jueves, 8 de mayo de 2008

El rostro del excluidor

Debido a mi compromiso con la realidad social siempre me ha resultado menos complicado por tangible hacer un análisis sobre la situación que padece el excluido social, desde la abuela que malvive con su exigua pensión en la más deshumanizada soledad hasta el chavalito que consume su vida en la cárcel a causa de las drogas, pasando por el inmigrante que se encuentra encerrado y maltratado en un centro de internamiento para inmigrantes por el solo hecho de no tener documentación, etc. Sin embargo, me resulta más complejo ponerle el rostro concreto al responsable o responsables de la exclusión social.
Aprovechando el momento político y económico que atravesamos, en un momento de depresión económica mundial, quisiera plantear una pequeña reflexión sobre lo que para mí significa ser excluidor social. El término depresión económica ya es una expresión del excluidor. ¿Quién está deprimido económicamente, las grandes multinacionales o todos los pueblos explotados y empobrecidos del planeta?
Aunque no sea tarea fácil voy a intentar hacer una breve relación de situaciones, organismos y rostros excluidores:
El presidente del Gobierno andaluz, Manuel Chaves , en su discurso de investidura, volvió a olvidarse del principal problema que sufre Andalucía, las más de 400.000 personas que padecen la exclusión social.
El nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho , declaró hace un año: "La inmigración está creando una realidad nueva que nos hace estar todos más inseguros". Hace unos días, ya como ministro, hacía los siguientes comentarios: "La ciudad no puede ser para el último que llegue", "Si antes había diez personas con derecho a una beca de comedor y ahora son veinte, no podemos llevar la política de dársela a los últimos que han llegado". ¿De qué política socialista estamos hablando? Afirmaciones como esas siguen alimentado la intolerancia y la xenofobia, mecanismos excluidores, que generan más y más exclusión social. ¿Por qué no dice que los diez últimos que llegan, a costa de sus trabajos e impuestos, están resolviendo las pensiones, el cuidado, etc., de los diez primeros que nos precedieron?
¿A quiénes sirven los responsables del poder judicial? ¿Con qué patrón están hechas las leyes que condenan a muchos años de cárcel a una persona pobre y toxicómana por actos delictivos que tienen su causa en las terribles circunstancias en las que se encuentra, que por cierto llenan las cárceles de nuestro país, y ponen en libertad a personas que han cometido multitud de delitos urbanísticos, mafiosos, que han puesto en peligro a toda una ciudad y han estafado al Estado todo lo que han podido y más? Utilizan el lenguaje excluyente cuando hablan de inseguridad ciudadana refiriéndose a los primeros y de ajustarse a las leyes cuando se refiere a los segundos.
¿Cuál es la principal causa de la sangría humana que padece el continente africano? La vieja Europa, actualmente UE, es la principal responsable del genocidio del pueblo africano, a través de guerras, hambre, sed y enfermedades que empujan a los más jóvenes a emigrar hacia la orilla del rico y civilizado Norte. Los gobernantes europeos con duras leyes de extranjería violan descaradamente los derechos humanos, con vallas y alambradas, en las que más de un joven africano ha perdido su vida y con un sistema de vigilancia policial que ha hecho del Estrecho la gran fosa común de muchas vidas desesperadas.
La gran banca y las grandes empresas que dirigen los hilos de la economía y la política, asfixiando las economías de la clase media del Primer Mundo, matando de hambre, enfermedades y guerras a las personas del Tercer Mundo y generando cada año mayores bolsas de Cuarto Mundo tanto en EEUU como en la UE. Los dirigentes de dichas entidades tienen nombres y apellidos y son recibidos con alfombras rojas en cualquier despacho presidencial del mundo.
Tras esta somera relación, qué podemos hacer. De entrada, quitarnos las gafas de diseño que nos han puesto para que no veamos la realidad. Lo primero que deberíamos de intentar es llamar a las cosas por su nombre: ¿Dónde residen las raíces de la inseguridad ciudadana? ¿Por qué no pasamos del miedo a lo diferente a la lucha por la justicia social? ¿Qué tenemos que perder? El miedo y la inseguridad son los nutrientes para conseguir una sociedad insolidaria, xenófoba y consumista, perfecto caldo de cultivo para que los excluidores sigan violando los derechos humanos.

* Profesor y miembro de la APDHA