jueves, 29 de abril de 2010

LA VIVIENDA, NEGOCIO EN VEZ DE DERECHO

Vivimos en una sociedad que de un derecho social como es la vivienda ha hecho un negocio, por lo que no nos debe extrañar que por una parte Córdoba necesite 16.800 VPO para cubrir la demanda hasta 2018 y, al mismo tiempo, cuente con más de 18.000 viviendas libres y protegidas vacías, según los datos de VIMCORSA. Pero lo que resulta aún más lamentable es que en estos momentos haya 6.000 personas que necesitan una VPO para comprar o alquilar. Sin contar con las familias que sufren desahucios, viven en infraviviendas e incluso en asentamientos chabolistas.
Para muchas familias durante los años de bonanza ha resultado imposible acceder a una vivienda, ya que en la última década han subido los precios desde un 75% hasta un 200% e incluso más, mientras que la media de los ingresos familiares sólo lo hacían en un 9.1%. Mientras otros sectores de la población, con mayores recursos, compraron viviendas de protección oficial para especular e incluso las rechazaban en sorteos públicos al no encontrarse en un barrio apetecible según su parecer.
Las Administraciones Públicas son las primeras responsables de este desaguisado por haber permitido tantos desmanes y por no ser capaces de poner en el mercado las viviendas vacías de protección oficial. Desde hace demasiados años se viene hablando de crear una bolsa de viviendas  en régimen de alquiler.
Tampoco se nos puede olvidar el papel que ha jugado el sistema financiero haciendo del ladrillo un gigante de barro para sus propios intereses, que ahora estamos pagando entre todos y, además, tiene la desfachatez de estar creando un verdadero "tapón" para el acceso de estas familias a una vivienda.

                                                           Córdoba, 29 de abril de 2010
                                                               Miguel Santiago Losada



jueves, 15 de abril de 2010

MARÍA ANTONIA

Preparando las jornadas de la celebración de los XX de años de la Asociación Encuentro en la Calle recibo la tremenda noticia de que María Antonia, una joven mujer, fue hallada el lunes en una casa del Campo de la Verdad desangrada desde hace aproximadamente una semana, a consecuencia de las múltiples heridas por arma blanca que sufrió, una de ellos en la yugular.
Ella padecía la cruda realidad de la exclusión social. Sus duras circunstancias personales y sociales la hicieron toxicómana y para costearse su adicción ejercía la prostitución. Se resguardaba donde podía, tuvo varios hijos de una anterior relación, cuya pareja la maltrataba brutalmente, que les fueron retirados por la Junta.
Esta dura historia supone para algunos vecinos un nuevo caso de inseguridad ciudadana y para el subdelegado del Gobierno un escabroso caso situado en el "ámbito de la marginalidad". Claro que para ellos es la Moñetes, la señalada por su mote no la reconocida por su nombre.
María Antonia ha sido una víctima social que la vida la ha tratado violentamente por su triple condición de mujer, pobre y prostituída. Por eso me uno a La Plataforma Contra la Violencia a las Mujeres que consideran violencia de género este hecho execrable, pidiendo se incluya en la ley al tratarse de violencia machista. Personalmente iría mucho más allá al considerarlo violencia de género machista y social.

                                                                                  Córdoba, 15 de abril de 2010

                                                                                     Miguel Santiago Losada

miércoles, 7 de abril de 2010

La mezquita, destino universal

El nuevo obispo de Córdoba, en su toma de posesión del pasado 20 de marzo, ha subrayado el mismo planteamiento de sus antecesores: No es posible el uso compartido de la Catedral, porque no lo consiente la religión musulmana ni cabe en la verdad de la religión cristiana. Me pregunto ¿por qué? ¿Cuáles son las razones teológicas, doctrinales y, sobre todo, evangélicas para ello?
Desde mi fe cristiana y el conocimiento que me ha aportado los estudios en teología no pienso que sea acertada la decisión categórica de cerrar cualquier otra opción de orar a Dios en un mismo espacio compartiéndolo con otras manifestaciones religiosas.
La Mezquita-Catedral de Córdoba es un templo único en el mundo. Su singularidad, basada en su propia historia, hace que este monumento sea considerado patrimonio de la humanidad. Gracias a ello el historiador Arnold Toynbee calificó a Córdoba como una de las ciudades de destino universal, al igual que Atenas, Roma o Estambul.
El solar en el que se levanta la Mezquita-Catedral es al que se refirió, según un texto árabe, el rey Salomón, hijo de David, que pasó por Córdoba e hizo un alto frente a la gran hondonada en la que hoy se alza el majestuosos monumento. Dijo: Rellenad y nivelad este lugar pues aquí se alzará un templo en el que se rendirá culto al Altísimo.
Sobre este fértil suelo, posiblemente cultivado por la Córdoba íbera, se construyó el foro portuario romano, en el que formaba parte el templo dedicado al dios Jano. Siglos más tarde, los visigodos erigieron en este lugar la basílica de San Vicente, cuyos restos pueden contemplarse bajo la Mezquita de Abderramán I. A partir del año 750 hasta 1236 este espacio se convirtió en mezquita. A partir del 29 de junio de 1236, el obispo de Osma la consagró para el culto católico, convirtiéndola en la Catedral de Córdoba.
Todo este legado histórico le da dos cualidades a la Mezquita-Catedral que la hacen única en el marco de la interculturalidad: pertenecer al patrimonio mundial y ser, por esencia histórica, encuentro de civilizaciones.
Es un hecho evidente que antiguos templos cristianos sirven hoy al culto musulmán, a raíz de cambios socio-políticos y religiosos acontecidos en épocas anteriores; sin embargo, no deberíamos caer en el error, al menos los que profesamos la fe cristiana, de aplicar la antigua ley del talión del ojo por ojo y diente por diente. Seguir a Jesús de Nazaret significa ofrecer la otra mejilla, o lo que es lo mismo, abrir la mano fraternalmente a los hermanos y hermanas, en este caso, que profesan la misma fe abrahámica.
Juan XXIII, el Papa bueno, a través del Concilio Vaticano II, abrió las ventanas de la Iglesia para que entrara el aire fresco. ¿Por qué no abrir las puertas para que la Mezquita-Catedral de Córdoba pueda ser un espacio ecuménico e interreligioso en el que los creyentes recen al mismo Dios de Abraham? Cristo es el verdadero templo de Dios (Mc 14,58). No profanamos un templo de piedra porque compartamos un mismo espacio creyentes de distintas religiones, profanamos al templo vivo de Cristo cuando causamos injusticias, las callamos o somos cómplices de ellas.
La Mezquita es patrimonio del pueblo de Córdoba, de Andalucía, que se irradia a todos los rincones sin conocer fronteras. La postura del obispo me recuerda actitudes de tiempos pasados de sentirse señor feudal, que venido de fuera, toma posesión de sus bienes. Hay que recordar que el Cabildo de la Catedral es sólo administrador del templo.
La historia le da a Córdoba la posibilidad de ser luz en medio de tantos conflictos, de ser puente de encuentros entre diferentes culturas, de ser lugar de abrazo fraterno entre las diferentes religiones. Abramos nuestra ciudad a los aires frescos, que ayuden a rejuvenecer la tan castigada humanidad.

* Profesor y asesor de la Cátedra de Interculturalidad de la Universidad