viernes, 14 de septiembre de 2007

Mejora de la seguridad escolar

La delegada provincial de Educación, Dolores Alonso , que participó en la reunión de la junta local de seguridad el pasado miércoles, 5 de septiembre, dijo que el Plan Director para la Convivencia y la Mejora de la Seguridad Escolar, aprobado en diciembre de 2006 por los ministerios de Educación y del Interior, "no es un plan corrector, sino preventivo". Añadió que "en la prevención está el éxito y no en la corrección". Por otra parte, la señora alcaldesa consideró tras dicha reunión que se trata de "un plan de siembra de valores con el fin de que se normalice una convivencia adecuada".
Nuestras dos políticas, en sus declaraciones realizadas al Diario CORDOBA, ponían al mismo nivel la entrada de la policía en los colegios para prevenir la violencia, a través de charlas a la comunidad educativa, con otros programas de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento (programas sobre igualdad, cultura de la paz, convivencia, absentismo, hábitos de vida saludables, educación para la ciudadanía, política social).
Este plan director, al igual que las declaraciones efectuadas por dichas responsables institucionales, me deja además de preocupado, perplejo, por las siguientes razones:
--Estamos atravesando por un momento histórico de recortes en los derechos civiles, sobre todo a raíz del 11-S. La política neoliberal y bélica encabezada por Bush , por una parte, y respondida por grupos terroristas a escala internacional, por otra, está desarrollando la sociedad de la inseguridad y del miedo, en donde la educación en valores está siendo sustituida por medidas y estrategias de tipo policial y militar para salvaguardar la seguridad de la ciudadanía.
--Nos estamos contagiando de la sociedad de la inseguridad y del miedo a escala estatal y local. Cada vez son más los guardias de seguridad, las cámaras de videovigilancia, los cerramientos de urbanizaciones, las rejas y alambradas en los patios de los centros educativos...
--Es preocupante que la propia televisión pública emita programas, como el de España Directo , que sólo conducen a la alarma social tarde tras tarde. En lo que va de año he escuchado múltiples comentarios, sobre todo de personas mayores, atemorizadas de salir a la calle por los contenidos de dicho programa que conducen al miedo y, en algunos casos, a la xenofobia hacia personas que padecen la exclusión social.
--Durante esta última década las diferentes Administraciones han puesto en marcha una serie de programas, según ellas, de carácter preventivo como la llamada policía de cercanía, policía de barrio... que venían a ser como la panacea a la hora de terminar con la conflictividad social que genera la lacra de la exclusión. ¿Cuáles han sido dichos resultados? La exclusión no se erradica con medidas policiales sino con políticas sociales. ¡Cuántas veces habrá que decirlo!
--Llevamos años criminalizando a nuestros niños y jóvenes, incluso hay fiscales que quieren rebajar a los 14 años la edad penal para poder condenar a los adolescentes. La criminalización de nuestros menores es la prueba más evidente del fracaso de nuestra sociedad. En pocos años estamos pasando de proteger a nuestros niños a protegernos de ellos. ¿Acaso no es para sentirnos avergonzados los adultos por tan tremendo fracaso generacional?
--Y, por último, lo que me quedaba por ver. Después de veinticinco años que llevo como profesional de la enseñanza, no me puedo imaginar sentado al fondo de una de las aulas donde imparto clase, escuchando con mis alumnos una lección magistral sobre la tolerancia y la resolución de conflictos impartida por un guardia civil o un policía nacional. Con todo mi respeto, los cuerpos de seguridad del Estado no están para prevenir, sino para reprimir, téngase en cuenta el significado más objetivo de dicho verbo. Qué sentido tienen los departamentos de orientación, las tutorías, los diversos programas educativos, los agentes sociales... Este tipo de medidas lo que provocan es una mayor desautorización de los maestros y profesores. Lo que nos hace falta a los profesionales de la educación es que se nos oiga, que no estemos continuamente al arbitrio del gobierno de turno cambiando continuamente la Ley de Educación, llegar al 6 o 7% del PIB para la educación, sobre todo para dotar a los centros educativos del personal educativo necesario, según las características de la zona en la que esté enclavado el centro, y de esta manera, poder desarrollar nuestro trabajo en condiciones.
Señora ministra de Educación, señora consejera de Educación, señora delegada de Educación, planes o programas como éste no son el camino de la educación en valores. Los niños no necesitan visitar cuarteles, ni montarse en carros de combate... lo que necesitan son espacios de tolerancia, paz, solidaridad. Los niños no necesitan personas vestidas de uniforme que están al servicio del Ministerio del Interior, lo que necesitan son personas de su confianza, que no son otras que sus maestros y profesores. Maestros y profesores dispuestos a educar en los valores de ciudadanía y a formar en las materias que los preparen para ser unos buenos profesionales el día de mañana.
Y a todo esto: ¿Qué tienen que decir de ello los sindicatos de la enseñanza? ¿Qué opina la Junta de Personal Docente? ¿Qué opinan las diferentes comunidades educativas?
* Profesor y Coordinador del Area de Marginación de la Apdha


jueves, 6 de septiembre de 2007

¿PLAN DIRECTOR PARA LA CONVIVENCIA Y LA MEJORA DE LA SEGURIDAD ESCOLAR?

La delegada provincial de educación, Dolores Alonso, que participó en la reunión de la junta local de seguridad el pasado miércoles, 5 de septiembre, dijo que el Plan Director para la Convivencia y la Mejora de la Seguridad Escolar, aprobado en diciembre de 2006 por los ministerios de Educación y del Interior, “no es un plan corrector, sino preventivo”. Añadió que “en la prevención está el éxito y no en la corrección”. Por otra parte, la señora alcaldesa consideró tras dicha reunión que se trata de “un plan de siembra de valores con el fin de que se normalice una convivencia adecuada”.
            Nuestras dos políticas, en sus declaraciones realizadas al diario Córdoba, ponían al mismo nivel la entrada de la policía en los colegios para prevenir la violencia, a través de charlas a la comunidad educativa, con otros programas de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento (programas sobre igualdad, cultura de la paz, convivencia, absentismo, hábitos de vida saludables, educación para la ciudadanía, política social).
            Este Plan Director, al igual que las declaraciones efectuadas por dichas responsables institucionales, me deja además de preocupado, perplejo, por las siguientes razones:
-          Estamos atravesando por un momento histórico de recortes en los derechos civiles, sobre todo a raíz del 11S. La política neoliberal y bélica encabezada por Bush, por una parte, y respondida por grupos terroristas a escala internacional, por otra,  está desarrollando la sociedad de la inseguridad y del miedo, en donde la educación en valores está siendo sustituida por medidas y estrategias de tipo policial y militar para salvaguardar la seguridad de la ciudadanía.
-          Nos estamos contagiando de la sociedad de la inseguridad y del miedo a escala estatal y local. Cada vez son más los guardias de seguridad, las cámaras de videovigilancia, los cerramientos de urbanizaciones, las rejas y alambradas en los patios de los centros educativos,…
-          Es preocupante que la propia televisión pública emita programas, como el de “España Directo”, que sólo conducen a la alarma social tarde tras tarde. En lo que va de año he escuchado múltiples comentarios, sobre todo de personas mayores, atemorizadas de salir a la calle por los contenidos de dicho programa que conducen al miedo y, en algunos casos, a la xenofobia hacia personas que padecen la exclusión social.
-          Durante esta última década las diferentes Administraciones han puesto en marcha una serie de programas, según ellas, de carácter preventivo como la llamada policía de cercanía, policía de barrio,… que venían a ser como la panacea a la hora de terminar con la conflictividad social que genera la lacra de la exclusión. ¿Cuáles han sido dichos resultados? La exclusión no se erradica con medidas policiales sino con políticas sociales. ¡Cuántas veces habrá que decirlo!
-          Llevamos años criminalizando a nuestros niños y jóvenes, incluso hay fiscales que quieren rebajar a los 14 años la edad penal para poder condenar a los adolescentes. La criminalización de nuestros menores es la prueba más evidente del fracaso de nuestra sociedad. En pocos años estamos pasando de proteger a nuestros niños a protegernos de ellos. ¿Acaso no es para sentirnos avergonzados los adultos por tan tremendo fracaso generacional?
-          Y, por último, lo que me quedaba por ver. Después de veinticinco años, que llevo como profesional de la enseñanza, no me puedo imaginar sentado al fondo de una de las aulas donde imparto clase, escuchando con mis alumnos, una lección magistral sobre la tolerancia y la resolución de conflictos impartida por un guardia civil o un policía nacional. Con todo mi respeto, los cuerpos de seguridad del Estado no están para prevenir, sino para reprimir, téngase en cuenta el significado más objetivo de dicho verbo. Qué sentido tienen los departamentos de orientación, las tutorías, los diversos programas educativos, los agentes sociales,… Este tipo de medidas lo que  provocan es una mayor desautorización de los maestros y profesores. Lo que nos hace falta a los profesionales de la educación es que se nos oiga, que no estemos continuamente al arbitrio del gobierno de turno cambiando continuamente la Ley de Educación, llegar al 6 ó 7% del PIB para la educación, sobre todo para dotar a los centros educativos del personal educativo necesario, según las características de la zona en la que esté enclavado el centro, y de esta manera, poder desarrollar nuestro trabajo en condiciones.

Señora ministra de educación, señora consejera de educación, señora delegada de educación planes o programas como éste no son el camino de la educación en valores. Los niños no necesitan visitar cuarteles, ni montarse en carros de combate,… lo que necesitan son espacios de tolerancia, paz, solidaridad. Los niños no necesitan personas vestidas de uniforme que están al servicio del ministerio del interior, lo que necesitan son personas de su confianza, que no son otras que sus maestros y profesores. Maestros y profesores dispuestos a educar en los valores de ciudadanía y a formar en las materias que los preparen para ser unos buenos profesionales el día de mañana.

Y a todo esto: ¿Qué tienen que decir de ello los sindicatos de la enseñanza? ¿Qué opina la Junta de Personal Docente? ¿Qué opinan las diferentes comunidades educativas?

                                                    Miguel Santiago Losada
                         Profesor y Coordinador del Área de Marginación de la APDHA

                                          Córdoba, 6 de septiembre de 2007