miércoles, 14 de marzo de 2007

"Medida legal, inteligente y humana"

El pasado sábado, tres de marzo, admiraba el maravilloso espectáculo del eclipse total de Luna que la naturaleza nos ofrecía. Observaba como nuestro planeta reflejaba su silueta sobre su pequeña hermana celeste. Una silueta carente de fronteras, única nave de destino universal.
Este fenómeno astronómico coincidía con el revuelo levantado a raíz de la concesión, por parte del Gobierno, de la prisión atenuada para José Ignacio de Juana Chaos , decisión tomada por el ejecutivo amparándose en la ley, en motivos humanitarios y como una medida inteligente. El mismo Zapatero ha apelado al "valor supremo de la vida", indicando que "no es nuestro miedo ni la debilidad lo que le ha salvado, sino nuestro valor y nuestra responsabilidad".
En contraposición Rajoy arremetía contra la decisión gubernamental acusando al ejecutivo de haberse sometido "al chantaje y a la amenaza de ETA". Manifiesta que "ha sido una decisión cobarde, tomada en contra de la mayoría de los españoles", y considera que es "el acontecimiento más grave que ha vivido España en los últimos años". A la vez que pronunciaba estas palabras miles de manifestantes salían a la calle, algunos de ellos con símbolos franquistas y de extrema derecha. No pienso que esta debiera ser la política del principal partido de la oposición, echando leña al fuego del conflicto más importante que sufre el Estado español a lo largo de las últimas décadas, y que ha supuesto tanto y tanto sufrimiento. Tampoco entiendo como una medida como ésta puede eclipsar todos los problemas de un país: paro, vivienda, exclusión social...
De hecho, la mayoría de la ciudadanía se alegra cuando aparece el mínimo atisbo de que pueda cerrarse este trágico capítulo de nuestra historia contemporánea, sea cual fuese el gobierno de turno. De hecho, tanto los gobiernos del PSOE como del PP lo han intentado con mayor o menor acierto. En esta línea, la medida aplicada a De Juana Chaos es inteligente y acertada, por lo que tiene de legal y de humanitaria, ya que marca una línea divisoria entre los que matan sin escrúpulos por razones que jamás deberían de estar por encima de la vida humana, y los responsables de un Estado social, democrático y de derecho.
Si bien es cierto que es una medida que hay que analizarla desde el razonamiento y la serenidad, que nos puede llevar a resultados apetecibles a corto, medio y largo plazo, no lo son menos los sentimientos que rechacen la misma, y más aún, si provienen de algún familiar que está sufriendo las terribles consecuencias de los gravísimos e inhumanos atentados terroristas. Por ello, se hace necesario sacar lo mejor de nosotros mismos: nuestra capacidad intelectual y nuestros valores para el más óptimo desarrollo de los derechos humanos, y no caer en el espíritu vengativo, que aunque lo podamos considerar humano, no contribuye a la conciliación, a la paz y a la resolución de conflictos. Y lo más grave es utilizar este dolor por intereses electoralistas.
Quisiera iluminar lo anteriormente dicho con dos reflexiones que me hicieron llegar dos personas. Hace años, un diputado de UPN (Unión del Pueblo Navarro), a raíz de aconsejar el diálogo con ETA como una buena medida para terminar con el terrorismo, fue increpado por un periodista diciéndole: "¿Cómo va a explicarle a las madres de las personas muertas por ETA que hay que dialogar?"; a lo que el diputado contestó: "¿Cómo usted le va a explicar a las siguientes ochocientas madres los futuros atentados sufridos por sus hijos de no haber posibilitado todas las medidas para terminar con la lacra del terrorismo?". El segundo caso se refiere a una mujer y madre de Euskadi, que hace tan sólo unos meses imploraba a Dios para que terminase con esta locura, que en su caso había supuesto mucho dolor por las consecuencias que había tenido para su familia al estar implicada por una parte y la otra en el conflicto vasco.
Por último, quisiera resaltar que de los tres argumentos que esgrimía el ministro Rubalcaba para aplicar la medida atenuante de prisión para De Juana Chaos: legalidad, humanidad e inteligencia, me quedo principalmente con la humanitaria, sobre todo por mi condición de cristiano. Los cuatro evangelios rebosan de misericordia, perdón, ponerse en el lugar del otro; de parábolas como las del hijo pródigo, las del buen samaritano, la de la oveja perdida..., son los valores que dan el sentido a la vida de un creyente en Jesús de Nazaret. De lo que se desprende que me llame poderosamente la atención que personas ateas o agnósticas estén más cerca de estos principios que los que se dan fuertes golpes de pecho y acuden a tantas manifestaciones públicas religiosas, y a la vez alientan al espíritu de venganza y de ruptura social.
Por todo ello, quisiera manifestar mi apoyo a la medida y a que todos nuestros esfuerzos vayan encaminados a la solución del conflicto, y que todo el sufrimiento creado al menos sirva para construir otro mundo donde las fronteras creadas o anheladas no supongan la muerte de tanto inocente.

* Profesor y miembro de la APDHA