miércoles, 10 de diciembre de 2003

LAS MANOS QUE ABRAZAN LOS DERECHOS HUMANOS

A la sexta planta.

Hace no más de tres semanas, quizás un mes, un niño de doce años corría a los brazos de su madre por el miedo que sentía ante la cámara de un fotógrafo desaprensivo, que violaba su intimidad familiar, ante el dedo acusador de una funcionaria de los servicios sociales comunitarios y la complicidad de una vecina, todos ellos empeñados en demostrar una supuesta situación de desamparo del pobre chavalito.

Una persona sin techo, sin hogar, moría en una madrugada de Noviembre en los alrededores de la Facultad de Medicina. ¿Por quién desamparado? ¿Hacia dónde debería apuntar el dedo acusador y criminalizador?

Una mujer desesperada hace un intento de suicidarse en el río Guadalquivir ante la falta de una vivienda digna, para poder compartir un espacio cálido con su familia.

Los últimos meses han seguido engrosando  la trágica lista de muertes en prisión por sobredosis o por enfermedades terminales. En el mejor de los casos, llegaron al Hospital unas horas antes de morir. ¿Hacia dónde debería apuntar el dedo acusador?

Se nos sobrecogían las entrañas cuando murieron ahogados todos los ocupantes de una patera porque no se contaba con los medios suficientes para su salvamento. En cambio, no se escatima en medios para criminalizarlos, para expulsarlos de esta tierra que siempre fue acogedora para devolverlos a una tierra de maquilladas dictaduras que provocan hambre y desesperanza. Pronto olvidamos nuestro pasado.

Durante este año hemos visto manifestaciones de dedos acusadores que no quieren centros de ayuda para las personas más necesitadas de nuestra sociedad. Aunque la persona que se esconde detrás del dedo acusador siempre se disfraza de solidario, tolerante, comprometido, pero a Kilómetros de distancia.

Maldito dedo acusador cuando, además, apunta hacia la propia vecindad, provocando una guerra entre vecinos, empeñado en mostrar la imagen más fea de su propio barrio, convencido de que la solución está en la seguridad policial. Una seguridad que generó, en un alarde de prepotencia, ordenada por la autoridad competente, un despliegue de fuerza por tierra y aire en una de las zonas más vapuleadas por la discriminación y la 

martes, 8 de julio de 2003

LA CIUDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS

En la reciente constitución de la nueva Corporación Municipal los tres grupos municipales abogaron por la necesidad de trabajar por la inclusión y la integración social. En este sentido, Rosa Aguilar llegó a definir a Córdoba como la ciudad de los derechos humanos. Nuestra asociación aportó en la pasada campaña electoral un documento a los/as alcaldables en el que se proponía una serie de medidas para hacer posible ese deseo. Coincidimos con Julio Anguita cuando expresa que "la alcaldesa es de todos pero no se puede gobernar para todos, ya que desde la izquierda no se pueden tomar decisiones en favor de los grandes intereses económicos, sino para los más desfavorecidos". El mencionado documento aboga por un verdadero espacio de seguridad ciudadana, basado en las siguientes propuestas:
1- Reservar en el nuevo PGOU un 30% del suelo a la construcción de viviendas acogidas a algunos de los regímenes de protección oficial.
2- Contemplar y promocionar medidas que eviten el deterioro de los barrios más desfavorecidos.
3- Arbitrar mecanismos de mediación para el acceso de las familias más vulnerables al mercado de las viviendas de alquiler
4- Crear un observatorio de la vivienda, que junto al observatorio de lo social, detecten todas las problemáticas sociales y aporten soluciones.
5- Apostar por recursos de formación y empleo adaptados a las personas que viven en zonas desfavorecidas.
6- Apoyar a las empresas de inserción sociolaboral
7- Reservar en las empresas municipales un cupo del 5% de los puestos de trabajo de que disponen a este colectivo con mayores dificultades.
8- Poner en marcha para las mujeres solas con cargas familiares y mujeres maltratadas una renta básica que les garantice una vida con dignidad.
9- Interrelacionar Servicios Sociales con las áreas municipales que se ocupan de la vivienda, la formación y el empleo.
10- Exigir como Ayuntamiento un marco legal para las toxicomanías.
11- Actuar de manera integral con los/as ancianos de forma que se mantengan arraigados en su medio natural.
12- Crear un albergue público para transeúntes que contemple distintas posibilidades de acogida.
13- Auspiciar un Plan Municipal para atender a la prostitución.
14- Facilitar en política de menores que los servicios sociales comunitarios actúen en las situaciones de riesgo que sus familias padecen.
15- Crear un observatorio municipal de migraciones, facilitando el acceso a los planes de formación, empleo y vivienda a los inmigrantes que se vayan instalando en nuestra ciudad.
16- Facilitar la inserción social y laboral de los presos/as.
Con medidas como las descritas conseguiríamos que Córdoba fuera verdaderamente paradigmática en los derechos humanos. La seguridad policial jamás dará respuesta a los problemas sociales por lo que estaremos vigilantes para que no se vuelva en contra de los más débiles. Deseamos que la alcaldesa asuma esta responsabilidad, donde la izquierda más se la juega ideológicamente. Tenemos nuestra mano tendida al diálogo.


sábado, 5 de abril de 2003

Refugiados rumanos: víctimas de otras guerras

Desde hace apenas un mes nos íbamos familiarizando con el grupo de rumanos que habían acampado en unos terrenos abandonados, destinados a la construcción del segundo tramo de la Ronda de Poniente.
Durante estas semanas esta comunidad de personas inmigrantes ha visto incrementada su población, al haber dado a luz dos mujeres en el hospital Universitario Reina Sofía, a dos criaturas que apenas rozan los 20 días. Otra mujer está a punto de dar a luz.
La intención de esta comunidad, compuesta por unas 30 personas, es encontrar trabajo en algunas de las campañas agrícolas que están a punto de iniciarse.
Los problemas comenzaron el pasado 27 de marzo cuando en una noche fría y lluviosa la Policía Local les daba de plazo 24 horas para desalojar el lugar de la acampada. Un vecino de Miralbaida acompañó a un miembro de esta comunidad rumana a mi domicilio particular para notificarme lo sucedido y pedirme ayuda ante la indefensión e inseguridad ciudadana de los que habían sido objeto.
Inmediatamente, al día siguiente, pusimos todos nuestros esfuerzos para apoyarlos solidariamente.
Miembros pertenecientes a algunas asociaciones de la mesa local de la inmigración (APIC, Córdoba Acoge, Asociación pro Derechos Humanos de Andalucía), nos pusimos a trabajar par diseñar un plan de actuación.
Los socios de la Apdha estuvimos acompañándolos desde ese momento para aminorar su gran miedo ante la indefensión a la que se veían sometidos, mientras que otras asociaciones, como Córdoba Acoge, les brindaron su asesoría jurídica y apoyo humanitario asistencial. Nuestra sorpresa fue cuando amanecimos el pasado 2 de abril con el aviso de otro vecino de Miralbaida que vió, a las 8:30 de la mañana camino de su trabajo, cómo dotaciones de la Policía Local y Nacional desalojaban a estas familias (14 hombres, 11 mujeres, 11 niños y dos bebés recién nacidos). Nos movilizamos inmediatamente marchándonos con ellos, primeramente al Ayuntamiento, para denunciar el hecho a las autoridades locales y pedirles responsabilidades sociales. Sólo nos comunicaron la existencia de ciertas denuncias genéricas ciudadanas, sin demostrar en ningún momento la autoría del denunciante. Pienso que les mueve el miedo a la imagen que pueden ofrecer estos empobrecidos, víctimas del hambre y de las guerras. Y que hoy son rumanos, magrebíes y mañana iraquíes.
Entre tanto, cínicamente, decimos no a la guerra, mientras expulsamos a estos inmigrantes víctimas de las mismos conflictos y situaciones.
Posteriormente, nos marchamos a la Subdelegación del Gobierno, donde nos negaron rotundamente que ellos hubiesen dado esa orden de desalojo a la Policía Nacional.
Las asociaciones implicadas estuvimos durante todo el día buscándoles alojamientos en los que pasar la noche.
¿Y ahora qué? Nosotros tenemos claro que estaremos con ellos hasta que puedan encontrar trabajo y dignificar su situación. Y nuestros políticos locales ¿qué pasos están dispuestos a dar: más de lo mismo o desarrollar una verdadera política social con la inmigración que responda a los eslogan publicitarios que llenan esta ciudad?
MIGUEL SANTIAGO LOSADA
DELEGADO EN CORDOBA DE LA APDH-A

                    

lunes, 3 de febrero de 2003

TYRANNOSAURUS SECURITAS

El Tyrannosaurus securitas es heredero de la capacidad agresiva que tenían los Terópodos (pie de bestia) del Jurásico y Cretácico. Entre ellos merece  especial distinción el Tyrannosaurus rex, el rey absoluto de su ecosistema, el carnívoro terrestre más grande de la historia de nuestro planeta. Eran animales robustos y pesados (medían cinco metros y pesaban siete toneladas), bípedos e hiperdepredadores ( un tiranosaurio ocuparía un nicho ecológico semejante al que en la actualidad tiene un león, situándose en la cima de la pirámide trófica). Debido al incremento del cráneo utilizaban la boca para matar a sus presas. Los enormes dientes estaban colocados en las mandíbulas de tal forma que, al cerrarse la boca, contactaban con la presa todos a la vez, triturándola de manera fulminante.
Estos enormes dinosaurios podrían cazar en grupo, alcanzando una organización muy eficaz para acosar, matar y consumir sus presas. Otra característica de sus comportamientos era el enorme celo con el que protegían a sus crías.
Tuvieron una gran expansión en el Cretácico de Norteamérica.
El Tyrannosaurus securitas se caracteriza porque a pesar de haber desarrollado la neocorteza cerebral de los mamíferos, que le otorga una conducta emotiva, y de haber adquirido un gran lóbulo cerebral frontal propio de la especie humana (Homo sapiens), asiento de las propiedades mentales más altas como la capacidad de aprendizaje, iniciativa, prevención y juicio, sin embargo, obedece al comportamiento menos evolucionado del neocórtex: la agresividad, pero con el agravante de que está dirigida por una capacidad mental superior, que le viene dada por las características cerebrales anteriormente descritas.

El Tyrannosaurus securitas utiliza la agresividad como el principal mecanismo a la hora de establecer sus relaciones sociales con el que no considera de los suyos: imponiendo, dominando, ninguneando, tiranizando, excluyendo...en aras a su propia seguridad y a la de los suyos, de ahí el nombre de Tyrannosaurus securitas, capaz de aniquilar a lo que considere diferente o ponga en juego su poder e intereses.

Este híbrido metazoo (apariencia humana, cuyo neocórtex cerebral está dominado por los instintos reptilianos más primitivos) lo podemos encontrar en las coordenadas geográficas: 38º 54´00” N y 77º 01´12” W y sus crías más fieles en las coordenadas geográficas: 51º 30´ 00” N y 00º 10´12” W, 40º 25´12” N y 03º 40´48” W, 41º 54´00”N y 12º 28´12” E.
El Tyrannosurus securitas se caracteriza porque, al mismo tiempo que procura su máxima seguridad, va generando la mayor inseguridad, sufrimiento y violación de los derechos de las mujeres y los hombres que jamás haya conocido la historia humana. Devora, amparándose en la ley del más fuerte, o como mucho, rebaja sus exigencias al ojo por ojo y diente por diente.
Entre las fechorías y crímenes más destacados realizados durante los últimos decenios de la humanidad y que la memoria histórica saca a relucir (una gran cualidad codificada en el neocórtex sapiens) recordamos los casos de Japón, Corea, Filipinas, Laos, Vietnam, América Latina, África y la propia Europa. En todos ellos hay que destacar la forma que el Tyrannosaurus securitas tiene de combatir. Utiliza la violencia política, otorgándole total impunidad. Para ello se sirve de medios revestidos de legalidad para lanzar acciones militares o paramilitares ilegales, que violan permanentemente el derecho internacional. Profundizando aún más en el caso de América Latina, considerada por los Estados del Tyrannosaurus securitas como su hinterland natural, se constituye como uno de los escenarios por excelencia de las intervenciones más sangrientas del Tirano. Favorece los golpes de Estado e impone la doctrina de la seguridad militar, que tiene como consecuencia el terrible exterminio humano de 200.000 guatemaltecos, 50.000 nicaragüenses, 80.000 salvadoreños, 30.000 chilenos,  miles de desaparecidos argentinos... genocidios terribles y tremendos de la institucionalización global del terrorismo del Tyrannosaurus securitas.
En este nuevo milenio, el nuevo arquetipo bélico del Tyrannosaurus securitas es la  destrucción total del enemigo y cero muertos en la huestes protegidas del Tirano. Es tan listo el especimen, que le llama guerra preventiva y se sirve del terrorismo como enemigo ideal para que su guerra preventiva le permita aniquilar a quienes se oponen a la expansión de las grandes industrias del Tyrannosaurus securitas: la industria armamentística y el control del petróleo.
Las crías del Tyrannosaurus securitas,  localizadas en las coordenadas geográficas anteriormente indicadas, son dignos hijos de su progenitor. Hacen méritos en sus respectivos territorios, aplicando toda una serie de seguridades penales y policiales. En este sentido, aniquilan los Estados Sociales y de Derecho en aras a la pseudoprotección de todos los Homo sapiens que gobierna, enfrentando a unos contra otros y, sobre todo, barriendo, eliminando, ninguneando a las víctimas más indefensas sobre las que aplica las leyes penales preventivas y la policía preventiva. Y todo ello bajo el pretexto de terminar con el mal en minúscula. Mientras tanto, el MAL en mayúsculas sigue construyendo su gran “ecosistema”, basado en las armas, el comercio injusto, la economía salvaje, la proliferación de conflictos bélicos, en los que mueren miles de seres humanos (Irak, Afganistán, Palestina). A los Tyrannosaurus securitas les ha dado por una nueva cruzada, obsesionada, a diferencia de la búsqueda de la tumba vacía de medievo, por el control del oro líquido.
Ante estos terribles hiperdepredadores de la VIDA, el Homo sapiens(que se deja regir por la corteza cerebral más evolucionada: la emotiva y la mental) necesita urgentemente dar una respuesta a los Tyrannosaurus securitas desde el juicio que su mente prodigiosa posee. Un juicio basado en el razonamiento, el diálogo, la comunicación, el sentido común, o sea, ha de plantarse ante los Tyrannosaurus securitas con un NO rotundo, sin miedo y con inteligencia. La capacidad humana tiene que volver a ganar la calle, haciendo valer los valores más propios de la humanidad opuestos, por supuesto, a las directrices de los Tyrannosaurus securitas que dividen al Mundo en primero, segundo, tercero y cuarto, y aniquilan por pasiva o por activa a los de los últimos puestos, sobretodo,  a los que no cuentan, a los que se les niega la propia existencia por su condición de excluido social.
Asimismo, tenemos que andarnos avispados ya que los Tyrannsaurus securitas y sus secuaces poseen una capacidad manipuladora excepcional, haciéndonos ver que el mal está en los márgenes de la historia, convenciéndonos en la necesidad de más guerras preventivas, policía preventiva, justicia penal preventiva, cárceles y leyes, tremendamente inhumanas como la de extranjería.
Como podemos apreciar, los Tyrannosaurus securitas han tejido una red para hacernos creer que atraparán el mal, cuando el MAL es su propia red, su propia concepción agresiva y bélica de la vida. Opóngase todo Homo sapiens a la guerra, a cualquier guerra.
Es oportuno recordar que todo ser humanos lleva en lo más profundo de su neocórtex cerebral el germen bélico y agresivo. No le dejemos que crezca y destruya una de las obras de la ingeniería biológica más impresionante del planeta Tierra: el cerebro humano, pues la consecuencia sería la destrucción de la Biosfera, empezando por el propio Homo sapiens.
Por último, a modo de recordatorio y homenaje: el Tyrannosaurus rex jamás aniquilaría a sus propia especie.



                                                                            Miguel Santiago Losada
                                                                       Delegado en Córdoba de la APDH-A
 Córdoba, 3 de Febrero de 2003


domingo, 26 de enero de 2003

LOS PATIROS FEOS

El título que encabeza este escrito me ha venido sugerido por la obra de Boris Cyrulnik, uno de los fundadores de la etología humana, en la que trata la resiliencia, o lo que es lo mismo, cómo una infancia infeliz no determina la vida si encuentra manos tendidas que la acojan y la hagan crecer, desarrollándose en su integridad. Esta situación tiene especial incidencia en todas aquellas  personas que se han visto empujadas al foso de la exclusión social.
Esta reflexión surge a raíz de la situación que viven bastantes familias de la calle Torremolinos (extrapolable a cualquier otra realidad de Cuarto Mundo de Andalucía o de la misma Europa); vecinos que viven las consecuencias de la exclusión social y que, incluso, padecen los cortes de agua, por la empresa municipal correspondiente, y las plagas de ratas y cucarachas que infectan sus degradantes y hacinadas viviendas.
Ante esta desolada e injusta realidad cuesta entender y compartir cómo desde los despachos oficiales, oficinas o gerencias se sacan conclusiones como la siguiente: “Las plagas son de difícil solución si no se controlan los hábitos y cambian las conductas sanitarias y de higiene de los residentes”. Estos hábitos y conductas son la consecuencia de la ausencia de políticas sociales integradoras que, incluso llevándose a cabo, necesitan mucho tiempo de implantación y desarrollo para que estas personas, ciudadanas de esta ciudad, que no nacieron desde la equidad social, puedan ir rehaciendo sus vidas a través de la formación, el empleo y la dignificación de  sus viviendas.
Afirmaciones como “son unos irrecuperables”, demuestran, además de una actitud cruel y cínica ante ellos, el fracaso más rotundo del Estado del Bienestar Social. Es muy difícil hacer tal afirmación de un colectivo que a duras penas le damos alguna oportunidad, exigiéndole el todo por uno. Mientras tanto, nosotros, “los ciudadanos de bien”, nos brindamos mil y una oportunidades, a pesar de nuestra inmejorable situación socioeconómica.
¿Cómo es posible que de un cogobierno formado por partidos oficialmente de izquierdas se permita esta manera de administrar los espacios públicos más vulnerables? Y por favor, absténgase la oposición de rentabilizar políticamente la miseria cuando su política es la de barrer las calles de los que padecen, mayoritariamente, la exclusión social.
Esta ciudad debería de tener un objetivo prioritario, una política previa a las demás: el principio de equidad, ya que en la misma no todos los ciudadanos tienen las mismas condiciones personales y sociales cuando nacen. ¿Cómo podemos exigir los mismos deberes a unos ciudadanos que no tienen cubiertos sus más elementales derechos humanos? ¿Cómo exigirles a unos ciudadanos que paguen el consumo de agua, la luz, las necesidades más básicas... cuando les embarga una desvertebración personal y social, y en el mejor de los casos, necesitarán años para restablecerse de las heridas producidas por la exclusión social?
Podremos hablar, sin ningún titubeo, de deberes en estas zonas de exclusión cuando se haya realizado una política basada sobre todo en la educación-formación, empleo y vivienda. Cuando estos ciudadanos tengan sus derechos sociales cubiertos, entonces, ni siquiera hará falta hablar de servicios sociales.
Hace falta un esfuerzo convencido para que todas las partes implicadas hagan posible la auténtica rehabilitación de la calle Torremolinos, lo que en gran medida, supondría el advenimiento de una Córdoba más justa y solidaria.




                                                             Miguel Santiago Losada
                                                        Delegado en Córdoba de la APDH-A

                                                        Córdoba, 26 de Enero de 2003

domingo, 5 de enero de 2003

LIBERTAD- IGUALDAD O LIBERTAD-SEGURIDAD

En poco más de diez años, tras la caída del muro de Berlín y el avance imparable del proceso de globalización económica, ha desaparecido de la escena el debate sobre libertad-igualdad.

La izquierda, o al menos una parte importante de ella, comprendió hace tiempo que no eran conceptos separables, que no puede haber verdadera libertad sin igualdad, no sólo política o jurídica, sino también social y económica. O dicho de otra manera, la igualdad únicamente es posible entre individuos libres que ejercen su libertad de pleno derecho.

La globalización económica neoliberal y su expresión ideológica, lo que se le ha venido a denominar como pensamiento único, parecen haber conseguido desterrar la idea de igualdad de la conciencia social. La desaparición de este concepto corre pareja a la desideologización de la sociedad y también a la crisis de la izquierda. Esto es evidente en el panorama político, pero también es fácilmente perceptible en el mundo sindical o en nuevos fenómenos como el del voluntariado institucionalizado.

En los últimos tiempos, sobre todo a raíz de los atentados del 11 de septiembre, el binomio libertad-igualdad le ha dado paso al de libertad-seguridad. El planteamiento no es nuevo, ya que el debate sobre la seguridad fue uno de los ejes centrales de la Guerra Fría entre EE.UU. y la antigua URSS. El contexto, sin embargo, es ahora muy distinto. Quizá uno de los elementos diferenciadores más llamativos respecto a la etapa anterior sea la propia ausencia de debate. La hegemonía absoluta del capitalismo, representada en los Estados occidentales, los organismos financieros internacionales y las grandes empresas transnacionales, hace que la crítica y la disidencia sean un auténtico acto de heroicidad.

 Detrás de este proceso, como casi siempre, se esconden fortísimos intereses económicos. La libertad de mercado, elevada a la categoría de dogma, es la única inviolable, convirtiéndose así en la dictadura de un mercado monopolizado por una oligarquía cada vez más reducida. Como consecuencia, el aumento de las desigualdades e injusticias y la agresión a la naturaleza crean nuevos riesgos y conflictos como las migraciones o los contenciosos por recursos como el agua y la tierra. En este contexto, la defensa de la naturaleza o los Derechos Humanos son vistos como trabas para el mercado y el crecimiento económico.

El poder elige de nuevo el camino del lucro y la represión sin pensar en las repercusiones. Los que antiguamente defendían la libertad como valor supremo la sacrifican hoy en nombre de la seguridad, recortando y violando derechos fundamentales. El “todo vale contra el terrorismo” y la “tolerancia cero” proclamados por el seños Bush y su vocación militarista e intervencionista son el máximo exponente de esta tendencia. Precisamente el famoso lema del Partido Popular “Más seguridad, menos impuestos”, es la expresión más evidente de este tipo de política.

La insistencia mediática en el tema de la inseguridad está contribuyendo a crear un clima muy peligroso y nada deseable. Desde la APDH-A venimos denunciando continuamente que el camino de la represión no es la solución. Podemos encontrar ejemplos de lo más variado en todos los ámbitos de la vida y a lo largo de toda la Historia.

La opción realizada por la seguridad es, en nuestra opinión, errónea, porque como dice un refrán castellano “tetas y sopas no caben en la boca”. Aplastando la libertad en nombre de la seguridad se produce una reacción perversa, generando una sociedad más injusta y violenta. Es por ello, por lo que la APDH-A reclama la igualdad como elemento liberador y los derechos humanos como instrumento de transformación social.

Seguramente, la solución a este binomio libertad-igualdad, libertad-seguridad sea la fraternidad-sororidad.


                                                    Miguel Santiago Losada
                                         Delegado en Córdoba de la APDH-A

                                                Córdoba, 5 de Enero de 2003