradicación de la exclusión social. Durante los últimos 20 años los datos sobre empobrecimiento y exclusión social se han enquistado. Sólo basta con mirar el VI Informe Foessa que vuelve a desvelarnos la dura realidad de la pobreza y la exclusión social. Su conclusión es bastante preocupante: a pesar del proceso de crecimiento económico registrado en España en la última década, los índices de desigualdad y de pobreza no han disminuido. La pobreza sigue afectando a una quinta parte de los hogares españoles, de los cuales el 4% padecen la exclusión social o, lo que es lo mismo, una pobreza extrema, siendo Andalucía la que presenta mayores niveles de empobrecimiento y desigualdad social de Europa. Unas 400.000 personas son víctimas en nuestra tierra de la política que mantiene y genera exclusión, de las cuales 35.000 son cordobesas. Mientras tanto, la ley de inclusión social sigue siendo papel mojado.
El Gobierno socialista ha perdido la oportunidad de haber bajado las cifras de la pobreza en nuestro país, prefiriendo medidas populistas como el regalo generalizado de los 400 euros o la concesión del cheque-bebé de 2.500 euros sin tener en cuenta el nivel de ingresos de cada familia.
Mientras esto ocurría, en tiempos de bonanza, se fueron enriqueciendo unos cuantos alcaldes, concejales, abogados, empresarios, jueces y policías por diferentes casos de corrupción, a lo largo y ancho del país. A modo de ejemplo, se destapó la Operación Ballena Blanca, en marzo de 2005, le siguió el caso Malaya y continuamos con la trama Gürtel, sin olvidar el caso Pretoria, que ha protagonizado el mayor caso de corrupción de Cataluña.
Además, nos podemos preguntar qué papel jugaron las entidades financieras en esos momentos. La respuesta la tenemos en nuestra propia ciudad con Cajasur, que se ha visto arruinada por una lamentable gestión, al invertir ambiciosamente en la construcción y el ladrillo.
De lo anterior se desprende que en tiempos de crecimiento económico quienes se benefician son los más ricos, o los que hacen uso del poder para enriquecerse, mientras que en época de crisis los grandes perjudicados son los más pobres.
¿Cómo están respondiendo los responsables políticos a esta crisis? Ante todo favoreciendo al sistema financiero, principal responsable de la crisis económica. Recordemos como EEUU inyectó a su banca 700.000 millones de euros para reflotar la economía y lleva gastados cerca de dos billones de euros en la guerra contra Irak y, sin embargo, no se quiera disponer de 3.000 millones de euros para salvar la vida de 20 millones de niños que en este momento se nos están muriendo de hambre y enfermedad. Tampoco podemos olvidar la primera medida estrella de nuestro gobierno, ante la crisis, al dar 50.000 millones de euros a la banca, mientras el paro iba alcanzando subidas históricas. ¿Devolverán los bancos y cajas algún día este dinero al erario público?
A principios de mayo el gobierno anunció la bajada de sueldo a los funcionarios y la congelación de las pensiones para el 2011, presionado por las directrices del mercado internacional, al que sucumben todos los gobiernos. Esto demuestra que la política está subordinada a la economía neoliberal.
A pesar de todo, entiendo que haya que apretarse el cinturón, no nos cabe otra. Sin embargo, las medidas deberían tomarse desde arriba hacia abajo, ya que lo contrario está provocando unos mayores aumentos en la desigualdad. En nuestra propia provincia ¿por quién debiéramos empezar? ¿Es lógico que tengamos que pagar, entre todos, las pérdidas de la sonrojante gestión de Cajasur, que sus números rojos arrojan una cifra de 750 millones de euros? ¿Es de recibo, con lo que está cayendo, que las grandes fortunas figuren entre los grandes perceptores de ayudas agrarias de la UE, como es el caso de la Casa de Alba que ha recaudado en la pasada campaña 1,26 millones solo por las tierras que posee en el término municipal de El Carpio? ¿Cómo es posible que las diferentes administraciones sigan manteniendo a asesores políticos, y que designen a dedo a personas en las empresas públicas cobrando desorbitados sueldos? Si sumamos todo este montante de dinero entre pérdidas, percepciones y empleos innecesarios sumaríamos solo en la provincia de Córdoba alrededor de 1.000 millones de euros.
De lo anterior se desprende que no hay derecho a que la recuperación de la economía española tenga que pasar, entre otras cosas, por recortar la inversión a las personas especialmente vulnerables, como las que padecen la exclusión social, las personas dependientes, los jubilados, que verán congeladas sus pensiones, cuando precisamente todas estas personas no son las responsables de la crisis económica. Tampoco hay derecho que se recorten 800 millones, entre 2010 y 2011, a los llamados países del Tercer Mundo.
* Profesor y presidente de la

Asociación Kala 

jueves, 10 de junio de 2010

Yo tambien puedo ser un enfermo

Durante estos últimos días me siento profundamente consternado al saber que un grupo de vecinos de la zona de la avenida del Aeropuerto se han manifestado para mostrar su rechazo a la apertura de un centro de salud mental, perteneciente a la Fundación Andaluza para la Integración Social del Enfermo Mental, en un edificio anexo al ambulatorio de la avenida del Aeropuerto.
Según estos vecinos, dicho centro genera inseguridad ciudadana y no es el lugar más idóneo para ubicar esta instalación, debido a la cercanía con varios colegios y áreas de ocio. Llegaron a manifestar que los padres ya no vamos a poder estar tranquilos de que nuestros hijos jueguen en la calle porque no sabemos cómo pueden reaccionar este tipo de personas. Esperemos que estas personas que padecen tal enfermedad y sus familiares no se vean amenazadas en un futuro por unos ciudadanos educados en el temor y el miedo a lo diferente, a lo distinto, en este caso, padecer una enfermedad.
Vuelven a aparecer en nuestra ciudad síntomas de rechazo social a las personas que por unos motivos u otros son más vulnerables. Unas veces fue porque hubo vecinos que no querían apartamentos para ancianos o jóvenes, otras veces porque no querían centros de reinserción social para personas que padecen el terrible drama de las toxicomanías, otras porque no veían con buenos ojos centros de reinserción laboral para personas presas que se encuentran en tercer grado, otras porque rechazaban centros de acogida para transeúntes,-
Una entrañable amiga y abuela de etnia gitana decía que todas las personas tenemos una loseta en el hospital y otra en la cárcel. Desde la sabiduría que da la vida, nos quería transmitir que nadie está libre de padecer, en algún momento difícil de nuestra vida, alguna situación que nos lleve al terreno de la vulnerabilidad. Hoy en día, con la situación de crisis que estamos pasando, podríamos estar más sensibles a este mensaje, porque nadie está libre de padecer alguna enfermedad, adicción o de acabar por mil circunstancias en los lugares mencionados por la abuela.
Seguro que no es raro encontrar, entre los vecinos que viven en la kilométrica avenida del Aeropuerto, alguno que esté tomando tranquilizantes, alguien que padezca alcoholismo, niños que sufran las consecuencias de lo anterior. ¿Y qué hacemos, nos ponemos intranquilos porque no sabemos cómo pueden reaccionar? ¿En qué familia no hay alguien que padece de depresión, ansiedad, anorexia, adicciones o esquizofrenia? ¡Por favor, un poquito de sensatez!
Este tipo de manifestaciones, por suerte minoritaria en este caso, están basadas en la ignorancia y el desconocimiento de lo que es la enfermedad mental. Reflejan un miedo infundado que saca de lo más profundo del ser humano ese lado oscuro que, como no sea cultivado desde los valores y desde la educación en derechos y deberes, puede convertirnos en la mayor amenaza para la convivencia y el desarrollo de nuestra sociedad, puede hacer rebrotar peligrosas xenofobias de las que esta vieja Europa tiene sobrados ejemplos en su historia.
Por último, cuidemos a nuestros niños y niñas. Me preocupa mucho ver, en este tipo de manifestaciones, a críos de la mano de sus padres y madres para mostrar intolerancia, incomprensión y falta de sensibilidad con las personas que más la necesitan. Podríamos calificar a estos menores, utilizados por su familia y rodeados de pancartas, en situación de riesgo. Espero que como adultos reflexionen y transmitan a los más pequeños valores de igualdad, solidaridad, comprensión, justicia y paz, para que el día de mañana lleguen a ser personas íntegras.

* Profesor y presidente de la Asociación KALA